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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2014

Geopoltica, desinformacin y las campaas humanitarias
Disciplinada rebelda

Carlos Martnez M.
Rebelin


Por qu de repente la llamada opinin pblica se moviliza por la situacin de los derechos humanos o la democracia en ciertos pases en determinados momentos? Por qu a inicio del 2011 nos preocupamos por la democracia en Libia y no antes ni despus? Por qu no hay campaas contra los estados donde la homosexualidad est castigada con la pena de muerte y s contra la homofobia en Rusia? Por que salimos a la calle contra la guerra de Iraq cuando Sadam Husein era un dictador infinitamente ms criminal que Al Assad?

No son pocos los militantes que, considerndose de izquierdas o revolucionarios, no han dudado en asumir como propio el discurso que justifica las intervenciones de la OTAN. De hecho apenas hay diferencias entre los textos que se pueden leer en la prensa ms reaccionaria y algunos que se publican en los medios alternativos. No es casualidad que slo se hayan firmado manifiestos en favor de la democracia en Libia o Siria cuando as lo decidieron los grandes medios de comunicacin y los gobiernos de USA y UE. Nadie protest contra la eurocopa de ftbol que se celebr en la muy homfoba y conservadora Polonia. Nadie pidi boicot al mundial de ftbol en Sudfrica donde su presidente, Jacob Zuma, declar que el matrimonio homosexual es una desgracia para la nacin y para Dios y en donde   se violan a mujeres lesbianas para corregirlas. Ni por supuesto, nadie convoc al boicot a la olimpiada de la muy homfoba Georgia, donde hay leyes que penan con crcel la sodoma. Por cierto, slo derogadas en EEUU tras una sentencia del Tribunal Supremo en 2003.

Por supuesto que hay que mostrar solidaridad con los homosexuales maltratados en Rusia o en cualquier parte del mundo, con las vctimas de violaciones de los derechos humanos en Siria o Libia. Pero el lugar, tiempo y forma debemos decidirlo nosotros y no cuando nos lo dicten desde Washington. Ese gobierno es el principal violador de derechos humanos y tiene sometido bajo una tirana imperial al resto del globo mediante coaccin militar, algo que por evidente suele olvidarse.

Poltica y propaganda siempre han caminado de la mano, ahora tambin. Sin embargo, parece que amplios sectores de la poblacin europea son ms permeables que nunca a la propaganda oficialista y del capital. Posiblemente podamos acercarnos al problema haciendo un breve repaso a los hechos acontecidos desde el derrumbe sovitico.

El gran imperio y sus contrapoderes

El imperio usamericano es el ms grande y poderoso que haya conocido la historia de la humanidad. La propia dinmica imperial le obliga a ampliar los territorios sujetos a su dominacin. En la actualidad slo hay un imperio, Estados Unidos, si bien permite a algunos aliados suyos (Reino Unido y Francia) ejercer como pequeos matones en las zonas de su influencia.

No hay contrapoder actual al podero militar y econmico de Estados Unidos. Hace mucho que China lleg a un pacto de no-agresin con USA y se repartieron los papeles en el mbito econmico mundial, China se convirti en la gran manufacturera del mundo y las multinacionales pueden aprovecharse de una mano de obra formada y barata en un pas con estabilidad social.

Cierto que China ha ido extendiendo su influencia internacional pero lo ha sido mediante la economa. Territorialmente, el estado chino sufre ciertas tensiones separatistas en el Tibet y en la regin autnoma Uigur de Xinjiang, de mayora musulmana. La India, Arabia Saudita y, por supuesto, EEUU fomentan esos separatismos. El gobierno de Pekn no tiene planes expansionistas territoriales, al contrario, se encuentra a la defensiva.

Muy parecida es la situacin de Rusia, la guerra fra acab con la rendicin de la URSS. Su oponente y vencedor, Estados Unidos, garantiz que, a cambio de la renuncia al comunismo, se le respetara su espacio de influencia econmica y de defensa. Craso error, Estados Unidos paulatinamente ha ido sustrayendo estados del espacio ex-sovetico a la influencia rusa. Ejemplo de ellos son Georgia o Uzbequistn.

Hartos de esa situacin, el segundo mandato de Putin ha venido marcado por una vuelta a la defensa ms firme de los intereses nacionales rusos. Este cambio de poltica exterior, encabezada por el canciller Lavrov, se ha reflejado en el Consejo de Seguridad de la ONU vetando cualquier iniciativa para dar el placet legal a una intervencin de la OTAN contra Siria o Irn. Adems, ha concedido asilo poltico al disidente norteamericano Snowden, ha estrechado los lazos polticos y econmicos con los gobiernos revolucionarios de Latinoamrica, como Cuba y Venezuela. Y, por ltimo, ha maniobrado rpidamente para abortar el pacto de libre comercio entre la UE y Ucrania.

Esto no ha gustado en Washington ni a sus socios de la UE, que han reeditado la guerra fra, por ahora solamente propagandstica. Cualquier ciudadano puede constatar que los medios de comunicacin occidentales vuelven a tratar a Rusia con la misma subjetividad e inquina que cuando se informaba de la Unin Sovitica. Acabado el argumento de rgimen totalitario comunista, se est explotando informativamente el insuficiente respeto de los derechos humanos en Rusia. El pensamiento nico y oficial de occidente respecto a los derechos humanos por parte del gobierno ruso carece de credibilidad, en cuanto se les exige unos parmetros de cumplimiento de los derechos fundamentales y libertades pblicas a los que tampoco alcanzan los estados y empresas denunciantes. Por ejemplo, la accin que ha provocado la prisin de Pussy Riot est penalizada igualmente en Espaa o Estados Unidos. De hecho, no hay antecedentes de una performance de ese tipo por ningn grupo punk en ningn pas occidental pues saben que les espera la crcel.

La homofobia en la sociedad rusa ha sido la principal arma informativa para atacar al gigante oriental. No hay ninguna duda que dos leyes deben recibir tal calificativo: una de ellas prohbe la propaganda de la homosexualidad entre menores de edad [1] y otra ms reciente que impide la adopcin internacional de menores rusos a parejas homosexuales.

Normas del mismo calado homfobo rigen en Polonia en el mbito europeo. Por otra parte, en todo el mundo, son 70 pases en los que la homosexualidad es un delito, en siete de ellos se castiga con pena de muerte. Tras la cada del comunismo en Rusia, han surgido grupos neonazis que persiguen a gays e inmigrantes. Estos delincuentes son perseguidos por la justicia  y la polica rusa, quizs no con el celo que se merecen, situacin de hecho al que la polica espaola o griega no son ajenas. Parece por tanto que la campaa contra Rusia por la homofobia se debe ms a su poltica exterior que a criterios objetivos.

Es comn, entre los que justifican que Estados Unidos ejerza el papel de polica mundial, alegar que Rusia y China tambin son imperios. La realidad nos dice que desde hace muchas dcadas que sus tropas no cruzan sus fronteras para invadir otros pases. Estados Unidos lo hace cada pocos meses.

El imperio aprende de sus errores

La invasin de Iraq fue un autntico desastre para su promotor Bush y para sus cmplices Aznar y Blair. El imperio aprendi la leccin y comprob cmo en otras situaciones similares en las que tenan inters en derribar a un gobierno incmodo, resultaba mucho ms eficaz apoyarse en la disidencia interna. Son las llamadas revoluciones naranjas o golpes blandos que tan buen resultado dieron en Ucrania y Serbia.

Los gobiernos de Libia, Siria, Ucrania o Venezuela, entre otros, no eran o son del agrado de la Casa Blanca. En lugar de una intervencin blica cara, larga, impopular y con un coste de vidas estadounidenses, el imperio ha sabido esperar a que se dieran las condiciones subjetivas y objetivas adecuadas para derribar, o al menos intentarlo, a esos gobiernos.

La llamada primavera rabe surge como un movimiento popular en Tnez ante la desesperacin de una poblacin sin derechos y sin libertades y posteriormente se extiende por diferentes pases rabes. En algunos territorios las protestas se aplastaron rpidamente ante la indiferencia de los medios: Sahara Occidental, Bahren o Yemen. En Arabia Saudita, el rgimen ms represor de todo el planeta, ni se intent. En Egipto, diferentes fuerzas populares convergieron en el derribo de la dictadura, la falta de cohesin entre laicos liberales, Hermanos Musulmanes e izquierda ha derivado en la actual situacin de retorno al autoritarismo.

Libia de estar mal a al mucho peor

Gadafi era un dictador, lo que no era obstculo para que en Libia conviviese el autoritarismo en materia de libertades con un amplio reconocimiento en derechos sociales y tolerancia religiosa. Era el pas de frica con mayor nivel de vida y en el que las mujeres tenan una situacin mucho ms favorable respecto a los pases de su entorno. El gobierno de Gadafi sufri una evolucin, desde la vanguardia antiimperialista de sus inicios, al pactismo con la Unin Europea, tras sufrir el bombardeo de la OTAN que asesin a una de sus hijas. En cualquier caso era un gobierno incmodo, imprevisible, al que no se le poda manejar fcilmente.

Gadafi no slo tena enemigos externos, tambin internos. En los aos ochenta, la CIA incita a Awatha al-Zuwawi, segundo de Al Qaeda, a crear en Libia, una oficina destinada al reclutamiento de mercenarios para su posterior envo a Afganistn, donde participarn en la guerra contra el gobierno comunista. A partir de 1994, Osama bin Laden ordena a los terroristas libios el regreso a su pas con la misin de asesinar a Muammar el Gadafi y derrocar la Yamahiria Popular y Socialista. El 18 de octubre de 1995, el grupo enviado a Libia se estructura bajo el nombre de Grupo Islmico Combatiente en Libia (GICL). Durante los tres aos posteriores, el GICL realiza cuatro intentos de asesinato contra Muammar el Kadhafi y trata de crear un movimiento armado en las montaas del sur de Libia [2].

La mecha encendida en Tnez no tard mucho en prender en Libia, pero con la diferencia de que la rebelin que se inici en Trpoli fue protagonizado por los seguidores de Al Qaeda. Gadafi no bombarde las manifestaciones de sus ciudadanos, no hay ninguna prueba de ello. Sin embargo los llamados rebeldes libios en un primer momento tomaron la decisin de aniquilar fsicamente a quienes ellos consideran su enemigo [3], en los primeros das de la revuelta en la ciudad de Trpoli tras tomar un cuartel militar, los alzados decapitaron a los prisioneros que se haban rendido.

Los medios de comunicacin actuaron como el aparato de propaganda que preparase a una poblacin europea y que asignaba a la OTAN el papel salvador de la poblacin libia. Tal fue el xito de la propaganda belicista que, por primera vez, desde los medios alternativos de internet se publicaban textos plagados de opiniones que intentaban justificar la intervencin de la OTAN, eso s slo un poco. Textos que, aunque bien intencionados, eran funcionalmente imperialistas. El resultado est a la vista de todos. Hoy nadie promueve manifiestos o comunicados, nadie escribe sobre la democracia, las libertades o los derechos humanos en Libia. No hay necesidad de intervencin, no hay que informar ni opinar.

Curiosamente fueron Francia y Reino Unido quienes encabezaron la invasin de Libia, la excusa fue el respeto de los derechos humanos y la democracia. El 21 de marzo de 2012 un grupo de militares derroc al presidente de Mal, Amadou Toumani Tour, en un sangriento golpe de estado. Los militares golpistas lo hicieron con el patrocinio de Francia, para impedir un dilogo de paz con los guerrilleros separatistas de etnia tuareg del norte del pas. En diciembre de ese mismo ao, el gobierno golpista solicit la ayuda militar por parte del gobierno francs. En este caso, se vendi a la opinin pblica que se luchaba contra el fundamentalismo islamista. Paradjicamente las tropas francesas se han tenido que enfrentar militarmente en el norte de Mali a quienes pocos meses antes eran sus aliados en Libia, grupos terroristas de AlQaeda.

Francia sigue con sus intervenciones en su rea de influencia, ahora en la Repblica Centroafricana bajo la excusa de hacer respetar los derechos humanos, si bien parece que simplemente han acudido en apoyo de uno de los bandos en lucha en ese pauprrimo pas.

Siria, la siguiente etapa

El pueblo de Siria, histricamente, ha sufrido de primera mano la agresin sionista, parte de su territorio est ocupado por el rgimen de Israel. Bajo el mandato del imperio francs, otra parte de su territorio, el Lbano, le fue arrebatado para proteger a los cristianos. El gobierno de Hafez al-Asad era dictatorial, ms que el actual de su hijo y hoy presidente Bashar al-Asad. El gobierno del Baaz, partido poltico nacionalista rabe, laico y radical socialista, no puede considerarse ms autoritario que los de los pases de su entorno, por ejemplo, el Iraq de Sadam Husein o la monarqua jordana. A pesar de ello, Siria era un pas donde convivan pacficamente gentes de diferentes credos y cuya gestin econmica tena un sesgo socialista.

La mayora sunita, tras el estallido de las revueltas rabes comenz a manifestarse -sin duda con motivos- en las poblaciones donde era mayoritaria. Ciertamente la situacin degener rpidamente en una guerra civil. No se puede culpar exclusivamente a la represin gubernamental de la escalada violenta, desde las primeras protestas hubo grupos armados infiltrados que no dudaron en disparar contra policas, militares y manifestantes pro-gubernamentales.

A diferencia de Gadafi, el gobierno sirio no ha cado porque ha cuidado sus buenas relaciones con los gobiernos ruso, iran, lbano y con la guerrilla de Hezbol. El gobierno de Damasco, tras el desarrollo de la contienda y en especial por la brutalidad de los grupos armados que all operan, ha recibido el apoyo, adems, de todas las minoras religiosas y tnicas, incluso de aquellas que en un inicio se encontraban en la oposicin (kurdos, drusos) y que han pasado de oponerse a Al Assad a luchar junto a las tropas del gobierno de Damasco.

Como el conflicto persiste, tambin persiste la propaganda. Los grandes medios y los intelectuales que apoyan la coalicin formada por la OTAN-Israel-AlQaeda, recuerdan las vctimas ocasionadas por las bombas del ejrcito y ocultan continuamente las atrocidades diarias de los mal llamados rebeldes. El Frente Al Nursa y el Estado Islmico de Irak y el Levante estn cometiendo un genocidio contra todos aquellos que no profesen su sectarismo, l que es de tal extremo, que ha llegado al punto de iniciar una confrontacin armada entre ellos mismos. Son continuas las ejecuciones contra civiles, nios y mujeres por el slo hecho de ser chi, kurdo o cristiano. Aun cuando esta ltima poblacin es una de las vctimas de los terroristas que operan en Siria, la UE y EEUU siguen dando apoyo de todo tipo a estos criminales: sus campamentos en donde ondea la bandera de AlQaeda se encuentran en Turqua, un pas de la OTAN que les da proteccin; se les arma, se les financia y se les da cobertura informativa. As bajo la excusa del uso de armas qumicas por parte del gobierno sirio, se estuvieron a punto de poner en marcha los bombardeos de la OTAN sobre los ciudadanos sirios. Posteriormente conocimos que todos los    informes oficiales confirman que los principales sospechosos de la utilizacin de estas armas han sido los llamados rebeldes, incluso once de sus miembros fueron detenidos en Turqua en posesin del gas sarn.

Suma y sigue: Ucrania, Venezuela...

Esta estrategia diseada desde la sede de la CIA sigue aplicndose contra gobiernos incmodos. La minora pro-alemana de Ucrania est intentado derribar mediante la violencia a un gobierno totalmente democrtico con el apoyo occidental. El intervencionismo de la UE y de EEUU sobre la poltica interior ucraniana, ha llegado hasta el punto de que la OTAN amenaz al gobierno ucraniano con una intervencin militar en el caso de que la polica ucraniana disolviese las violentas manifestaciones. Los manifestantes opositores se han dedicado a ocupar edificios pblicos y colgar retratos de lderes nazis y a asesinar a jueces que acordaron el arresto domiciliario de detenidos por cometer daos y atentados contra la autoridad.

El xito informativo de la revuelta reaccionaria en Ucrania ha animado a la burguesa venezolana. Poco hay que decir ante la insistencia de la derecha venezolana para derrocar a un gobierno democrtico y legtimo. Para ello cuentan con el apoyo del imperio, de las multinacionales, de la Unin Europea y de los medios de comunicacin.

En la lista a derrocar del Pentgono tambin se encuentran otros estados tan diversos como Irn, Cuba, Ecuador y Bolivia, que tienen en comn sus polticas anti-imperialistas.

Indignarse

Hay un pensamiento infantil que se lanza a apoyar cualquier movimiento popular que se enfrente a un gobierno o estado. Bajo estas buenas intenciones se apoy la revuelta en Libia o ahora las manifestaciones en Ucrania. Evidentemente los que pensaban que tras la guerra civil en Libia llegara un sistema ms democrtico o ms justo se equivocaron totalmente. Probablemente, la situacin de Libia mejorar a medio-largo plazo, lo que seguramente tambin habra ocurrido si se hubiese dejado agotar el gobierno de Gadafi. Para esto no haca falta una sangrienta guerra que se llev la vida de miles de civiles y ha destrozado, literalmente, un pas prspero.

Al voluntarismo izquierdista, se suma el desconocimiento de las condiciones objetivas y, adems, un retroceso ideolgico que consiste en poner en un segundo plano la lucha de clases y se priorizar la llamada lucha de los pueblos, concepto hegeliano ms cercano a la ideologa reaccionaria que del marxismo.

No hay ningn estado en este mundo sobre el que no pueda montarse una campaa de presin, sea por la falta de democracia interna, por el insuficiente respeto de los derechos humanos, por cuestiones medioambientales o por insolidaridad econmica con el tercer mundo. Por ello, cuando desde las televisiones se nos denuncia una de las anteriores situaciones hay que tener en cuenta en primer lugar quien son los dueos de esos medios de comunicacin, cuales son sus intereses, por qu se denuncia a ese gobierno y no a otros con ms razones y las consecuencias de nuestras acciones.

Adems, se alega que es una cuestin de justicia hacer este tipo de denuncias. No es as, en primer lugar, la justicia la deben impartir los tribunales de justicia. En el mbito internacional, EEUU es el primer estado que se ha opuesto a este tipo de justicia si no para dar un barniz de legitimidad a los castigos contra sus oponentes. Tanto es as que no ha firmado ningn tratado por el que cualquiera de sus gobernantes o soldados puedan estar sometidos a un tribunal internacional. Todo lo contrario, sus crmenes gozan de total impunidad. Tampoco parece una situacin muy justa que el salvamento de los pueblos de Ksovo, Iraq o Libia sea lanzar bombas contra esas mismas personas.

En segundo lugar, uno de los ms importantes fundamentos de la justicia es tratar igual situaciones similares. La justicia que se pretende imponer con doble rasero nunca puede ser justicia. Evidentemente no se ha tratado por igual a Libia que a Araba Saudita, a Venezuela que a Colombia, a Rusia que a Polonia

El imperio nunca ataca, invade o bombardea o otros pases con la justificacin del respeto a los derechos humanos o la democracia, sus motivaciones son siempre otras. No nos dejemos arrastrar por tales campaas aunque en ellas haya algo de verdad. Debemos tener nuestra propia agenda y en ella en primer lugar debemos denunciar las situaciones ms graves, que afectan a ms personas y que sean las ms desvalidas. De esta forma, aunque nos pueda indignar alguna de las informaciones que nos lleguen de los pases incluidos de la lista negra del Washington, eso no nos debe hacer olvidar que 842 millones de personas no tienen lo suficiente para comer, que casi todas ellas viven en los pases del sur, que el 60% de esa cifra son mujeres, y que la desnutricin contribuye con la muerte de 2,6 millones de nios menores de 5 aos. Y ninguna de esas cifras mueve a Estados Unidos ni a Europa a bombardear esos lugares con alimentos que seguro salvaran vidas.

No se trata de defender el antiimperialismo desde una lgica geopoltica, sino de exigir ms que ellos el respeto de los derechos humanos, y en especial no ser asesinado por una bomba del imperio en nombre de la democracia y la defensa de los derechos humanos, riesgo del que nadie est ajeno.

Notas

[1] En el Reino de Espaa est castigada la difusin de la pornografa entre menores de edad y discapacitados.

[2] http   ://www.voltairenet.org/article171347.html

[3] http ://uruknet.de/?p=m76906


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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