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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2014

Declaraciones y hechos que confirmar el plan estadounidense
Golpe suave y amenaza de intervencin militar contra Venezuela

Hugo Moldiz
Rebelin


EPGRAFE

Razones geopolticas estn conduciendo a EEUU a acelerar sus planes para derrocar, por mtodos no democrticos, a la Revolucin Bolivariana, como el primer paso, casi fundamental, para ir tras otros procesos de izquierda y progresistas en la regin.

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Cuatro declaraciones de altas autoridades y polticos estadounidenses, acciones de violencia callejera, reuniones clandestinas de diplomticos norteamericanos con la oposicin, una llamada telefnica de advertencia y un atentado contra un consulado venezolano en el Caribe muestran con absoluta claridad que la Casa Blanca y la derecha internacional han decidido acelerar los planes para derrocar la Revolucin Bolivariana por mtodos no democrticos, que incluso podra llegar a la intervencin militar estadounidense, con el doble objetivo: destruir el significado poltico emancipador de ese proceso en su dimensin continental y re-apoderarse del petrleo de ese pas.

Esa es la envergadura de la amenaza contra Venezuela. Veamos uno por uno lo que se est afirmando.

Las declaraciones de los autoridades y polticos estadounidenses han superado la tradicional hostilidad mantenida durante 15 aos contra la revolucin bolivariana. El secretario de Estado, John Kerry, quien el ao pasado dijo que Estados Unidos daba por terminada la Doctrina Monroe de Amrica para los americanos, sostuvo categrico el sbado 15 de febrero: "Estados Unidos est profundamente preocupado por la creciente tensin y violencia". El martes 18, el portavoz del Departamento de Estado, Jean Psaki, advirti con acciones concretas por la expulsin de tres de sus diplomticos que se reunan clandestinamente con la oposicin venezolana. Al da siguiente, el mircoles 19, la vocera Marie Harf, orden al gobierno bolivariano la inmediata liberacin de los detenidos. El 20 de febrero, en Toluca, donde se llev a cabo la Cumbre de Lderes de Norteamrica, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, no solo que consider legtimos los reclamos de la oposicin venezolana que despliega su odio y violencia otra ciudadanos y militantes chavistas y destroza bienes pblicos, sino que pas a la ofensiva al decir sin dubitaciones: Junto con la Organizacin de Estados Americanos hacemos un llamado al gobierno venezolano para que libere a los manifestantes que han sido detenidos y que entablen un dilogo verdadero, y que todos las partes tienen que trabajar conjuntamente, abstenerse de la violencia y restaurar la tranquilidad. El activo involucramiento de la Casa Blanca en la arremetida fascistas se pone en evidencia el domingo 16 cuando el funcionario del Departamento de Estado, Alex Lee, hace un llamado al embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, a quien le exige que el gobierno bolivariano se siente a dialogar con la oposicin y le advierte que la detencin de Leopoldo Lpez podra tener consecuencias.

Y para no desentonar con el libreto y en clara muestra del papel de la ultraderecha en las decisiones de Washington, el senador republicano John MacCain, llam en la tarde del mircoles 19 a una intervencin militar en Venezuela sobre la base de tropas estadounidenses, y sostuvo, sin vacilaciones, con la participacin de militares de Colombia, Per y Chile. Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar la paz en Venezuela, dijo en un primer momento de su declaracin a la cadena NBC.


Pero no hay intervencin, abierta o encubierta, sin previamente tener un plan de recambio de autoridades de gobierno. McCain pone en evidencia la profunda coordinacin que existe entre la ultraderecha estadounidense y su socia venezolana. Una vez realizada la intervencin militar existen lderes demcratas plenamente habilitados y con el visto bueno de EEUU dispuestos a tomar las riendas en ese pas, dispuestos a darles su libertad, asever en tono de soberbia en un segundo momento de su declaracin.


Puesto al desnudo el plan estadounidense, que parece partir del firme convencimiento de que existen condiciones objetivas y subjetivas para pasar de la cuarta a la quinta fase del llamado golpe suave, obviamente cae con naturalidad el mtodo elegido: la violencia. Las anteriores fases tienen que ver con la construccin de matrices de opinin para desacreditar y quitarle legitimidad al gobierno de Nicols Maduro y con el despliegue de una agresiva guerra econmica. Quiz podra sealarse que esta quinta fase se caracteriza en un primer momento por alentar la organizacin y desarrollo de acciones de violencia callejera de parte de las facciones ms ultraderechistas de la oposicin, para pasar luego a un segundo momento a travs de una intervencin militar abierta de las fuerzas estadounidenses. El periodista e intelectual francs Ignacio Ramonet seala a la CNN en espaol que tal actitud de Leopoldo Lpez el jefe del partido Voluntad Popular ha creado una fase tentativa de desestabilizacin violenta, en la que una pequea minora, sobre la base de una protesta estudiantil muy minoritaria, ha desencadenado una serie de violencias que han provocado muertos, heridos y sobre todo cantidad de destrozos.

Y el mtodo elegido tambin es para usarlo en otras partes fuera de Venezuela. Como en la dcada de los 70, durante la Operacin Cndor, se han activado dispositivos para generar violencia contra objetivos venezolanos. Este es el caso del atentado contra el consulado en Aruba del jueves en la noche.

Sin embargo, la condicin sine qua non para justificar la intervencin militar extranjera en Venezuela, tal como demuestran los hechos de Libia y que pretenden repetirse en Siria, es que grupos opositores internos lleven adelante una sostenida presencia callejera, los medios los conviertan en vctimas de la violencia (mediante el falseamiento de la realidad), internacionalmente se asle al gobierno y se denuncie, por tanto, un alto grado de violacin de los derechos humanos.

Es ms, Venezuela no es ajena a este tipo de planes. El golpe de Estado del 11 de abril de 2002 que sera derrotado por el pueblo en 48 horas-, comenz con una marcha de la oposicin que despleg desde adentro y encubiertamente acciones de violencia armada contra los protagonistas de la protesta y que, con medios de comunicacin como apoyo, construyeron imgenes y narrativas que conducan a responsabilizar de las muertes a las fuerzas chavistas.

Pero tambin ha quedado demostrado los tres objetivos mayores de la contraofensiva estadounidense:

Primero est el poltico. La holgada victoria de las fuerzas bolivarianas en las elecciones municipales, luego de un primer momento difcil en abril de 2013 con el apretado triunfo de Nicols Maduro; los resultados positivos de la estrategia con que el gobierno enfrenta la implacable guerra econmica desarrollada por la burguesa, cuyo propsito es dar la sensacin de un irreversible desabastecimiento y quiebre de la economa nacional, y la adhesin de una gran parte de la ciudadana, incluso de sectores no afectos a la revolucin socialista, al plan para superar la inseguridad ciudadana, son seales de la consolidacin de una revolucin que el imperio no est dispuesto a tolerar, ms an cuando apostaba a su inevitable derrumbe tras las muerte de su lder, el Cmte. Hugo Chvez.

Segundo, el geopoltico. Dos hechos polticos inmediatos parecen conducir a la aceleracin de los planes golpistas e injerencistas. Por un lado, el xito de la II Cumbre de la CELAC en Cuba y, por otra parte, el avance de la izquierda en Centroamrica, particularmente en la victoria electoral del FMLN en El Salvador, cuya tendencia favorable se mantiene favorable para encarar la segunda vuelta el 9 de marzo. A esto hay que sumar la tendencia, tambin favorable, para que la izquierda siga al frente de Bolivia, Brasil y Uruguay. Es evidente que para la derecha internacional esto no hubiera sido posible sin el mal ejemplo de Venezuela, el ncleo duro de las revoluciones del siglo XXI.

Pero como la poltica es la economa concentrada, el senador McCain se ha encargado de explicitar el objetivo mayor de los Estados Unidos: el petrleo. Su llamado a la intervencin militar es sobre todo garantizar y proteger el flujo petrolero hacia EEUU, cuidando esos recursos estratgicos , y velando por nuestros intereses globales, dijo enftico el empresario de las papas fritas. Desde la perspectiva imperial la declaracin tiene sentido pues si bien EEUU ha descubierto en su territorio grandes reservas de gas y petrleo no convencional, la necesidad de disponibilidad inmediata lo conduce a mirar Venezuela, convertido en el pas con las mayores reservas de petrleo en el mundo, a lo que se debe sumar que el traslado de los hidrocarburos para su procesamiento en Houston donde estn plantas de Pdvsa- requiere apenas unas 48 a 72 horas de los 45 das que implica traer de algn pas del Norte de frica o del Oriente Medio, afectados adems por una gran inestabilidad poltica.

En sntesis, detrs de esas inquietudes "democrticas" -que se desvanecen al momento de agredir a una revolucin que ha salido victoriosa en 18 de las 19 elecciones desde 1998 y apoyar con recursos las acciones violentas no democrticas- es evidente que el inters mayor del imperialismo es volver a apoderarse del petrleo venezolano.

Pero lo que no contaba Estados Unidos y la derecha venezolana es que el gobierno de Nicols Maduro no cayera en la trampa: a la violencia reaccionaria se respondi con movilizaciones pacficas y con un plan nacional para alcanzar la paz. A esta posicin polticamente correcta del gobierno socialista se sum el rechazo de la mayor parte de la poblacin, incluso de quienes no son afectos a la revolucin, al uso de la violencia como mtodo de resolucin poltica.

Ahora bien, tal como sucedi en intentos de golpe contra Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, la rpida reaccin de organismos y pases de Amrica Latina para respaldar al gobierno legal y legtimamente constituido en Venezuela, ha frenado los planes del imperialismo. Es evidente que el silenci de la OEA ya conocido- ha sido ms que compensado por la oportuna reaccin del ALBA y UNASUR.

Los prximos das sern decisivos para ver si EEUU encuentra espacio para seguir desarrollando sus planes golpistas e injerencistas contra Venezuela y Amrica Latina o si las fuerzas bolivarianas se alzan victoriosas de nuevo, como el 13 de abril de 2002, cuando derrotaron al gobierno ttere de Pedro Carmona y forzaron la liberacin del presidente Hugo Chvez, quien se encontraba secuestrado en un cuartel militar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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