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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2014

Crear dos, tres muchos Michoacn

Ramn I. Centeno
Rebelin


Unos meses antes de ser capturado y fusilado, el Ch Guevara escriba desde su fallida guerrilla en Bolivia un manifiesto sobre sus motivaciones polticas. El puro ttulo del texto sintetizaba su idea: Crear dos, tres... muchos Viet-Nam, es la consigna. As, para el Ch, el objetivo deba ser replicar muchos frentes de resistencia como el del pas oriental, a fin de vencer al imperialismo.

De modo anlogo, hoy hay que buscar, para Mxico, crear dos, tres muchos Michoacn.

Las milicias plebeyas que han surgido en ese Estado han combatido mejor al crimen organizado que el Ejrcito o la Polica. De hecho, esas milicias ya habran aniquilado al crtel de Los Caballeros Templarios si el Estado no hubiera intervenido para evitar la toma de Apatzingn. La humillacin al rgimen habra sido absoluta. Lo que el rgimen no haba logrado en Michoacn desde que declar la guerra al narcotrfico, el pueblo levantado en armas lo haba logrado en tiempo rcord.

El acuerdo firmado el pasado 27 de enero entre el Gobierno y algunos lderes de las autodefensas de Tierra Caliente, donde estos aceptaron integrarse al Ejrcito como cuerpos de defensa rurales, es, hay que decirlo claramente, un duro golpe. (Aunque an est por verse cuntos de los 15-20 mil alzados responden al llamado.) Pero detrs de este hecho hay algo crucial. Si el Gobierno de Pea Nieto se volc a cooptar a las autodefensas es justo porque fracas en su poltica anterior, desarmarlas.

En otras palabras, el dao al rgimen est hecho. El mal ejemplo michoacano qued a la vista de todos y la leccin es clara: el pueblo debe armarse. Con los crteles de la droga sustituyendo o traslapndose con el Estado, no basta con protestar contra la violencia actual. O dicho con la elegancia de Marx: El arma de la crtica no puede reemplazar la crtica de las armas. Ante la ausencia de iniciativas audaces como la legalizacin de las drogas para socavar el poder del narco, la autogestin de la seguridad es una alternativa real a las clases populares para poder garantizarse la vida.

Por otro lado, la cooptacin de alzados mediante su transformacin en guardias rurales es una solucin muy mexicana que la ltima vez que se us, de todas formas ya no pudo detener la revolucin que ya se haba desatado. Cuando Francisco I. Madero, en 1910, recibi el fraude electoral de Porfirio Daz, aqul huy a Texas y desde ah convoc a la lucha armada. Este llamado tuvo un gran eco entre las clases populares, lo cual espant no slo al viejo Daz, sino al propio Madero. El resultado de ese episodio terminara materializndose en los Tratados de Ciudad Jurez, donde adems de pactarse la renuncia de Daz y la organizacin de nuevas elecciones, Madero aceptaba el desarme de los alzados. Esto ltimo no sera fcil, como ha observado el historiador (admirador de Carranza) Javier Garciadiego, quien constata que si bien muchos alzados aceptaron volver a la vida pacfica luego de recibir un pago como gratificacin, otros fueron organizados en nuevos cuerpos rurales. [1]

Pero no todos devolvieron las armas. Zapata entre ellos:

Emiliano Zapata y los alzados sureos se negaron a disolverse o a organizarse como rurales, pues no estaban dispuestos a entregar sus armas antes de que les devolvieran las tierras que consideraban usurpadas por los hacendados.

El dao estaba hecho. Se haba desatado la revolucin.

Si la ltima vez que el gobierno mexicano cre guardias rurales para desactivar a los alzados, no le funcion, le funcionar ahora?

Es estpidamente obvio que el Mxico de hoy no es el mismo de hace cien aos. Sin embargo, como observa otro historiador, Friedrich Katz (admirador de Pancho Villa): Algunos retos que existan en 1910 son similares, otros son diferentes. Desafortunadamente dos siguen siendo similares: la pobreza y la desigualdad. [2]

Hoy por hoy, el surgimiento de milicias no solucionan la pobreza y la desigualdad, pero resuelven una violencia que ha lastimado ms a las clases populares. Para Katz es importante evocar la revolucin de 1910 para que las clases populares de Mxico tomen conciencia de su fuerza y posibilidades. Por eso mismo son importantes las milicias que han surgido en Michoacn y Guerrero: hoy le han dado permitido a las clases populares enfrentar la violencia, maana qu?

Notas

[1] La Revolucin, en Historia mnima de Mxico. COLMEX, 2004, pp. 231-232.

[2] Entrevista con Friedrich Katz, por Eduardo Estala Rojas. Revista Contratiempo, no. 68, septiembre de 2009, pp. 20-21.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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