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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2014

La Plataforma Auditora Ciudadana presenta el libro Por qu no debemos pagar la deuda? Razones y alternativas
Contra el dogal de la deuda

Enric Llopis
Rebelin


Todo empieza con la financiarizacin. La entrega del poder casi absoluto de la economa al capital financiero. Desde la dcada de los 80 hasta la actualidad, los pases ms financiarizados del planeta -Estados Unidos, Gran Bretaa, Japn y Alemania- vieron como se disparaba el volumen de sus activos financieros respecto al PIB. En 2005, los beneficios de los bancos en Estados Unidos representaban cerca del 40% de los beneficios empresariales. Esto condujo en buena medida a la crisis de 2008. Qu ha ocurrido a partir de entonces, por ejemplo, en Estados Unidos? Las medidas de Obama, y los rescates en general, han servido para relanzar los rditos de la banca, que se recuperaron y retornaron, sa es la tendencia, a los niveles previos a la crisis.

La financiarizacin, no siempre se explica, est en la base de la crisis de la deuda. Los inicios del proceso se remontan a la dcada de los 70, con la tendencia acusada a la eliminacin de las limitaciones crediticias, lo que contribuy a la expansin del sector financiero. A ello se agrega el desarrollo de las nuevas tecnologas de la informacin (que aceleran la compra-venta de ttulos y acciones) y, no debe olvidarse, en una poca en que se disparan los precios del petrleo. En los 80 la Reserva Federal norteamericana eleva los tipos de inters. Esto produce un efecto perverso: aumenta el valor de los pagos de la deuda en dlares. Adems, como consecuencia de la crisis, se produce una cada en los precios de las materias primas. Es una concatenacin de factores que aumenta la deuda de los pases de la periferia.

La respuesta a estos procesos de endeudamiento aparece en el recetario del Consenso de Washington. Se trata de ofrecer prstamos, por parte del FMI y el Banco Mundial, bajo condiciones leoninas: austeridad, liberalizacin y privatizaciones. Recortes en el gasto pblico, liberalizacin de los sectores estratgicos y desregulacin de las finanzas y del mercado de trabajo. Neoliberalismo en estado puro. Unas medidas que hoy estn muy vigentes, afirma el economista y activista de la Plataforma Auditora Ciudadana de la Deuda, Sergi Cutillas, que ha presentado en Valencia el libro Por qu no debemos pagar la deuda? Razones y alternativas? (Icaria).

Los efectos de la poltica de recortes y austeridad no contiene, a partir de las evidencias empricas, mayores misterios. Sobre la deuda externa de los pases del Sur (global), resultan devastadores. Si en los aos 70, el 10% del PIB de estos pases lo representaba la deuda externa, en 1998 se elevaba el porcentaje al 40%. Parece que los objetivos de los planes de austeridad es mantener a los pases del Sur atrapados en dinmicas de deuda, para luego hacerlos depender de las quitas de los acreedores; estas quitas son siempre pequeas, para que la espiral de dependencia no disminuya, explica Sergi Cutillas.

No menos canbal y cruento es el impacto sobre la vida de las personas. Entre 1980 y 1990, segn resea Yolanda Fresnillo en el artculo La deuda, un lastre para el desarrollo, el nmero de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza en Amrica Latina se increment de 144 a 211 millones. En frica, el nmero de personas viviendo en extrema pobreza (menos de 1,25 dlares al da) se increment de 205 millones en 1981 a 330 en 1993. Adems, el crecimiento econmico fue negativo en las dos regiones (-0,5% en Amrica Latina y -1,5% en frica entre 1980 y 2000). Concluye Sergi Cutillas que, segn algunos estudios, el FMI ha matado a ms personas que las dos guerras mundiales juntas; se trata de instituciones que hacen valer las finanzas como mecanismo de intervencin neocolonial.

El economista cataln resume, a grandes trazos, el cuadro de los impactos de la deuda sobre el Sur global. Algunos pases africanos vieron cmo a mediados de 2000 se cancelaba una parte de su deuda, pero continuaban atrapados en la espiral. Otros pases -por el incremento en el precio de las materias primas- experimentaron una reduccin en el tamao del endeudamiento (por ejemplo, Brasil). Otros, como Argentina en los aos 2000 o Ecuador en 2008, realizaron impagos y renegociaron sus deudas. En este ltimo caso, llegaron a implementarse Auditoras. Pero hay ejemplos no tan conocidos de encarnizamiento sobre las poblaciones a partir de mecanismos de endeudamiento. Jamaica, como explican Damien Millet y Franois Mauger, en un artculo titulado Qu relacin puede haber entre el reggae y el FMI?: El pago de la deuda (interna y externa) absorbe aproximadamente ms del 64% del presupuesto del ao 2003-2004, contra slo un 9% destinado a la educacin y un 4% destinado a la salud. En otras palabras, Jamaica consagra al reembolso de la deuda 7 veces ms de lo que invierte en su sistema educativo y 16 veces ms que a los gastos de salud.

Sergi Cutillas extrae una conclusin general, aplicable a las medidas del Consenso de Washington que hoy aplica la Troika en la periferia de Europa: La austeridad y la liberalizacin siempre empeoran la situacin econmica y humanitaria; en consecuencia, las deudas generadas -injustas, ilegtimas e insostenibles- no deberan pagarse. Pero, adems, deben imponerse ya controles al sistema financiero para que el desastre no se repita.

En el libro Por qu no debemos pagar la deuda? Razones y alternativas, Uli Wessling y Sergi Cutillas dedican un captulo de 14 pginas a la deuda en el estado espaol. El endeudamiento pblico en Espaa ronda actualmente el billn de euros (100% del PIB). Pero durante la primera dcada de 2000 (antes de la crisis de 2008) no superaba el 40% del PIB, una tasa inferior a la de Francia, Alemania, Estados Unidos o Inglaterra. Conclusin: fue la crisis la que dispar la deuda en el estado espaol. Por tanto, la crisis no tiene su origen en un exceso de endeudamiento pblico, como pretende la ortodoxia neoliberal, sino al contrario. Es ms, en el Tratado de Maastricht (1992) se estableca que el endeudamiento pblico no poda sobrepasar el 60% del PIB. Espaa cumpli con esta condicin, no as Alemania (lo super tres veces) ni Francia (lo incumpli en dos ocasiones).

La resaca del boom inmobiliario y la burbuja del ladrillo en Espaa. En la dcada comprendida entre el ingreso de Espaa en la moneda nica y el estallido de la crisis, el volumen de prstamos hipotecarios suscritos pasa de 100.000 a 600.000 millones de euros. A juicio de Sergi Cutillas, una autntica locura; porque antes de la burbuja la gente tambin viva en casas, no en cuevas. Se trata, seguramente, de la burbuja inmobiliaria mayor de la historia, remata. A este proceso no es ajeno el ingreso de Espaa en el euro (2000). Al contrario. Antes de formar parte de la moneda nica -explica Cutillas- este pas se caracterizaba por unos altos tipos de inters, debido a la poca confianza internacional en la peseta y en la solvencia de la economa espaola. Con la entrada en el euro, aade, la media de los tipos de inters se reduce del 10% al 3%. Y los flujos de capital financiero alemn, francs y britnico, entre otros, riegan una economa basada en la construccin como monocultivo. El caldo de cultivo idneo para la burbuja.

El economista desmiente en su artculo uno de los grandes tpicos propalados como hermenutica de la crisis: la culpabilidad exclusiva del sector pblico. De hecho, la deuda privada, que alcanza el 325% del PIB, supera con mucho la deuda pblica (en torno al 100% del PIB). Se puede desglosar en un 126% de sociedades no financieras, un 113% de sociedades financieras y un 85% de deuda de las familias. Estas cifras evidencian que la crisis espaola fue causada, como en la mayora de pases sumidos en la presente crisis, por un exceso de endeudamiento privado, no pblico.

Cuando se achaca a la deuda pblica el origen de la crisis, tampoco se hila demasiado fino. Se pasan por alto evidencias tales como los recursos pblicos inyectados en el sector financiero de la economa. El gran especialista en la materia, Carlos Snchez Mato, cuantifica las ayudas pblicas al sector financiero en 1,42 billones de euros (1,34 billones de euros en liquidez) y 87.000 millones de euros en solvencia. Se incluyen en estas cuentas adquisicin de activos, garantas y avales, prstamos o inyecciones de capital. Llama la atencin Sergi Cutillas sobre el hecho de que nicamente se hable, en los medios oficiales, de los 57.000 millones de euros insuflados por la Unin Europea en concepto de rescate, mientras se obvian las cifras antes citadas. Mientras, el gran tajo en sanidad, educacin, dependencia y servicios sociales ronda los 70.000 millones de euros.

Pero los grandes nmeros pueden abocar a la melancola, cuando no a la desesperacin, si de inmediato no se exhibe el captulo de alternativas. Se ha de pagar siempre una deuda? Se trata de un dictado inapelable? Debe abonarse slo si el deudor tiene menos poder que el acreedor, responde Sergi Cutillas. Al menos, as ha sucedido histricamente. La clase dominante intenta asociar la deuda con la moralidad; el endeudamiento equivale a culpa, y sta a pecado. El antroplogo y activista estadounidense David Graeber ha estudiado de qu modo se formulan estas ecuaciones. Existe una tipologa. La deuda odiosa se corresponde, a grandes rasgos, con la que contraen las dictaduras. Pero la Plataforma Auditora Ciudadana de la Deuda prefiere la nocin de deuda ilegtima, ya que la suscriben gobiernos que se nos presentan como democrticos.

Es la contrada por ejecutivos que destinan los recursos pblicos con criterios diferentes a los del inters general; deuda cuya responsabilidad cabe achacar a una lite; relacionada con la violacin de los derechos humanos, la corrupcin o generada por una fiscalidad regresiva, entre otras causas. La alternativa formulada son las Auditoras, pero entendidas no como una herramienta oficial o en manos de gobiernos, sino como instrumento de participacin y empoderamiento de la ciudadana.

Segn Sergi Cutillas, se trata de analizar los presupuestos de los gobiernos y las polticas de endeudamiento, e implementar propuestas alternativas que respondan a los intereses de la poblacin; pero para ello, resulta imprescindible un proceso popular pedaggico. Porque entender las cuentas pblicas puede resultar farragoso, pero al final consiste en matemtica bsica; los mecanismos de endeudamiento son en definitiva muy elementales; lo que ocurre es que se suelen interponer muchas barreras lingsticas, pero nuestro trabajo radica en franquearlas y que la gente adquiera nociones de cultura financiera.

Tambin es muy importante crear red. La Plataforma Auditora Ciudadana de la Deuda se estructura en nodos de actuacin local, actualmente existentes en Alicante, Asturias, Valencia, Logroo, Madrid, Barcelona, Tarragona, Badalona, Guadalajara, Navarra, Galicia, Bizkaia, Crdoba y Zaragoza, entre otros. Adems, se organizan peridicamente encuentros de coordinacin en los que se comparten lneas de trabajo. Para que la impugnacin a las deudas ilegtimas y la necesidad de Auditoras llegue a la gente, subraya Sergi Cutillas, hacemos un trabajo de hormiga; charlas artculos, algn libro, presentaciones, apoyo a grupos de personas para la creacin de nuevos nodos, etctera. Sobre todo, presionar al mundo de la poltica y sealar a los responsables, como muy bien ha hecho el movimiento antidesahucios. Tampoco las Auditoras constituyen un fin en s mismas. Son una herramienta ms. Que se inserta en un planteo global de reconfiguracin de la sociedad y la economa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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