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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2014

Otras candidaturas, otra poltica, otra Europa

Juan Torres Lpez e Ignacio Trillo Huertas
Rebelin


 

Los partidos polticos espaoles actan, deciden y se financian a espaldas de la ciudadana. Es fcil comprobar desde fuera que son organizaciones oligrquicas que a veces no respetan ni las formas democrticas y que su militancia de base apenas puede hacer nada frente a la voluntad de los dirigentes. Ni siquiera los parlamentarios, que se supone que tienen un mandato popular al que someterse, pueden decidir por s mismos y se limitan a obedecer en silencio a sus jefes de filas. De lo contrario, nunca ms iran en las listas electorales y es de sobra conocido que sus afiliados ms crticos terminan casi siempre exterminados.

Eso es algo tan visible e indisimulado que la ciudadana ha terminado por desconfiar y alejarse de todos los partidos. Y como el entramado institucional de la representatividad poltica se asienta en ellos, se produce una carencia bsica en nuestra sociedad: las personas normales y corrientes no disponemos de cauces de participacin no ya atractivos sino mnimamente efectivos. Mxime, cuando los partidos mayoritarios se han encargado de endurecer las normas que regulan la participacin poltica al margen de ellos, por ejemplo, dificultando todo lo posible que se puedan presentar a las elecciones o que estn presentes en las instituciones candidaturas, colectivos, movimientos u organizaciones de otro tipo, nacidas de la base, directamente de la ciudadana. De ah la conmoci n que produjo el 15M, contemplado por los poderes como una autntica anomala capaz de desestabilizar el sistema, as como la criminalizacin de este tipo de movimientos con que se estn presentando por los medios gubernamentales.

El resultado de la falta de cauces para participar en la vida poltica , si no es a travs del filtro de los partidos convencionales , es la desafeccin de la poblacin hacia todo lo que tiene que ver con la vida pblica. O que incluso la viva con asco cuando no puede hacer nada frente a la corrupcin y el escndalo que suponen el incumplimiento de las promesas electorales, las imputaciones constantes a dirigentes y cargos de absolutamente todos los grandes partidos, o su connivencia en escndalos como los de las cajas de ahorros que han supuesto un autntico y vergonzoso robo al patrimonio social.

Pero a pesar de todo, no han dejado de darse respuestas para acabar con todo ello y la indignacin y el rechazo no se han manifestado solo en negativo sino que aparecen nuevos lenguajes, formas originales de organizacin y participacin y propuestas alternativas para fortalecer la democracia y hacer posible la participacin real y efectiva de la gente corriente en la toma de decisiones. Expresiones de democracia directa y de contrapoder nacidos de la base social todava elementales y embrionarias pero que incluso as estn siendo capaces de generar impulsos suficientes como para frenar agresiones y cambiar el curso de los acontecimientos.

Una de las propuestas alternativas que se abre paso es la de organizar elecciones primarias abiertas para que la poblacin pueda pre-elegir a sus representantes. Una propuesta que es lgico que trastorne a los grupos de poder dominantes en los partidos polticos tradicionales pues amenaza con imponer una lgica de representacin popular muy diferente a la que en ellos viene dndose.

Descalificar esta demanda como si simplemente se trata de un tipo superficial de marketing poltico o, lo que es ms absurdo y simplista, como una fuente de desideologizacin y de prdida de perfiles polticos es la reaccin in extremis de quienes solo ven la poltica como algo incompatible con lo inesperado, con lo innovador y distinto que efectivamente puede surgir cuando los seres humanos actuamos con libertad y autonoma.

Y es lgico que esta propuesta se est planteando ante las cruciales elecciones europeas que se avecinan, cuando tanta gente desea que haya candidaturas de amplio espectro ciudadano capaces de atraer a una amplia mayora social y no solo a las franjas de poblacin que se identifican con perfiles ideolgicos concretos, nica forma de vencer y de acabar con el dominio antidemocrtico de la derecha.

Hay algo ms elemental que promover la mxima participacin de la gente cuando lo que se quiere es ir hacia grandes mayoras sociales? Y hay otra forma ms eficaz de hacerlo que ofreciendo a la mayor cantidad posible de personas que puedan presentarse y presentar sus propias opciones y candidaturas sin necesidad de estar previamente avalados por los aparatos y sin necesidad de pasar por sus filtros oligrquicos, para que as puedan definir ellas mismas quines deban ser las personas que opten a ser sus representantes? Hay otro modo mejor de lograr democrticamente que las candidaturas sean el reflejo ms fiel de los deseos de los de abajo que luego han de votarlas? Tiene sentido, por el contrario, que candidaturas que se reputan como abiertas, populares y de amplia proyeccin poltica estn encabezadas por personas elegidas solo por los aparatos? Si se sigue haciendo lo de siempre no estaramos movindonos en el mismo marco de la vieja forma de hacer poltica que es lo que la gente desea y sabe que hay que desterrar para que haya democracia real?

Las primarias abiertas pueden ser, y los han sido all donde se han celebrado, una forma muy positiva y eficaz de generar movilizacin y de fomentar el debate y la participacin, de abrir los partidos a la sociedad y de hacer que sta los condicione y los someta a la voluntad y al control popular, es decir, al poder de la gente.

Es verdad, sin embargo, que las primarias no pueden concebirse como un fin en s mismo y que tendran una utilidad poltica reducida si se limitan a ser la nica forma de transformar la vida poltica.

Las primarias abiertas pueden ser una palanca para la movilizacin de cientos de miles de personas, que as podran hacer suyas desde el principio a las candidaturas, que se auto organizaran para trasladarlas a todos los rincones de nuestro pas generando un tsunami ciudadano de fiesta ante las urnas que podra llevar a ellas a los millones de personas que necesitamos para cambiar Espaa y Europa. Algo que es imposible sin que de la sociedad surjan los y las ms capaces, brillantes, generosos y honestos para trasladar su liderazgo natural en sus entornos sociales o profesionales al resto de la sociedad como candidatos y candidatas.

Por eso lo que hay detrs de la demanda de primarias es la necesidad de generar un nuevo tipo de poltica y de representacin popular. No se trata solo de elegir previamente a quienes luego van a concurrir a las elecciones en el marco de las diferentes candidaturas. Se trata tambin y sobre todo de establecer una especie de nuevo contrato de representacin basado en el control y en el sometimiento a quien elige, que contemple la rendicin obligada de cuentas y la revocacin, la mxima transparencia y la renuncia a privilegios para que nunca se secuestre o traicione la voluntad popular expresada en las urnas, ni por aparatos de partidos ni por lobbies econmicos o mafiosos.

No entendemos, por tanto, que ante la proximidad de las elecciones europeas y en la coyuntura en la que estamos, con agresiones constantes, prdida de derechos esenciales y quebranto inmoral a la calidad de vida de nuestra ciudadana, se siga siendo tan reacio a llegar a acuerdos que se traduzcan en la mayor identificacin posible de la gente normal y corriente con la vida poltica. La gente est harta de que se imponga el men dedocrticamente obligado que luego ha de consumir en las elecciones. Entre otras cosas, porque ya ha comprobado lo que eso esconde despus.

No entendemos a organizaciones que, manifestando en teora que quieren ms democracia y nuevas formas de hacer poltica, se opongan a la convocatoria pblica de primarias abiertas que permitan el nacimiento de nuevas candidaturas con la participacin de millones de ciudadanos para elegir as la mejor lista electoral en donde se encuentren las personas ms identificadas con la gente.

Por eso reclamamos generosidad y responsabilidad y llamamos a presionar a las organizaciones polticas para que hagan un esfuerzo definitivo para salir de lo viejo y darle salida al mundo nuevo, no solo en la retrica o en el papel de sus programas electorales sino en la prctica y en los hechos concretos y cotidianos.

Hay que lograr que millones de personas salgan de la frustracin, del abstencionismo y la impotencia para que el prximo 25 de mayo llevemos al Parlamento Europeo una mayora social de progreso con mandato imperativo y revocatorio que muestre que la ciudadana de uno de los pases de la periferia de la UE ms afectado rechaza radicalmente las estafas con las que se est dando respuesta a la crisis para beneficiar solo a quienes la han provocado. Y para que, a partir de ah, se den nuevos pasos para echar al gobierno de Rajoy que est acabando con los derechos sociales y con la ya de por s escasa democracia que tenemos.

Podemos conseguirlo si lo reclamamos con decisin y si los ciudadanos y ciudadanas de abajo nos organizamos y nos plantamos frente a lo viejo y frente a lo oligrquico y lo convencional. Digmoslo alto y claro: sin primarias no hay voto y sin el voto abierto y masivo la primarias son un engao. Nuestro voto solo para quien gane autnticas primarias.

Juan Torres , es catedrtico de Economa , y miembro de ATTAC. Ignacio Trillo, es Economista, funcionario , y miembro de FORO TICO.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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