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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2014

Bariloche, callarse es negocio?
Cmara, accin y silencio!

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin


Vi, en Bariloche, Argentina, gracias a Mari Fernndez y Leonardo Jalil, amigos de la Radio Nacional, el documental Pacto de Silencio realizado por Carlos Echeverria en el ao 2005. Obediente a su estatura temtica y a su responsabilidad poltica, el documental es un logro semitico de investigacin, de relato y de imgenes para estremecer en nuestras cabezas y corazones lo que en la Historia de Argentina viene estremecindose, aun con algunas lentitudes, en la dcada reciente.

Fue -o es- Bariloche un nido nazi? No contar aqu el final del documental. La respuesta es muy clara. Algunos ni idea tienen, pero pas por sus narices el tufo ftido de la historia criminal del fascismo y no se percataron -o lo confundieron con perfumes de progreso burgus-. La ignorancia, la rutina y la abulia burguesa emborracharon a la moral pueblerina de Bariloche y la hundieron en un marasmo de complicidades y autocomplacencias en el que lleg a reinar, por sus fueros, una de las figuras ms denotadas y connotadas en las huestes de Hitler. Y lo nombraron director de la escuela ms prestigiada. Todo est documentado.

Muy a pesar de la voluntad de los nazis (y sus cmplices vernculos) Bariloche creci y se conect con el pas y con el mundo. Dej de ser un escondite perfecto y precioso. Se supo lo que muchos ocultaban y ocultan. Bariloche sedujo al mundo con la belleza furiosa de sus montaas, sus lagos y sus paisajes; Bariloche escap, por ardides de su hermosura, al reducto de silencio y aislamiento que fue idneo para los criminales nazis durante demasiado tiempo. Pero se supo todo. Hoy es una ciudad con 130 mil habitantes, aproximadamente, y es un paraso de paisajes lacustres donde se escenifican las aberraciones ms delirantes del capitalismo salvaje bajo el mismo modelo de ciudades secuestradas por las industrias del turismo depredador, las inmobiliarias ms corrosivas y la hipocresa de clase consagrada en plazas pblicas y templos. En Bariloche la plaza principal es una afrenta por la figura ecuestre de uno de los genocidas ms terribles en la historia de Sudamrica: Julio Argentino Roca. Y en los vitrales de la catedral, escenas de la campaa del desierto. Pura didctica artstica del despojo y del exterminio.

En Bariloche los trabajadores, que cargan el peso de la industria turstica, estn arrinconados en los cerros. Es una especie de reclusin cosmopolita con los rostros y los acentos de la pobreza ms diversa. Viven ah custodiados por los mtodos policacos ms tpicos del fascismo, incluyendo el gatillo fcil contra los jvenes de los barrios. Viven ah donde reina un paisaje natural magnfico y un paisaje social infestado con desolacin, abandono, ninguneo y represin. A esos cerros la modernidad llega slo por televisin o en armamentos represores. No son lo mismo? En Bariloche duele la lucha de clases de una manera muy especial porque duele con fro diverso, con distancia, con abismos de inequidades y bajo los estragos de cenizas volcnicas duele, y duele muchsimo, porque es un escenario de lucha ideolgica dramtico en el que vamos perdiendo batalla tras batalla. Silencio porque de eso no se habla. Hasta que apareci el documental de Echeverra muchos de los temas ah exhibidos, y denunciados, fueron temas de la impunidad costrosa. Una, de entre cientos de imgenes estremecedoras, exhibe a Erich Priebke despedido a besos por la polica antes de que se lo juzgara por, al menos, 300 asesinatos. Es un documental indispensable para profundizar mil debates.

Ah se muestra, en su drama ms devastador y desafiante, la guerra ideolgica de todo el siglo XX y de lo que va del XXI. Ah se muestra con toda su desnudez, y horror, el peso y el costo de la ideologa nazi infiltrada en la tranquilidad y la modorra provinciana de familias y comerciantes celosos de sus familias y de su propiedad privada. Mientras tanto depredan los recursos naturales y la mano de obra. Y todo bajo la dileccin moral y pblica de un nazi multi-premiado. Lo mismo que ocurre en muchos bancos, empresas, latifundios, iglesias y cadenas de televisin es un magnfico documental insuficientemente divulgado y debatido. Echeverria es hoy director de la Radio Nacional de Bariloche. Tiene la oportunidad extraordinaria para ayudar derrotar todo vestigio de ideas nazis en su tierra y fuera de ella.

Bariloche es un lugar idneo para un trabajo poltico de envergadura continental. Lo tiene todo. Ah debieran fundarse mil escuelas de formacin poltica avanzada en el rumbo de consolidar la independencia de nuestros pueblos y de formar cientficamente los cuadros capaces de terminar para siempre con la ideologa de la clase dominante. Ah estn los pueblos originarios, con el peso de su historia y con la afrenta escultrica que a diario les restriega la oligarqua en el rostro como moraleja criminal. Ah est una clase trabajadora que en un mismo escenario ve cmo se privatiza el paisaje y cmo las empresas trasnacionales suean convertir en apartida todo lo que contratan. Ah estn los jvenes, los abuelos, las mujeres y los nios del pueblo limosneando servidumbre para que el turista escurra propinas. Ah est un gobierno cargado con deudas y todava muy lejos del verdadero mandato popular.

El documental de Echeverra es una autopsia de la ideologa Nazi en Argentina. Nos aporta un paisaje inmediato, concreto y horrible del que l mismo fue parte -y lo sigue siendo- hoy no como estudiante vctima sino como militante llamado a tomar lugar en la batalla de las ideas contra la opresin burguesa que jams ha dejado de ser nazi. Cuando en todo el continente se denuncian brotes -y rebrotes- del nazi-fascismo; cuando la burguesa financia criminales, en todas partes, para descarrilar democracias e intentos de dignidad; cuando soplan vientos ftidos de neoliberalismo en la Alianza del Pacfico el documental de Echeverra, filmado mayormente en Bariloche, tiende puentes histrico-polticos extraordinarios con la Cumbre de UNASUR ms vigorosa que hemos visto, y que se realiz en Bariloche, para denunciar las bases militares norteamericanas en Colombia aprobadas por Uribe. Ninguna casualidad, es el motor de la historia, expresndose.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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