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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2014

Nosotros, los detritvoros (sntesis)

Manuel Casal Lodeiro
Ecopoltica


La arrogante desmesura (hybris) del homo colossus nos lleva directamente a un cuello de botella evolutivo que puede suponer la extincin de nuestra especie o, cuando menos, una drstica reduccin del nmero de seres humanos sobre la faz de la tierra.

El detritus del que nos alimentamos no es otro que los tesoros energticos fsiles (primero el carbn, despus el petrleo y el gas natural) que nuestra especie aprendi a explotar y que han permitido que en un intervalo de tan solo doscientos aos multiplicsemos por siete la poblacin mundial, que se haba mantenido hasta el siglo XIX por debajo del millardo de personas.

La correlacin entre un crecimiento demogrfico exponencial y el consumo total de energa es absoluta. De hecho, podemos incluso calcular de dnde han salido tantos seres humanos en trminos fsico-qumicos: las molculas de nitrgeno contenidas en los cuerpos de los seres humanos que actualmente poblamos la Tierra en forma de ADN y aminocidos que forman los tejidos de nuestra masa muscular, por ejemplo proceden en un 50% del gas natural, principalmente metano, convertido en fertilizantes nitrogenados y estos, a su vez, en alimentos vegetales y animales a travs de la industrializacin agrcola-ganadera.

Ha sido esta disponibilidad, primero de carbn pero principalmente de metano y de petrleo es decir energa solar prehistrica almacenada en forma qumica a lo largo de millones de aos, la que nos ha permitido ampliar la capacidad del planeta para albergar humanos. La llamada Revolucin Verde bien poda haberse denominado ms propiamente Revolucin Negra, tanto por el color del petrleo que la hizo posible como por el futuro al cual nos estaba condenando como especie. En pocas dcadas cientos de miles de tractores, cosechadoras y otra maquinaria agrcola se extendieron por el mundo, miles de toneladas de fertilizantes sintticos fueron introducidos en tierras esquilmadas, millones de vehculos de trasporte, cientos de industrias de procesado y distribucin alimentaria, cadenas de supermercados y centros comerciales se convirtieron en el mecanismo creado por nuestra civilizacin para explotar esa energa fsil y convertirla en alimento para ms y ms seres humanos.

En pocas dcadas cientos de miles de tractores, cosechadoras y otra maquinaria agrcola se extendieron por el mundo, miles de toneladas de fertilizantes sintticos fueron introducidos en tierras esquilmadas, millones de vehculos de trasporte, cientos de industrias de procesado y distribucin alimentaria, cadenas de supermercados y centros comerciales se convirtieron en el mecanismo creado por nuestra civilizacin para explotar esa energa fsil y convertirla en alimento para ms y ms seres humano Por supuesto todo ello fue facilitado por un sistema econmico y social orientado al beneficio privado a corto plazo y embarcado en un aparentemente imparable crecimiento econmico.

El petrleo primero y despus el gas natural, iban a llegar sin tardar mucho a su mximo nivel de extraccin y a partir de ah disminuira su disponibilidad con lo que todo el sistema industrial montado sobre esa base, incluido el sistema agroalimentario, se derrumbara. Es lo que hoy conocemos como peak oil, peak gas, peak coal... y muchos otros picos o ms bien techos de extraccin de recursos finitos energticos y materiales.

En mi opinin la mejor comparacin del caso humano sera la de las levaduras en una botella de mosto, reproducindose imparables a base de consumir azcar y excretar alcohol y CO2 hasta que perecen por falta de alimento y exceso de residuos en un entorno del que no pueden escapar: la botella.

Sin los fertilizantes sintticos faltara el nitrgeno para la mitad de los cuerpos humanos existentes: de ah podemos derivar que cuando aquellos dejen de estar disponibles por falta de gas natural, no podrn existir ms de 3.500 millones de habitantes por imposibilidad de reunir las molculas de N necesarias.

El previsible colapso de la civilizacin industrial asociado a la cada en los recursos energticos fsiles disponibles muy probablemente tendr consecuencias que impacten directa y negativamente en el nivel demogrfico: guerras por los ltimos recursos (sean estos energa, materias primas, agua, tierra frtil...), conflictividad social, deterioro de las condiciones de vida, catstrofes industriales debido a la falta de mantenimiento y de materiales de repuesto con graves repercusiones ambientales y en la salud para millones de personas.

Despus del colapso es posible que esta base de recursos no recupere el nivel que permiti al planeta soportar mil millones de humanos... O incluso puede que no se recupere nunca o quede daado por siglos a causa de la contaminacin persistente, la prdida del suelo frtil, el cambio climtico y otros factores destructivos de origen antropognico. Algunos autores, teniendo en cuenta el efecto del declinar de los combustibles fsiles, dan diversas cifras: p.ej. Dale Allen Pfeiffer apunta a los dos mil millones como cifra sostenible y advierte de que en la dcada de 2010-2020 veremos hambrunas como nunca antes ha experimentado la especie humana.

Para el escenario ms realista de agotamiento de los combustibles fsiles que hay un gran riesgo de que la poblacin mundial caiga un total de 3.200 millones de personas en los prximos 50 aos, lo cual nos situara en torno a 2060 por debajo de los cuatro mil millones.

La cuestin mencionada de la distribucin de la poblacin por los diversos puntos de la geografa terrestre se ver sin duda profundamente afectada por el profundo y ya en buena medida inevitable cambio del clima provocado precisamente por nuestra especie. As, veremos una modificacin mayor o menor en el conjunto de tierras cultivables y en la hidrologa, lo cual repercutir en definitiva sobre la superficie total y la distribucin de las tierras habitables por el ser humano. Veremos el avance de los desiertos, que eliminarn tierras frtiles, al tiempo que otras tierras hasta ahora inhspitas debido al clima, se abrirn para el cultivo y la vida humana (estepas siberianas, p.ej.) Esto implicar una tendencia hacia amplsimos movimientos de poblacin que se sumarn a los provocados por el aumento del nivel del mar y el progresivo colapso de la vida en los ocanos debido a su acidificacin y al agotamiento de los caladeros de pesca, que reducirn la capacidad de las zonas costeras para soportar sus actuales niveles de poblacin. El efecto neto previsible, segn apunta una abrumadora mayora de informes al respecto, ser negativo en cuanto a la capacidad del planeta para albergar vida humana.

Cabe esperar, con la distribucin actual del poder dentro de cada pas y entre el conjunto de pases, y teniendo en cuenta la trampa cultural en la que estamos metidos como especie, que se tomen las medidas necesarias para reducir aqu y ahora el consumo con el objetivo de mantener aqu y all la poblacin el da de maana?

No existe ningn precedente en la historia humana del nivel de coordinacin y generoso sacrificio que sera necesario para realizar semejante reduccin de manera equilibrada y justa entre pases; por contra, sobran los ejemplos histricos de mantenimiento del bienestar de unos a expensas de la explotacin, de privacin, saqueo e incluso exterminio de otros. Si lo nico que limita al final el crecimiento de las poblaciones es la miseria, entonces la poblacin crecer hasta que sea tan miserable que deje de crecer.

La falta de alimento ser un obvio jinete de este apocalipsis autoinducido, como ya apunt anteriormente, al dejar de ser viable la agroindustria intensiva actual fsil dependiente, que bsicamente consiste en usar la tierra para convertir petrleo en alimento.

La historia nos dice que las guerras por los recursos son un factor que nuestra violenta especie difcilmente va a evitar. El deterioro general de las condiciones de vida tambin implicar un aumento de muertes difcil de cuantificar a priori; los efectos de la contaminacin sern sin duda decisivos en esa cada poblacional, por medio de una extensin de los cnceres, problemas hormonales, intoxicaciones y todo tipo de enfermedades de origen ambiental, as como por el deterioro de los servicios de saneamiento y agua potable principalmente en las ciudades as como de los servicios mdicos. El cambio climtico ser una va indirecta en la que nuestros residuos en este caso los gases de efecto invernadero deteriorarn la capacidad del planeta para soportar a nuestra especie: reduccin de los territorios habitables, carencia de agua potable, incremento de la frecuencia y extensin de los incendios forestales unidos a fenmenos meteorolgicos extremos, prdida de biodiversidad, destruccin de ecosistemas, problemas para el cultivo de especies de valor agrcola...

Accidentes en instalaciones como presas hidroelctricas o centrales nucleares31, debidos a fenmenos atmosfricos, movimientos ssmicos, tormentas geomagnticas de origen solar o al simple deterioro por envejecimiento de las estructuras no compensado con un mantenimiento que cada vez ser ms costoso en trminos econmicos y energticos. A esto podramos aadir los accidentes en sistemas de trasporte masivo de viajeros: trenes, barcos, aviones... debidos tambin a un mantenimiento cada vez ms costoso de realizar.

Sin embargo, resulta muy difcil vislumbrar con realismo algo parecido a una esperanza. En cualquier caso, lo primero e impostergable debera ser reconocer la situacin en sus autnticos trminos, lo cual resulta impensable sin luchar contra el gigantesco y mltiple engao que nos mantiene bloqueados en varios niveles:

Nivel poltico-econmico. Los detentadores del poder intentan conservarlo a toda costa en este naufragio civilizatorio, y para ello necesitan mantener al resto de la poblacin en la ignorancia el mayor tiempo posible mientras ellos continan con el expolio de dinero y servicios pblicos, el acaparamiento masivo de tierras, el control del agua y las semillas, y toda clase de las maniobras geopolticas en torno a pases exportadores de energa.

Nivel semitico-cultural. A partir de una monstruosa propaganda llamada publicidad se ha insertado en el cerebro de la mayor parte de los siete mil millones de personas la promesa del desarrollo y mejora permanente, promoviendo valores suicidas como el consumo irracional, el individualismo y la hiperespecializacin insertas en una religin tecnocientfica de influencia hegemnica.

Nivel psicolgico-gentico. Que ha incorporado desde la niez la creencia de que nuestra evolucin individual y colectiva nos capacita para reaccionar bien ante las amenazas pero somos incapaces de prevenir la mayor parte de ellas y en consecuencia es totalmente aleatorio que podamos enfrentarnos a situaciones desconocidas que nos cuesta imaginar.

Si no conseguimos librarnos de esos engaos (externos e internos, sociales y psicolgicos) resulta ingenuo pensar en otro final de nuestra historia el final de esta era que algunos han denominado Antropoceno, diferente a una salida catastrfica. De modo que en principio adems de reconocer este colosal error de nuestra especie, es urgente que dejemos de devorar petrleo y pasemos a consumir alimentos naturales sin gasto de energa ni de fertilizantes fsiles reduciendo drstica y masivamente nuestros hbitos de consumo. De este modo y a nivel global podran resolverse las desigualdades materiales de los seres humanos para lograr as que el mayor nmero habitantes del planeta puedan satisfacer sus necesidades bsicas.

Es decir que planteamos un decrecimiento democrticamente gestionado que reemplace a la poltica omnicida dirigida por un capitalismo salvaje en catica descomposicin,. Por supuesto hablamos de una utopa, pero una utopa imprescindible si queremos evitar nuestra extincin como especie. Por otra parte hay quienes creyendo que nuestras escasas energas no nos permitiran cambiar a tiempo nuestro rumbo actual, proponen dedicarlas ms bien a construir condiciones adecuadas para los supervivientes que lograran emerger del colapso y tambin estn los que aspiran y trabajan para que el colapso se acelere, en la esperanza de que as el dao a la biosfera sea menor y se pueda partir de una mejor base de recursos naturales para construir un nuevo mundo Puede que acabemos descubriendo, que la salida ms econmica puede ser simplemente no solucionar los problemas, si el costo social de hacerles frente supera los beneficios; es decir, asumir el propio colapso como salida.

Existen en consecuencia una multivariedad de proyectos que aplicados a nivel local, biorregional y mundial podran contribuir al cambio real generando espacios funcionales que la gente pueda ir ocupando cuando el derrumbe civilizatorio se convierta en inevitable e irremediable. Supongamos, por ejemplo la creacin de una red de microsociedades resilientes basadas en el equilibrio con la naturaleza, en un metabolismo socioeconmico de base solar, y en una nueva/antigua cultura de respeto a la Tierra y a las generaciones que la habitarn en el futuro.

La bibliografa se puede consultar en: http://praza.com/opinion/1213/nos-os-detritivoros/ (en gallego).

Texto completo: http://www.ecopolitica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=155:nosotros-los-detritivoros&catid=23:econom&Itemid=69



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