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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2014

Paritarias, Puja Distributiva e Inflacin
Una convocatoria a la unidad de accin del Movimiento Obrero

Mariano Massaro
Rebelin


El complejo entramado de la coyuntura dificulta notoriamente percibir los movimientos que tiene lugar en la estructural del proceso poltico actual. Sumado a esto, existe una tendencia creciente a desarticular efectos y fenmenos que aparecen en superficie, impidiendo construir un cuadro de escena con capacidad explicativa. Las causas que impulsan esta balcanizacin de los hechos polticos son mltiples, pero indiscutiblemente comprometen un diagnstico que permita construir una agenda poltica con capacidad de respuestas en el mediano y largo plazo.

La recomposicin del poder adquisitivo de los trabajadores registrados, no registrados y estatales, medido en la capacidad de compra real y no en la comparacin interanual en U$S, es la fibra ms sensible que debe cuidarse, como as tambin los niveles de empleo, por lo tanto el proceso paritario debe comenzar con premura, buscando reparar el deterioro sufrido. El proceso de paritarias libres de los ltimos aos es el centro de las tensiones entre el capital concentrado, el Estado y los trabajadores, atento que all cristaliz un proceso ofensivo sobre la concentracin del capital; dicho en otros trminos los asalariados elevaron, a travs de este mecanismo, su participacin en el PBI, con la consecuente disminucin respecto del capital. La paritaria fue solo un instrumento, a travs del cual oper el proceso poltica para facilitar el redireccionamiento de parte de la riqueza. Las razones habr que buscarlas en la poltica, es decir, en la correlacin de fuerza lograda por el movimiento obrero, en la intervencin del Estado, en el dejar hacer en un principio por parte del empresariado buscando consolidar un mercado interno, el cual termin resultando ms grande que la capacidad instalada, forzando a la reinvencin de utilidades a la que no son muy afectos, entre otras razones.

Como dirigente gremial -judiciales- planteaba la urgente necesidad de recomponer salario para los trabajadores, va las negociaciones por sector. Cada sindicato discutiendo su paritaria. Pero la responsabilidad de los cuadros de conduccin del movimiento obrero, no pueden agotar su accionar poltico en la mera disputa salarial, complementariamente les asisten la responsabilidad ineludible de contribuir con acciones concretas a frenar la feroz apropiacin del capital concentrado va precios, atento que cualquier recomposicin se ver licuada de no poner coto a la ambicin desmedida de los formadores de precios.

Las diferencias polticas que atraviesa al movimiento obrero organizado no pueden estar por encima de la necesidad de unidad de accin frente a la embestida de los sectores con posicin dominante en el mercado. Unidad de accin dirigida a medidas directas contra estos sectores. Esta instancia de no lograr coordinar con un Estado regulador, debe actuar autnomamente. Aqu se juegan las perspectivas de desarrollo de los trabajadores y, tambin la subsistencia de puestos de trabajos, atento que la erosin de salarios implican menos consumo, por consiguiente menor necesidad de producir, ergo despidos. Ellos quieren enfriar la economa para no tener que reinvertir, los trabajadores o actuamos coordinadamente o somos cmplices por omisin de esa conducta del capital. Para ser ms preciso, la defensa concreta de los intereses de los trabajadores requiere en esta instancia realizar medidas puntuales que increpen por un lado a las empresas oligoplicas cartelizadas que son industrias madres, por otro presionar polticamente a las que tienen una situacin dominante en el mercado y forman precio, as como a las que son neurlgicas en el proceso de comercializacin; denuncindolas con nombre propio, movilizando a sus oficinas, convocando a boicotearlas comercialmente. Es decir, construir una ofensiva importante contra los empresarios formadores de precios y contra las multinacionales agroexportadoras que acopian y secan la plaza de divisas. All se defiende el salario, no comprender esto es conducir a los trabajadores con una ceguera supina.

El capital, es decir, los agroexportadores, los bancos, los industriales llevan en su ADN la bsqueda de la mayor rentabilidad posible. El trmino posible delimita en parte una racionalidad que permita su reproduccin, y hasta all presionan. Un Estado interventor en la economa es un dique de contencin, en ocasiones, a esa voracidad, pero no pone en tela de juicio la reproduccin del capital; dichos lmites deben encontrarse en el proceso poltico contemplado en forma global, en el armado del bloque dominante. Dicho esto, el eje central de las tensiones polticas y econmicas que se perciben, est directamente relacionado con el proceso de puja distributiva entre capital y trabajo. En la actualidad asistimos a una ofensiva del capital por recuperar porcentajes perdidos a favor de los trabajadores. La bsqueda de apropiacin de ganancias, histricamente se dio de dos formas: una, la incorporacin de grandes masas de trabajadores al consumo, ampliando el mercado interno, lo cual conlleva, naturalmente, mayor demanda, que debe ser asistida por mayor oferta, de lo contrario en la lgica del mercado implica aumento de precios. Aqu el empresariado gana dinero no va precio, sino a mediano plazo a travs del aumento del volumen de ventas. Esta alternativa implica el aumento de los puestos de trabajo que fuerza al mercado a producir ms para lo cual incorpora mayor mano de obra. Existiendo un ejercito de reserva acotado, pese al 35% de precarizacin laboral, y con sindicatos fuertes, los salarios aumentan, incluso por encima de los deseos del empresariado. La otra alternativa para capturar ganancias es va el aumento de precios frente a la liquidez, mayor volumen de dinero en mano de los trabajadores. Como existe mayor demanda y la oferta no es equivalente, los productos se vuelven ms preciados, es decir, ms caros.

La primera requiere de una serie de acciones que aseguren la creacin y sostenimiento de un mercado interno por parte del Estado, lo cual se cumpli, y un aumento de la inversin privada para hacer frente al aumento de la demanda, lo cual no se cumpli. Por el contrario, todas las industrias beneficiadas por el incremento del consumo, en vez de reinvertir fortaleciendo la oferta, fugaron capitales entrando en el juego de la especulacin financiera, colaborando con la estrangulacin del flujo de divisas.

La segunda, es la forma en la cual el capital est recomponiendo ganancias. Es salvaje y excede a los instrumentos con que cuenta el Estado, por eso la urgente necesidad de que aparezca en escena la clase trabajadora en unidad de accin.

Hoy, la puja distributiva est atravesada por una estrategia del capital de capturar liquidez va aumento de precios, lo cual pueden hacer por la existencia de monopolios y oligopolios con cartelizaciones en diversas industrias, y tambin, por que el Estado no cuenta con instrumentos sofisticados para desarticular dicho escenario. Esa puja distributiva es lo que conocemos como proceso inflacionario. Indudablemente el franco proceso inflacionario de Argentina es poli causal, pero la puja es elemento central.

Todo lo antedicho no es novedoso; dira que es la informacin bsica para cualquier anlisis mas o menos serio. Pero quiz resulte inusual comenzar a incorporar a la discusin poltica de los trabajadores, otro elemento central, como las divisas. No para discutir la forma de acceso a su atesoramiento o la fetichizacin que profesan algunos sectores asalariados, sino para comprender y accionar en la defensa del valor del peso. Hay que romper con la concepcin estanca de un gremialista netamente reivindicativa para ingresar en un discusin poltica ms amplia. Por ello enumero algunas cuestiones fcticas que creo necesario recordar: Los U$S son una mercanca que no se produce en el pas; Su stock es finito; si se restringe su flujo se encarece, en consecuencia se devala el peso; desde que comenz el proceso de sustitucin de importaciones pos 2001, la agroindustria superavitaria subsidia a la industria en trminos de divisas; las divisas son estratgicas para gambetear un pas solo de matriz agroexportadora. La fuga de divisas se increment en los ltimos 4 aos, atacando al peso y forzando a la prdida de reservas del Central. Producto del default 2002, se castig a la Argentina cobrndole tasas usurarias para acceder a prstamos internacionales.

Por todo ello, siendo las divisas un elementos decisivo y estratgico para la defensa de los puestos de trabajo por lo expuesto anteriormente, su defensa no puede solo recaer en el Banco Central, o las diversas estrategias puesta en marcha por el Estado para atender este escenario. Su defensa no puede quedar acotada a los actores que disputan la ejecucin o no de polticas econmicas. Comienza a ser un tema estratgico del movimiento obrero, eminentemente poltico, y su discusin o dicho de otra forma, la defensa del Peso, una tarea poltica de las conducciones obreras.

Pese a lo expuesto, tengo la sensacin de que no se percibe lo que est en juego. La toma soberana de decisiones de poltica econmica est en discusin, atento que el mercado -los grupos concentrado de la economa- han logrado tal capacidad de extorsin que impiden que la poltica conduzca. Cuando ello ocurre, y estamos prximos, indudablemente la democracia comienza a desdibujarse. Deja de tener importancia a quien vote libremente el pueblo porque la correlacin de fuerza del capital no deja al proceso democrtico ejecutar sus polticas. Este fenmeno atraviesa a todos los partidos polticos y, ms all de la difusa representacin de los trabajadores en los diversos partidos, los intereses de los asalariados sern embestidos. Por eso ste urgente llamado a todos los Sindicatos a la unidad de accin.
Siendo la industrializacin del pas un proceso contra natura para muchos sectores econmicos y sociales, desde que las lites porteas abrazaron el librecambismo a mediados del siglo XIX, destruyendo a las manufacturas criollas, desde que el imperialismo internacional forj una distribucin internacional del trabajo, relegando a la periferia, como Argentina, solo al rol agroexportador, su consolidacin es trabajosa. Lograr concretar este objetivo, es decir, consolidar un proceso industrial, sin desempleo y con salarios altos, es una tarea poltica que requiere el juego coordinado de todos los actores del campo popular, como tambin del Estado. La convocatoria a una alianza tctica de todos los sectores del trabajo, es la carta con la cual el capital concentrado no cuenta. No espera este movimiento ofensivo, he all su eficacia.

El tiempo se acaba, hay que reaccionar con sigilo. Por ello, una vez ms convoco a la unidad de accin de todos los Sindicatos para construir una ofensiva contra estos sectores econmicos que depredan nuestra calidad de vida. Cada uno discutiendo su paritaria, produccin, servicios y estatales, pero todos juntos contra los grupos concentrados de la economa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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