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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2014

La amenaza fascista

Atilio A. Boron
Rebelin


La escalada desestabilizadora que actualmente sufre la Venezuela bolivariana tiene un objetivo no negociable: el derrocamiento del gobierno de Nicols Maduro. No hay un pice de interpretacin de quien esto escribe en esta afirmacin. Fue expresada en reiteradas ocasiones no slo por los manifestantes de la derecha en las calles sino por sus principales lderes e instigadores locales: Leopoldo Lpez (ex alcalde del municipio de Chacao, en Caracas, y jefe del partido Voluntad Popular) y Mara Corina Machado, diputada por Smate a la Asamblea Nacional de Venezuela. En ms de una ocasin se refirieron a las intenciones que perseguan con sus protestas utilizando una expresin a la que regularmente apela el Departamento de Estado: cambio de rgimen, forma amable y eufemstica que reemplaza a la desprestigiada golpe de estado. Lo que se busca es precisamente eso: un golpe de estado que ponga punto final a la experiencia chavista. La invasin a Libia, y el derrocamiento y linchamiento de Muammar El Gadafi son un ejemplo de cambio de rgimen; hace medio siglo que Estados Unidos est proponiendo sin xito algo similar para Cuba. Ahora lo estn intentando, con todas sus fuerzas, en Venezuela.

Esta feroz campaa en contra del gobierno bolivariano en realidad, un proceso de fascistizacin de larga data- tiene races internas y externas, ntimamente imbricadas y solidarias en un objetivo comn: acabar con la pesadilla instaurada por el Comandante Hugo Chvez desde que asumiera la presidencia en 1999. Para Estados Unidos la autodeterminacin venezolana afirmada sobre las mayores reservas comprobadas de petrleo del mundo, la derrota del ALCA y los avances de los procesos de integracin y unidad en Amrica Latina y el Caribe la UNASUR, el Mercosur ampliado, la CELAC, Petrocaribe, entre otros- impulsados como nunca antes jams por el lder bolivariano son desafos intolerables e inadmisibles, merecedores de un ejemplar escarmiento. Para la oposicin interna el chavismo signific el fin de las prebendas y negociados que obtena por su colaboracin con el gobierno de Estados Unidos y las empresas norteamericanas en el saqueo y el pillaje de la renta petrolera, y que encontr en los lderes y organizaciones polticas de la Cuarta Repblica sus socios menores e imprescindibles operadores locales. Tanto Washington como sus peones estaban seguros de que el chavismo no sobrevivira a la desaparicin fsica de su fundador. Pero con las presidenciales del 14 de Abril del 2013 sus esperanzas se esfumaron: Nicols Maduro prevaleci sobre Henrique Capriles por un porcentaje muy pequeo, pero suficiente e indiscutible, de votos. La respuesta de estos oligarcas travestidos en seeras figuras de la repblica fue primero desconocer el veredicto de las urnas y luego desatar violentas protestas que cobraron la vida de ms de una decena de jvenes bolivarianos, dejando heridos a unos cien, amn de la destruccin de numerosos edificios y propiedades pblicas. Cabe consignar que al da de hoy, diez meses despus de las elecciones presidenciales, Washington no ha reconocido formalmente el triunfo de Nicols Maduro. En cambio, el inverosmil Premio Nobel de la Paz demor horas en reconocer como triunfador de los comicios presidenciales hondureos del 24 de Noviembre pasado -viciados hasta lo indecible y fraudulentos como muy pocos- al candidato de la embajada, Juan O. Hernndez. El imperialismo no se equivoca al elegir a sus enemigos: los Castro, Chvez, ahora Maduro, Correa, Morales; y contrariamente a lo que algunos ingenuamente postulan, no existe una derecha que sea oposicin leal a un gobierno genuinamente de izquierda. Menos aun cuando se trata de una derecha manejada por telecomando desde la Casa Blanca. Si se comporta con lealtad es porque ese gobierno ya fue colonizado por el capital. Pese a la violencia de los militantes de la Mesa de Unidad Democrtica que sostena la candidatura de Capriles el gobierno logr restablecer el orden en las calles. Contribuyeron a ello la clara y enrgica respuesta gubernamental y, adems, la certeza que tena la dirigencia del MUD que las prximas elecciones municipales del 8 de Diciembre -que la derecha caracteriz como un plebiscito- les permitiran derrotar al chavismo para luego exigir la inmediata renuncia de Maduro o, en el peor de los casos, convocar a un referendo revocatorio anticipado sin tener que esperar hasta mediados del 2016 tal como lo establece la Constitucin. Pero la jugarreta les sali mal, porque fueron ampliamente derrotados por casi un milln de votos y nueve puntos porcentuales de diferencia.

Atnitos ante lo inesperado del resultado, que por primera vez le ofreca al gobierno bolivariano la posibilidad de gestionar durante dos aos los asuntos pblicos y administrar la economa sin tener que involucrarse en virulentas y distractoras campaas electorales, los antichavistas peregrinaron a Washington para redefinir su estrategia en funcin de las necesidades geopolticas del imperio y recibir rdenes, dineros y ayudas de todo tipo para sostener su proyecto desestabilizador. Derrotados en las urnas ahora la prioridad inmediata era, como lo exigiera Richard Nixon para el Chile de Salvador Allende en 1970, hacer chirriar la economa. De ah los sabotajes, las campaas de desabastecimientos programados y el desenfreno de la especulacin cambiaria (segn recomienda en su manual de operaciones el experto de la CIA Eugene Sharp); los ataques en la prensa en donde las mentiras y el terrorismo meditico no conocen lmite o escrpulo moral alguno y, luego, como remate, calentar la calle buscando crear una situacin similar a la de la ciudad de Bengasi en Libia, capaz de desbaratar por completo la economa y desatar una gravsima crisis de gobernabilidad que tornase inevitable la intervencin de alguna potencia amiga, que ya sabemos quin es, para que acudiese en auxilio de los venezolanos para restaurar el orden quebrantado.

Una tras otra todas estas iniciativas terminaron en el fracaso, pero no por ello la derecha abandonar sus propsitos sediciosos. Leopoldo Lpez se acaba de entregar a la justicia y es de esperar que esta le haga caer, a l y a su compinche, Mara Corina Machado, todo el peso de la ley. Llevan varias muertes sobre sus mochilas y lo peor que le podra pasar a Venezuela sera que el gobierno o la justicia no advirtieran lo que se oculta dentro del huevo de la serpiente. En situaciones como stas, y ante enemigos como stos, cualquier intento de reconciliacin nacional o de lnea blanda es la segura ruta hacia la propia destruccin. Los fascistas y el imperialismo slo entienden el lenguaje de la fuerza. Lpez y Machado debern recibir un castigo ejemplar, siempre dentro del marco de la legalidad vigente, y no deberan descartarse violentas manifestaciones para exigir su inmediata liberacin. Tampoco habra que desechar la hiptesis de que, en su desesperacin, la derecha pudiese apelar a cualquier recurso, por aberrante que sea. Pero el procesamiento y castigo de los instigadores de tanto derramamiento de sangre no ser suficiente para aventar el riesgo de un brutal derrocamiento del gobierno bolivariano; la nica garanta estriba en la activa movilizacin y organizacin de las masas chavistas para sostener a su revolucin, con sus muchos aciertos y tambin sus errores. Eso es lo nico que permitir aventar el peligro de un asalto fascista al poder que pondra sangriento fin a la gesta bolivariana, desencadenando una oleada reaccionaria que reverberara por todo el continente. De ah que lo que est en juego en estas horas no es slo el futuro de Venezuela sino el de toda Nuestra Amrica.

Atilio A. Boron. Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperacin Floreal Gorini.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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