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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2014

El reformismo, una vez ms, termina en la derecha

Federico Giliberto
Rebelin


Despus de escuchar a la presidenta Cristina Fernndez de Kirchner es inevitable quedar asombrado por la enorme contradiccin que hay entre su discurso y la realidad. La vieja ilusin de algunos de querer conciliar el capital con el trabajo lleva a este tipo de incoherencias, reflejadas en acciones y en palabras. Es que el oficialismo tiene la obsesin permanente de presentar cosas vergonzosas como grandes triunfos, como anunciar un aumento del 11.3% en las jubilaciones mnimas que junto al aumento anterior se llega a un total del 27%. Esto da un total de $2757, mientras la canasta bsica est por encima de los $9000. Se sigue pretendiendo tener un discurso popular cuando se acaba de devaluar la moneda, trayendo aparejado el aumento de precios que, sumado a la inflacin anual, est destruyendo el bolsillo de la clase trabajadora argentina, ya que la devaluacin afecta siempre a aquellos que perciben ingresos fijos y favorece a los empresarios. La intencin del gobierno es controlar los prximos aumentos de salario para que estn por debajo de la inflacin, transformndose los trabajadores en la variable de ajuste de la economa. Al parecer el gobierno quiere poner un techo del 30%, cuando la inflacin de febrero 2013 a 2014 est por encima del 40%, impulsado esto por la devaluacin de la moneda que pas de $5 a $8 en 8 meses. A esto hay que sumar el reciente aumento del transporte pblico en un 66% y el posible el tarifazo que se viene insinuando en los servicios subsidiados por el Estado como la luz o el gas.

CFK planteo que el objetivo del modelo es la construccin de una burguesa con conciencia nacional, en un mundo dominado por el capital financiero, a lo que se agrega que despus de casi 11 aos de administracin kirchnerista la economa est llegando al 70% de extranjerizacin, cifra que est por encima de la dcada neoliberal de los 90. Es sta la liberacin con la que hacen cnticos las bases militantes oficialistas? Frente al planteo burgus de que los ltimos aos han sido para las empresas los de mayores ganancias es imposible pretender tener un discurso coherente dirigido a los sectores populares. Esto es peor cuando se pretende justificar que en Argentina los trabajadores tienen un buen nivel de vida porque en una semana 439.000 asalariados pudieron acceder a comprar dlares para atesorar, en un pas con ms de 40 millones de habitantes, con ms de 1/3 de los trabajadores en negro (trabajo informal) y la mitad que no supera los $4000 (cifras oficiales). En este sentida, Cristina se permiti plantear como un ejemplo de desigualdad social que un trabajador asalariado tenga un ingreso alto que le permite ahorrar mientras otros no pueden, olvidndose que las desigualdades sociales se superan a partir de una distribucin real de la riqueza, no sacndole al que tiene un poco para darle al que tiene nada. Esto es propio de un gobierno pequeo burgus que quiere conciliar con todos los sectores sociales y termina satisfaciendo a nadie.

Pero la paranoia no termina ah. La presidenta dijo que el capital financiero no lo quiere mucho a este gobierno, cuando es el sector que mayores ganancias tuvo, tornndose esto ms absurdo cuando se sabe que la cantidad de dinero destinada al pago de la deuda externa durante la ltima dcada se aproxima a los 180.000 millones de dlares (no es necesario hacer clculos de lo que se puede hacer con ese dinero). En ningn momento se insinu siquiera la intencin de revisar la deuda externa argentina, la cual creci escandalosamente durante la ltima dictadura militar y podra declararse (por lo menos una parte) ilegtima, ilegal, fraudulenta y odiosa. No hace falte para esto realizar ningn tipo de revolucin marxista ni nada por el estilo (sera iluso pedirle eso al gobierno actual), sino tan solo mirar algunos ejemplos internacionales, teniendo muy cerca el del gobierno de Rafael Correa que, sin dejar de ser capitalista, solucion el problema del endeudamiento tras revisar las irregularidades de la deuda externa ecuatoriana. Pero eso implicara confrontar con sectores de poder real que el kirchnerismo no quiere ni puede enfrentar por sus limitaciones de clase.

Como no poda esperarse otra cosa de un discurso pequeoburgus conciliador, Cristina Fernndez pidi tranquilidad a los sindicatos para las prximas paritarias, aprovechando de pasada para hacerle un tirn de orejas al burcrata lder de la CGT oficialista Antonio Cal, que tuvo el exceso de admitir en una nota que a la gente no le alcanzaba para comer, recibiendo la respuesta de la presidenta de que ningn trabajador se muere de hambre. El lder metalrgico, al cual no pareci gustarle mucho el reto, estuvo observando todo el tiempo callado con los brazos cruzados, optando por una postura un tanto ms digna que la del lder de la CTA oficialista Hugo Yasky, que emocionado aplauda mientras la presidenta deca que los sindicatos deben controlar ms los precios en los supermercados y exigir menos aumentos de salario. De un genuflexo de este tamao otra cosa no puede esperarse. Por cierto, el ltimo acuerdo de precios (se hizo solamente sobre 194 productos) est fracasando como el anterior, ya que muchos de los productos no se encuentran en las gndolas, forzando a los consumidores a comprar los artculos que no entran dentro del acuerdo de precios.

Por ltimo, la impotencia del gobierno se evidenci, una vez ms, cuando en referencia a los empresarios la presidenta plante: tampoco nos molesta que hayan ganado tanta plata como han ganado, pero es necesario que sigan invirtiendo en el pas. Si tengo mayor demanda, que aumente la inversin para producir ms. Queda claro lo iluso que es este planteo reformista de pretender dirigir y controlar al capital privado para lograr un capitalismo racional. Si la demanda aumenta, las corporaciones aprovechan para vender ms caro y ganar ms dinero. El carcter contradictorio de las polticas de este gobierno tiene su origen en el anacronismo de pretender, en el siglo XXI, un capitalismo independiente dirigido por una clase burguesa con conciencia nacional (histricamente con pensamiento parasitario y especulativo) en un mundo dominado por un puado de corporaciones. Evidentemente, la consigna de Socialismo o Barbarie tiene an ms vigencia que en el siglo XX.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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