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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2014

Transgnicos
"Spain is different"

Esther Vivas
Pblico.es


Trasgnicos, s o s. No nos dejan opcin, parece. La Comisin Europea as lo impuso la semana pasada cuando decidi aprobar, pese al rechazo de la mayor parte de pases miembros, el cultivo de un nuevo maz transgnico en Europa: el TC1507 del grupo Pioneer-DuPont. Los votos en contra de 19 pases, de un total de 28, en el Consejo de Ministros de la Unin e incluso el rechazo mayoritario del Parlamento Europeo de poco sirvieron. La Comisin argument que la mayora contraria alcanzada en el Consejo, al no ser cualificada, era insuficiente para dar carpetazo a la propuesta. As funciona la Comisin, que usa dicho mecanismo para imponer medidas impopulares. Quin manda en Europa? Los ciudadanos o los lobbies?

La Unin Europea, de hecho, permite ya el cultivo de transgnicos. En concreto, el del maz MON810 de Monsanto. Un maz modificado genticamente, al que se le introduce el gen de una bacteria que le lleva a producir una toxina, conocida como Bt, que lo hace resistente al taladro, permitiendo combatir esta plaga. Sin embargo, muchos de los pases miembros, como Francia, Alemania, Austria, Grecia, Irlanda, Polonia, Italia, Hungra..., lo prohben. Informes cientficos advierten de su impacto en el medio ambiente y sealan claras incertidumbres en la salud, entre otras cuestiones. Prima, en dichos pases, el principio de precaucin: si las consecuencias de un acto pueden ser negativas e irreversibles, no se lleva a cabo hasta que se adquieran los conocimientos cientficos necesarios para evitarlas.

Amistades peligrosas

Sin embargo, como diran en tiempos del generalsimo Francisco Franco, "Spain is different". El Estado espaol es el nico pas de la Unin Europea que cultiva maz transgnico a gran escala, sobre todo en Aragn y Catalunya. Se calcula que aqu se siembra el 80% de la produccin de toda Europa, segn datos de 2009 del Servicio Internacional de Agrobiotecnologa (ISAAA). Y eso, sin tener en cuenta los campos experimentales. Por qu? Su cultivo empez en 1998, bajo el gobierno de Jos Mara Aznar y el Partido Popular (PP), y con la produccin de la variedad de maz transgnico Bt176 de Sygenta, que en 2005 fue prohibida por sus efectos negativos en el ecosistema. Desde entonces, la produccin por excelencia es la de maz transgnico MON810. Los vnculos estrechos entre industria biotecnolgica, principal promotora de los Organismos Genticamente Modificados (OGM), y las instituciones pblicas explican el porqu. Amistades peligrosas para el bien comn.

La dinmica de puertas giratorias, paso de la empresa privada al gobierno y viceversa, ha estado al orden del da tanto en las administraciones del PP como del PSOE. La actual Secretaria de Estado de Investigacin Desarrollo e Innovacin, en el Ministerio de Economa, Carmen Vela fue presidenta de la Sociedad Espaola de Biotecnologa (SEBIOT), con una apuesta clara por los cultivos transgnicos. En el anterior gobierno del PSOE, Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovacin, antes de ocupar este cargo fue la presidenta de ASEBIO, el principal lobby protransgnico en el Estado, con empresas como Monsanto, Bayer, Pioneer-DuPont entre sus miembros. Queda claro a quienes benefician las medidas que se toman en dichos departamentos. Y estos no son los nicos ejemplos. Hay muchos ms, como deja claro el informe Las malas compaas. Quin decide la poltica del Gobierno sobre transgnicos? de Amigos de la Tierra.

El Estado espaol, se ha convertido en la puerta de entrada de los transgnicos en Europa. Incluso los cables filtrados por Wikileaks dejaron constancia de ello al destapar como el Secretario de Estado de Medio Rural Josep Puxeu, en 2009, lleg a pedir al embajador de Estados Unidos que "mantuvieran la presin" sobre la Unin Europea en favor de los OGM. La alianza entre ambas administraciones es clave en la defensa de los intereses de compaas como Monsanto.

El gobierno, asimismo, no escatima recursos en subvencionar la investigacin sobre cultivos y alimentos transgnicos, a la que destina 60 veces ms dinero que al estudio sobre agricultura ecolgica, a pesar de que esta ltima genera 25 veces ms empleo que la primera, segn datos de Amigos de la Tierra. Y cuando se trata de dar cifras sobre el nmero de hectreas cultivadas no duda, ao tras ao, en anunciar "nuevos rcords". Aunque estas cifras chocan con las proporcionadas por organizaciones agrarias y ecologistas, y obtenidas de las Comunidades Autnomas, que las sitan en niveles incluso inferiores a las del 2008, con un total de 70 mil hectreas cultivadas frente a las 137 mil que indica el Ministerio de Agricultura, Alimentacin y Medio Ambiente. Las organizaciones acusan al gobierno de dar datos falsos. El discurso anti-transgnicos parecera estar calando, y por eso se produciran menos transgnicos, muy a pesar de algunos.

Contaminacin, abejas y ms herbicidas

El impacto de los transgnicos lo podemos situar en tres niveles: sobre el medio ambiente, la salud y a nivel poltico.

La coexistencia entre cultivos transgnicos y convencionales y ecolgicos se ha demostrado imposible. A pesar de que la administracin fija una distancia mnima entre ambos, sta o resulta insuficiente o a veces incluso ni se cumple. La contaminacin se puede producir en diferentes etapas de la cadena: desde la semilla, a travs de la polinizacin, va el transporte, en el almacenaje o durante el procesado. Varios casos han sido ya denunciados. Esta situacin ha conducido al abandono del cultivo de maz, en especial el ecolgico, y diversas variedades han sido contaminadas sin remedio. Entre los aos 2004 y 2005, la produccin de maz ecolgico en el Estado espaol disminuy un 42% y en Aragn, donde ms se conrean transgnicos, un 69%.

El impacto especialmente en abejas, pero, tambin, en otros insectos claves para la polinizacin como abejorros, mariposas, avispas... es una realidad. En concreto, el maz transgnico Bt desprende una toxina que no solo acaba con la plaga del taladro sino que en ocasiones puede afectar asimismo a estos otros insectos. Desde finales de los aos 90, y como indica Greenpeace, se ha observado un declive muy importante de la poblacin de abejas a causa tanto de los cultivos transgnicos como del uso de plaguicidas qumicos que las matan. Si las abejas desaparecen quien polinizar los cultivos?

Los defensores de los transgnicos afirman que estos reducen el uso de pesticidas qumicos. Nada ms lejos de la realidad. El maz Bt, por ejemplo, al desprender por si mismo una toxina que acaba con determinados gusanos se convierte en, lo que algunos autores llaman, un "maz insecticida". Evidentemente, no se debe de aplicar un pesticida a dicho cultivo porqu la misma planta ya lo desprende las 24 horas del da. A parte hay que contar, como seala GRAIN, las resistencias que los gusanos pueden generar con tantas toxinas en estos monocultivos y la aparicin, en consecuencia, de plagas secundarias que necesitan ser tratadas con ms productos qumicos.

Lo mismo sucede con los transgnicos tolerantes a herbicidas, que incorporan un gen que permite fumigarlos con un solo herbicida, de tal modo que la planta, al ser resistente al mismo, no se ve afectada a diferencia de todo aquello que la rodea. El herbicida ms utilizado es el Roundup de la multinacional Monsanto, y su compuesto principal el glifosato. La extensin a gran escala de estos cultivos, en particular la produccin de soja transgnica a nivel mundial, ha implicado un mayor uso de estos herbicidas. En Argentina, por ejemplo, treinta aos atrs el cultivo de soja era casi inexistente, actualmente, en cambio, ms de las mitad de sus tierras agrcolas son monocultivos sojeros. Si en 1995, se utilizaban ocho millones de litros de glifosato para dichos campos, hoy suman ms de 200 millones, segn GRAIN. Saquen cuentas. A parte, la extensin masiva de este cultivo ha generado la aparicin de casi dos docenas de plantas resistentes a estos herbicidas. Lo que ha obligado a usar ms agrotxicos para combatirlas. El caso de Estados Unidos, como indica GRAIN, lo deja claro: los agricultores que, en 2011, cultivaron sus campos con semillas transgnicas necesitaron un 24% ms de herbicidas, para combatir las "malas hierbas" resistentes al mismo, que quienes sembraron cultivos convencionales.

Salud en juego

Otro de los temas ms controvertidos es el impacto de los transgnicos en la salud de las personas. Muchos dicen que son inocuos, que han sido suficientemente testados y que no implican ningn riesgo para nuestra salud. Desde administraciones pblicas pasando por departamentos universitarios hasta comits cientficos defienden dicha posicin. Sin embargo, a menudo se obvian los intereses ocultos tras dichas afirmaciones. Los tentculos de la industria biotecnolgica son muy alargados. Incluso empresas como Bayer y Syngenta, al frente de la industria transgnica, cuentan ya con ctedras propias: la Ctedra Bayer CropScience en la Universidad Politcnica de Valencia y la Ctedra UAM-Syngenta de Fertilizantes de Micronutrientes en la Universidad Autnoma de Madrid. Queda claro a qu intereses responde su trabajo, divulgacin e investigaciones universitarias.

Informes cientficos independientes sealan el impacto negativo que pueden tener los transgnicos en nuestra salud: nuevas alergias, resistencia a antibiticos, disminucin de la fertilidad, daos en rganos internos, etc., segn recoge Greenpeace. "Los riesgos sanitarios a largo plazo de los OMG presentes en nuestra alimentacin o en la de los animales cuyos productos consumimos no se estn evaluando correctamente", sentencia dicha organizacin. Tan pronto como estos informes crticos ven la luz, mltiples son los intentos para desacreditarlos y difamar a sus autores. Hay muchos intereses en juego por parte de empresas como Monsanto, Bayer, DuPont, Syngenta. Abundante dinero a ganar o a perder en funcin del dictamen de la opinin pblica. Para estas empresas se trata de una "guerra" donde todo vale. Las campaas de desprestigio a quines ponen sus verdades absolutas en cuestin es buena prueba de ello.

El caso del Dr. Gilles-ric Sralini, que ha liderado uno de los estudios crticos con mayor repercusin meditica a nivel internacional, ha sido tal vez el mejor ejemplo. Su equipo de investigacin, en la Universidad de Caen, Francia, hizo pblico, en septiembre de 2012, las conclusiones de una investigacin cientfica que pona en evidencia los efectos nocivos a largo plazo del maz transgnico NK603 y del pesticida Roundup en experimentos con ratas, las cuales a lo largo del ensayo desarrollaron enormes tumores y enfermedades renales y hepticas. La ofensiva contra este estudio no se hizo esperar e incluso la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se posicion en su contra, Agencia, por cierto, con vnculos estrechos con la industria biotecnolgica y cuya independencia deja mucho que desear. Tambin, en noviembre de 2013, la revista cientfica Food and Chemical Toxicology, que haba divulgado dicho informe, se retract de su publicacin. Casualidad? La organizacin GMWatch sealaba, con datos esclarecedores, la ofensiva de la industria biotecnolgica para controlar estas publicaciones.

Ms all de estos informes cientficos, hay, tristemente, mltiples evidencias, documentadas en primera persona y en todo el mundo, del negativo impacto en la salud humana del cultivo de transgnicos y el uso sistemtico de herbicidas con glifosato. La experiencia de Sofa Gatica, fundadora de Madres de Ituzaing y merecedora de un Premio Nobel Alternativo, es un buen ejemplo. Sofa Gatica perdi una hija no ms nacer a causa de una repentina parada de rin. Un hecho que la llev a investigar las causas y descubri cmo las fumigaciones con glifosato sobre los campos sojeros alrededor de su barrio, Ituzaing, en la ciudad de Crdoba, Argentina, eran las responsables. Su trabajo, puerta a puerta, la llev, junto a otras mujeres afectadas, a destapar decenas de casos de enfermos de cncer, malformaciones en nios, problemas respiratorios y de rin, leucemia... Un estudio epidemiolgico realizado en la zona confirm sus temores: el agua que tomaban estaba contaminada con pesticidas y numerosos nios tenan txicos en su sangre. Muchas Sofas Gatica son las que sufren las consecuencias de las prcticas de multinacionales como Monsanto. Aunque el dolor afecte a menudo a los ms dbiles es imposible acallarlo.

Concentracin empresarial

Ms all del impacto en el medio ambiente y en la salud, otro de los efectos negativos de los transgnicos se da a nivel poltico, en lo que concierne al control de las semillas, la esencia de la vida, y otros insumos agrcolas (la gentica del ganado, los plaguicidas y fertilizantes qumicos, etc.). Hoy, unas pocas multinacionales como Syngenta, Bayer, BASF, Dow, Monsanto y DuPont controlan el 60% de las semillas que se comercializan y el 76% de los agroqumicos que se aplican a los cultivos, como indica el informe Los gigantes genticos hacen su crtel de la caridad del Grupo ETC. Vemos cmo los mismos que hacen negocio patentado las simientes son los que tambin se lucran comercializando los pesticidas qumicos que se emplean en la agricultura "moderna".

La concentracin empresarial aumenta, y tiene consecuencias. Por poner un caso, el precio de las semillas en Estados Unidos, entre 1994 y 2000, aument ms que cualquier otro insumo agrcola, doblando su costo en relacin al precio que los agricultores obtenan por las cosechas, segn el Grupo ETC. Monsanto, por ejemplo, es la empresa ms grande de semillas del mundo y es a la vez la cuarta mayor productora de pesticidas.

Algunos dirn que las reflexiones aqu vertidas son tendenciosas, pero sera bueno recordar que el posicionamiento dominante, poltico, meditico y cientfico, en relacin a los transgnicos es un discurso nico servido en bandeja por la industria biotecnolgica y transgnica. Unas compaas que destinan millones de euros a ensalzar las virtudes de los OMG, que compran estudios, ctedras y departamentos universitarios supuestamente objetivos y que establecen relaciones estrechas con los polticos de turno. La informacin es poder. Para que no haya dudas: no se trata de oponerse a los avances cientficos. Ni mucho menos. Lo que necesitamos es fomentar una ciencia independiente de los intereses de las grandes empresas y al servicio del bien comn.

La informacin es poder. Aqu la tienen, lean y juzguen.

* Artculo en Pblico, 22/02/2014.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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