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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2014

Occidente fabrica movimientos de oposicin, en Egipto, Ucrania, la frontera turca-siria, Cuba y Tailandia

Andre Vltchek
Information Clearing House

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Edificios gubernamentales arrasados, saqueados. Sucede en Kiev y Bangkok, y en ambas ciudades, los gobiernos parecen impotentes, demasiado asustados para intervenir.

Qu pasa? Se hacen irrelevantes los gobiernos popularmente elegidos en todo el mundo; mientras Occidente crea y luego apoya violentos movimientos de oposicin creados para desestabilizar cualquier Estado que se ponga en el camino de su deseo de controlar completamente el planeta?

Gritan e intimidan a los que quieren votar por el gobierno moderadamente progresista que actualmente dirige Tailandia. No hay disputa alguna sobre el proceso electoral la votacin es generalmente libre, con lo que estn de acuerdo los observadores internacionales y la mayora de los miembros de la Comisin Electoral local.

La libertad, la legitimidad o la transparencia no estn en juego.

Abandon Bangkok y mientras estaba en el aire, un pensamiento se me ocurra repetidamente: muchos de los sitios sobre los que he escrito recientemente viven una realidad muy similar a la de Tailandia.

Elegidos democrticamente, esencialmente progresistas, esos gobiernos en todo el mundo han sido atacados intensamente por matones armados, bandidos, y elementos antisociales, incluso por terroristas propiamente tales.

Lo vi en la frontera turco-siria. Escuch las historias de mucha gente del lugar, en la ciudad turca de Hatay, y en el campo cerca de la frontera turco-siria.

All fui detenido, se me impidi trabajar, fui interrogado por la polica local, el ejrcito y matones religiosos, cuando estaba tratando de fotografiar uno de esos campos de refugiados construidos por la OTAN especialmente para combatientes sirios, que fueron albergados, entrenados y armados en esa rea.

Hatay fue infestada por cuadros yihadistas saudes y catares, mimada por la logstica estadounidense, europea y turca, apoyo, armamento y dinero.

Cuesta encontrar las palabras para describir el terror que esa gente ha estado propagando en esa parte del mundo histricamente pacfica, multicultural y tolerante.

Nios de la aldea fronteriza describieron incursiones, robo y violencia, incluso asesinatos, por rebeldes anti-Asad.

Aqu, y en Estambul donde trabaj con intelectuales, medios y acadmicos progresistas turcos, me explicaron una y otra vez, que la oposicin anti-siria ha sido entrenada, financiada y alentada por Occidente, y por Turqua (miembro de la OTAN), causando la muerte y destruccin de miles de vidas en toda la regin.

Al escribir estas palabras, RT est transmitiendo un informe exclusivo desde la ciudad siria de Adra, que ha sido saqueada y destruida por fuerzas de oposicin pro al Qaida y pro Occidente, incluyendo al Ejrcito Libre Sirio.

Es la ciudad donde, segn los informes, hace un mes, gente fue asesinada, lapidada, quemada en barriles, y decapitada.

En lugar de detener el apoyo para la oposicin siria racista, y extremadamente brutal, Washington sigue satanizando al gobierno de Asad, y volviendo a amenazar con accin militar.

Y esos matones, en los pases que eligieron sus propios gobiernos patriticos o progresistas, fueron contratados por elites locales por cuenta del Imperio Occidental.

Y antes de eso, las as llamadas elites fueron contratadas, financiadas o por lo menos entrenadas/educadas por Occidente.

A un nivel intelectual, los medios noticiosos privados han estado compitiendo ferozmente los unos con los otros, para ver cul es ms sumiso a los manipuladores extranjeros. Los militares y las fuerzas ms feudales ms regresivas, incluso fascistas, en todo el mundo (vea Ucrania, por ejemplo) vuelven evidentemente a coger las riendas, beneficindose y aprovechando la tendencia.

Todo esto ha estado ocurriendo en diferentes grados y con niveles variables de brutalidad en Tailandia, China, Egipto, Siria, Ucrania, Venezuela, Bolivia, Brasil, Zimbabue y muchos otros sitios en todo el mundo.

El proceso, las tcticas, son casi siempre las mismas. Medios pagados por Occidente, o medios occidentales directamente, desacreditan a gobiernos populares, luego se crean escndalos, se asignan colores a algunos recin construidos movimientos de oposicin se selecciona y paga a los matones, y finalmente aparecen milagrosamente armas letales en los sitios de protesta.

Mientras el gobierno es nacionalista, realmente patritico y defiende los intereses de su propio pueblo contra el saqueo internacional, (no como el gobierno de Abe en Japn que es peculiarmente descrito como nacionalista, pero en realidad se pone enteramente de parte de la poltica exterior de EE.UU. en la regin), es marcado, y aparece en una lista de objetivos invisible pero poderosa, al antiguo estilo de la mafia.

Como lo describiera Michael Parenti, correcta y pintorescamente: Lo hacis a nuestra manera, u os quebramos la pierna, capice?

Presenci cmo el presidente Mursi de Egipto (critiqu su gobierno al principio, tal como critiqu el gobierno de Shinawatra, antes que el verdadero horror se apoderara de Egipto y Tailandia) era derrocado por los militares, que en su celoso desbocamiento, lograron asesinar varios miles de egipcios, en su mayora pobres.

Estuve entonces en Egipto, varias veces, durante algunos meses, filmando un documental para la red de televisin suramericana, Telesur.

Incrdulo y consternado presenci cmo mis amigos revolucionarios se ocultaban, desapareciendo de la faz de la tierra. Esto mientras familias escandalosamente arrogantes vitoreaban sin vergenza a los asesinos militares, abiertamente.

La lgica y la tctica en Egipto eran predecibles: aunque seguan siendo capitalistas y en cierta medida sometidos al FMI y a Occidente, el presidente Mursi y la Hermandad Musulmana, se mostraban un poco menos que entusiastas en su colaboracin con Occidente. En realidad nunca dijeron no, pero eso no pareca ser lo suficiente para el rgimen euro-norteamericano que, actualmente, exige obediencia total, incondicional, as como que besen sus manos y otras partes corporales. El rgimen exige obediencia al estilo protestante, completa con autodesprecio y un constante sentimiento de culpabilidad; ordena servilismo autntico y sincero.

Parecera que casi ningn pas, ningn gobierno popular puede escapar al aniquilamiento, si no se somete totalmente.

Lleg hasta el punto que a menos que el gobierno en pases en desarrollo como Filipinas, Indonesia, Uganda o Ruanda, enve un claro mensaje a Washington, Londres o Pars diciendo que simplemente existimos para satisfaceros, en Occidente, arriesgara aniquilamiento total, incluso si ha sido elegido democrticamente, incluso si (y, en realidad especialmente si) es apoyado por la mayora del pueblo.

Por cierto, nada de esto es nuevo. Pero en el pasado, las cosas se hacan de un modo algo ms encubierto. Actualmente, todo es evidente. Es posible que sea intencional, para que nadie se atreva a rebelarse, o incluso soar con hacerlo.

Y as, la revolucin en Egipto ha sido descarrilada, destruida, y cruelmente asfixiada. Realmente no queda nada de la as llamada Primavera rabe, solo una clara advertencia: no volvis a intentarlo, o ya veris.

S, vi a las elites de Egipto bailando y celebrando su victoria. Las elites adoran al ejrcito. El ejrcito garantiza su sitio continuo en el cnit, su poder. Las elites incluso hacen que sus pequeos hijos muestren retratos de los dirigentes militares responsables por el golpe, responsables por los miles de vidas perdidas, responsables por destruir las grandes esperanzas y sueos del mundo rabe.

Lo que presenci en Egipto fue escalofriante, y se pareca al golpe en Chile en 1973 (un pas que considero mi segunda o tercera casa); el golpe, que no soy suficientemente viejo para recordar, pero que he visto una y otra vez en documentales, en un horror silencioso y nunca menor.

De otro modo, podra ser la tortura y asesinato de la gente en Bahrin. De otro modo, podra ser Indonesia en 1965/66. O podra ser el colapso de la Unin Sovitica. De otro modo podran ser los aviones de lnea estallando en pleno vuelo; un avin cubano fue destruido por agentes de la CIA. Podra ser Iraq, Libia, Afganistn devastados, o Vietnam, Camboya y Laos bombardeados hasta devolverlos a la edad de piedra. De otro modo puede ser un pas totalmente devastado como Nicaragua, Granada, Panam o la Repblica Dominicana. O de otro modo podra significar millones de personas masacradas en la Repblica Democrtica del Congo, por sus recursos naturales y por la franqueza antiimperialista de su gran lder, Patrice Lumumba.

Es seguro que lo que el mundo presencia ahora, podra ser descrito como la nueva ola de la ofensiva imperial occidental. Esta ofensiva tiene lugar en todos los frentes, y se acelera rpidamente. Bajo el orgulloso Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, y sus ms cercanos neoconservadores europeos y socialistas con entraas pardas, as como el reelegido primer ministro fascista de Japn, el mundo se est convirtiendo en un sitio extremadamente peligroso. Como si fuera algn pueblo fronterizo invadido por pandillas violentas.

La percepcin bblica de los que no estn conmigo estn contra m gana un sentido ms profundo.

Y cuidado con los colores. Cuidado con los levantamientos o las protestas antigubernamentales. Cul es genuina y cul es artificialmente creada por el imperialismo y el neocolonialismo?

Todo parece ser extremadamente confuso para la mayora de la gente atiborrada de informacin de los medios corporativos. En realidad, se quiere que est confusa! Mientras ms confusa est la gente, menos capaz ser de rebelarse contra los verdaderos peligros y la opresin.

Pero a fin de cuentas, a pesar de todo, el 2 de febrero, el pueblo de Tailandia vot! Venci las barricadas; enfrent a los que intentaban cerrar las mesas electorales.

Y en Ucrania, la mayora sigue apoyando a su gobierno.

Y Venezuela y Cuba no han cado.

Y los cuadros yihadistas todava no controlan Siria.

Y Eritrea y Zimbabue todava apoyan a sus dirigencias.

La gente no es ganado. En muchas partes del mundo ya se da cuenta de quines son sus verdaderos enemigos.

Cuando EE.UU. patrocin un golpe contra Chvez, los militares se negaron a apoyarlo, y cuando un empresario escogido cuidadosamente jur como Presidente, los militares comenzaron a movilizar tanques hacia Caracas, en defensa del lder legtimo y elegido. La revolucin sobrevivi!

Chvez falleci, y hay quien dice que fue envenenado; que fue infectado con cncer, que fue vctima del Norte. No s si es as, pero antes de morir, fue fotografiado, desafiante y sudoroso, sufriendo una enfermedad incurable, pero determinado y orgullo. Gritaba: Aqu nadie se rinde! Y esa imagen y una breve frase, inspiraron a millones.

Recuerdo, el ao pasado en Caracas, parado frente a una inmensa pancarta mostrando su cara, mostrando sus palabras. Yo le agradecera; lo abrazara si pudiera, si todava estuviera vivo. No porque haya sido perfecto no lo era. Pero porque su vida y sus palabras y acciones inspiraron a millones, arrancaron a naciones enteras de la depresin, de la desesperanza, de la esclavitud. Leo en su cara lo siguiente: Tratan de joderos por todos los medios, pero luchis Cas pero volvis a luchar. Os tratan de matar pero luchis Por la justicia, por vuestro pas, y por un mundo mejor. Chvez no dijo esto, por supuesto, pero es lo que se senta, al mirar su fotografa.

Para entonces, la mayor parte de Suramrica estaba libre y unida contra el imperialismo occidental, y era difcil de derrotar. S, aqu, nadie se renda!

El resto del mundo sigue siendo muy vulnerable y en su mayor parte encadenado.

Occidente fabrica continuamente y luego apoya fuerzas opresivas, sean feudales o religiosas. Mientras ms oprimida est la gente, menos dispuesta est a luchar por la justicia y por sus derechos. Mientras ms temor siente, ms fcil es controlarla.

El feudalismo, la opresin religiosa y crueles dictaduras derechistas, todo sirve perfectamente al fundamentalismo del mercado del Imperio, y su obsesin por el control del planeta.

Pero un orden semejante del mundo es anormal, y por lo tanto temporario. Los seres humanos ansan justicia y, en su esencia, son una especie generosa y decente. Albert Camus, correctamente, lleg a la conclusin en su poderosa novela La Plaga (analoga a la lucha contra el fascismo): hay ms que admirar que despreciar en los seres humanos.

Lo que Occidente est haciendo al mundo: producir conflictos, apoyar al bandidismo y al terror, sacrificar a millones de personas por sus propios intereses comerciales, no es nada nuevo bajo el sol. Es llamado fascismo ordinario. Y el fascismo apareci y fue derrotado, en el pasado. Y volver a serlo. Ser derrotado porque no tiene razn, porque se opone a la evolucin natural humana, y porque la gente en todo el mundo se da cuenta de que las estructuras que el fascismo occidental trata de administrar en todo el mundo, pertenecen al Siglo XVIII, no a ste, y nunca deberan volver a ser toleradas.

Andre Vltchek (http://andrevltchek.weebly.com/) es novelista, cineasta y periodista de investigacin. Ha cubierto guerras y conflictos en docenas de pases. Su libro sobre el imperialismo occidental en el Sur del Pacfico se titula Oceania y est a la venta en http://www.amazon.com/Oceania-Andr-Vltchek/dp/1409298035 . Su provocativo libro sobre la Indonesia post Suharto y su modelo fundamentalista de mercado se titula Indonesia: The Archipelago of Fear, http://www.plutobooks.com/display.asp?K=9780745331997 . Recientemente produjo y dirigi el documental de 160 minutos Rwandan Gambit sobre el rgimen pro occidental de Paul Kagame y su saqueo de la Repblica Democrtica del Congo, y One Flew Over Dadaab sobre el mayor campo de refugiados del mundo.

Pakistan Today

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article37544.htm

 



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