Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2014

El pueblo habla, el pueblo manda

Dairo Ruiz
Rebelin


En Colombia la paz que propone la oligarqua como nica opcin es aquella ligada a las empresas transnacionales imperialistas u oligrquicas, por eso poco se puede avanzar, y lo que ocurrir es que se acentuar como expresin inevitable la lucha de clases, para romper la concentracin y la centralizacin del capital.

Del lado de los oprimidos, y de la clase popular lo que se propone es alcanzar el desarrollo autnomo, desde una solucin histrica que sea capaz de vencer los tremendos obstculos de la miseria, la guerra, y el hambre, que con el terrorismo Estatal han profundizado un demencial sistema de opresin y explotacin para las mayoras.

Si persiste la hegemona del gran capital monopolista y financiero, adems unido al para-militarismo latifundista, y al militarismo, la paz que propone el poder no sera ms que una variante extrema, - con algunas modificaciones retricas-, de antidemocracia, dependencia del capital extranjero, la continuacin del despojo y la centralizacin de las riquezas nacionales, y desde luego una mayor sper- exploracin para [email protected] [email protected] y el pueblo, que por cierto no est an en la mesa para debatir desde su autonoma, mirada, y determinacin de paz, la propuesta que se construye desde las bases de la sociedad Colombiana, su campesinado, [email protected] indgenas, [email protected], estudiantes, desempleados, subempleados, profesionales, y/o desde la amplia gama de manifestaciones que hay, por la paz, el dilogo y la democracia.

Los eventuales acuerdos de paz con todas las fuerzas populares deben tratar y dar respuestas concretas a las responsabilidades del capital monopolista y financiero en las brutales repercusiones directas contra el pueblo Colombiano, sus riquezas, salario e intereses soberanos.

Una paz que carezca de la participacin real del pueblo, no sera una verdadera paz, podra ser- y es-, un acuerdo muy importante, pero no una paz para [email protected], y que podra como efectivamente ha ocurrido - , convertirse en un esfuerzo que no se coloque ms all de un catlogo de intenciones, en el cual el modelo de dominacin se recicla con una mayor polarizacin de la estructura social, olvidando en el tiempo que no luchamos por el reordenamiento del estado burgus, o para atenuar la lucha de clases, sino por una alternativa al subdesarrollo que no devenga en sucesivos fracasos por la debilidad para enfrentar a las estructuras injustas que sustentan el sistema de dominacin en Colombia.

Hay que poner en la mesa, o en las mesas de dilogo, los intereses de las mayoras populares, con ellas, que se niegan a compartir de nuevo el poder econmico y poltico con quienes les asesinan, o que desde los monopolios locales y extranjeros los expolian y saquean, obteniendo siempre por la fuerza el mximo provecho, mintiendo y sometiendo a la nacin a un proyecto depredador, o a la imposicin de mecanismos estatales criminales, intentando por todos los medios que las organizaciones populares y revolucionarias encuentren mayores potencialidades para desenvolver sus luchas, y conquistar una paz digna.

Y si el pueblo habla, y el pueblo manda, estarn en las mesas de dilogo, o en la convergencia, movilizacin y la unidad de la izquierda nuestros objetivos comunes, se vern mayormente las diversas expresiones nacionales, y la importancia de la solucin definitiva a las contradicciones del sistema de explotacin y opresin imperialista, pero por la va de la unidad del pueblo, y de las transformaciones revolucionarias.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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