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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2014

La Ley de Extranjera crea un estado de excepcin para los inmigrantes que facilita su explotacin laboral
Mentiras y alambradas (II)

Eduardo Romero
eldiario.es


(Este artculo contina la reflexin iniciada en este otro)

Hay algo mucho ms grave que la mentira. El todo es la mentira, especialmente, el todo, escriba Anders. El sobreconsumo de imgenes y noticias sobre la frontera sur no ha provocado una masiva protesta contra la poltica migratoria. La sobreestimulacin comunicativa de la televisin, la prensa escrita, los medios digitales y las redes sociales nos instala en una digestin continua de informaciones, tan exhaustiva como impotente. La sociedad hiperinforma(tiza)da suele mirar para otro lado.

El mercado meditico nos propone la radical descontextualizacin de los procesos sociales. La mirada televisiva nos ofrece atajos para comprender la realidad: para que percibamos al inmigrante subido a la valla como un asaltante, previamente hemos tenido que despojarle de su humanidad. Lo vemos como una aparicin sbita, como un ser sin pasado y sin futuro. Existe porque lo vemos. Existe mientras lo vemos.

Frente a la mentira y la manipulacin, pero tambin frente a esta radical descontextualizacin, es necesario reconstruir la dimensin social, histrica y poltica de las migraciones. Humanizar a los y las migrantes es precisamente eso: reconocer la dimensin histrica y poltica que les lleva a subirse a una alambrada rodeada por policas marroques y espaoles. Rescatar esa dimensin exige entonces denunciar las polticas neocoloniales de Europa y, concretamente, de Espaa y sus multinacionales. Defender la soberana alimentaria, energtica y poltica de los pueblos implica necesariamente atacar y denunciar el robo espaol del pescado senegals o somal, el expolio de Espaa del gas y el petrleo nigerianos, el asesino acaparamiento de tierras en frica para producir agrocombustibles o para especular con el hambre.

No lo olvidemos: de este lado de la valla, la poltica migratoria de Espaa nunca ha sido una poltica de cierre de fronteras. El auge econmico espaol succion sobre todo en el perodo 2000-2008 a millones de mujeres y hombres migrantes, fuerza de trabajo barata y servil imprescindible para el crecimiento exponencial del sector de la construccin. La hostelera, el turismo y el trabajo agrcola bajo plstico tambin dependen de trabajo inmigrante. Y la sociedad espaola, envejecida como la mayor parte de las europeas, ha necesitado y necesita la presencia de millones de mujeres inmigrantes. Su presencia aqu es ausencia all. Cuidan de nuestras personas ancianas y de nuestros nios y nias mientras, desde el locutorio, envan dinero y hablan con la abuela o la hija mayor, que ha quedado a cargo de la familia.

Fuerza de trabajo barata y servil. Cmo se ha garantizado su disciplina y docilidad? Su aceptacin de condiciones y salarios miserables? Hasta que se ha generalizado la precariedad y las altsimas tasas de desempleo a toda la poblacin, los y las inmigrantes ya tenan su propia reforma laboral: la Ley de Extranjera. El estado de excepcin que ha creado esta Ley el sofisticado sistema de permisos temporales vinculados a un empleo, la captura de la poblacin clandestina, los CIE, las deportaciones, etc. ha multiplicado el desarraigo y la inseguridad de las y los migrantes. El capital espaol, vido de poblacin desarraigada y, por tanto, debilitada, se ha llenado las manos de plusvalas mediante su explotacin laboral. El Estado, con sus Brigadas de Extranjera, sus calabozos y sus torturantes procedimientos administrativos, ha colocado a millones de personas a los pies de los explotadores.

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Ahora que la poblacin autctona comienza a ser tambin inmigrante en su propio pas, ahora que cada vez ms gente cruza la frontera en la direccin contraria, slo queda luchar, juntas, autctonas e inmigrantes, contra el recorte sanitario, contra los desahucios, contra la criminalizacin de las luchas sociales y cmo no contra la Ley de Extranjera y las fronteras. La Campaa Estatal por el cierre de los CIE apunta algunos objetivos concretos: acabar con los vuelos de deportacin de inmigrantes mediante una campaa de boicot contra las empresas que se lucran fletando los aviones Air Europa y, en general, empresas del grupo Globalia como Viajes Ecuador, Halcn Viajes o Travelplan; denunciar y detener las redadas racistas y las humillaciones y maltratos policiales contra la poblacin inmigrante; acabar con los Centros de Internamiento de Extranjeros y no dejarse engaar por anuncios de reglamentos ms humanitarios para gestionar lo inhumano; son algunos de estos objetivos.

La amenaza no viene del sur. Est aqu, instalada en las vsceras del Estado. Y reprime, explota y mata en nombre de la autoridad.

Eduardo Romero es coautor del libro Qu hacemos con las fronteras, escrito junto a Gema Fernndez Rodrguez de Livana, Pablo "Pampa" Sainz Rodrguez, Raquel Celis y Leire Lasa. Es miembro de la Asociacin Cambalache y de su Grupo de Inmigracin. Participa en la iniciativa asturiana "Ruta contra el racismo y la represin", y es autor de varios libros editados por Cambalache: Quin invade a quin. Del colonialismo al II Plan frica (2011), Un deseo apasionado de trabajo ms barato y servicial. Migraciones, fronteras y capitalismo (2010), A la vuelta de la esquina. Relatos de racismo y represin (2008), y Quin invade a quin. El Plan frica y la inmigracin (2007). Tambin ha participado en las obras Frontera Sur (Virus, 2008), y Si vis pacem. Repensar el antimilitarismo en la poca de la guerra permanente (Bardo Ed. 2011). Colabora adems en la publicacin feminista La Madeja.

Para ms informacin, esta entrevista con Eduardo Romero, y este extracto del libro.

Fuente: http://www.eldiario.es/quehacemos/Ceuta_Fronteras_6_231036908.html



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