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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2014

Podemos salvarnos juntos

Joaqun Miras Albarrn
Rebelin


Hace pocas fechas, se celebr un coloquio de Len [1]. El objeto del mismo era iniciar una reflexin sobre la teora del Sujeto social, esto es, sobre el colectivo organizado que lucha con su praxis por la emancipacin y contra la explotacin.

Tras la charla, una chica que, a modo de presentacin, explicaba que hace poco se haba incorporado a la actividad organizativa de movimiento, planteaba su urgencia de saber cmo organizar, cmo conseguir que la gente se incorpore a los movimientos.

En cuanto a la interrogacin: se basaba en la impaciencia; pero no era una impaciencia cualquiera. La compaera se interrogaba sobre la incorporacin de la gente a los movimientos de lucha. No a fuerzas electorales, no a asambleas de de alubin congregadas a prisa y corriendo cuyo fin es crear nuevas entidades electorales. No era una reflexin sobre creacin de instrumentos electorales y aumento de voto, sino sobre aumento de praxis.

Esto, la incorporacin de la gente a la lucha, en primer lugar, la emergencia consiguiente de movimientos, de actividad organizada, no se puede prever, no se puede pronosticar mediante ciencia. Se trata de un cambio de relacin hacia la propia praxis por parte de las individualidades. Todo cambio es una irrupcin frente a las continuidades, que son las nicas estudiables y que, mientras se dan, admiten el pronstico. Si fuese posible el estudio sociolgico que posibilitara predecir el inicio del activismo, estaramos ante la posibilidad de la manipulacin: manipular desde la astucia otorgada por la investigacin para organizar desde el saber posedo por la lite que se organicen, o que compren jabn Lux, es lo mismo-, como sustituto de la verdadera relacin humana entre iguales: la exhortacin al hombro con hombro, de igual a igual, para hacer en comn, sobre lo que se delibere en comn. Hasta aqu, todo lo afirmado, un poco tajante, pero se entiende.

Por supuesto, tanto lo dicho como lo que viene a continuacin tiene inters slo si aceptamos que la verdadera actividad poltica consiste en la praxis desarrollada desde y sobre la vida cotidiana, mediante la organizacin democrtica y estable de un grupo activo. Praxis que tiene como fin, adems de la protesta, la generacin de nueva cultura material de vida, la emergencia de una nueva vida cotidiana en comn, ahora democrtica, que es lo que precisamente construye o caracteriza a un Sujeto social. Democracia como proyecto activo de creacin de nueva sustantividad de vida: Democracia Sustantiva no procedimental-. Y si rechazamos, por el contrario, que la poltica sea accin/interaccin lingstico comunicativa, giro lingstico destinado a elaborar programa electoral para las instituciones, y articulacin del mismo, en consecuencia, en torno a personajes construidos mediticamente.

Si aceptamos esa premisa, que era la compartida por la activista leonesa por la mayora del pequeo y muy interesante grupo leons- y por el charlista, s creo que podemos aadir algo ms que puede interpelar a la chica y darle tranquilidad, al menos un poco: que puede responder a la angustia o a la ansiedad que hay por debajo de su pregunta.

Porque se trata, creo, de que, quien se organiza y acta, se sorprende de la poca compaa que le sigue en el paso que ha dado. Se queda perplejo. Si su paso ha sido inducido por la moralidad que lo espolea a l, a ella en este caso, y la moralidad de los dems? es inmoral y egosta la gente? cmo es que somos tan pocos individuos los activos?

Dado que debemos actuar, precisamente, desde, y sobre, la vida cotidiana para transformarla; para que entre todos la autotransformemos; ese es el fin, un ethos, un vivir distinto, o sea, de veras, la revolucin-, creo que el activista organizado debe tener paciencia, esto es, esperanza; y para ello le es imprescindible poder registrar toda la moralidad, todo el ser capaz de ocuparse de los dems que existe en la vida cotidiana.

La vida cotidiana de la gente est repleta de un constante hacerse cargo de los otros: las gentes se ocupan de sus familias, se ocupan de lo que les sucede a otras personas, de forma completamente desprendida. Tratan de mejorar las condiciones de vida de sus allegados, de sus hijos; los cran, los cuidan. Se desarrolla una generosidad asombrosa, desbordante, hacia la persona que se ama los enamorados lo saben-, y de qu modo. Se trabaja, y se trabaja para sustentarse; pero con el trabajar, con su consecuencia, su producto, se atiende el sustento de todos los dems: y esto cotidianamente.

Se hace todo esto cotidianamente, y como si nada: se crea, en comunidad, instante a instante, constantemente. Los seres humanos crean y reparten el pan nuestro de cada da, crean el mundo que existe; y ni se felicitan, ni se sorprenden, ni se admiran por la capacidad de hacer que poseen: por la luz que surge de nuestros actos que deca Alberti.

Pasa que la poltica, eso que se denomina ahora poltica, nada tiene que ver con la praxis de vida a la que acabo de referirme. La poltica tal como est definida no tiene nada que ver, en su elaboracin y en su ejecucin, ni con la vida ni con la experiencia cotidiana de las gentes. Y en la actualidad, adems fin del estado de bienestar- sus mismos efectos se muestran deletreos en relacin con las propias condiciones de reproductibilidad de una vida cotidiana humana, digna.

En resumen, la experiencia es que eso, la poltica, no solo no tiene nada que ver con la vida cotidiana, sino que es, adems, inmoral y hostil. Que es actividad arcana para elites especializadas, y que estas adems van a lo suyo: buscan su notoriedad personal, asomar el cuello por sobre el lodazal, para encontrar proyeccin propia, y que muy, muy a menudo, encima se corrompen y se enriquecen. El sentido comn, el pensamiento cotidiano, que posee una prodigiosa capacidad para registrar lo que hay, rechaza y se desentiende, en consecuencia, del mundo de la poltica.

Pero en el mundo, en la vida cotidiana, tal como he tratado de resumir, hay mucha, mucha moralidad, a la par que mucho recelo hacia esas otras actividades no asumidas por ellos desde la vida cotidiana an no asumidas-.

Podemos por tanto tener confianza, y tener esperanza. Se trata de que entre todos vayamos descubriendo cmo inventar y crear para el presente las formas comunes de organizar el hacer poltico de todos. Cmo lograr que la poltica sea praxis, praxis de todos. O sea praxis creadora de mundo y de mundo nuevo: praxis que transforme el hacer cotidiano, que es el verdadero principio, medio y fin del vivir.

Marx era un demcrata; declaraba que la democracia era el fin. Se firmaba ciudadano. No estaba en contra de las elecciones. Pero en sus escritos, igual que no hay recetas econmicas no hay propuestas de ingeniera econmica a desarrollar desde las instituciones del estado por parte de especialistas-, tampoco hay recetas y reflexiones electorales, etc. S, en cambio, hay reflexin sobre cmo construir, en lo inmediato, Sujeto: sobre cmo constituir al proletariado en clase, para decirlo con frase suya clebre.

La poltica, la poltica de la democracia, para ser tal, debe ser otra cosa que el votar debe ser mucho ms que el votar; sin que esto, el votar, sea satanizable, claro-. Adems de eso, antes que eso, la poltica debe ser construccin de sujeto: de Sujeto social. Esto es, creacin de tejido social estable, que posibilite ya una nueva praxis cotidiana de vida, un nuevo vivir; o sea una Cultura material nueva para el vivir cotidiano, una nueva identidad comunitaria.

En la medida en que entremos a actuar en la vida cotidiana, y nos propongamos este objetivo como el verdadero fin de la poltica, conectaremos con la experiencia cotidiana de la gente. Con sus anhelos y sus dudas. Podremos ayudarlos a organizarse para la praxis. Les ayudaremos a crear autodominio sobre su vivir, estaremos creando en comn praxis nueva que crea vivir inmediato nuevo, y, a la vez, control sobre esa praxis nueva: control sobre la accin, eso, es Poder. Poder nuevo. Poder nuevo de la gente sobre su propio vivir cotidiano. Y consiguiente experiencia nueva de las consecuencias para la vida cotidiana de este hacer cotidiano registrado en la consciencia de las individualidades, tanto de las que se organicen y acten como de las que observen los cambios reales introducidos en la vida cotidiana por quienes acten.

Este tipo de propuesta que invita a la praxis sobre la propia vida cotidiana, y posibilita la intervencin de la gente, desde los propios fines integra la actividad poltica en la vida cotidiana de la gente. Porque su objetivo inmediato es construir instrumentos organizativos democrticos que posibilitan que la praxis poltica sea posible desde la vida cotidiana de la mayora popular. En consecuencia, s permite conectar la poltica con la moralidad de la gente, dado que todos podremos pasar sin solucin de continuidad, de una a otra actividad comunitaria, incluida la poltica, dentro de nuestro vivir.

Si nos ponemos en esta inteligencia del asunto, no solamente estaremos serenos, convencidos de que hay calidad humana en el mundo, generosidad, humanidad, solidaridad sino que adems entenderemos que existe un problema, y que ste consiste en la escasa capacidad que tenemos an- de pensar la poltica de otra forma, de forma verdaderamente radical. O sea, como actividad directa, democrtica, esto es, verdaderamente abierta a toda la gente. Y por consiguiente, elaborada desde la propia vida cotidiana, en continuidad con la misma, integrada en ella como un mbito nuevo ms de la misma, para cambiar el vivir, que es lo que puede posibilitar la movilizacin de grandes masas de personas de las clases subalternas.

Todas estas personas que crean cotidianamente el mundo con su actividad, pueden sentirse interpelados a la praxis si se les propone que entre todos seamos capaces de crear de otra manera el mundo, la vida cotidiana. Y se propone que entre todos luchemos por crear las instancias polticas nuevas, que posibiliten a todos los que de entrada as lo deseen, integrarse en la nueva praxis de transformacin del vivir, protagonizarlo, desde las condiciones concretas que su vivir material cotidiano, sin romper con el mismo, y como continuidad del mismo.

Solo en la medida en que se creen instancias polticas nuevas que posibiliten que todo individuo pueda constituirse activamente en parte del movimiento para el cambio de la vida cotidiana, desde la misma vida cotidiana, sin renunciar a la misma, sin suspenderla para pasar a actuar polticamente, sin convertirse en monstruos sin vida real, o en personajes de novela romntica en perpetuo estado de excepcin vital, sin vida cotidiana, las personas pueden llegar a ser, y saberse, de veras protagonistas de su hacer poltico, pueden sentirse reconocidos auto reconocidos-, en sus problemas, sus dudas, sus expectativas y pueden darse razn del sentido de su nuevo hacer.

Que la experiencia de actividad autocontrolada y elaborada en comunidad, que la experiencia de comunidad de iguales (a crear, y a crear mediante el hacer comn in actu) haga percibir mediante experiencia que el mundo cotidiano, sentido hasta ahora como privado, el nico hasta ahora en el que se vierte el sentimiento, el afecto, la lealtad, la abnegacin, el nico hasta ahora en el que la mayora encuentra el sentido de su vivir y hacer, abarca tambin eso otro que por ahora denominamos lo pblico y sentimos como ajeno, en ruptura y discontinuidad con nuestro vivir cotidiano; externo e inaccesible desde el mismo, y como fuerza inexorable como destino-, dominada por otros, y corrompida, que nos domina.

Hace ya muchos decenios, -1966- el viejo y sabio Lukacs propona como fin inmediato y urgente de la poltica la creacin de un movimiento de masas que luchase contra la manipulacin de la vida cotidiana. Esto debe incluir, tal como expresaba Lukacs, la lucha contra la manipulacin de la misma poltica, manipulacin que se ejerce mediante el expediente de convertirla en asunto de especialistas profesionalizados. Y este proceso de exclusividad comienza en el mismo momento en que, hasta en una asamblea de base, el debate se prolonga de forma excesiva e impide a los que han de ir a trabajar al da siguiente, o han de ocuparse de quehaceres domsticos, asistir hasta el final a la asamblea.

En la medida en que construimos esta red de organizacin cotidiana que posibilita luchar contra la manipulacin de la vida cotidiana, por el control de la misma, la misma comunidad de praxis cotidiana se convierte en fin en s misma, en necesidad nuestra, porque la sentimos parte de nuestro vivir y medio para nuestro propio autodesarrollo cotidiano personal.

Entonces, podemos sentirnos experiencialmente en casa practicando esta actividad comunitaria. Podemos percibir, en nuestra experiencia de vida, que la actividad desarrollada en comunidad para dirigir la praxis social, no se opone al mundo privado, y que podemos desarrollar, tambin aqu, nuestra generosidad, nuestra confianza. Podemos encontrar tambin aqu, el sentido de nuestro vivir.

Una vez hacemos eso, hemos creado verdadero Poder Democrtico; poder es simplemente capacidad de control sobre la actividad. Y una vez hemos hecho esto, hemos creado, estamos creando cultura de vida nueva, ethos nuevo, es decir, estamos creando Sujeto nuevo; o sea estamos creando Orden Nuevo: en resumen, estamos creando, en potencia, verdadero Estado Nuevo; en potencia, ethos ms nomos; en potencia, constitucin escrita nueva orgnica y supeditada a la nueva constitucin verdadera que son las costumbres de vida que organizan la cultura material de vida y que estn emergiendo de nuestra praxis o Sociedad poltica + Sociedad civil, segn el aforismo clebre de Gramsci

Por ltimo, y como consecuencia subsecuente, no la ms importante: una vez comenzamos a crear tejido que nos permite generar praxis comunitaria y luchar por el control poltico democrtico sobre la vida cotidiana desde nuestro hacer cotidiano; esto es, una vez, comienza a emerger desde nuestra praxis el Sujeto social, solo entonces, podemos llegar a tener recursos para generar y controlar una praxis poltica subsidiaria de nuestro Sujeto social en las instituciones polticas. Porque solo entonces podemos elaborar proyecto institucional orgnico, en deliberacin pblica, verdaderamente nuestro, verdaderamente creacin de los representados, con el que mandatar a nuestros representantes. Y slo entonces podemos someter desde la vida cotidiana, a nuestro control, la actividad institucional que sea precisa elaborar y desarrollar. Solo entonces. Y esto por dos razones: la primera es que solo entonces somos entidad con verdadera capacidad de discurso y de elaboracin de proyecto para las instituciones, y con verdadera capacidad de control sobre nuestros representantes. No simple fictio iuris. La segunda es que, por primera vez, y en consecuencia, stos merecen tal nombre, y pasan a ser verdaderamente representantes: si no existe sujeto social, real, organizado, material, capaz de elaborar discurso propio y mandato a representar, no puede haber representacin.

Todo lo que no vaya por aqu, en este asunto secundario de la representacin institucional, ser, seguir siendo, ms de lo mismo: interaccin comunicativa, giro lingstico, discursividad elaborada e impuesta por la minora de individualidades a las que los medios de comunicacin otorgan la posibilidad de la palabra, y construyen como personajes pblico-famosos, otra forma de famoseo: los polticos como cuerpo profesional separado de la sociedad. O traducido al presente, y sealando las malas prcticas existentes: poltica supeditada a los medios de comunicacin y a la creacin de personajes mediticos por parte de estos mismos medios, pasividad ciudadana y electoralismo, telepredicacin e institucionalismo. Redentores que nos leen la cartilla y nos ofrecen la salvacin a condicin de que se les vote. Justo el mismo modelo compartido por el tea party y el berlusconismo, pero de izquierdas

creo que esto es todo lo que se puede aadir en respuesta a su pregunta.

Nota:

[1] VI Jornadas de debate sobre la crisis. Len 2014: EL Sujeto revolucionario en la crisis del capitalismo. Jornadas organizadas por la Red de Apoyo Mutuo RAM-. Se celebran en el Ateneo Varillas, de la ciudad de Len, durante todos los sbados del presente mes de febrero y el primer sbado de marzo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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