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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2014

Evelio Rosero retrata el conflicto colombiano con su novela Los ejrcitos
Sitiados por un ejrcito invisible

Camilo de los Milagros
Rebelin


El silencio tambin se ve, como el suspiro. Es amarillo, se desliza por los poros de la piel igual que niebla, sube por la ventana
Evelio Rosero, Los ejrcitos.


Pasaron casi cinco dcadas entre la publicacin del libro de Garca Mrquez La mala hora -quiz la mejor novela escrita sobre la violencia en Colombia- y Los ejrcitos, relato del bogotano Evelio Rosero tan premiado y laureado por fuera como desconocido en casa. Pasaron tambin iguales aos de guerra ininterrumpida. Tantos bandos, tantos muertos, tantas balas que slo conducen al mismo agujero negro.

Creo que es un sntoma demasiado perverso que esa novela de Evelio Rosero vuelva con maestra y profunda actualidad sobre los mismos tpicos del Nobel en La mala hora: hay un pueblo andino, del sur del pas, sometido por el miedo, acosado por un terror impreciso, sin certezas sobre el lado del que salen los tiros, sin seguridad sobre quin es el autor de las amenazas. En ese pueblo habita un personaje desencantado de la vida, esperando con resignacin que su corazn se lo gane la violencia. Esta novela habla muy bien de Rosero como escritor, pero muy mal de nuestra sociedad que no logra superar, ni en su historia real, ni en su historia fabulada, esos temas terribles machacados hasta el cansancio.

Evelio Rosero juega hasta lo ltimo con esa tcnica de Garca Mrquez de narrar los hechos de la guerra a travs del drama de los sobrevivientes y no de la tragedia de los muertos. La ausencia de certezas sobre la confrontacin la hace ms terrible. El miedo que se apodera de los vivos, el aire enrarecido que se respira por las calles, el tedio de una espera que no termina, convierten el clima general en una situacin insoportable: Es extraordinario; parecemos sitiados por un ejrcito invisible y por eso mismo ms eficaz [1] .

Como resulta imposible con medio siglo de desgracia encima no asumir una descripcin de los hechos, Rosero cae en esa tentacin y algunas de las pginas parecen la recapitulacin de los noticieros durante los aos 90, con imgenes que cualquiera podr ubicar fcil dentro de su lbum personal del horror: pipetas bombas que estallan en iglesias llenas de gente, tomas guerrilleras, caravanas de desplazados, matanzas individuales y colectivas, secuestros, paramilitares que descuartizan, soldados que matan por sospecha, un militar que impone su autoridad arbitraria en el casero, sicarios, desaparecidos, amenazados, extorsionados. Larga y conocida lista de atrocidades que comenzarn poco a poco a ganar posiciones en las pginas de la novela, mutando un relato que comienza con suspenso magistral en una coleccin detallada de horrores patrios.

Evelio Rosero es un escritor astuto, sin duda. Intenta abordar la historia sin que los acontecimientos lo dominen a l. Fracasa. Los sucesos toman curso, se desatan y como sucede en todas las guerras, acaban por imponer su fuerza artillada, su propia dinmica de bestialidad. No es Evelio Rosero el que parte del conflicto para fabular su historia, sino al revs: la guerra consigue invadir su novela, la barbarie conquista su relato (quiz contra la voluntad misma del autor que tambin acaba siendo vctima) imponiendo el desastre como lgica macabra, el desgarramiento como nica realidad posible.

El sabor final es amargo. Poda Rosero ser ajeno a ello? Tal vez no, como ninguno de nosotros. Se puede narrar la guerra sin acudir a la descripcin directa de la barbarie? Esa pregunta la responde la misma novela, cuando asume que no vale la pena evitar la verdad: Para qu mentir? El hombre que miente a la hora de morir no es un hombre [2] .

Al concluir, el personaje, un profesor jubilado que cojea justo de la pierna izquierda, se va quedando slo en un pueblo sitiado y destruido por ejrcitos enemigos que lo miran ambos con desconfianza. La soledad de ese profesor cuya nica aspiracin es morir de viejo mientras pasa el enfrentamiento, es igual a la soledad de nuestra literatura, murindose de vieja en un pas de ruinas: una sobreviviente ms entre los escombros.


@camilagroso

NOTAS:

[1] Los ejrcitos, Evelio Rosero, Tusquets, Barcelona, 2010, pp. 124

[2] Los ejrcitos, Evelio Rosero, Tusquets, Barcelona, 2010, pg. 54



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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