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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2014

Conversaciones "abajo" y a la izquierda
El Gobierno de Bachelet, las alternativas y el espectro de las futuras luchas

Franck Gaudichaud
Punto de Vista Internacional


El espectro de las luchas

Ya el nuevo Gabinete de la presidenta Bachelet est formado, lo que anunciamos en estas pginas, con muchos otros ms (1), slo se confirma: este gobierno ser de corte social-liberal o ms bien transformista y progresista neoliberal, con algunas reformas modernizadoras, intentando canalizar y domesticar la calle pero, fundamentalmente, en la continuidad del modelo impuesto a sangre y fuego hace 40 aos por el golpe de estado. A menos que despus de esta segunda vuelta electoral y reajuste en las alturas de sistema institucional, una tercera vuelta -social y popular- venga a poner de nuevo las rupturas a la orden del da.

De todo eso hemos querido conversar con algunos militantes de la izquierda anticapitalista chilena: esta conversacin no pretende ser exhaustiva, y menos aun objetiva. Este conversatorio estar seguido de otras entrevistas con otros colectivos y tendencias. Slo se trata de iniciar un dialogo plural para esbozar algunas perspectivas y escenarios posibles, favoreciendo el debate poltico en la filas de un espacio poltico-social todava fragmentado, pero lleno de potencialidades disruptivas del orden hegemnico.

FG

Neoliberalismo y luchas de clases hoy en Chile  

Entrevista con Rafael Agacino, investigador de la Plataforma Nexos

Cmo calificaras el programa econmico de Bachelet; sus principales ejes y las relaciones de la candidata con el empresariado?

Desde el punto de vista del contenido el centro de gravedad est en las denominadas Reformas de Fondo: la reforma educativa, la reforma tributaria y la nueva constitucin. Salvo respecto de la primera y slo por efecto de las movilizaciones estudiantiles el nuevo bloque en el poder se ha visto obligado a ceder y ampliar el mbito social de los consensos. Respecto de las otras dos, los disensos continan y lo ms probable es que resulten en algo as como una poltica del espectculo. Si bien una poltica gatopardista no ha sido ajena a los Gobiernos de la Concertacin -recurdese la reforma constitucional del 2005 que dio origen a la Constitucin Lagos-Pinochet o la nueva Ley General de Educacin del 2009 que sustituy a LOCE de la dictadura- esta vez las maniobras debern hacerse sobre bases menos firmes. Y esto por dos razones: primero, porque luego de 40 aos el modelo impuesto por la contrarrevolucin neoliberal ha hecho aflorar las contradicciones nuevas y propias de un patrn de acumulacin maduro, y segundo, porque el proyecto neoliberal no logr generar una institucionalidad poltica complementaria al mercado capaz de procesar tales contradicciones cuyo alcance supera las posibilidades de arbitraje entre privados del propio mercado. En efecto, la composicin social de las recientes luchas as como el carcter de las demandas, muestra que se trata de fisuras del modelo funcionando y no de un modelo atravesado por una crisis financiera o econmica con altas tasas de desempleo o pobreza extrema. La explosin social de los ltimos aos en Chile, por ejemplo, se diferencia de la explosin de las masas en la Argentina del 2001, como tampoco se asemeja a las masivas luchas de trabajadores en la Grecia sometida al ajuste estructural en la crisis actual. Del mismo modo, la utopa neoliberal extrema aplicada en Chile supona la disolucin de la poltica, de lo colectivo, por lo cual desarm y deslegitim el sistema de partidos polticos como medios representativos capaces de anticipar y procesar los malestares sociales antes que stos se transformaran en demandas colectivas; esa funcin la cumplira el mercado. Lo ms notable de la situacin actual es que mientras los dos principales (y nicos) partidos polticos de la derecha atraviesan una crisis poltica gravsima, la patronal, la derecha econmica, sigue funcionado sin contratiempos, pactando directamente ora con el Gobierno saliente, ora con la coalicin entrante de Bachelet. A la par, aunque todava incipientemente, franjas cada vez mayores de trabajadores y sectores populares, enfrentan directamente al capital, sin mediacin de partidos o del Estado. Y el Gobierno cuando interrumpe su rol de gendarme represivo- concurre ms bien como ministro de fe de acuerdos no gestados bajo las reglas del sistema poltico convencional. La poltica real, de facto, tanto para la burguesa como para franjas populares y de trabajadores organizados muy ajenos al sindicalismo clsico- parece desplazarse de las instituciones poltico-estatales y apela a la negociacin directa.

Estas dos caractersticas del modelo neoliberal maduro genera un marco de incertidumbre que la intelligentsia del bloque en el poder an no logra dilucidar para enfrentarla estructuralmente. No tiene un proyecto de pas para un Chile post neoliberal o neo-neoliberal. Por ello, al gatopardismo del Programa habr que agregarle el espectculo: efectos de luces y msica incidental, pan y circo para las masas mientras se arregla la carga y se define una estrategia para el nuevo ciclo que se abre. La tramoya en esta ocasin estar a cargo de la alta dirigencia del PC que logr incluirse en la nueva coalicin y en el gobierno.

Cul es la situacin de los trabajadores hoy en Chile, en particular de la CUT y del movimiento sindical?

El sindicalismo clsico, aqul que surgi y se expandi en el patrn de acumulacin desarrollista, anterior a la contrarrevolucin neoliberal, desde hace aos viene chocando con una realidad de una organizacin industrial y del mercado de trabajo ostensiblemente diferente. La fragmentacin productiva por medio de la extensin de la maquila y subcontratacin, por una parte, y la flexibilizacin del mercado de trabajo respecto del empleo, salarios y funciones, por otra, ha generado una gran masa de fuerza de trabajo que circula sin empleo fijo entre puestos de trabajo, oficios, empresas, ramas e incluso territorios como nunca antes. Esta alta movilidad se ha traducido en precariedad del empleo, en un empleo muy diferente al empleo tpico en torno al cual se desarroll; en el siglo pasado, el sindicalismo clsico bajo la forma de sindicatos de empresa. Una de las diferencias notables es que la relacin jurdico-laboral se ha escindido de la relacin econmica de explotacin, generando una cuasi inutilidad de facto de las garantas que supone el derecho laboral. En efecto, la subcontratacin implica que quin explota la fuerza de trabajo no es quin la contrata, ni quin establece la relacin contractual, por cuanto las contrapartes efectivas de la relacin econmica no son objeto el derecho laboral que se refiere a las contra partes formales. Es obvio entonces, que esta separacin hace tan intil del derecho laboral como lo ha hecho tambin la fragmentacin de las empresas en decenas de unidades jurdicas (personas jurdicas empresariales) que, sin embargo, operan centralizadamente bajo una misma direccin econmica. As, de poco sirve a los trabajadores, sean subcontratados o contratados por esas unidades productivas empequeecidas, el derecho a sindicalizarse y a negociar colectivamente.

El sindicalismo clsico, sea que se agrupe en la CUT o en otras centrales, ha tenido dificultades hasta hoy para adecuar sus formas organizativas a esta nuevas condiciones estructurales del capitalismo chileno. Por ello mismo, la CUT ha perdido influencia en el mundo del trabajo, y paradojalmente, hoy se sostiene principalmente por el control de las asociaciones gremiales del sector pblico con una muy reducida presencia en los sectores productivos y de servicios privados que concentran el empleo. En el sector privado, las franjas ms activas de los trabajadores, generalmente por fuera de la CUT, se han constituido innovando en las formas organizativas, en sus tcticas de lucha e incluso caracterizndose por gran presencia juvenil. El caso paradigmtico es el de los portuarios que, organizados federativamente y sobrepasando todas las restricciones objetivas por medio de una adecuada combinacin de huelgas ilegales y llamados a la negociacin, han logrado obligar al gran capital, usuario de los servicios de estiba pero no su empleador directo, a intervenir de facto en la negociacin de las condiciones salariales y de trabajo. El gran capital, sin ser su contraparte jurdica, sometido a la accin inteligente y decidida de las organizaciones de trabajadores, ha debido ordenar a las empresas contratistas o de servicios que negocien y resuelvan los conflictos; y el Gobierno, como entidad administrativa, no ha hecho ms que sancionar tales acuerdos directos como ministro de fe. Estas prcticas, si bien favorecidas por una serie de condiciones especiales, han tendido a reproducirse en otros sectores y sobre todo se han constituido en ejemplo de accin para muchas franjas de trabajadores, especialmente para los ms precarizados.

Pero tambin, el sindicalismo clsico chileno se caracterizaba hasta hace poco por una casi total influencia de los partidos polticos en su vida interna y gremial. Tales relaciones entre partidos y gremios se fundaban en una separacin radical entre lo social-reivindicativo y lo poltico, entendindose que los partidos son los representantes de las demandas gremiales en la esfera de la poltica. Esta separacin, sin embargo, ha ido lentamente superndose por la propia prctica de ciertas franjas de trabajadores que asumen su propia representatividad y evitan la mediacin. Ha sido determinante de esta no generalizada pero creciente tendencia, la destruccin por parte de la dictadura y de los gobiernos post-Pinochet, del antiguo estado de compromiso que teji una densa institucionalidad de mediacin, amn que por esta misma razn, segn ya lo resaltamos, el mismo sistema de partidos ha perdido su capacidad mediadora.

As, podemos afirmar que la situacin actual del movimiento de trabajadores es de una debilidad general producto de 40 aos de neoliberalismo y por la persistencia de una visin equivoca de la dirigencia del sindicalismo clsico. En este marco general, no obstante, comienzan a emerger franjas de trabajadores organizados que ensayan formas de organizacin heterodoxas y tcticas de accin directa y negociacin, que pueden inaugurar un camino para un nuevo movimiento de trabajadores, adecuado a las condiciones de una contrarrevolucin neoliberal madura. En este proceso las direcciones de la CUT han tenido un papel secundario, sino directamente retardatario. Por ello mismo, con excepcin de la incansable lucha del pueblo mapuche, no es extrao que fueran los estudiantes, los deudores habitacionales, las organizaciones comunales y no la clase trabajadora, los que abrieran este nuevo ciclo de movilizaciones sociales.

Dentro de las luchas sociales cules son las que son destacables, segn tu anlisis, y podran anunciar un nuevo ciclo de conflictos durante el mandato del nuevo gobierno?

Esto lo he dejado entrever en la respuesta anterior. De todos modos algunas precisiones. En primer lugar, destacar que las luchas de los estudiantes secundarios expresan una fisura mucho ms profunda incluso de lo que ellos mismos creen. Mientras los estudiantes universitarios reclaman mejores condiciones de acceso y financiamiento a la educacin superior, los secundarios, si bien claman por la gratuidad y mejores condiciones materiales, su reclamo real es contra la propia comunidad escolar, contra la escuela, un espacio invivible porque cada da en sus patios campean el autoritarismo, la mediocridad y tedio de profesores colapsados; campea la presin permanente por el xito y la competencia individual, un camino forzoso que no tiene sentido salvo el oponer unos adolescentes a otros. No podemos detenernos aqu pero es por ello que fue el movimiento secundario - y no el universitario- la base de la explosin que logr trizar los consensos de las clases dominantes y la paz social que los gobiernos civiles mostraban al mundo como el exitoso modelo chileno. Y el malestar no es posible domesticar estructuralmente, apelando a simples polticas clientelares y redistributivas. Aqu hay una contradiccin profunda: se trata de los hijos de un neoliberalismo maduro y que por tanto no reclaman resistiendo las reformas, sino precisamente por el funcionamiento pleno de aquellas; en rigor son ellos el resultado de un modelo que ha realizado todas sus potencialidades y generando una profunda crisis de la comunidad escolar, de la escuela, frente a la cual ellos reaccionan espontnea y sistemticamente desde el "mochilazo" del 2001 y la "revolucin pingina" (2)   del 2006 . Y esta fisura continuar porque el nuevo bloque dominante carece de un proyecto educativo que resuelva dicha crisis.

En segundo lugar, hay que poner atencin a la emergencia de un nuevo movimiento de trabajadores como el que ya hemos sealado. Este movimiento, an muy incipiente, si logra madurar, lo har a partir de bases totalmente diferentes a las que sirvieron al sindicalismo clsico. Una de ellas ser la consideracin que el movimiento sindical no agota la historia, ni el futuro, del movimiento de trabajadores, pues el sindicalismo y los sindicatos de oficio o de empresa, fueron y son una forma particular de organizacin tpicas del desarrollismo. Hubo antes formas mutualistas, sociedades en resistencia, mancomunales, etc. que, en ausencia de cualquier legislacin laboral, organizaron grandes masas de trabajadores y enfrentaron directamente al capital, sentando las bases de los derechos que seran codificados en la legislacin laboral posterior al amparo de la cual se desarroll el sindicalismo clsico. Otro tema muy importante es que frente a un "capital extendido", es decir, que ha penetrado y sometido a su racionalidad muchas actividades que antes estaban fuera de la produccin capitalista, surge la necesidad de concebir tambin de manera "extendida a la clase trabajadora". Esto implica que ni las formas de pago, ni de contratacin -directa o indirecta; parcial o completa; temporal o permanente- o el carcter material o inmaterial del trabajo o de su resultado, puede ser criterio para definir a la clase trabajadora. Lo que importa es la relacin social, y por tanto, si el capital ha convertido a los servicios antes pblicos y comunitarios en actividad productiva, o sometido a otras actividades antes personales y realizadas como no trabajo, a la lgica de la acumulacin, entonces los que all se desempeen vendiendo su talento al capital constituyen parte de la clase trabajadora. Esto ha sido resistido por el sindicalismo clsico que sigue apegado a la esttica de los obreros mineros e industriales del siglo XX. Sin embargo, las prcticas organizativas y de lucha de las franjas precarizadas que hemos mencionado, han avanzado rompiendo barreras discriminadoras al interior de la propia clase trabajadora. Sabemos que esto es un largo proceso, pero esta tendencia de reconstitucin objetiva y subjetiva de un nuevo movimiento de trabajadores sobre estas bases, continuar y eventualmente se acelerar, sea por el xito de las luchas o sea por la agudizacin de las condiciones de precarizacin de un modelo econmico que enfrenta costos crecientes para mantener su dinmica expansiva.

Y finalmente no podemos dejar de consignar que la accin de la izquierda puede ser un factor no despreciable en el itinerario que siga este nuevo ciclo de luchas. Aqu es necesario distinguir entre la izquierda desconfiada y la "izquierda confiada", cuyas tcticas hoy como ayer han sido muy distintas. La izquierda confiada, la ms fuerte y estructurada, ha puesto el acento en fortalecer su orgnica partidaria tradicional y en el regreso al Estado buscando acceder al gobierno y al parlamento por medio de alianzas electorales ad hoc, lo cual ha logrado finalmente este ao. Esta izquierda confa que desde all podr impulsar la reconstitucin del movimiento obrero y popular. Contrariamente, la otra izquierda, an muy fragmentada y dispersa, a la luz de las profundas transformaciones neoliberales en la sociedad chilena y de las experiencias de los regmenes socialistas, ha puesto el acento en la re-construccin de los sujetos sociales privilegiando nuevas formas organizativas, democrticas y de base colectivos, grupos de apoyo mutuo, asambleas, etc., todas formas diferentes y refractarias a las clsicas orgnicas partidarias y sindicales. La tctica se orienta a la construccin de un sujeto colectivo que confe en sus propias fuerzas y no en el Estado o en la burocracia que se inclina a institucionalizar o a sustituir al propio movimiento obrero y popular. Poco a poco las franjas de esta izquierda maduran en un sentido estratgico que tiende a negar la separacin entre lo poltico y lo social; a rechazar la asignacin del monopolio de la poltica al Estado y sus instituciones y a criticar la separacin entre representantes los profesionales de la poltica- y representados. Se trata de una izquierda que llama a politizar lo social, a construir formas organizativas de soberana popular - paralelas y enfrentadas al Estado- y al diseo de mecanismos de auto representacin en los espacios vitales en funcin de las necesidades populares. La metfora de la desconfianza evoca una crtica a la concepcin liberal burguesa de la poltica y de las instituciones a que sta dio origen, no slo defendida por la derecha sino tambin por aquella izquierda republicana y estatalista que confa en ella. El ingreso del PC a la coalicin gobernante, marcar an ms estas diferencias y es probable, como ya se nota en la disputa por "capitalizar" el impulso de las movilizaciones estudiantiles y de trabajadores, tomar ribetes ms definidos y agudos que influir en el curso de los conflictos que caracterizarn el nuevo ciclo de luchas.

Balance crtico de la eleccin de Bachelet y las perspectivas anticapitalistas  

Entrevista con Marco lvarez, militante de Libres del Sur

Si puedes presentar en pocas palabras Libres del Sur y su historia

El Movimiento Libres del Sur es una organizacin que surge pblicamente la primera semana de abril del ao 2012. Es una herramienta anticapitalista en construccin, que tiene como horizonte la revolucin socialista. En su corto caminar, ha ido abrazando la lucha ecosocialista, feminista e internacionalista. Su domicilio permanente es al interior de las trincheras del poder popular, impulsando la otra educacin, para ir forjando desde abajo una nueva sociedad. En menos de dos aos, Libres del Sur ha crecido a nivel nacional, encontrndose presente en gran parte de las regiones del pas. Hoy camina rumbo a su primer congreso nacional.

Cmo comprender la importancia de la abstencin electoral y cmo defender desde la izquierda lo que llamaste abstencin bulliciosa?

Los altos niveles de abstencin en las elecciones 2012 y 2013, son una expresin ms de la crisis de legitimidad del actual modelo y su democracia neoliberal. Ms del 56% de las y los chilenos decidieron no participar en las ltimas dos elecciones, siendo parte de una abstencin pasiva y silenciosa muy difcil de interpretar, ms all del descontento claro que tiene la sociedad con nuestra desacreditada clase poltica nacional.

En ese escenario, he planteado la abstencin bulliciosa en momentos muy especficos. Las dos ocasiones en la cuales he hablado de abstencin bulliciosa, fue en la antesala de las elecciones primarias del 30 de junio del 2013 y en la segunda vuelta presidencial del 15 de diciembre del 2013. El comn denominador de ambas elecciones, fue la participacin exclusiva de las dos caras del duopolio poltico chileno: La derecha y la nueva mayora (ex Concertacin)

Por tanto, la abstencin en s es un mero reflejo de la crisis del Chile actual, que al final del da se convierte en un dato estadstico electoral ms. Mientras tanto, la convocatorio a una abstencin bulliciosa en las instancias donde solo participan las candidaturas sostenedoras del modelo neoliberal, es un acto poltico de propuesta-protesta. Es no esperar los resultados de la fiesta democrtica neoliberal en la casa, ocupando esa instancias para incrementar los niveles de ilegitimidad de nuestra democracia, a travs de las acciones directas bulliciosas y mediticas.

Cmo analizar la integracin del PC a la Nueva mayora y sus efectos polticos a corto y largo plazo?

La integracin de la organizacin poltica ms longeva de Chile a la la nueva mayora la podemos analizar desde tres esferas. Una es la histrica, donde en distintos momentos de la historia, los comunistas chilenos han sido parte de coaliciones amplias, cohabitando con sectores domiciliados fuera de las izquierdas. Esto ha respondido a su poltica clsica de revolucin democrtica burguesa y etapista. La otra, es la solucin pragmtica que le dan a su ostracismo poltico institucional durante 36 aos. Para los comunistas, es fundamental la accin parlamentaria y apostaron por negociar con la concertacin el 2009 y la nueva mayora el 2013 por escaos parlamentarios seguros, que hoy los tiene con 6 diputados en el congreso. La tercera, es la afinidad real que tienen con la ofertona progresista programtica del nuevo gobierno de Bachelet, que se amolda bastante a su estilo conservador desde la izquierda.

El PC chileno en su poltica histrica de colaboracionismo siempre ha salido trasquilado, su pragmatismo poltico ya le ha generado un gran desprestigio en el mundo social y su reciente decisin de participar en gabinete del gobierno neoliberal de Michelle Bachelet lo coapta a ser parte de las luchas populares y ciudadanas venideras, siendo destinado a ser el pelo de la cola de la nueva mayora. Pelo de la cola inserto en un aparataje estatal bastante lucrativo.

A corto plazo, sus efectos han sido abandonar un espacio dentro de la izquierda en las ltimas elecciones. Otro ha sido como ya mencion, el desprestigio dentro del mundo social, dando como principal ejemplo que las juventudes comunistas han perdido la totalidad de las federaciones estudiantiles que tenan el ao 2011. El efecto ms importante a mi juicio, es que la integracin del PC al nuevo gobierno, le ha quitado el monopolio de la izquierda y se han ido visibilizado la alternativas anticapitalistas con mayor claridad

Sus efecto a largo plazo, dependern de su accionar en el prximo gobierno de Bachelet. Lo que s es seguro, es que su giro a la derecha cuando era fundamental bifurcar a la izquierda, le traer consecuencias negativas dentro de los sectores que se jactan representar.

Cules son las perspectivas para la re-organizacin de una izquierda anticapitalista amplia en Chile, cuando parece primar todava la fragmentacin y la marginalidad?

La reconstruccin del movimiento popular y la construccin de alternativas anticapitalistas serias, es el gran desafo que tienen las izquierdas comprometidas con transformaciones radicales para Chile. Este desafo no es fcil, entendiendo el nivel de atomizacin y desconfianzas al interior de las izquierdas chilenas. En el caso particular de la izquierda anticapitalista, se incrementa por la transmisin de rencillas de generacin en generacin, entre las matrices polticas culturales y al interior de estas mismas.

Las perspectivas deben girar en encontrar los puntos de convergencia para articular las luchas multisectoriales. Entre ms se encuentren las organizaciones y la militancia de la izquierda anticapitalista, existen ms posibilidades de superar la atomizacin vigente de nuestro sector. Esta unidad se debe forjar en tiempos no electorales, desde las luchas concretas. Las confianzas polticas encontrarn ah el espacio ideal para forjar mayores niveles de lazos.

Otra gran tarea medular al interior de la izquierda anticapitalista, es fomentar el debate terico entre las organizaciones y sus militantes. Un debate fraterno, en torno a las cuestiones estratgicas. Un debate de ideas, carente en las ltimas dos dcadas. Un debate, que abra las posibilidades de deliberar colectivamente en el futuro.

La fragmentacin y la marginalidad poltica son herencia de las izquierdas del siglo XX. La gran tarea es construir una izquierda anticapitalista para el siglo XXI, con vocacin de unidad en la diversidad, con vocacin de mayoras en su convocatoria y con vocacin de poder real, no slo discursivo, sino que inteligente y sediento de derrotar al capitalismo y sus sostenedores.

El movimiento de pobladores y las futuras convergencias desde abajo  

Entrevista con Roxana Miranda , ex candidata a la presidencia de la Republica y presidenta del Partido Igualdad y Cristian Cepeda, miembro del Partido Igualdad

Si puedes presentar en pocas palabras el Partido Igualdad y su historia

El Partido Igualdad inicia su proceso de legalizacin el ao 2010 y se transforma en Partido de carcter nacional recin en mayo del 2013. Legalmente est presente en las regiones 8 regiones a nivel nacional; Arica, Iquique, Antofagasta, Coquimbo, Metropolitana, Valparaso, Concepcin, Coyhaique.

Como organizacin poltica ha participado de la eleccin municipal del 2012 y de la eleccin presidencial del ao 2013.

El Partido Igualdad se define a s mismo como un instrumento de los movimientos sociales para generar una transformacin revolucionaria desde abajo. Es anticapitalista y su lema es: "Que el Pueblo Mande".

Cul es el balance que hacen de la candidatura y de los resultados de Roxana Miranda?

Lo primero es sealar que desde el inicio asumimos que la presentacin de nuestra candidatura no se enmarcaba en una lgica electoralista. Es decir, el xito o fracaso de la campaa no se podra medir en votos. Y lo segundo es que tampoco nos interesaba hace un saludo a la bandera o levantar una candidatura testimonial.

Nuestro objetivo poltico, en este contexto electoral, era usar la coyuntura para poder proyectar a nivel nacional una alternativa poltica revolucionaria, que quebrara tanto con los discursos como con las prcticas de la izquierda tradicional.

Levantar y sostener la candidatura de Roxana Miranda tena como objetivo poner al Protagonismo Popular como uno de los elementos estructurales de este nuevo perodo.

Por ello, en trminos de balance, si bien somos absolutamente conscientes de que un resultado en cifras de 1,3% es bajo, o marginal, como se ve desde quienes leen la poltica con las lgicas del poder, tambin asumimos que la instalacin de nuestra propuesta fue mucho ms all de lo que esperbamos.

El discurso de Roxana Miranda logr impactar por su simpleza y sinceridad, quebrando los marcos tecnocrticos del restringido Club de los autorizados para hacer y hablar de poltica en Chile. Se encar a los poderosos y se devel la crueldad con la que este sistema econmico trata a millones de chilenos. No se busc teorizar, ni templar los discursos sino develar que un segmento de esta poblacin est cansada del sistema de partidos polticos y su rol servil ante los grandes empresarios.

La sencillez, pero fuerza, de la candidatura permiti instalar en la cabeza y el corazn de cientos de miles de chilenos la loca idea de que tal vez el pueblo pueda mandar en este pas. Un germen de rebelin que an est por desarrollarse, pero en el cual desde ya el Partido Igualdad es visto como un actor relevante.

Desde el punto de vista negativo, uno de los objetivos polticos del Partido Igualdad era ser parte de esta coyuntura electoral en el marco de una Convergencia Poltica con todos aquellos actores anticapitalistas que estuvieran fuera del eje Concertacin + Partido Comunista, (incluido el PRO). Claramente este objetivo no pudo cumplirse, ya que el conjunto de las fuerzas anticapitalistas carga an con la pesada mochila de las desconfianzas y los objetivos propios. La apuesta por el protagonismo popular no fue aceptada por muchos de los colectivos y movimientos de la izquierda anticapitalista, quienes priorizaron viejas concepciones de la poltica y se enmarcaron en apuestas electoralistas.

Otro elemento negativo fue la incapacidad de la propia estructura del Partido Igualdad de acumular el tremendo impacto comunicacional de la candidatura a nivel nacional. Igualdad, que aun no finaliza su proceso de legalizacin y articulacin nacional, pudo solo en algunos lugares proyectarse como una fuerza poltico-organizativa real, quedando como tarea pendiente el desarrollo de una estructuracin nacional real.

Cul es el papel que podra jugar en los prximos meses el movimiento de pobladores para la reactivacin de las luchas sociales pero tambin en vista a la constitucin de un movimiento anticapitalista en Chile?

El recin acabado proceso electoral ofrece muchas claves sobre aquello que es preciso superar para lograr una verdadera convergencia entre los distintos colectivos anticapitalistas. Y sin duda lo primero es ponernos de acuerdo en algunos elementos que son centrales para el prximo perodo.

Nosotros creemos que en el perodo que se viene, el rol que le cabe a los movimientos sociales es central. Las promesas de Bachelet y de la Nueva Mayora no sern cumplidas y por lo tanto nos cabe el rol de encabezar el descontento y deslegitimar no solo un gobierno, sino todo el sistema de partidos.

La confianza para la generacin de alianzas con los sectores en lucha del pueblo mapuche, los estudiantes secundarios, los trabajadores, los pobladores se dar en la prctica concreta de la movilizacin. Necesitamos de un proyecto comn que surja de estos procesos de lucha y que sea en ellos en donde los liderazgos y las legitimidades se construyan.

Las mesas polticas son tiles, pero dejan mucho espacio para los discursos estriles y las viejas y malas prcticas.

Las futuras convergencias tienen que ser construidas teniendo como base a todos aquellos sectores que encabecen las luchas por venir. Ah es donde apuesta a estar el Partido Igualdad y los movimientos que los componen.

Los desafos del movimiento estudiantil y la lucha por la reconstruccin de la izquierda radical  

Entrevista con Sebastin Farfn Salinas , ex miembro de la mesa ejecutiva de la Confederacin de Estudiantes de Chile ( CONFECH), encargado nacional de la Unin Nacional Estudiantil (UNE) y candidato a Diputado por el movimiento Todos a la moneda y Carla Amtmann Fecci , ex Presidenta de la Federacin de Estudiantes de la Universidad Catlica de Valparaso (2008-2009) y Vocera de Marcel Claude durante la campaa presidencial

Cul es el balance que hacen de la candidatura y de los resultados de Marcel Claude y del movimiento Todos a la Moneda?

El movimiento Todos a la Moneda signific un gran aprendizaje poltico. Las condiciones de este proyecto eran particulares ya que surgan en un momento en que los movimientos sociales comenzaban a levantar la cabeza con un programa y contenidos rupturistas con el modelo neoliberal instalado en nuestro pas. Bajo esa ptica, exista la posibilidad poltica de que levantsemos nuevas referencias polticas con el objeto de proyectar una izquierda protagnica en vistas al escenario que se abrira con el nuevo gobierno a partir del 2014. Nuestros objetivos por tanto eran muy concretos para el escenario que enfrentbamos, sobre todo considerando que este proyecto seria enfrentado sin el Partido Comunista, luego de su viraje hacia la Concertacin. En primer lugar, buscbamos visibilizar un programa de transformaciones sociales profundas que dejara en claro que lo expresado en los ltimos aos en las calles, tiene un contenido de ruptura con el modelo. En segundo lugar, queramos referenciar una alternativa en el escenario poltico nacional. En tercer lugar, buscbamos un espacio de construccin para la izquierda revolucionaria chilena que nos permitiese fortalecer lazos y proyectos.

Como proceso poltico, creemos que los objetivos se cumplieron en la medida que esto signific un gran aprendizaje, la construccin de un programa, posibilidad de levantar liderazgos, etc. Sin embargo, estos avances se vieron opacados con los resultados electorales que a nuestro juicio fueron un fracaso. El 2.8% signific un duro choque con la realidad, sobre todo considerando que las expectativas de todos los sectores polticos, los medios de comunicacin y de nosotros mismos eran mucho ms altas.

Dentro de esto hay un importante proceso de evaluacin que debemos realizar, que dice relacin con las causas de este bajo porcentaje. Para nosotros es clave no focalizar las razones en responsabilidades externas las condiciones objetivas siempre sern ms desfavorables en comparacin con las candidaturas del bloque dominante- y hemos de lograr focalizarnos en lo que se hizo mal. La carencia de un anlisis electoral certero, la dbil claridad en la focalizacin del nicho programtico al cual se buscaba apelar, el bajsimo despliegue orgnico, como tambin las dificultades en los necesarios procesos de convergencia, son algunos de los ejes relevantes que nos permiten entender el resultado. Por consiguiente, nos quedan importantes aprendizajes y desafos en el plano electoral que hay que saber enfrentar de mejor manera, entendiendo que este proyecto se levant en su mayora por organizaciones sin experiencia electoral, o con experiencias previas incluso muy por debajo de los resultados hoy obtenidos.

Esto nos deja la difcil tarea de sobreponernos a este hecho, buscando levantar una izquierda protagnica, sobre todo al calor de las prximas luchas sociales que se avecinan. Cargamos hoy con una gran mochila de experiencias, as tambin con nuevos liderazgos como nuestro compaero Sebastin Farfn o el luchador por el agua Luis Soto, que en las disputas parlamentarias sacaron buenos porcentajes.

Despus del intenso ciclo de luchas estudiantiles del 2011-2012, cmo ven el programa de profunda reforma educacional prometido por Bachelet y la llegada al parlamento varios lderes del movimiento?

Sobre las reformas de Bachelet, pensamos que el nuevo gobierno de la Concertacin, hoy bautizado como Nueva Mayora, representa un intento de cooptacin por parte de la elite hacia los movimientos sociales. Fundamentalmente lo que buscan es echarse al bolsillo a los movimientos sociales, aislar a la izquierda y bajar los niveles de conflictividad social que se han levantado en el pas. En conclusin, el principal objetivo de Bachelet es recuperar el consenso de la elite. Por esta razn tambin, el gobierno de la Nueva Mayora es quien da mejores expectativas a los grandes empresarios y por eso muchos la apoyaron. Teniendo esto claro es que se comprende l porqu las propuestas de Bachelet han estado llenas de titulares pomposos, pero sin contenidos, algo que ya ha denunciado la CONFECH. No nos hacemos ilusiones con el gobierno de Bachelet y decimos claramente que el gobierno de la Nueva Mayora no es nuestro gobierno.

Por ello, especficamente la reforma educacional es por sobretodo una consigna, pero que en el plano de contenidos no ataca el problema central que desde el movimiento estudiantil se denuncia y que dice relacin con la prevalencia de un sistema privatizado y de lucro por sobre uno pblico, como tambin de un Estado subsidiario por sobre uno garante. Podemos alcanzar ciertos porcentajes de educacin gratuita, pero si aquello no va acompaado con una poltica de fortalecimiento del sistema pblico, con la entrega de recursos a dichas instituciones sin fuga hacia el sistema privado, como a su vez con un sistema de ingreso y de calidad que proyecte al sistema pblico, la gratuidad terminar siendo slo una formalidad y un nuevo tipo de traspaso de dineros hacia privados, y el programa de Bachelet solo una distorsin mal intencionada de lo que se ha manifestado desde las calles y aulas universitarias.

Ahora bien, la llegada de varios ex dirigentes estudiantiles al parlamento tampoco es garanta de avances, puesto que tanto Camila Vallejo como Giorgio Jackson llegaron de la mano de la Nueva Mayora al parlamento con apoyos explcitos a Bachelet. Solo Gabriel Boric lleg de manera independiente al parlamento, pero su soledad en ese espacio ser brutal y su rol por sobretodo ser central en la vinculacin con el movimiento estudiantil. En este sentido el hablar de una bancada estudiantil es una ilusin y el mismo PC ya le cerr puertas a esa posible articulacin-, puesto que ellos responden a sus conglomerados y si bien hoy se sirven un buen plato de comida debern pagar la cuenta. Aun con esta visin crtica, creemos que la llegada de estos nuevos liderazgos al parlamento, y el respaldo ciudadano que tuvieron, es signo de los nuevos aires que recorren Chile. Implcitamente la gente voto con ellos con la ilusin de cambios, por lo que tambin es una seal poltica.

Cul es el papel que podra jugar en los prximos meses el movimiento estudiantil para la reactivacin de las luchas sociales anticapitalistas?

Inevitablemente el 2013 la contienda electoral se comi la agenda poltica, algo que habamos advertido que sucedera en un pas como Chile, haciendo an ms relevante y necesario el participar de esta contienda levantando nuestras banderas como izquierda, coyuntura que no se podra entender si no es con el ciclo de movilizaciones previos. El 2011, fuimos capaces de cambiar el eje de debates de nuestro pas y luego del reacomodo de fuerzas en las alturas, con la llegada de Bachelet al gobierno, es el momento de que los movimientos sociales vuelvan a tomar la palabra. En esto, el movimiento estudiantil inevitablemente ser clave.

Ahora tenemos, nuevamente, el desafo que los siguientes aos la palabra la vuelvan a tener los movimientos sociales y los trabajadores.

Se debern levantar con mucha ms fuerza la bandera de la educacin como derecho ante los peligros de cooptacin y aislamiento, buscando que seamos nosotros quienes tengamos la agenda en nuestras manos y no el gobierno. Junto con eso se debe tener mucho mejores lazos con diversos movimientos sociales que se levantan en el pas y que, tambin, comenzarn a salir con fuerzas a las calles. Ya el movimiento de recuperacin de las aguas, con el gran liderazgo de Rodrigo Mundaca, ha anunciado una primera movilizacin en Abril del 2014. El movimiento estudiantil debe hacerse presente. Los trabajadores del cobre y portuarios se han constituido en una fuerza poltica con un gran nivel de organizacin y presin sobre los empresarios. Los estudiantes debern estar junto a ellos.

Por ltimo, la correlacin de fuerzas interna en la principal organizacin estudiantil para el 2014, que es la CONFECH, permite sealar que una orientacin de lucha contra el gobierno de Bachelet est asegurada. En esa tarea la Unin Nacional Estudiantil, tendr un rol importante por ocupar roles relevantes en la CONFECH. En este sentido, nos jugaremos con todas nuestras fuerzas por impulsar la lucha estudiantil, para fortalecer la lucha popular y que eso nos permita proyectar, en mejores condiciones, las posibilidades de levantar una alternativa anti capitalista, ms consolidada y que este en el centro del escenario poltico de Chile.

 

Notas

1/ Ver: Domingo de elecciones en Santiago de Chile, Le Monde Diplomatique, www.rebelion.org/noticia.php?id=178394 y La presin de las luchas impulsa un gobierno social-liberal, Viento Sur, www.vientosur.info/spip.php?article8613

2/ Denominaciones populares a las movilizaciones de estudiantes secundarios. La primera deriva de la pequea maleta (mochila) que usan en sus espaldas para transportar sus tiles escolares, y la segunda, evoca la semejanza entre las multitudinarias marchas de nios y adolescentes con uniformes escolar (de color azul y blanco) y las bandadas de pinginos.

 

Fuente: http://puntodevistainternacional.org/articulos-y-noticias/internacionalismo/271-bachelet-alternativas-luchas.html

 



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