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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2014

Lo que est en juego en Venezuela
Dilogo o golpismo

Pedro Santander
Rebelin


Lo que en estos das est en el centro de la cuestin en Venezuela no es ni la falta de democracia en ese pas ni las restricciones a la libertad de expresin.

Respecto del supuesto dficit democrtico del rgimen venezolano los hechos hablan por s solos: desde 1998 se han realizado en el pas cuatro plebiscitos de carcter nacional, cuatro elecciones presidenciales y once elecciones parlamentarias, regionales y municipales. Es el pas latinoamericano con el mayor nmero de elecciones y esto con un sistema electoral automatizado (muchsimo ms moderno que el chileno) calificado por Jimmy Carter, quien ha monitoreado 92 elecciones en todos los continentes, como el mejor sistema electoral del mundo (http://www.globalatlanta.com/article/25788/carter-praises-venezuela-scolds-us-on-electoral-processes/).

En cuanto al segundo argumento que se repite con insistencia, la supuesta falta de libertad de expresin y de prensa en Venezuela, nuevamente los datos hablan por s mismos: el 80 por ciento de los medios son privados; los tres diarios de alcance nacional (El Universal, El Nacional y Ultimas Noticias) son opositores al gobierno, especialmente los primeros dos, y concentran el 90% de la lectora. De los cuatro canales de televisin abierta con cobertura nacional, tres de ellos (Venevisin, Globovisin y Televn) son de oposicin y concentran, asimismo, el 90% de la audiencia, de acuerdo a los datos de la empresa de medicin de audiencia A.G.B. En ese sentido, y de acuerdo a los criterios de las Naciones Unidas, la libertad de informacin en Venezuela es, sin ninguna duda, mayor y mejor que la chilena pues en el pas caribeo la diversidad en la propiedad, la diversidad en los tipos de medios (pblicos, comerciales, comunitarios) y en los discursos -que son los tres principales criterios que mide la Unesco- es muy superior a la chilena. Cualquiera que compare objetivamente, es decir, con datos (indicadores, mediciones, escalas, etc.) la realidad meditica chilena con la venezolana ver que nuestro pas se encuentra en una situacin muchsimo ms precaria y poco democrtica.

Lo que s est en juego hoy es el tipo de oposicin que la derecha venezolana, (agrupada en la M.U.D.) ser en los prximos aos. Qu relacin tendr la MUD con el gobierno del presidente Maduro luego de las elecciones de diciembre, es una situacin nada clara an y esto ha provocado tensiones internas que explican, en gran medida, las violentas movilizaciones de los ltimos das.

Para entender el actual momento hay que recordar que hace 10 semanas (el 8 de diciembre), el chavismo lograba una contundente victoria electoral en las elecciones municipales: a pesar del voto voluntario y de la histrica tendencia a la abstencin en comicios locales, hubo un 60% de participacin; el chavismo logr 10 puntos porcentuales ms de votos que la MUD y logr ganar en 242 alcaldas, mientras la derecha obtuvo 75 alcaldes. Estos inesperados resultados para la oposicin significaron el fracaso de su estrategia iniciada en abril de 2013 de desconocer la legitimidad del presidente Nicols Maduro.

La MUD no logr disputar hegemona electoral, ni menos cuestionar la legitimidad del gobierno, pues le haba dado un carcter de plebiscito a este evento que perdi claramente.

Poco despus de esa eleccin el presidente Maduro convoc dos veces a todos los alcaldes de la oposicin a un dilogo en el palacio presidencial. Incluso el lder de la derecha, Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda, acudi al segundo encuentro, ocasin en la que l y Maduro se dieron la mano, foto que recorri el mundo entero. Ese apretn de manos simboliz un mutuo reconocimiento, poniendo as fin a la estrategia de cuestionar la legitimidad del presidente, estrategia que el mismo Capriles haba impulsado y comandado durante el 2013.

Queda en ese momento abierta la posibilidad de entrar en una nueva e indita etapa de dilogo oposicin-oficialismo. De hecho, la mayora de los alcaldes y gobernadores de oposicin haban entrado en el dilogo, participando, por ejemplo, en la Misin a toda Vida Venezuela (de seguridad ciudadana), o coordinando actividades con el Ministerio de Interior, incorporndose a los cuadrantes llamados Plan Patria Segura. Todo ese esfuerzo mutuo de dilogo y acercamiento provoc tensiones con la ultra derecha de la MUD que no est dispuesta al dilogo, ni a aceptar que el pueblo venezolano vote mayoritariamente, una y otra vez, a favor de un gobierno que cuestiona el modelo capitalista.

Se trata de una situacin similar a la que enfrent en Chile el Partido Demcrata Cristiano durante el gobierno de Salvador Allende. En su interior las posturas a favor del dilogo con el presidente Allende (lideradas por Tomic y Leigthon) chocaron con aquellas que abiertamente apoyaban la salida golpista (encabezados por Aylwin y Frei).

En ese sentido, lo que vemos hoy es, en gran medida, la manifestacin de un problema interno de la derecha venezolana cuya ala ms extremista, con el claro apoyo de Estados Unidos y las grandes cadenas mediticas, intenta hacer fracasar cualquier intento de construir una nueva relacin entre oposicin y oficialismo. Porque en un ao como ste que es un aocosa rara- sin elecciones, el escenario para esa nueva relacin era el ms auspicioso.

Pedro Santander es Director del Observatorio de Comunicacin, Pontificia Universidad Catlica de Valparaso. Chile.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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