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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2014

A vueltas con el golpismo en Venezuela

Juan Carlos Monedero
comiendotierra.es


Pensamos, quiz con ingenuidad, que con el triunfo del Presidente Maduro en las ltimas elecciones, donde sac ms de diez puntos de ventaja a los candidatos de la Mesa de la Unidad, la situacin en Venezuela iba a tranquilizarse. Capriles, el candidato derrotado en las presidenciales y electo en el estado de Miranda, acudi el ltimo diciembre a una reunin del Presidente con los cargos pblicos locales y estadales recin elegidos. Reconoci la victoria de Maduro y tambin su legitimidad. Pero ah comenz tambin la fragmentacin entre las filas de la derecha.

El escenario de una parte no menor de la derecha latinoamericana siempre ha sido el del golpismo cuando han estado fuera del gobierno, y la represin de cualquier disidencia o alternativa cuando habitan los palacios presidenciales. De esa actitud, alimentada por los Estados Unidos -para quien todo al sur del Ro Bravo es su patio trasero-, surgi tambin como respuesta la lucha armada. El fin del gobierno sandinista en 1990 marc el fin de las salidas violentas desde la izquierda. Fracas el primer levantamiento zapatista (triunf el pacfico y meditico), fracas Chvez en 1992, fracas Sendero Luminoso, se estancaron las FARC Chvez lo entendi y en 1998 se hizo con el gobierno cambiando los fusiles por las urnas. Pero participar en las elecciones no iba a apaciguar a la derecha.

Desde el primer momento, Chvez se convirti en el enemigo de los derrotados (ya para esas elecciones de 1998, Aznar mand a Moragas, Arriola y, qu casualidad, a Correa el de la Grtel- a ayudar en las elecciones a la candidata de la derecha). Pero al igual que el hundimiento de la URSS en 1991 fue el comienzo del fin del Estado social en Europa, la renuncia a la lucha armada en Amrica Latina vino acompaada el recrudecimiento del golpismo en la derecha del continente. La derecha slo acepta la democracia si est en el poder. Cuando est fuera, le vale todo para recuperarlo. En casi todos lados. O no nos acordamos que Aznar lleg a la poltica mintiendo y se fue mintiendo?

La extrema derecha venezolana vuelve a las andadas. No est dispuesta a esperar que la coyuntura les de una oportunidad electoral. Siempre tienen prisa. Capriles ya no les vale y vuelven al sabotaje, a poner muertos en las calles, a la desestabilizacin, contando como nica baza el apoyo mercenario de buena parte de las empresas de medios de comunicacin del mundo y de la propia Venezuela (donde el 80% de los medios estn en manos de la oposicin). Como su candidato, Capriles, gan en diciembre en las elecciones en el estado de Miranda y ha aceptado el resultado (no parece muy sensato decir que hay fraude cuando t mismo has sido elegido), los candidatos de los Estados Unidos vuelven a agitar la bandera de la violencia para intentar acorralar al gobierno de Nicols Maduro. Los mismos que ya probaron esa estrategia en el breve golpe de 2002. Los mismos que si se hicieran con el poder en Venezuela convertiran el pas en un cementerio anexo a una crcel.

Los anlisis de una parte de la derecha son los que han llevado a un sector de la misma, que siguen sin querer entender el apoyo popular al proceso bolivariano, a repetir la estrategia golpista. Ramn Piango, del IESA y director de la Unidad de anlisis de coyuntura, recomendaba recientemente a Henrique Capriles alejarse de Leopoldo Lpez y de su plan de regresar a la lucha callejera para desestabilizar al gobierno (Plan Salida). En un documento publicado estos das en la prensa venezolana haca las siguientes reflexiones, entendiendo que la anterior estrategia golpista slo haba servido para reforzar ms el apoyo popular al chavismo: 1. El respaldo popular al Chavismo sigue siendo importante y mayoritario; 2. Las medidas anunciadas por el Presidente Maduro han dado seales para el pueblo que el Gobierno esta actuando; 3. El Gobierno ha logrado posicionar la matriz de la responsabilidad del sector privado en la escasez y especulacin; 4. Los vnculos de Leopoldo Lopez con Alvaro Uribe y el paramilitarismo quiebra la relacin con el Gobierno de Santos; 5. El respaldo de las Fuerzas Armadas a la revolucin es irrestricto; 6. La agenda del Plan Salida no tiene ni tendr respaldo popular, el pueblo de Venezuela por tradicin cultural asla a los violentos; 7. Cualquier accin violenta contra el Gobierno unifica las fuerzas Chavistas; 8. La agenda de Leopoldo Lpez no se corresponde con asuntos de poltica nacional; 9. Las acciones de Leopoldo Lpez buscan desplazar el liderazgo de Capriles.

La prensa internacional ha vuelto a ser cmplice de la ensima intentona golpista. Por una parte, los que manejan una idea ramplona de justicia y reparten culpas desde la tentacin de la inocencia. Son los que hablan de los dos bandos o de los extremistas de ambos lados, como si fuera lo mismo estar en el Gobierno que ser un golpista. Por otra -los ms-, formando directamente parte de la estrategia golpista y acusando al Gobierno de Maduro de ilegtimo. Ya vamos sabiendo que para la prensa europea eso de ganar las elecciones es una estupidez cuando no las ganan sus patrones (nos acordamos de Papademos en Grecia y de Monti en Italia? Y de Rajoy asumiendo que le dan lo mismo los compromisos electorales que le llevaron a la Presidencia del Gobierno?).

Las acusaciones vertidas sobre el gobierno bolivariano apenas se sostienen cuando se conoce la realidad del pas. La derecha golpista venezolana est armada, est vinculada con el paramilitarismo colombiano y siempre tiene como estrategia sembrar la calle de muertos para intentar estrechar el cerco contra el gobierno. Como ocurri en 2002, vuelven a conocerse conversaciones previas donde ya se anunciaba que las manifestaciones iban a terminar con muertos -denunciadas por el Presidente Maduro- o aparecen, como en tantas otras ocasiones, mercenarios contratados para generar desrdenes. Por el contrario, otros vdeos demuestran cmo la polica bolivariana tiene un comportamiento bien diferente del que vemos en otros pases, incluido Espaa. Sin olvidar que uno de los tres muertos era un militante chavista (cualquier muerto, sea cual fuere su signo, merece compasin). Pero esas informaciones no aparecen en los medios: no sirven para criminalizar a Venezuela.

Claro que existen grupos populares en el pas caribeo con capacidad de resistir un golpe de Estado (como ocurri en Espaa en julio de 1936). Ya quisiera la derecha golpista que no existieran. Y estn adems los 100.000 kalashnikov que Chvez compr para armar a las milicias bolivarianas. En Amrica Latina saben que los golpes de Estado organizados desde Estados Unidos son parte de la poltica del continente. Quien quiera entrar por la fuerza en Venezuela, va a encontrarse con mucho pueblo enfrente. Tienen adems -y eso no lo soporta la derecha- unas fuerzas armadas comprometidas con su misin de salvaguardar al pueblo y no a los latifundistas y a los grandes empresarios. Tendremos que ver qu pasara en Europa si una fuerza poltica como Syriza gana las elecciones en Grecia. En la Amrica del Sur han aprendido sus lecciones. Allende no muri en vano.

En Venezuela no hay enfrentamiento entre dos bandos ni choques entre hordas. Hay un Gobierno legtimo y una minora que no est dispuesta a dejarle gobernar. Claro que en Venezuela hay serios problemas econmicos (recordamos que hay una crisis mundial?), no menos serios problemas de seguridad (vinculados a un complejo entramado de causas donde no es la menor un modelo de consumo que te hace creer que si a los 15 aos no tienes ya todo eres un perdedor) y problemas igualmente graves de gestin administrativa (donde la corrupcin endmica del pas sigue siendo una asignatura pendiente pese a los arduos intentos del Gobierno por atajarla). La condicin petrolera del pas genera problemas estructurales contra los que an no se ha encontrado una solucin eficaz, pero de nada ayuda la permanente espada de Damocles del golpismo para enfrentar los problemas pendientes. No estara de ms que los amigos del golpismo y de las revoluciones de colores sacaran sus sucias manos de Venezuela y dejaran al Gobierno gobernar. No es sencillo hacerlo cuando un gobierno poderoso est siempre poniendo palos en las ruedas (nos acordamos en Espaa de las dificultades aadidas en la lucha contra la violencia de ETA por la actitud beligerante de Francia?). Sin justificaciones como las que brindan los violentos, la va electoral para que la oposicin ofrezca al pas su alternativa se hace ms clara conforme los errores del gobierno allanen el camino de sus oponentes. Pero no en un escenario de amenaza golpista.

En las ltimas elecciones presidenciales, y aprovechando que Chvez ya no era el candidato, la oposicin estuvo a punto de volver al Gobierno. La tarea de la oposicin debiera centrarse en sealar las deficiencias de la gestin de Maduro e ir preparando un modelo de pas alternativo que convenza a las mayoras. Capriles lo ha entendido y por eso se ha desmarcado de la va violenta. Otros, como Leopoldo Lpez o Mara Corina Machado, quieren sacar a Capriles de juego y ocupar su lugar con una estrategia de confrontacin soando con un escenario libio o sirio para Venezuela. Porque el ruido que se hace con Venezuela siempre tiene que ver con lo mismo: su condicin de pas con las mayores reservas de petrleo del mundo. Una codiciada pieza. Por eso fueron ayer contra Chvez y van hoy contra Maduro. Que Venezuela est en los telediarios no tiene nada que ver con la violencia. Tiene que ver con que tienen petrleo y no son obedientes a los mandatos del norte.

Junto a esa lucha internacional sempiterna por controlar el petrleo venezolano, otra parte muy importante de los disturbios que acaban de tener lugar en el pas tiene que ver con las pugnas internas dentro de la oposicin venezolana. Sera importante que todo el pas fuera consciente de que esos que quieren gobernar en Venezuela para sustituir al chavismo no le hacen ascos a que compatriotas suyos dejen la vida en los enfrentamientos. Porque para esa derecha golpista de Venezuela, como la de otros tantos sitios, su nica patria siempre es el propio inters. Su democracia es una pantalla. Y del mismo modo que celebraron el reciente golpe en Honduras o los constantes intentos de derribar por la fuerza a Cristina Fernndez, a Evo Morales o a Correa , su triunfo sera regresar a Venezuela a una oscura noche de la que, entonces s, no nos hablaran los medios de comunicacin. El pueblo de Venezuela ha dado su apoyo a Maduro. Y la obligacin de cualquier demcrata es hacer valer su legitimidad frente a cualquier agresin golpista como la que ahora mismo est sufriendo. Aunque la presin meditica haga difcil esa tarea. Los enemigos de la democracia no cesan en su empeo. Que no nos venzan por cansancio.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2014/02/15/a-vueltas-con-el-golpismo-en-venezuela/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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