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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2014

Es posible salir del hoyo del paro?
El debate en torno a las polticas contra el desempleo

Nacho lvarez Peralta
Colectivo Novecento


Recientemente se ha publicado en Espacio Pblico, marco habilitado para el debate por el diario Pblico, el artculo Es posible salir del hoyo del paro? En este artculo sealbamos que las polticas que impone la Troika a los distintos pases de la Unin Europea y muy en particular a los perifricos estn resultando un fracaso a la hora de solucionar el principal problema de nuestras economas: el desempleo. Las polticas de recortes fiscales y devaluaciones salariales no slo no han ayudado a frenar la destruccin de empleo, sino que durante los ltimos dos aos han colaborado a que el paro siga aumentando.

Frente a esta orientacin de Bruselas y de los distintos gobiernos europeos, el artculo habla de la necesidad de propiciar un giro radical en la poltica econmica. La creacin de empleo debe ser la vara que mida el xito de la poltica econmica. Para ello es necesaria una nueva poltica fiscal basada en un fuerte aumento del gasto pblico y en una reforma que grave ms a quien ms tiene. En segundo lugar, se plantaba tambin la necesidad de incrementar de forma generalizada los salarios y reducir la jornada laboral, como mecanismos para impulsar la demanda agregada, invertir el patrn de distribucin de la renta imperante y repartir el empleo. Finalmente, sin quitas significativas sobre la deuda de los hogares particularmente sobre la deuda hipotecaria de la primera vivienda difcilmente ser posible salir de la actual situacin de estancamiento y cuasi deflacin, y crear empleo.

Las respuestas y reacciones que han tenido lugar en el foro de Espacio Pblico ante dicho artculo son muy interesantes. Dedicamos las siguientes lneas a revisar y discutir estas aportaciones.

Trataremos de agrupar estas contribuciones en cuatro grandes lneas de debate: 1) calidad del empleo, 2) sostenibilidad ecolgica y renta bsica, 3) viabilidad del pleno empleo en la actualidad y, finalmente, 4) democratizacin de la economa.

Una primera cuestin, ciertamente ineludible cuando hablamos de creacin de empleo, remite a la calidad del empleo generado. Difcilmente podremos decir que se ha salido de la crisis de forma beneficiosa para el conjunto de la poblacin y en particular, de la poblacin trabajadora si, aunque se cree empleo de forma sostenida, este empleo resulta inestable, de mala calidad y mal remunerado.

La formidable extensin que han alcanzado fenmenos como la precariedad laboral, o la existencia de trabajadores pobres, cuestiona abiertamente lo que otrora fuera el pasaporte bsico de ciudadana en las sociedades occidentales: el trabajo como vehculo de insercin social en una colectividad. Hoy da tener un trabajo ya no es condicin suficiente para poder desarrollar una vida relativamente independiente y autnoma, en la medida en que las sucesivas reformas laborales de nuestro ordenamiento jurdico han ido progresivamente traspasando el riesgo econmico y empresarial desde los accionistas a los trabajadores. Un giro en la poltica econmica debiera tener en cuenta, por tanto, no slo la necesidad de crear empleo, sino tambin la prioridad porque este sea de calidad. Re-regular el mercado de trabajo, aboliendo su flexibilidad, contribuira a resituar el riesgo econmico y empresarial en quien la teora econmica lo ha situado histricamente en el empresario, garantizando con ello condiciones de trabajo y de vida ms estables y dignas.

La segunda lnea de debate remite a un tema que ya el artculo original consideraba: la sostenibilidad ecolgica. De acuerdo con la teora de la demanda efectiva, tal cual fue formulada por Kalecki en la dcada de 1930, un gobierno puede aumentar el nivel de demanda de la economa y por tanto el nivel de produccin de bienes y servicios, y la creacin de empleo siempre y cuando existan recursos ociosos de fuerza de trabajo. En esos casos, los aumentos del gasto pblico no se transforman en inflacin. La batalla por el pleno empleo puede encontrar as en el Estado un instrumento til, si se pone al servicio de la creacin de empleo.

No obstante, y como se sealaba tanto en el artculo original como con mayor insistencia an en algunas aportaciones al debate, no es viable en trminos ecolgicos que el pleno empleo se alcance nicamente, ni principalmente, por la va de un incremento de la produccin.

Frente a la lgica de crecer debe imponerse la lgica de distribuir. As, adems de que la demanda pblica se oriente hacia los servicios sociales intensivos en fuerza de trabajo cualificada, y poco consumidores de energa, las distintas contribuciones al debate sealan la prioridad por adoptar otras dos medidas: reducciones generalizadas de la jornada laboral y/o una renta bsica universal sufragada por una fiscalidad justa y progresiva.

Aunque ambas medidas no son excluyentes entre s, e incluso pueden reforzarse como va para construir un modelo alternativo de trabajo, entendemos que una sociedad basada en criterios de igualdad y reciprocidad debera primar el que los incrementos de productividad derivados del avance tecnolgico permitan trabajar menos para trabajar todos, y avanzar as hacia una sociedad del tiempo libre.

Aun reconociendo la utilidad de una reivindicacin como la renta bsica para hacer pivotar la lgica desde el crecimiento hacia la distribucin, para incrementar sustancialmente el poder de negociacin de los trabajadores, y para terminar con la precariedad laboral y la pobreza, consideramos que presenta dos grandes problemas. En buena medida, la aportacin del individuo a la sociedad difcilmente puede dejar de ser la base de los derechos colectivos y, adems, un ingreso universal garantizado hara inevitable una sociedad dual (por un lado, los liberados del trabajo que perciben una renta garantizada y, por otro, los asalariados que, a cambio de elegir trabajar, se ven compensados por una renta superior).

La tercera lnea de debate tiene que ver con una pregunta trascendental: es posible el pleno empleo en el marco de la actual zona Euro? Es ms, es posible el pleno empleo en sociedades capitalistas?

Hay quien plantea que el giro en la poltica econmica planteado en el artculo original importante aumento del gasto pblico, gratuidad y universalizacin de los servicios pblicos, incrementos salariales, reduccin de la jornada laboral, quitas sobre la deuda hipotecaria, en la medida en que no cabe en el actual marco de la zona euro, obliga antes de nada a romper con la unin monetaria. Siendo cierto que dichas polticas no caben en la actual conformacin del sistema-euro, parece ms lgico sealar cules deben ser las prioridades en materia de empleo, y desvelar las propias contradicciones de la unin econmica y monetaria, que limitarse a identificar la salida de la zona euro como la nica solucin viable. Diversas salidas o rupturas de la zona euro son posibles y, desde luego, no todas conducen al pleno empleo. Del mismo modo, la refundacin integral del proyecto europeo que democratice sus instituciones, restituya la soberana poltica y garantice la solidaridad interterritorial no debe excluirse como exigencia poltica sobre la que articular la poltica de empleo.

Por otro lado, existe sobrada evidencia emprica, as como fundamentacin terica, para defender que efectivamente el paro resulta consustancial a la sociedad capitalista. Quiere eso decir que no podemos debatir o articular una estrategia para intentar alcanzar el pleno empleo en la situacin actual? En primer lugar, se debe ser consciente de que, aunque el pleno empleo no es una realidad que haya existido en las sociedades capitalistas salvo casos muy puntuales, las diferencias entre unas economas y otras, y entre unos momentos histricos y otros son enormes: poco tienen que ver las reducidas tasas de paro de las economas desarrolladas durante las dcadas de 1950 y 1960, con las experimentadas a partir de 1980, momento en el que empiezan a subir sustancialmente. Poco tiene que ver la tasa de paro que actualmente ostenta la economa espaola (del 26,6%) con la que presenta la economa alemana (5,4%). Y la poltica econmica junto a, por supuesto, otros factores econmicos resulta crucial para entender tales diferencias.

Los factores que explican estas diferencias son diversos: entre otros, el grado de desarrollo de una determinada economa, su insercin externa o la dimensin y el vigor de la demanda agregada. En cualquier caso, entre estos factores ocupa un papel importante tambin la poltica econmica que se aplique. De hecho, en las sociedades capitalistas los factores que explican la oferta y la demanda de trabajo responden a determinantes distintos y, por lo tanto, difcilmente coincidirn y vaciarn el mercado. Con ello, el empleo queda, en trminos generales, al albur de las exigencias de la rentabilidad empresarial. Precisamente por ello, la exigencia de pleno empleo delimita una batalla poltica de primer orden entre las distintas clases sociales centrada en la apropiacin que los distintos grupos sociales hacen de la riqueza producida. En dicho contexto, la poltica econmica resulta un instrumento primordial al servicio de un grupo social u otro.

Y es este argumento el que nos lleva directamente hasta la cuarta cuestin que aparece en el debate: la necesidad de democratizar la economa. De nuevo, aunque la democracia econmica no puede ser plenamente alcanzada en el marco del capitalismo, poner la poltica al servicio del pleno empleo entraara avanzar en dicha democratizacin. No es fcil identificar a qu nos referimos cuando hablamos de democratizar un mbito que, por definicin, no es democrtico. Resulta evidente sin embargo que aquellas medidas que van en la lnea de limitar la gestin de la propiedad privada en aras del bienestar colectivo conllevan incrementos de igualdad, libertad y solidaridad (y, tambin, de eficiencia econmica) que redundan en una mayor democracia. As, que se regule por ley la calidad del empleo, o que los incrementos de productividad sirvan para reducir el tiempo de trabajo, evidencia cmo la poltica econmica puede contribuir no slo a la creacin de empleo, sino tambin a la democratizacin de la economa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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