Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2014

El fin de la Unin Europea

Ramn Trujillo
Rebelin


 La gente est percibiendo que ese superestado en construccin, que llamamos Unin Europea, est daando sus condiciones de vida y que, cada da que pasa, es considerado ms como un problema que como solucin a los problemas actuales. El Eurobarmetro muestra que mientras, en 2007, el 65% de los espaoles confiaba en la Unin Europea (UE), hoy desconfa el 75% de la ciudadana. Y, asimismo, el 60% de la poblacin de la UE desconfa de la propia UE.

La UE se asienta sobre graves desigualdades territoriales y est aplicando polticas que deterioran la calidad de vida y vacan de contenido las estructuras democrticas de los estados que la integran. Esto slo puede conducir, a medio y largo plazo, a la destruccin de la UE.

Branko Milanovic, un experto en cuestiones de desigualdad, escribi en un libro reciente que una de las causas de la disolucin de la Unin Sovitica y de Yugoslavia se halla en la fuerte desigualdad interregional que tuvieron. La diferencia en el PIB por persona entre la repblica sovitica ms rica y la ms pobre era de 6 a 1 y, en el caso de Yugoslavia, la diferencia interregional era de 8 a 1 (frente a 1.5 a 1 entre el estado ms rico y el ms pobre de Estados Unidos, o 1.4 a 1 en Alemania, 1.6 a 1 en Francia o 1.7 a 1 en Espaa). Pues bien, en el caso de la UE la diferencia es 7 a 1 y ello ser un factor estructural de tensin rupturista en una UE que parece ms inclinada a aceptar y gestionar las diferencias de renta, entre sus estado integrantes, que a facilitar la convergencia en nivel de renta.

En 2014, la UE reduce su presupuesto un 6%, coincidiendo con el ingreso de un nuevo estado. Sin embargo, en cualquier caso, su presupuesto sigue siendo similar al de Blgica, pese a que su poblacin es cincuenta veces mayor. Ese presupuesto ridculo ha impedido dar recursos a estados como Espaa o Grecia cuando se han visto perjudicados por una misma poltica monetaria europea y por haberse quedado sin un verdadero banco central.

El Banco Central Europeo (BCE) tiene prohibido prestar dinero a los estados y, por tal motivo, lo que hace es prestar a la banca privada, a un tipo de inters muy bajo, para que, a su vez, sta conceda crdito a los estados a un tipo de inters mucho ms elevado. Se trata de un negocio redondo para la banca privada, que incrementa los intereses que pagamos la ciudadana por la deuda pblica, y cuyos desastrosos efectos se refuerzan gracias a la reforma del artculo 135 de la Constitucin, que pactaron el PP y el PSOE, y que, al priorizar el pago de la deuda, se transforma en una palanca de reduccin del gasto pblico social y desmantelamiento del estado del bienestar. De hecho, hay un economista que ha calculado que, si Espaa tuviera un Banco Central de verdad, que le prestara al 1%, en vez de estimular la especulacin de la banca privada sobre la deuda pblica, pues entonces tendramos una deuda pblica prxima al 14% del PIB y no al 100%. Por culpa del modelo del BCE, que nos endosaron el PP y el PSOE, en 2014 gastaremos ms en intereses de la deuda que en ayudas a las personas desempleadas.

La UE est dividida en ms espacios fiscales que estados para provocar que los pases compitan unos contra otros bajando impuestos y erosionando la base fiscal con que se financia el estado del bienestar. Un estudio publicado por la Fundacin de las Cajas de Ahorros muestra que el tipo nominal del impuesto de sociedades en la Unin Europea de los Quince, en 1995, era el 38.03% y, en 2005, el 30.11%. En 2004, ingresaron diez nuevos estados con un tipo impositivo nominal del 20.5%. La carrera hacia la desfiscalizacin de los estados ha sido organizada de manera muy eficaz. Asimismo, el hecho de que en la UE quepan diferencias que multipliquen por ms de diez los ingresos salariales en unos pases, en relacin con otros, facilita las deslocalizaciones y la competencia salarial a la baja. El terreno de juego que se ha definido en la UE actual es inmejorable para destruir derechos: presupuesto europeo casi irrelevante, BCE que organiza la especulacin de los prestamistas contra los estados, competencia fiscal y laboral a la baja y presiones constantes para privatizar lo pblico y socavar las pensiones.

El diseo institucional europeo, apoyado con entusiasmo por el bipartidismo espaol, ha agravado las consecuencias de la crisis y supone una amenaza permanente para las condiciones de vida de la ciudadana. Ese proyecto de UE antisocial se apoya en la destruccin progresiva de las estructuras democrticas. El propio presidente del BCE, Mario Draghi, ha declarado que muchos gobiernos todava deben darse cuenta de que perdieron su soberana nacional. Esto quiere decir que hay pueblos europeos que se han quedado sin soberana para decidir, sin poder sobre sus propios asuntos, y, por lo tanto, sin democracia. Porque democracia no es elegir representantes que no pueden cumplir con el mandato programtico otorgado por la ciudadana. Tal realidad genera frustracin e impotencia. Y esa impotencia la refleja la gente en Espaa cuando el Eurobarmetro seala que el 77% de los encuestados considera que su voz no cuenta en la UE. El proyecto europeo debe dar un giro radical si quiere ser sostenible y estar al servicio de la ciudadana europea. Y ese giro no lo van a dar ni el bipartidismo, ni las derechas nacionalistas que han apoyado el actual modelo antisocial de la UE.

Ramn Trujillo, coordinador de Izquierda Unida Canaria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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