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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2014

El Vaticano no debe formar parte de la ONU, ni siquiera como observador

Francisco Delgado
La Marea


A propsito de la comparecencia del Vaticano ante el Comit de la Convencin de los Derechos del Nio en Ginebra el pasado 16 de enero de 2014, ste ha denunciado en un duro y meticuloso informe que se hizo pblico el pasado 5 de febrero, las acciones y omisiones en relacin a los atentados y agresiones graves contra la infancia que, en el seno de la iglesia catlica, se han cometido en todo el mundo, vulnerando la Convencin de los Derechos del Nio.

Estamos quiz ante un nuevo acto de hipocresa internacional, porque cuando -en julio de 2004- la Santa Sede recibi (definitivamente) el apoyo institucional para su incorporacin plena en la ONU, como miembro observador, con la sola excepcin de no tener derecho a voto, ya era sobradamente conocido, por el alto organismo internacional y por muchos gobiernos, el abuso a menores que durante dcadas se haba (o se estaba) cometiendo en centros religiosos catlicos de todo el mundo y que afectaba a decenas de miles de vctimas (nios y nias).

Delitos sexuales que fueron cometidos por miles de eclesisticos, durante decenas de aos, amparndose en su poder religioso, moral y econmico, para actuar con las vctimas y, adems, protegerse impunemente de la Justicia. Consiguindolo, en la mayora de los casos, con la complicidad de sta y de los Estados. Mientras que la alta jerarqua catlica, hasta hace muy poco tiempo, no slo los ocultaba, sino que los amparaba y aun hoy no ha pedido disculpas.

Como ha expresado el profesor JJ Tamayo en un artculo reciente: No importaba la prdida de dignidad de las vctimas, ni los daos y secuelas, muchas veces irreversibles, ni las lesiones graves fsicas, psquicas y mentales con las que tenan que convivir los afectados de por vida. Falt compasin con las vctimas y sensibilidad hacia sus sufrimientos. No hubo acto de contricin alguno, ni arrepentimiento, ni propsito de la enmienda, ni reparacin de los daos causados, ni se produjo acto alguno de rehabilitacin, ni se hizo justicia

Partimos de la base de que, en mi opinin muy personal, la denominacin de Estado Vaticano y la aceptacin por la comunidad internacionales es gravemente errnea, si nos atenemos a las caractersticas mnimas de lo que debe ser considerado como un Estado de ciudadanos y ciudadanas con una organizacin y leyes civiles concretas, ya no digamos si nos atenemos a su origen (1929, otorgado por Mussolini, con el beneplcito de la internacional fascista)

El Vaticano, con sus cientos de dicesis repartidas por todo el mundo, con la pretensin de ser pequeos reinos, con independencia poltico-jurdica, all donde los Estados se lo permiten, no es ms que una multinacional religiosa o asociacin internacional de catlicos y, adems, una gran corporacin empresarial.

Personalmente me parece una humillacin para la sociedad de naciones, para el conjunto de ciudadanos y ciudadanas, para la construccin de las democracias y el avance en las libertades, una entidad religiosa, la catlica apostlica y romana, que maneja miles de negocios financieros, tursticos, alimentarios, sanitarios, de enseanza, de nuevas tecnologas, editoriales, etc. que es propietaria de inmuebles y suelo rstico en casi todos los pases del mundo (en muchos casos usurpados).

Que cuenta, en su seno, con organizaciones fundamentalistas como el OPUS, Camino Neocatecumenal, Comunin y Liberacin, Legionarios de Cristo, Accin catlica de propagandistas, y otras muchas repartidas por todo el mundo, que tratan de imponer su moral particular (a veces a la fuerza) en contra de las libertades cvicas y ejerciendo su proselitismo a travs de su enorme poder de lobby, en el seno de la poltica, de la judicatura y de las finanzas.

Que ha perseguido y asesinado, hasta hace muy poco, a los infieles a travs de una entidad criminal, como El Santo Oficio. Que se ha opuesto a la libertad de conciencia y al libre ejercicio de otras religiones, all donde es muy mayoritaria y los gobiernos de turno se lo permiten o han permitido. Que ha sido aliada de regmenes polticos totalitarios y fascistas y cmplice de sus fechoras.

Que con su postura dogmtica e intransigente con el control de la natalidad y le educacin afectivo sexual, ha tenido consecuencias graves, como ha sido que millones de mujeres y de nios tengan enfermedades, como el sida o a la muerte por hambruna, sobre todo en frica. Que niegan el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su maternidad, vulnerando el derecho a la libertad de conciencia. Que es patriarcal en su organizacin interna.

Que han condenado brutalmente y, en la actualidad, se oponen a los avances cientficos y descubrimientos, que han ido (y van) en contra de su moral o interpretacin mstica de la naturaleza.

Una corporacin religiosa que se pronuncia, por parte de muchos de sus lderes, en contra de la homosexualidad o de otras identidades sexuales que no sean la de hombre y mujer, exclusivamente. Que rechazan (en muchos casos de forma violenta) los matrimonios entre personas del mismo sexo. Que persigue de forma muy sutil y abiertamente a los fieles catlicos que niegan ciertos dogmas ancestrales o se salen de la disciplina feudal del infalible jefe supremo y sus jerarcas por todo el mundo.

Muchos gobiernos, la ONU y otros organismos internacionales estn siendo, de hecho, cmplices de esta postura poltico-religiosa que practica la iglesia catlica oficial a nivel mundial, camuflada como Estado-ficcin o iglesia de los pobres.

Pienso, personalmente, que ha llegado el momento de que se organice una corriente internacional cvica y poltica que se posicione en contra de la participacin de la Santa Sede en la ONU y en otros organismos internacionales. Ya que como mera entidad religiosa o como corporacin empresarial no rene ningn requisito para ello. Es ms, cualquier Estado soberano que practicara o actuara como lo hace el Vaticano no tendra cabida. A Dios, lo que es de Dios

Francisco Delgado es Presidente de Europa Laica

Fuente: http://www.lamarea.com/2014/02/13/el-vaticano-debe-formar-parte-de-la-onu-ni-siquiera-como-observador/



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