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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2014

En Argentina el pesimismo es lo ltimo que se pierde

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


1. En la ltima cadena nacional de radio y televisin de la Presidenta Cristina Fernndez emitida el 4 de febrero, buena parte del kirchnerismo de base esperaba anuncios pro-populares. Sin embargo, concretamente la mandataria se limit a comunicar el reajuste semestral legal a las pensiones de un 11,3 % para una porcin de los jubilados. El mnimo mensual que percibir la mayora de los trabajadores pasivos desde marzo de 2014 qued en U$D344. De acuerdo a los funcionarios del Instituto Nacional de Estadsticas y Censos (INDEC) y a centrales sindicales, una canasta bsica de alimentos se encuentra en alrededor de U$D1000. En este sentido, el aumento nominal de pensiones ya fue pulverizado por la inflacin incluso antes de su proclamacin.

Sectores del peronismo progresivo, de abajo, que confunden de buena fe a Evita con Ernesto Guevara, aguardaban medidas conforme a los frecuentes relatos nacional-populares y antiimperialistas provenientes de la Casa Rosada. La fotografa de Cristina Fernndez con Fidel Castro en Cuba en el marco de la CELAC, tambin fue profusamente distribuida por medios oficialistas y redes sociales. En ningn lugar se inform que en la ocasin Fidel se reuni con varios presidentes y que ello es una costumbre histrica del lder de la Revolucin Cubana. No una excepcin.

En su alocucin, la jefa del Ejecutivo realiz un emplazamiento a la denominada burguesa nacional para que invierta en el pas y no coloque sus capitales fuera de Argentina. El problema nuclear del discurso es que no existe una suerte de burguesa nacional, patritica, obligada a devolver la mano despus de extraer sus ganancias de la explotacin de trabajadores y recursos en Argentina. Ni los capitales ni los pueblos tienen patria un fetiche recursivo sobreviviente del modernismo romntico-. Tienen intereses antagnicos. La denominada melanclicamente burguesa nacional (cuya propia existencia resulta discutible y, de subsistir como rmora histrica, carece de hegemona en todas la economas dependientes en la poca del capitalismo mundializado y uniformador como nunca antes en el devenir de este modo de produccin) buscar siempre, debido a la ley interna de su movimiento, la mayor utilidad. Aunque ello comporte, como est ocurriendo, destruccin de fuerzas productivas, en particular de trabajo y salario, y multiplicacin del subcontratismo, empleo informal sin seguridad social ni previsin y hasta trabajo semi-esclavo femenino, migrante e infantil en talleres que fabrican piezas textiles y en la explanada sojera y frutcola.

El empresariado nativo opta por colocar sus utilidades en la bolsa, el casino financiero, bancos transnacionales, el negocio inmobiliario, mientras espera mejores condiciones para sus metas privadas. Qu observar del gran capital de Chevrn, Monsanto, Barrick Gold, Shell, el retailer y su alianza sangunea, concentrada y de sentido con la banca del Citi, Francs y HSBC? Bajo el capitalismo en forma y en crisis argentino, la presin gubernamental sobre el capital resulta moral, emotiva, televisiva y tiene la eficiencia de un garabato contra un caza de armas lser de ltima generacin.

2. Cul es la combinacin interdependiente que explica en gran medida la crisis en Argentina? El paquete sincrnico del pago de la deuda externa infinita (la actual administracin intenta renegociarla con el Club de Pars mientras Alemania amenaza con acudir al Fondo Monetario Internacional), la reciente devaluacin o paulatino sinceramiento monetario, la estanflacin y la especulacin en todos los pisos del edificio social. La corrupcin merece una enciclopedia aparte.

3. La condicin vacilante del gobierno nacional hasta hace no tanto, finalmente ya eligi por fuerza y ausencia de voluntad soberanista el recetario ultra liberal, apenas morigerado por programas sociales y subsidios a las empresas privatizadas de los servicios bsicos con compromiso de tarifas bajas para gran parte de la poblacin. Programas sociales cada vez ms focalizados y subsidios en plan de pronto desfinanciamiento estatal. La deuda externa, la importacin de energa y hasta de productos alimenticios de primera necesidad drenan los ahorros pblicos.

4. Un costado del peronismo histrico ligado a los intereses populares, esperaba pegado a la radio iniciativas ofensivas. Se hablaba de la necesidad de la nacionalizacin de una fraccin de la banca, del comercio exterior y de sectores estratgicos de la economa. Seran medidas que no tienen que ver con el socialismo revolucionario ni del siglo XXI ni del XX. Por el contrario, podran funcionar como contencin poltica a la oportunidad de estrategias del poder popular e ingobernabilidad frente al capitalismo en crisis. No obstante, ese giro fue clausurado por la componenda en el Ejecutivo.

En una iniciativa de timbre nacionalista ms efectista que efectiva, la militancia oficialista convoc a la ciudadana mediante las redes sociales y pegatinas, a una suerte de boicot contra la especulacin de las grandes cadenas de hipermercados de capitales no argentinos (a primera vista). El objetivo es que el viernes 7 de febrero (mientras se redacta este borrador) los consumidores opten por otras empresas o ventas al menudeo de modo que los grandes hipermercados recapaciten respecto de los sobreprecios.

Sin embargo, la especulacin en el momento del intercambio a boca de consumidor final se reproduce en todo el comercio. No se trata de un fenmeno privativo de los hipermercados. Los supermercados orientales, las cadenas de maxi-kioscos y hasta el boliche del barrio son presa de la especulacin y los sobreprecios. Es la totalidad del comercio minorista el que especula, produce ms inflacin, remarca los precios u oculta las pocas mercancas de precios fijos y ms baratos.

Lo que se ha propuesto al respecto en otros artculos (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178058) tiene que ver con que la propia comunidad, democrtica y colectivamente, sea facultada para destacar delegaciones de vecin @s que supervisen los precios. En fin.

5. El gobierno nacional ha intentando publicitar que todo disenso organizado, no importando su origen, es un atentado a la democracia. Como si la contradiccin esencial del perodo fuera dictadura versus democracia representativa.

Si bien efectivamente existen sectores del capital, grupos de inters y propietarios de importantes medios de comunicacin que atacan rabiosa y corporativamente al Ejecutivo de turno por ultraderecha (muchas veces miembros del propio peronismo), mintiendo sin temblores, desinformando y omitiendo, la crisis en Argentina es genuina. Y ninguno de los precandidatos a las elecciones presidenciales de 2015, Scioli, Massa, Macri o Binner, haran otra cosa que aplicar un ajuste antipopular en la actual coyuntura. A estas alturas, las variantes del ultraliberalismo, si es posible, podran acelerar el recetario imperialista contra los trabajadores y el pueblo.

En tanto, las fuerzas sociales mantienen sus luchas dispersas, puramente economicistas y sectoriales, y la izquierda mayoritariamente tradicional y parlamentarista-, no terminan de desbaratar la disociacin ficticia entre la militancia, su agenda y sus direcciones, y el movimiento social concreto. Mientras continen conducindose en mundos paralelos, unos sobreidelogizados, obreristas, disputando fotografas y diputaciones, y otros recelando de su necesaria politizacin, se aleja la creacin de un polo de inspiracin y vocacin pos capitalista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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