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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2014

Reflexiones sobre la hegemona del Capital

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


En la teora marxista, el trmino hegemona del Capital se usa para designar al consenso mediante el cual la clase capitalista logra ejercer la direccin poltica, intelectual y moral de una sociedad, y transformarse en clase dirigente.

La capacidad de direccin poltica de la clase capitalista (o de una de las fracciones que la componen) es el resultado de la habilidad de esta clase de poder articular sus intereses con las aspiraciones de las otras clases y sectores. De esta manera, la clase trabajadora y otros sectores subalternos llegan a considerar que los intereses de la clase capitalista son al mismo tiempo sus propios intereses y en consecuencia, estn dispuestos no solo a aceptarlos sino a defenderlos. La clase capitalista se convierte de esta manera en la portadora del inters nacional, y medidas como la industrializacin, los acuerdos de comercio e inversin y la privatizacin o concesin de servicios y bienes pblicos, son asumidos por la sociedad como acciones estratgicas para el desarrollo nacional.

En cuanto a la direccin moral e intelectual de la clase capitalista, esta se instaura luego de que dicha clase ha podido desarrollar un discurso con capacidad de trascender a su propia ideologa, para incluir contenidos y aspiraciones de la ideologa de otras clases y sectores, como por ejemplo, la aspiracin a la justicia social, la lucha contra la corrupcin y la igualdad de gnero.

Este discurso de la clase capitalista, funciona como una especie de espina dorsal a la que pueden adherirse sin problemas ni conflictos, el resto de la sociedad, incluyendo la clase trabajadora y dems grupos oprimidos por el Capital. Se plantea un discurso hegemnico sobre el desarrollo nacional, sobre la democracia, sobre la unidad nacional, sobre la lucha contra la pobreza y la desigualdad, las alianzas pblico-privadas, las oportunidades, etc. en el cual hay lugar para todos y todas, an para las personas o grupos que tienen una postura crtica frente al capitalismo.

Finalmente, la hegemona del capital deviene en una suerte de sentido comn, frente al cual las personas y grupos encuentran su identidad y una expresin apropiada para sus demandas particulares y colectivas. Esta hegemona pasa a definir entonces los lmites de lo posible dentro de los cuales se pueden mover las personas, las clases y los grupos para ser consideradas sensatas, confiables y/o con madurez poltica.

La hegemona puede ser aceptada por las masas e intelectuales de manera activa (convencimiento o adhesin completa) o de manera pasiva (conformismo, adaptacin, temor a perder el empleo o la visa). Pero, en cualquier caso, esta hegemona es lo que explica por qu cuando un intelectual de izquierda quiere ser tomado en serio (o mantener su empleo), se abstiene de declararse pblicamente en contra del sistema capitalista, y prefiera ms bien asumir la postura inteligente y moderada del anti-neoliberalismo o el discurso de la lucha por la justicia, la igualdad, la inclusin social y los derechos humanos.

Esta misma hegemona es lo que incita a repudiar masivamente a las personas que se atreven a anular sus votos en las elecciones, y a calificarlas como insensatas, estpidas, egostas y/o resentidas, ya que desde el sentido comn imperante, slo a este slo a este tipo de bichos raros se les puede ocurrir la peregrina idea de manifestarse por utopas en lugar de seguir las instrucciones de elegir entre opciones posibles y realistas.

Cmo se producen y se reproduce la hegemona del Capital?

La construccin y reproduccin de la hegemona capitalista es un proceso complejo que se realiza simultneamente en la sociedad civil y en el Estado.

La sociedad civil est formada por una compleja red de organismos e instituciones privadas que mediatizan los antagonismos y la lucha de clases en el plano econmico, y los transforman en acuerdos y consensos entre clases dominadas y clases dominantes. Esta red de organizaciones e instituciones abarca los partidos polticos de masas, peridicos y dems medios de comunicacin, sindicatos, iglesias, ONG, instituciones educativas, las asociaciones intermedias (cmaras empresariales) y asociaciones populares (asociaciones de desarrollo comunitario, redes ciudadanas, etc.), entre muchas otras. La funcin de normalizar los acuerdos y consensos entre clases sociales y ponerlos en funcin de los intereses del Capital corre a cuenta de los intelectuales orgnicos (periodistas, filsofos, economistas, columnistas, juristas, politlogos, artistas, etc.), que articulan y dan coherencia a los contenidos generales y particulares del discurso hegemnico.

El Estado cumple con una doble funcin en la construccin y reproduccin de la hegemona del Capital. Por una parte, tiene una funcin persuasiva mediante el sistema educativo y que consiste en socializar a las nuevas generaciones en el consenso del Capital. Por otra parte, mantiene una funcin represiva para sancionar las acciones de quienes podran desestabilizar este consenso. Esta segunda funcin se lleva a cabo a travs del sistema de aplicacin de justicia (tribunales, polica, crceles) y el mantenimiento del orden jurdico e institucional.

La hegemona del Capital se convierte as en una maquinaria perversa de reproduccin de la opresin. La clase opresora consigue hacer pasar sus intereses particulares, como intereses del conjunto de la sociedad, y de la propia clase oprimida. Al mismo tiempo que logra que estos intereses se legitimen peridicamente en procesos electorales, que cuentan adems con la participacin masiva de las clases oprimidas. Las elecciones peridicas permiten que oprimidos y oprimidas del sistema mantengan la ilusin de que sus problemas se resolvern dentro del capitalismo y que su voto les hace libres e iguales frente a quienes les explotan o les expolian.

Para quienes tenemos inters en transformar la civilizacin del Capital y sustituirla por la civilizacin del Trabajo, es importante saber que tomar el control del Estado es importante en este proceso pero no es necesariamente lo ms importante. Como lo seala Michael Lebowitz: S no se transforma la conciencia y la prctica de las personas, y mientras los trabajadores y trabajadoras no rompan con la idea de que el Capital es necesario para realizar sus fines, llegar al Estado solamente puede facilitar las condiciones para la reproduccin ampliada del Capital (Ms all del Capital, 1995).

Para transformar la conciencia y la prctica de la clase trabajadora y dems grupos oprimidos por el Capital se tiene que construir contra hegemonia a la actual hegemona del Capital.

Eso no se hace mediante partidos polticos de izquierda que mantienen en coma inducido a la conciencia de clase de sus votantes, hacindoles creer que no es necesario cambiar el orden capitalista para solucionar sus problemas de explotacin y de expoliacin. Esto tampoco se hace mediante intelectuales que seducen a las masas con la idea que la reduccin de la vulnerabilidad social, la inclusin y las oportunidades para los pobres, representan el primer paso para avanzar a la utopa de un capitalismo estilo escandinavo, en donde si bien se mantiene la esencia del capital (lucro privado, codicia), hay un Estado fuerte que redistribuye el ingreso, y una sociedad culta que se cohesiona y aspira al bien comn ms all de las diferencias de clase.

Por eso, para derrotar al Capital es tan importante la lucha poltica como la lucha ideolgica; la lucha social como la lucha econmica. Porque la contra hegemona se debe construir desde el Estado y desde la sociedad civil al mismo tiempo. Construir otro discurso, otras prcticas, otros consensos, desde los cuales las personas puedan re-configurar la conciencia sobre s mismas y sobre su quehacer dentro de la sociedad. Una conciencia y una prctica que no estn atadas al Capital.

Cmo se hace esto? No hay manuales de instrucciones para la construccin de contra hegemona, pero en la fase actual de crisis sistmica, sera necesario avanzar en al menos tres vas: la educacin popular, la economa solidaria y la construccin de relaciones populares de poder. Pero de esto nos ocuparemos en otro espacio.

 

La autora es economista, profesora de la escuela de economa de la Universidad centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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