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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2004

Pillaje, guerra e imperialismo en Africa

Alizia Strtze
Gara


A De Beers, la poderosa compaa que controla el mercado mundial de diamantes, le preocup saber (la imagen, ya se sabe!) que movimientos pacifistas, con ocasin de una campaa contra la comercializacin de los llamados diamantes ensangrentados, pretendan sustituir su sugerente eslgan un diamante es para toda la vida por el brutal una amputacin es para toda la vida, en recuerdo de las mltiples manos que el RUF (Frente Revolucionario Unido) de Sierra Leona amput a la poblacin civil durante los diez terribles aos en los que cambi armas por diamantes saqueados que acabaron en algn lugar civilizado, pacfico y democrtico del Primer Mundo. Bastante a menudo, esos refulgentes cristales de no s cuantos quilates que se exhiben o se guardan en las cajas fuertes tienen su origen en el expolio, la guerra y la sangre de Africa. Al igual que otras piedras y metales preciosos, otros recursos energticos, y otros minerales estratgicos como el coltan o el niobio, imprescindibles para nuestros mviles, y que acaban blanqueados a buen precio en los mercados metropolitanos, una parte significativa de esos diamantes que se regalan como muestra de amor eterno est estrechamente ligada, por medio de una complicada red de contrabandistas, traficantes de armas y gentes de las altas finanzas, a organizaciones armadas rebeldes africanas, que utilizan la violacin, la tortura y la explotacin sistemticas para aterrorizar a la poblacin de las zonas con ricos yacimientos, y as poder monopolizarlos, saquearlos y cambiarlos por armas. El negocio perfecto... para las transnacionales y para los intereses econmicos y geoestratgicos de Francia, Gran Bretaa y USA, primeros beneficiarios del saqueo actual de Africa y principales exportadores de armas que curiosamente sirven para estimular y alargar conflictos en las zonas ms ricas en oro, platino, diamantes industriales, petrleo, estao, manganeso, cobalto y otros varios recursos estratgicos de los que depende su voraz capitalismo monopolista, sobre todo el yanki, cuyo intervencionismo militar en Africa va en claro aumento.

Angola, Uganda, Ruanda, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Sudn, Repblica Democrtica del Congo... todos ellos son pases que han padecido o padecen an largusimos conflictos armados relacionados directamente con la lucrativa explotacin y contrabando de sus recursos, bajo la cobertura de la guerra. Pases cuya riqueza natural es paradjicamente su desgracia: un cuarto de los conflictos armados activos en 2003 tena relacin directa con el pillaje y con la mano alargada de los gobiernos y las multinacionales del Primer Mundo. Los presidentes congoleos Lumumba y Kabila fueron asesinados por querer controlar el acceso de las multinacionales a sus riquezas, y las atrocidades cometidas en este riqusimo territorio tienen relacin con negocios que operan en Europa, Asia y Norteamrica. El presidente de Ghana fue derrocado cuando intent hacer lo propio. En Angola, cuando triunf un gobierno socialista, la CIA potenci y pag a los rebeldes de UNITA en una interminable guerra que costearon vendiendo diamantes por 3.5 billones de dlares, que acabaron comercializados por De Beers. USA, que, ante la volatilidad de Oriente Medio, ha declarado el petrleo africano de inters estratgico nacional (para 2015 quiere que el 25% de su combustible sea africano), ya ha decidido que la prxima rea inestable, es decir, con serio riesgo de conflicto, sean los pases de Africa Occidental, en torno al Golfo de Guinea (Nigeria, Guinea Ecuatorial, Santo Tom y Prncipe, Camern, Chad, Gabn, Congo Brazzaville...) poseedores, al parecer, de unas inmensas reservas petrolferas, y sobre las que aumentan la presin y los desacuerdos fronterizos. De hecho, segn "Le Monde Diplomatique" de julio, la actual estrategia estadounidense en frica se basa en dos ejes: por un lado, conseguir un acceso ilimitado a los recursos estratgicos y a los mercados clave y, por otro, asegurar militarmente las vas de comunicacin para el transporte terrestre y martimo de petrleo y otras materias primas de Africa a EEUU.

Lo que ocurre en Africa es como una maldicin bblica: cuanto ms ricos son en recursos naturales, ms dependen de ellos y ms atraen la voracidad de las transnacionales, con lo que localmente se siembra la corrupcin, se alimentan las contiendas entre grupos insurgentes que ven la posibilidad de enriquecerse, se asienta la neocolonizacin econmica y poltica del territorio, se justifica el activismo militar, humanitario de las potencias (sobre todo de Washington), y, finalmente, empeoran las condiciones de vida de la poblacin en general, incapacitada de salir de la pobreza, el subdesarrollo y la subordinacin al Primer Mundo. Duro destino el del continente africano al que, en esta fase de lucha del imperialismo contra la crisis econmica, le toca padecer una vez ms, como durantethe scramble for Africa (la lucha interimperialista por Africa) del S. XIX, el pillaje de sus inmensos recursos (y la conflictividad consiguiente) para satisfacer, entre otros, la insaciable glotonera del imperialismo yanki, principal consumidor e importador de materias primas esenciales y de metales y minerales estratgicos de los que carece y que necesita, por tanto, tener bajo control y a bajo precio.

Aunque Marilyn Monroe nos intentara convencer de lo contrario, cuando cantaba aquello de que los diamantes son los mejores amigos de las mujeres, las piedras preciosas y dems riquezas naturales slo podrn ser compaeros de viaje de los y las antiimperialistas en la medida en que dejen de ser producto del pillaje, la explotacin y la sangre de nuestros desposedos camaradas africanos o de cualquier otro lugar del mundo.


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