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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2014

Unas madres y un ministro desmadrado?
Sandez

Carlos Alberto Ruiz Socha
Rebelin


A pocos das de haberse revelado cmo muchos militares, algunos acusados de crmenes de lesa humanidad, son artfices de corrupcin en las Fuerzas Armadas del Estado colombiano, su superior, el ministro de Defensa de ese pas, Juan Carlos Pinzn, ofrece capacitacin en derechos humanos y derecho humanitario a pases de UNASUR. Sucede apenas dos semanas despus de descubrirse un nuevo y grave complot con el uso paramilitar de la inteligencia militar, para espiar ilegtima e ilcitamente no slo a opositores polticos sino incluso a delegados oficiales del gobierno del presidente Santos en los dilogos de paz con las Farc-Ep, que se llevan a cabo en Cuba.

Por supuesto no es una broma lo dicho hace unas horas por Pinzn en Paramaribo, capital de Surinam. Est en pginas de Internet. Donde podemos hallar informacin abundante sobre esos casos de ratera de dineros en millonarios contratos, para lo cual un general recin retirado y no sancionado por lo que dijo, aconsejaba crear una mafia a fin de proceder contra esos hijos de puta fiscales que investigan dichos crmenes.

Adems fluyen datos permanentemente de otros oscuros hechos de reciente publicacin, que implican el asesinato de una joven cadete, que habra ayudado a poner al descubierto un llamado crculo del anillo, sucesos en los que personal de la polica denuncia la existencia de una red de favores sexuales y prostitucin homosexual al interior de esa institucin.

El ofrecimiento del ministro Pinzn en el marco del Consejo de Defensa Suramericano, de UNASUR, tiene por eso una triste fibra moral: la de su autor engredo que propina un simblico puetazo contundente en la cara de las madres de Soacha, madres de los jvenes que fueron presentados como guerrilleros abatidos en combate, cuando en realidad eran muchachos empobrecidos, de cuya vida y muerte se valieron para recompensas, permisos y ascensos, en unos cinco mil casos, unas fuerzas militares y de polica cuya estructura, doctrina, funcionamiento, sistema y rgimen ha dicho el presidente Santos que no revisar y que no es negociable en absoluto en el contexto del proceso de paz. Fuerzas Armadas que engullen una inmensa tajada del presupuesto nacional.

El mismo da 20 de febrero de 2014, en el que el Ministro Pinzn pasea en Surinam llevando esa propuesta deleznable, las madres de Soacha, las de los llamados falsos positivos, no slo le solicitan al presidente Santos que retire de su cargo al ministro Pinzn, sino que repudian con razn que militares como el coronel Robinson Gonzlez del Ro y muchos otros, gocen de mltiples beneficios (ver carta abajo). Gonzlez del Ro es sobrino de un general retirado Rito Alejo del Ro, altamente estimado en las fuerzas militares y ensalzado como pacificador hace tres lustros por lvaro Uribe Vlez, quien lo calific de un buen ejemplo para los soldados y policas de Colombia. Dicho general, ya sentenciado, en uno de los pocos casos esclarecidos en dcadas, fue uno de los responsables de haber creado grupos paramilitares, como el ensalzador Uribe, y de desarrollar acciones de terror contra la poblacin civil, en hechos que registran cmo fue decapitado el campesino Marino Lpez, con cuya cabeza jugaron ftbol las tropas combinadas en el marco de la denominada Operacin Gnesis, ahora hace 17 aos (del 24 a 28 de febrero de 1997).

As, sin saneamiento o supresin respetable, sin examinarse, sin verse en el pozo de verdaderas cloacas, en nombre de Colombia en un sistema esperanzador como UNASUR que apenas nace, se ofrece capacitacin permanente en materias tan serias como Derechos Humanos y Derecho Humanitario, a los pases de esa Unin de Naciones Suramericanas. Algn militar o diplomtico decente de otro pas, alguien culto y con escrpulos, lo tomar seguro como un insulto.

Al respecto se lee con indignacin lo expresado por el ministro: Colombia est liderando dos temas bastante importantes, no solo para el pas sino para toda la regin. Primero, Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, un asunto del mayor inters en el que Colombia, por el tipo de situaciones que han enfrentado las Fuerzas Armadas, ha desarrollado una gran capacidad (http://www.mindefensa.gov.co/irj/portal/Mindefensa).

A estas alturas es lgico preguntarse si el presidente Santos concluye por conviccin, por conveniencia, por connivencia o por cuidado de s, que es mejor no sobresaltar en lo ms mnimo a unas fuerzas armadas de inmenso poder (des)estabilizador.

Es insostenible un proceso de paz sin cambios o reformas en los brazos armados del Estado. Esa tarea compleja y ciertamente delicada, comienza con algo ms que con la nada decorosa salida de unos cuantos altos oficiales, que deberan ya estar en la crcel. Ni siquiera acceder a la renuncia del ministro Pinzn sera sustancial. Pero podra en esta coyuntura contribuir, sin duda, pues retirar a un ministro desmadrado sirve a ese auto-anlisis depurativo, para cristalizar por elemental coherencia un mensaje ms de puertas adentro que hacia afuera. Sobre quin manda. Puede ser que pese ms ahora el miedo del presidente Santos y su tctica en perodo de elecciones, que el anhelado control proclamado de una estrategia que tiene como columna vertebral la accin blica para cercar prricamente y llevar a una derrota irreversible a la insurgencia.

Ya est bien de tanta sandez! Hace falta no slo desde ya que otras personas con cierta compostura, coraje y preparacin, incluso en los propios cnones de un rumbo que se dice tan corrector como dominante, expresen eventuales giros de polticas que frenen la descomposicin indiscutible de una parte. Pero ms, hacen falta trnsitos verificables en esas polticas, para que el papel de Colombia no sea denigrante en la regin, para que no la contamine de inmundicia, como lo es ofrecer, con las manos manchadas de sangre, capacitaciones a instituciones que deseamos progresistas en el marco de UNASUR.

Por la ms bsica moderacin, y no por vergenza o pudor que no se tiene, a UNASUR hay que ir no a brindar de lo que se carece, sino a recabar qu papel puede jugar esta importante Unin de Naciones Suramericanas o la CELAC en la remocin de factores del conflicto social, poltico y armado, bien sea solicitando misiones de verificacin en derechos humanos y derecho humanitario, en planes urgentes de contencin de la indigencia, en cooperacin dirigida a la niez desnutrida, asistencia para sacar el sistema judicial de su podredumbre, para abordar el sedimento de una lgica clientelar patente en estas hueras elecciones que se avecinan, para orientar programas sociales de democratizacin de los medios de comunicacin, en cmo superar la impunidad y la corrupcin, cmo esclarecer responsabilidades y juzgar a los determinadores de crmenes de lesa humanidad, etc.

Presidente Santos, por qu no invitar a UNASUR a que integre la Comisin propuesta en el punto 4 de la carta de las madres de Soacha?

A continuacin, la carta de las madres de los jvenes de Soacha:

Bogot, febrero 20 de 2014

Seor Juan Manuel Santos Presidente de la Repblica de Colombia Cordial saludo.

Una vez ms la indignacin y el desaire nos invade, toca con fuerza nuestras puertas y corazones; nosotras las MADRES DE SOACHA, a las que nos arrancaron nuestros hijos, secuestrndoles y desaparecindoles, luego de ofrecerles trabajo, para posteriormente masacrarles a sangre fra, en hechos que se presentaron por millares a lo largo y ancho del pas, en episodios de barbarie mal llamados falsos positivos, cometidos por militares contra hombres, mujeres y nios empobrecidos de campos y ciudades; hoy levantamos nuestra voz de protesta frente a las cadenas de corrupcin que involucran al alto mando militar para comprar el silencio de los asesinos de nuestros hijos.

Nosotras hemos venido luchando por ms de seis aos, para conocer la verdad y lograr justicia frente a todos los responsables de los crmenes de nuestros hijos, barbarie que es sufrida por los familiares de ms de 5000 vctimas de estos asesinatos en nuestro pas, y que ha constituido un vergonzoso ataque a nuestro pueblo por parte de quienes tienen la obligacin de velar por nuestros derechos. La respuesta a nuestra lucha ha sido la persecucin y las amenazas en contra nuestra que no han cesado, an as hemos decidido por amor a nuestros hijos no escondernos, ni silenciarnos hasta alcanzar la justicia y la reivindicacin del buen nombre de nuestros hijos.

Esta lucha no ha tenido muchos resultados pues la impunidad sigue reinando para proteger a los victimarios, y para silenciar a las vctimas, situacin que queda demostrada en las grabaciones reveladas por Semana, en donde algunos de los asesinos siguen delinquiendo desde las crceles, recibiendo salarios, celebrando contratos, saliendo de vacaciones, realizando fiestas y fraguando con sus superiores sabotajes a las investigaciones de la Fiscala.

Frente a estas graves revelaciones, Ud. Sr. Presidente y su Ministro de Defensa determinaron una serie de cambios al interior de la institucin, relevando entre otros, de su cargo al Comandante de la Fuerzas Militares, General Leonardo Barrero, no sale por ningn hecho de corrupcin. Sale por sus expresiones irrespetuosas, al haber dicho: No dejarse joder de esos hp fiscales que investigan los casos de ejecuciones extrajudiciales, en conversacin con el Coronel Robinson Gonzlez del Ro quien est implicado en varios casos de estos, al tiempo que lo invit a armar una mafia para denunciarlos y as detener la accin de la justicia.

Seor presidente: estas afirmaciones no son irrespetuosas, como usted lo dice, son la clara evidencia de que al interior de la cpula militar, la corrupcin hace parte de un complot para impedir el avance de las investigaciones y dejar en la impunidad a los ms altos responsables de las muertes de nuestros seres queridos.

Por lo expuesto, Sr. Presidente, le exigimos a usted y dems autoridades:

1. Que destituya de inmediato al Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzn por su evidente negligencia o complicidad manifiesta con los actos irregulares relacionados con los crmenes de nuestros hijos, tanto por los privilegios de los que han gozado en las instalaciones militares, como por su afn vergonzoso de minimizar los crmenes.

2. El reconocimiento pblico de la gravedad que conllevan las afirmaciones del saliente Comandante de las Fuerzas Militares, porque aunque usted lo exculp de hechos de corrupcin, lo que evidencia es la gran responsabilidad del alto mando militar de los crmenes de nuestros hijos.

3. Ordenar que todos los militares recluidos en instalaciones del Ejrcito por graves crmenes sean trasladados de inmediato a crceles ordinarias y revocar las leyes y decretos que les privilegian.

4. Crear una comisin de expertos independientes nacionales e internacionales que investiguen a fondo todo el cmulo de irregularidades y crmenes cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas cuyas recomendaciones permita condenar disciplinaria y penalmente a los responsables.

5. Sacar del Ejrcito a todos los responsables de esta estructura criminal que nos amenaza, que amenaza fiscales, jueces y testigos, que atentan no solamente contra los derechos humanos sino la paz de Colombia.

6. Al Fiscal General celeridad en las investigaciones por los miles de casos de asesinatos de nuestros hijos presentados como guerrilleros, identificando y pidiendo la sancin de los mximos responsables.

7. A la opinin pblica nacional en internacional, a los periodistas, que no nos dejen solas en esta lucha, que no se resignen a medidas que en lugar de esclarecer la verdad y aportar a la justicia, se suman a las estrategias de impunidad desplegadas desde altas instancias del Estado.

8. A la Fiscala de la Corte Penal Internacional que abra una pronta investigacin sobre los altos responsables de los crmenes de nuestros hijos.

Seor Presidente si hemos de entregar nuestras vidas por buscar lo que el Estado nos tiene que garantizar, estamos dispuestas a aceptar el sacrificio, porque nuestro amor por nuestros hijos vence al terror y, porque no aceptaremos ms humillaciones de su gobierno encubriendo o recompensando a los asesinos de nuestros seres queridos.

Por la justicia y contra la impunidad, ni un paso atrs!

Madres de Soacha

Fuente de la carta: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/piden-traslado-de-militares-procesados-falsos-positivos-articulo-476266

Carlos Alberto Ruiz Socha es Doctor en Derecho. Autor de La rebelin de los lmites (Edit. Desde abajo, Bogot, 2008). Fue asesor de la Comisin Gubernamental para la Humanizacin del Conflicto Armado en Colombia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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