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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2014

El feminismo reactiva la lucha contra el "extractivismo" en Amrica Latina

Miriam Gartor
Rebelin


De sur a norte las venas de Amrica Latina siguen sangrando. Proyectos extractivistas mineros, hidrocarburferos o agroindustriales se multiplican por toda la geografa latinoamericana de la mano de empresas trasnacionales a las que se han ido sumando, en los ltimos aos, compaas estatales. Porque si hay algo en lo que coinciden gobiernos neoliberales y progresistas de la regin, es en la consolidacin de un modelo neo-desarrollista con base extractivista. La otra cara de este proceso de extraccin y exportacin de materias primas a gran escala, se asienta en la desposesin acelerada del territorio y de los derechos de las poblaciones afectadas.

Pese a que las mujeres han estado presentes en las resistencias socio-ambientales contra los proyectos extractivos, sus luchas no siempre han sido visibilizadas. Sin embargo, en las ltimas dcadas, la masiva presencia de mujeres y su rol protagnico en la defensa del territorio ha cobrado visibilidad en la medida en que se ha ido profundizando el proceso de despojo.

Sus voces, que parten de la pluralidad de enfoques y posicionamientos, revelan el impacto que las actividades extractivas producen en las relaciones de gnero y en la vida de las mujeres. Algunas se sitan en los feminismos populares y comunitarios, otras parten desde los ecofeminismos, y muchas no se reconocen como feministas de forma explcita. Pero todas ellas, desde su diversidad, comparten el horizonte de una lucha post-extractivista, descolonizadora y antipatriarcal, y se empoderan en el marco de las resistencias. Su principal aporte: sacar a la luz los estrechos vnculos entre extractivismo y patriarcado.

Trata de mujeres y nias

Los bloques petroleros en la Amazona ecuatoriana, la explotacin minera de Cajamarca en Per o la ruta de la soja en Argentina comparten una realidad comn. En todos estos lugares, afectados por las actividades extractivas, la masiva llegada de trabajadores ha provocado el incremento del mercado sexual. El alcohol, la violencia, y la trata de mujeres y nias con fines de explotacin sexual se establecen en la cotidianidad de los pueblos como expresin de una fuerte violencia machista. Un informe realizado en el marco del Encuentro Latinoamericano Mujer y Minera que se celebr en Bogot en octubre de 2011, seala que aparecen situaciones crticas que afectan directamente a las mujeres, tales como la servidumbre, trata de personas, migracin de mujeres para prestar servicios sexuales () y la estigmatizacin de las mujeres que ejercen la prostitucin.

Por otro lado, el modelo extractivista conlleva la militarizacin de los territorios, y las mujeres se enfrentan a formas especficas de violencia debido a su condicin de gnero. Esto incluye, en numerosas ocasiones, agresiones fsicas y sexuales por parte de las fuerzas de seguridad pblicas y privadas.

Desde esta perspectiva, tanto la tierra como el cuerpo de la mujer son concebidos como territorios sacrificables. A partir de ese paralelismo, los movimientos feministas contra los proyectos extractivos han construido un nuevo imaginario poltico y de lucha que se centra en el cuerpo de las mujeres como primer territorio a defender. La recuperacin del territorio-cuerpo como un primer paso indisociable de la defensa del territorio-tierra. Una reinterpretacin en la que el concepto de soberana y autodeterminacin de los territorios se ampla y se vincula con los cuerpos de las mujeres.

Son las mujeres Xinkas en resistencia contra la minera en la montaa de Xalapn (Guatemala) quienes, desde el feminismo comunitario, construyen este concepto. Plantean que defender un territorio-tierra contra la explotacin sin tener en cuenta los cuerpos de las mujeres que estn siendo violentados es una incoherencia. La violencia sexual es inadmisible dentro de este territorio porque entonces para qu lo defiendo?, se preguntaba Lorena Cabnal, integrante de la Asociacin de Mujeres Indgenas de Santa Mara de Xalapn Jalapa.

Las mujeres somos una economa en resistencia

La penetracin de industrias extractivas en los territorios desplaza y desarticula las economas locales. Rompe con las formas previas de reproduccin social de la vida, que quedan reorientadas en funcin de la presencia central de la empresa. Este proceso instala en las comunidades una economa productiva altamente masculinizada, acentuando la divisin sexual del trabajo. El resto de economas no hegemnicas la economa popular, de cuidados, etc. , que hasta ese momento han podido tener cierto peso en las relaciones comunitarias, pasan a ser marginales.

En un contexto donde los roles tradicionales de gnero estn profundamente arraigados y donde el sostenimiento de la vida queda subordinado a las dinmicas de acumulacin de la actividad extractiva, los impactos socio-ambientales como la contaminacin de fuentes de agua o el aumento de enfermedades incrementan notablemente la carga de trabajo domstico y de cuidados diario que realizan las mujeres.

Hay miles de experiencias productivas y econmicas desde las mujeres que a partir de hoy las reconocemos y las nombramos como economas en resistencia. A travs de esta idea, adoptada de forma colectiva en el Encuentro Regional de Feminismos y Mujeres Populares celebrado en Ecuador en junio de 2013, las mujeres plantean otra forma de hacer economa. Una economa basada en la gestin de los bienes comunes que garantiza la reproduccin cotidiana de la vida. Tal y como asegura la sociloga e investigadora argentina Maristella Svampa, la presencia de las mujeres en las luchas socio-ambientales ha impulsado un nuevo lenguaje de valoracin de los territorios basado en la economa del cuidado. Detrs de esas luchas, por lo tanto, emerge un nuevo paradigma, una nueva lgica, una nueva racionalidad.

El extractivismo y la reconfiguracin del patriarcado

La presencia de hombres de otro lugar que ocupan las calles, se ponen a tomar [beber alcohol] y fastidian a las mujeres, genera que stas no puedan salir a tomar un caf porque las tratan como a putas, cuentan las mujeres en Cajamarca, una de las regiones ms afectadas por las actividades mineras en Per.

En un contexto de acelerada masculinizacin del espacio, el extractivismo rearticula las relaciones de gnero y refuerza los estereotipos de masculinidad hegemnica. En las zonas en las que se asientan las industrias extractivas se consolida el imaginario binario basado en la figura del hombre proveedor donde lo masculino est asociado a la dominacin. En esta recategorizacin de los esquemas patriarcales, el polo femenino queda ubicado en la idea de mujer dependiente, objeto de control y abuso sexual.

En definitiva, tal y como seala un estudio publicado por Acsur-Las Segovias, las aspiraciones colectivas que rodean a las actividades extractivas estn fuertemente influidas por patrones masculinos, por imaginarios masculinizados. En este sentido, las experiencias feministas permiten visibilizar el extractivismo como una etapa de reactualizacin del patriarcado. La investigadora y activista social mexicana Raquel Gutirrez sostiene que extractivismo y patriarcado tienen una liga simbitica. No son lo mismo, pero no puede ir el uno sin el otro.

Protagonistas de la resistencia

Cuando la empresa Yanacocha adquiri el proyecto minero Conga en 2001, nunca imagin que una sola mujer pondra en riesgo sus aspiraciones. Mxima Acua se enfrenta con firmeza a uno de los gigantes de la minera. Se niega a entregar sus tierras, ubicadas frente a la Laguna Azul de la regin peruana de Cajamarca, a una empresa que ha sido varias veces denunciada por la adquisicin irregular de terrenos privados. Desde el ao 2011 Mxima y su familia han sido vctimas de violentos intentos de desalojo por parte del personal de la minera y de la polica estatal. Entre amenazas, intimidaciones y hostigamientos, resiste a un proceso judicial plagado de irregularidades que la empresa interpuso bajo el cargo de usurpacin de tierras.

En junio de 2008 Gregoria Crisanta Prez y otras siete mujeres de la comunidad de Agel, en San Miguel Ixtahuacn, Guatemala,  Guatemala, sabotearon el tendido elctrico interrumpiendo el suministro de la minera Montana Exploradora, subsidiaria de la canadiense Goldcorp Inc. Durante cuatro aos recay sobre ellas una orden de captura por sabotaje del funcionamiento de la mina. Finalmente, en mayo de 2012, los cargos penales fueron levantados y las mujeres lograron recuperar parte de las tierras de Gregoria, que venan siendo utilizadas de forma irregular por la empresa.

Las mujeres del pueblo de Sarayaku, en la Amazona ecuatoriana, encabezaron la resistencia contra la petrolera argentina Compaa General de Combustibles (CGC), a la que lograron expulsar de sus tierras en el ao 2004. El Estado ecuatoriano haba concesionado el 60% de su territorio a la empresa, sin realizar ningn proceso de informacin ni consulta previa. Fueron las mujeres quienes, desde el principio, tomaron la iniciativa. Cuando el ejrcito incursion en su territorio militarizando la zona en favor de la petrolera, ellas les requisaron su armamento. El ejrcito quiso negociar la devolucin de las armas de forma secreta. El pueblo de Sarayaku, empujado por las mujeres, convoc a toda la prensa del Ecuador para sacar el caso a la luz pblica. En el ao 2012, tras una dcada de litigios, la Comisin Interamericana de Derechos Humanos declar la responsabilidad del Estado ecuatoriano en la violacin de los derechos del pueblo de Sarayaku.

Estos y otros casos ilustran el panorama anti-extractivista latinoamericano en el que las mujeres se alzan como protagonistas de la resistencia, incorporando nuevos mecanismos de lucha y reivindicando su propio espacio. En su comunicado, las mujeres amaznicas que en octubre de 2013 caminaron durante ms de 200 km en contra de la XI Ronda Petrolera en Ecuador, proclamaban: Defendemos el derecho de las mujeres a defender la vida, nuestros territorios, y a hablar con nuestra propia voz.


Miriam Gartor (@mirgartor) es educadora popular, ecologista y feminista. Consultora e investigadora independiente. Autora de www.miriamgartor.com

Fuente original: http://www.lamarea.com/2014/02/17/ecuador-extractivismo-mujeres/



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