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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2014

Entrevista a Santiago Alba Rico sobre "Podemos seguir siendo de izquierdas? Panfleto en s menor" (I)
Vivir entre seres humanos significa definir, circunscribir, poner lmites, que es precisamente lo que el capitalismo no puede hacer

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Ensayista, filsofo de una pieza, autor teatral, activista poltico incansable, colaborador y alma de Rebelin y de otros medios alternativos, traductor, Santiago Alba Rico, autor entre otros libros de La Ciudad Intangible y, Capitalismo y Nihilismo, acaba de publicar en Pol.len edicions Podemos seguir siendo de izquierdas? Panfleto en s menor. En este libro centramos nuestras conversaciones.

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-Te pregunto en esta ocasin (si me permites seguir abusando de tu tiempo, no ser la ltima vez) por el libro y sus alrededores que dira Vctor Snchez de Zavala. Sobre el ttulo: Podemos seguir siendo de izquierdas?. Lo dudas? Por qu los interrogantes? Qu podemos ser si no somos de izquierdas?

-Podra buscar la polmica y decir que quien plantea las dudas no soy yo sino el que hace semejante interpretacin. Si la pregunta fuera podemos seguir queriendo a nuestros hijos? o podemos seguir cuidando a los enfermos? slo habra dos alternativas: o considerar la pregunta retrica (con un rotundo debemos como respuesta) o considerar al que la formula un cnico o un nazi. Para m es obvio que la nica manera de establecer o conservar un mundo en el que lo normal sea querer a los propios hijos y cuidar a los enfermos tiene que ver con un alineamiento poltico a la izquierda, pero no se puede ignorar que hay mucha gente que vota a la derecha y quiere querer a sus hijos y cuidar a los enfermos. Podra ocurrir, adems, que estemos ya viviendo o estemos a punto de vivir en un mundo en el que -al contrario- haya que comerse a los propios hijos y abandonar o descuidar a los enfermos, en el que ser de izquierdas podra no ser realista o constituira incluso un obstculo para la supervivencia individual. Bueno, mi libro quiere reflexionar sobre estos dos niveles: el de un decirse de izquierdas que deja fuera a las mayoras sociales (que quieren querer a sus hijos y cuidar a los enfermos, como nosotros, y desconfan de nuestras prcticas y nuestros discursos) y el de un ser de izquierdas que debe consistir, con independencia de cmo lo llamemos, en impedir, boicotear, deshacer una realidad en ciernes que no nos deja querer a nuestros hijos ni cuidar a los enfermos. Es decir, necesitamos un programa comn que sirva para oponerse al mismo tiempo a las privatizaciones de la sanidad o la educacin en Espaa y a las dictaduras en el mundo rabe, a la deuda en Europa y al imperialismo en Amrica Latina, al capitalismo global y al exterminio de inmigrantes en las fronteras nacionales. Si no lo encontramos, no slo no podremos decirnos de izquierdas sino que no podremos serlo.

-Te pregunto ms adelante por algunas o por casi todas las cuestiones que acabas de sealar. Panfleto en si menor es el subttulo: no me dirs que ahora vas a vindicar los panfletos! Me recuerdas aquel filsofo trasnochado segn muchos que recogi parte de su obra en cuatro volmenes a los que llam Panfletos y Materiales.


-Sabes mejor que nadie que Sacristn no es un filsofo trasnochado. Algunos de sus panfletos son extraordinarios. Tambin el Manifiesto Comunista es un panfleto. Y algunas de las obras mejores de Chesterton (Lo que est mal en el mundo, por ejemplo) tambin lo son. O pensemos en El derecho a la pereza de Lafargue o en Los grandes cementerios bajo la luna de Bernanos. El gnero panfleto, como todos los gneros, ha producido grandes obras y grandes bodrios. Yo siempre lo he reivindicado como gnero y ms en un contexto cultural, poltico y tecnolgico en el que la lectura debe entrar en el cuerpo al mismo tiempo que en la mente. El panfleto es un centauro: mitad pensamiento mitad movilizacin. Por eso es fcil hacerlo mal.

-En s menor? Por qu en s menor? Para no hacer mucho ruido? Por modestia poltico-cultural?

-La propuesta del editor era titular el libro: qu significa ser de izquierdas?. Yo no lo s y la pregunta misma poda suscitar la ilusin en el lector de una respuesta en S Mayor. La tradicin marxista ha estado jalonada de profundsimos pequeos Ses -el Marx cientfico, el Lenin tctico, el Gramsci social y cultural- que nos han enseado muchsimo. Pero, a contrapelo de estos ejemplos, el discurso de izquierdas est lleno hoy muchas veces de Ses Mayores, trompeteados con abrumadora seguridad, que ocultan a menudo una enorme pereza de analizar y conocer. Tenemos respuesta para todo, como las religiones, como las derechas, pero sin portales de Beln ni sentido del humor. A medida que se ha ido reduciendo nuestra capacidad para incidir en la realidad, nos hemos ido volviendo ms y ms predicadores; ms sermoneadores abstractos que conocedores y accionadores concretos. Por eso, sustitu el ttulo propuesto por otro en el que primaba la duda o se atenuaban las certezas y aad ese subttulo porque -salvo en el caso del amor- los ses deben ser siempre menores y tomar en cuenta los contextos sociales y materiales. Como te deca antes, de lo que se trata es de saber si, aqu y ahora, podemos decirnos de izquierdas y podemos ser de izquierdas de la misma manera. No est en cuestin la fecundidad terica y poltica de nuestra tradicin sino su incrustacin en un sentido comn muy promiscuo en el que, junto a valores ticos elementales, hay tambin hedonismo de masas, consumismo e indiferencia mercantil frente a las conexiones polticas dolorosas. Cmo seguir siendo de izquierdas junto a una mayora social que es -al mismo tiempo- conservadora y nihilista, pero de la que no podemos obviamente prescindir -y a la que no podemos imponer nada desde fuera?

-Te pregunto tambin ms adelante sobre esa mayora social y nihilista. Lo has editado en Pol.len edicions. Qu editorial es esa? En cuanto a Tinta de Primavera

-Pol.len es una joven editorial de Barcelona que apuesta por la eco-edicin y la cultura libre y que ya ha publicado algunos ttulos interesantes, precisamente en la coleccin Tinta de Primavera, en la que yo mismo colabor el ao pasado prologando la reedicin de las vietas de Soro (Massius y Presus) con el prlogo de Vzquez Montalbn de los aos setenta.

-Menudo dueto! Leo en el ndice siete captulos y una mochila ecolgica. Y eso de la mochila ecolgica que es?

Esto es lo que explica la pgina de la editorial, donde se pueden encontrar informaciones adicionales: Tinta de Primavera es ecoedicin acreditada, con una mochila ecolgica que informa del proceso de minimizacin del impacto ambiental, declarado de modo transparente ejemplar a ejemplar. Tinta de Primavera es otra punta de lanza del Parlament de lEcoedici, experimentando la reduccin del dao social y ambiental que permite el software libre y la cultura libre http://www.pol-len.cat/coleccions/tintadeprimavera/presentacion.

-Has dedicado el libro a Eduardo Fernndez Rubio, qu suerte que tienen algunos! Por cierto, si no es una indiscrecin, quin es Eduardo F.R.?

-Eduardo Fernndez Rubio es un joven militante, estudiante de filosofa, en el que se combinan casi todas las virtudes que necesitamos: formacin, rigor, brillantez tctica, sensibilidad, discurso, y un conocimiento vivido de las dificultades y potencialidades de nuestra poca. No quisiera debilitar sus mritos aadiendo que, adems de todo esto, es en algn sentido mi hijo: no por lo que haya podido aprender de m ni, por supuesto, porque lo haya parido yo, sino por lo mucho que lo quiero desde que naci.

-Al nombre del joven militante afortunado has aadido, la izquierda que seremos. Cmo ser esa izquierda que seremos aunque no estemos entonces para disfrutarlo y apoyar en lo que sea posible?

-Una izquierda que aborde y penetre el mundo real, que es lo que hizo Marx, en lugar de citar a Marx (al que Marx nunca cit). Y esto implica, adems de leer a todos los grandes autores, marxistas o no, y rendir homenaje a todos nuestros hroes, ajustar cuentas, en la teora y en la prctica, con la tica, la democracia y el sentido comn, cuya consistencia correosa contiene, junto a muchas opacidades reaccionarias o alienantes, muchos vnculos liberadores. En definitiva, una izquierda que sea al mismo tiempo revolucionaria, reformista y conservadora. Pero como imagino que de esto hablaremos ms adelante -es el tema central del panfleto- me limitar ahora, pensando en los que son como Eduardo, a centrarme en un punto aparentemente banal: se tratar de una izquierda que considerar tambin los momentos de placer, y hasta los de inconsciencia social, momentos verdaderos de lucha y de construccin poltica.

-Voy a copiarte mil veces, si tengo ocasin, ese en lugar de citar a Marx (al que Marx nunca cit) y s, desde luego, pensaba preguntarte despus por la trada RRC. Antes de ello. Has presentado el libro estas semanas en varias ciudades de Sefarad. Qu tal ha ido? Qu tal ha estado la acogida?

-Razonablemente bien, teniendo en cuenta el restringido crculo de mis lectores. He estado, sobre todo, muy bien acompaado, como sabrs, pues t mismo participaste en la presentacin de Barcelona hacindome algunos comentarios y preguntas tan incisivas como comprometidas. A mi lado han estado, en Madrid, Oviedo y Barcelona, personas a las que admiro y con las que estoy en deuda: Yayo Herrero, Carlos Fernndez Liria, Luis Alegre, Csar Rendueles, Esther Vivas, Pau Llonch, Teo Pardo y el citado Salvador Lpez Arnal.

-Gracia por la referencia y la compaa. El libro se abre con tres citas: Eluard, Chesterton y Marx. Empiezo por la ltima: En el capitalismo la vida misma aparece como un simple medio de vida. Es de los Manuscritos del 44, del jovencsimo Marx de 26 aos. Y eso por qu? Toda vida en el capitalismo aparece no como vida propiamente sino como medio de vida? A quines aparece as? Y qu consecuencias tiene esa aparicin demediadora? Nos das algn ejemplo de esa transformacin regresiva?

-Creo que es difcil resumir mejor, en una frmula ms sucinta y ms trgica, las consecuencias antropolgicas y sociales de esa maquinaria de produccin de riqueza abstracta (y dolores concretos) que el propio Marx describir aos ms tarde en El Capital. De esto me he ocupado en otros libros -como La Ciudad Intangible, Capitalismo y Nihilismo o El Naufragio del Hombre-: el capitalismo es un permanente proceso constituyente y, por lo tanto, un permanente proceso destituyente incapaz de distinguir entre cosas de comer, cosas de usar y cosas de mirar, porque se las come todas por igual. El consumo, como momento social privilegiado, convierte la destruccin en el motor mismo de todas las relaciones sociales y, por tanto, deja fuera de juego, como imposible o incompatible, la sociedad misma. No hay sociedad capitalista. Eso es un oxmoron. O hay sociedad o hay capitalismo, como demostr de manera definitiva Karl Polanyi en La Gran Transformacin. La mercantilizacin de todos los vnculos y todos los objetos, con la obsolescencia programada como aguijn planificado (el capitalismo es tambin un montn de planes) convierte cada vida -casi cada mirada y cada afecto- en un medio para la reproduccin de la vida. Una especie de complejsima, trabajossima, sofisticadsima, economa de pura subsistencia: eso es el capitalismo.

-La cita de Chesterton est fuera de mis posibilidades. Los de lgica y mates somos bastante bivalentes y lineales. Yo sostengo que el pensamiento y el arte humano ms elevado consisten casi enteramente en trazar una lnea en alguna parte, aunque no en cualquier parte. Y que lnea es esa a la que alude Chesterton? Dnde no debe trazarse? Por cierto, Chesterton es un pensador de izquierdas aunque sea en s menor? Por qu tu simpata por l?

-La lnea, las lneas, los lmites. Esta cita est directamente relacionada con la de Marx. Vivir entre seres humanos significa definir, circunscribir, poner lmites, que es precisamente lo que el capitalismo no puede hacer: el capitalismo es un monstruo que crece en el desierto, dice el propio Chesterton, y el desierto se caracteriza por la ausencia de lmites (ausencia hasta tal punto insoportable para los humanos que nuestros ojos lo llenan enseguida -el desierto- de espejismos). Qu lneas o lmites son inseparables de las sociedades humanas? La tierra (con el horizonte al fondo), la ley (con la rebelin en el costado) y los cuerpos (con la muerte dentro). No hay ni belleza ni tica sin las lneas trazadas -ms o menos rectas o zigzagueantes- por la naturaleza, el contrato social y el dolor de los cuerpos. Vivir es chocar; vivir en sociedad es chocar contra lmites comunes; ser libre significa autoimponerse ciertos lmites (eso es Kant y tambin Chesterton). La poltica consiste bsicamente en la gestin comn de los lmites comunes -mientras que el capitalismo es insocial e impoltico porque no slo no reconoce esos lmites sino que los considera obstculos o frenos. Chesterton no era de izquierdas, aunque en su juventud fue socialista, pero s fue siempre anti-capitalista y de un modo lcido, certero, radical; y fue adems conservador en un sentido que yo reivindico en mi libro: la conservacin del hombre comn como fuente y destinatario de todas las revoluciones. La discusin, sin duda, tiene que ver no con las lneas -el horizonte comn- sino con el lugar donde debemos trazarlas. Por eso Chesterton fue de derechas. Convertido a un heterodoxo catolicismo, conden la plutocracia pero tambin el aborto y se opuso al imperialismo ingls, pero tambin al voto femenino. Hay que trazar lneas pero no en cualquier parte. Dnde? Eso es lo que tiene que establecer un programa conservador de izquierdas.

-Eluard, Eluard Por qu el poema de Eluard? Qu nos dice el poema en tu opinin? Por qu hemos olvidado tanto a Paul Eluard?

-Yo mismo me sorprend de hasta qu punto haba olvidado a Paul Eluard -que le mucho en mi adolescencia, sobre todo su ingenuo y hermoso Libert de 1942- cuando cay en mis manos, por casualidad, este poema suyo sobre la ardiente ley del hombre. Por qu me gust? Porque, aunque no est de moda (y quizs por eso la propia izquierda ha dejado de leer y citar a Eluard), habla justamente de otra ley, no reductible a la lucha de clases, de algo as como una condicin humana que atravesara la historia y fraguara, mejor o peor (en el capitalismo muy mal), en todas las sociedades, una ley o condicin, legtimo objeto de estudio, con la que la izquierda debera contar si quiere, al mismo tiempo, conservar y transformar el mundo. Hacer vino con uvas, nios con cuerpos, enemigos con hermanos, menuda chapuza! Pero con esa chapuza tenemos que trabajar, nos guste o no. En el principio era la chapuza; y sobre ella, contra ella, los humanos intentamos no matarnos antes de morirnos. Esa chapuza -junto con la diferencia sociedad/historia- es uno de los ejes de mi panfleto.

-Vayamos ahora al vientre de la ballena, al primer captulo del libro. Me acompaas?

-De acuerdo, como quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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