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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2014

Se presentan en Valencia las Marchas de la Dignidad del 22 de Marzo
Diego Caamero: "Si se levanta el pueblo entero, los vamos a derrotar"

Enric Llopis
Rebelin


"La deuda, que la paguen ellos; ya est bien de recortes en pensiones, precariedad laboral, desempleo y crecientes desigualdades; ni siquiera tener un trabajo te garantiza hoy salir de pobre; los ricos, cada vez ms ricos, y mientras, la mayora de la poblacin, cada vez ms pobre; un barrio de Burgos -Gamonal- se ha levantado y ha prendido la mecha, que vamos a mantener encendida hasta que esto reviente". El discurso es de Arturo Peir, activista social valenciano que simultanea mltiples militancias: la plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), la Red de Solidaridad Popular (RSP), Valencia Acoge, EUPV-IU... Con estas palabras, inflamadas y llenas de determinacin, empieza el acto de presentacin en Valencia de las Marchas de la Dignidad del 22 de marzo a Madrid, celebrado en la Facultat de Filosofia i Cincies de l'Educaci.

Las Marchas de la Dignidad son una iniciativa del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) que pretende hacer confluir en Madrid el 22 de marzo a columnas de trabajadores y parados que partirn de diferentes ciudades del estado espaol. El motivo de las marchas se resume en tres consignas: "No al pago de la deuda"; "Trabajo digno (o renta bsica)" y "Casa y servicios pblicos para todos". Se han sumado a la convocatoria, entre otras organizaciones/colectivos de mbito estatal, "Alternativas desde Abajo", CGT, Comit Confederal de CNT-AIT, Confederacin Intersindical, "Construyendo la izquierda", Frente Cvico-Somos Mayora, Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista, Izquierda Castellana, Rebelin.org, Cronicapopular.es, Red de Solidaridad Popular, Red Roja, Socialismo 21 y la Unin de Juventudes Comunistas de Espaa (UJCE).

La Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) lleva cinco aos denunciando "la barbarie de los desahucios". Raquel Rubio y Gemma Palomo, que han intervenido en la presentacin de las Marchas, recuerdan cmo el colectivo "ha impedido desahucios y evitado que muchas familias acaben durmiendo en la calle; incluso hemos recuperado bloques de viviendas enteros". Pero reconocen que el problema no se reduce al derecho a una vivienda digna y los desahucios, cuando no brutales desalojos. "Hay un ataque global contra nuestros derechos", al que las activistas proponen una respuesta categrica: "cuando las leyes son injustas, hay que desobedecerlas". A la PAH se le reconoce sobre todo la meritoria lucha colectiva, pero -ms all- ha aportado oxgeno vital a personas al borde del abismo, "una fuerza y seguridad que casi nos arrebatan; la plataforma nos ha ayudado a convertir la rabia en coraje", explican las activistas.

"Cmo pretenden que paguemos la cuota de una hipoteca si esa gente, que se supone nos representa, nos dice que no hay trabajo, despiden maestros, cuidadores de dependientes, personal sanitario y, por descontado, defienden que el capital est por encima de las personas?", se preguntan Raquel Rubio y Gemma Palomo. 1.400.000 personas firmaron una iniciativa legislativa popular (ILP) en la que se peda una moratoria para los desahucios, la dacin en pago con carcter retroactivo y la reconversin del parque de viviendas vacas al alquiler social. No prosper ante la cerrazn de la mayora absoluta del PP. Se pona as de manifiesto, subrayan las activistas, "que en lugar de poner freno a los bancos y las grandes inmobiliarias, slo las defienden". Respecto a las Marchas del 22 de marzo, se plantean "caminar muchos kilmetros para animar a esa clase obrera deprimida y que se siente derrotada, porque nuestra mayor arma (hablan por su experiencia en la PAH) es la unin y el poder de organizacin". La paralizacin de las obras de Gamonal o del proceso privatizador de la sociedad madrilea dan muestra de ello.

Antroplogos han investigado la cultura de la "deuda perpetua" en pueblos del Himalaya. Consiste en que una casta de familias ricas se prevale de los prstamos para controlar el territorio y oprimir a la poblacin, a la que convierte en "esclavos de la deuda". Sin tierras ni recursos, la gente cae en una espiral de endeudamiento perpetuo para conseguir el mnimo necesario con el que subsistir. Cuando alcanzan la edad del matrimonio, las mujeres incluso se convierten en concubinas del seor con el fin de aligerar el dbito. El miembro del Frente Cvico-Somos Mayora de Valencia, Hctor Illueca, ha hecho uso de esta metfora para definir la actualidad lacerante de la periferia europea. Las mujeres del Himalaya (pueblos del Sur de la UE) han de prostituirse para satisfacer la deuda contrada por los paterfamilias (banca y casta poltica corrupta) con los seores feudales (los mercados).

Los pases del Sur de Europa sufren en sus carnes la crisis de la deuda. Hctor Illueca explica en trminos sencillos al auditorio los entresijos del mecanismo. El problema radica en el incremento del dficit pblico porque los estados ya no pueden financiarse con normalidad en los mercados internacionales. "Si se nos presta dinero, es a tipos de inters tan elevados que ello se hace insoportable para nuestra economa". Adems, al estallar la crisis se reducen los ingresos fiscales del estado, al tiempo que aumentan los recursos destinados a prestaciones. Pero hay un elemento esencial, que deliberadamente suele ocultarse: el incremento del dficit pblico como consecuencia de rescatar al sistema financiero. Es decir, "el estado se ha endeudado para salvar a la banca".

Mientras, en 2013 la tasa de paro juvenil super por primera vez el 55% de la poblacin activa. La partida destinada por el Gobierno al Plan de Empleo Juvenil totaliz 3.500 millones de euros (para el periodo 2013-2016), al tiempo que se invirtieron 20.000 millones de euros en "tapar" el agujero de Bankia. "No tienen ninguna vergenza", concluye Hctor Illueca. Consecuencias? En el tercer trimestre de 2013, segn los datos del Banco de Espaa, la deuda del conjunto de administraciones pblicos sumaba 955.000 millones de euros (93,4% del PIB). Recuerda el miembro del Frente Cvico que economistas de toda solvencia consideran que la deuda es impagable. Ante el panorama descrito, "lo primero que hemos de hacer es aceptar que esto es una guerra; lo dijo hace tiempo un editorial del diario Expansin: "Los mercados quieren sangre". Por descontado, la sangre obrera. Y en una guerra, o hay compromiso, organizacin y lucha, o no hacemos nada", concluye el coautor de "El Huracn neoliberal".

Hctor Illueca boceta un puado de ideas que deberan figurar en el frontispicio de las Marchas del 22 de marzo, y servir como ingredientes para un imaginario de emancipacin: exigir una auditora de la deuda y la aprobacin de una quita; la recuperacin de la soberana; el desplazamiento radical del poder poltico, econmico y social desde el mbito del capital al del trabajo; nacionalizacin de la banca y constitucin de una banca pblica (en este apartado: garanta de los ahorros del pueblo; crdito para la pequea y mediana empresa; y traslado del foco desde la financiarizacin a la economa productiva); reforma fiscal, poltica de reindustrializacin; y un nuevo estado basado en la democratizacin de la poltica, pero tambin republicano, federal, participativo y solidario.

Las plataformas y asambleas de parados ocuparn un lugar preeminente en las columnas que se desplacen a Madrid. La crisis y los recortes castigan severamente sus espaldas. "El PP de Rajoy cumple con las reforma ordenadas desde Bruselas, que inici Zapatero, y que nos llevan a la miseria", afirma Emma Jimnez, en representacin de las asambleas de parados valencianas. Rajoy no ha cumplido su programa electoral: "ha incrementado los impuestos, la edad de jubilacin; ha recortado las prestaciones en sanidad y educacin para pagar la deuda y ha privatizado servicios pblicos; a ello se aade la reforma prevista del Cdigo Penal". Emma Jimnez insiste en una idea presente en todas las intervenciones: la necesidad de "organizacin". Frente a los recortes, el desempleo creciente y la corrupcin galopante, organizacin. Puntea, asimismo, un programa de "mximos" que permita voltear la "estafa" actual: "queremos un estado social en el que sea prioritaria la creacin de empleo pblico, y en el que paguen ms los que ms tienen; ms impuestos a las rentas del capital, reduccin de los gastos militares, ningn euro para la iglesia y lucha contra el fraude fiscal".

Cierra el acto Diego Caamero. Es la intervencin ms esperada. Su discurso, energtico y apasionado, se enfoca en un par de ideas fuerza: la unidad de accin y la moral alta que empuje al cambio social. Caamero suele huir de tecnicismos, academicismos y palabros que le alejen de la verdad desnuda. En Valencia se mantiene fiel a su estilo. "Podemos elaborar alternativas en un despacho; pero el problema y el reto real consiste en alcanzarlas; si no estamos dispuestos a lograr nuestros objetivos, no valen las discusiones de saln". Cul es, segn Diego Caamero, el gran desafo para la izquierda hoy? La Unidad. As de simple. "Si no, por muchos anlisis y documentos, firmas, pasquines y plataformas que organicemos, no conseguiremos nada". La unidad, es decir, "no importa quin lleve la bandera, quin ponga la ltima coma en un manifiesto, qu colectivo aparece primero tras la pancarta o quin habla en un mitin".

El problema de fondo es "derrotar a un sistema cruel, que castiga al 80% de la poblacin". Y, para ello, partiendo siempre de la unidad, "ir a las puertas de las fbricas a leer y repartir el manifiesto con lo que vamos a hacer". Diego Caamero presenta una apuesta ambiciosa: que las Marchas de la Dignidad del 22 de marzo se conviertan en la gran movilizacin social de 2014, y que el pueblo en la calle "derrote a un gobierno que no nos representa". Parados, trabajadores en precario, movimientos sociales, sindicatos alternativos...Han comenzado hace das las asambleas de colectivos e individuos que preparan las marchas a Madrid, con el fin de plantear -resume Diego Caamero- "una economa distinta y un cambio radical de esta sociedad injusta".

Un principio motriz: la moral alta. "Nos hemos de creer que es posible cambiar", advierte el portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). "Mareas" educativas y sanitarias, jornaleros, afectados por las hipotecas, "hemos de golpear todos juntos". "Porque todos temblamos cada viernes cuando termina el Consejo de Ministros". Una de las ltimas iniciativas, la Ley de Seguridad Ciudadana, seala Diego Caamero, se plantea pensando directamente en el SAT, la PAH, las "mareas" y los movimientos sociales. "No se trata con esta ley de proteger a la poblacin, sino de protegerse ellos". La nueva legislacin sobre el aborto tambin nos retrotrae 40 aos, al negro franquismo. Tampoco las cosas han cambiado tanto. Segn el jornalero andaluz, "nos gobiernan los mismos fascistas que ganaron la guerra civil; ellos tienen a los jueces, los militares, la polica y los tertulianos; nosotros, slo la voz del pueblo en la calle.

Se trata de levantar el nimo, insuflar autoestima en la gente comn y fortaleza de espritu para el cambio social. Hay acontecimientos, destaca Diego Caamero, que pueden actuar como revulsivo y catalizador de las marchas: los jvenes del 15-M ocupando las plazas; las marchas de los mineros a Madrid; las "ocupaciones" de Carrefour y Mercadona por parte del SAT en el verano de 2012, la paralizacin de las obras del barrio de Gamonal. "Las cosas son posibles, pero hace falta voluntad". El 22 de marzo, "si se levanta el pueblo entero, les vamos a derrotar". Mientras, Diego Caamero contina enrolado en mil luchas. La ltima, contra la privatizacin de la finca pblica de La Almoraima, en Cdiz.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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