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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2014

La crisis econmica mundial: la Unin Europea en el ojo del huracn

Nacho lvarez Peralta
Colectivo Novecento



En septiembre de 2008 Lehman Brothers se declara en quiebra. La crisis de la economa mundial se evidencia ya entonces en toda su dimensin. Desde la II Guerra Mundial las economas desarrolladas no haban sufrido un colapso econmico de tal magnitud. As, los pases de la OCDE experimentan en 2009 un desplome del PIB del -3,6%, contrayndose la inversin empresarial en dicha zona un 12,3% y el comercio mundial un 20%.

Las causas de esta crisis hunden sus races en la especificad del modelo de crecimiento experimentado por las economas desarrolladas durante las ltimas dcadas. En la articulacin de dicho modelo jugaron un papel esencial las medidas desplegadas por los gobiernos y las empresas desde comienzos de los aos ochenta.

Estas contrarreformas neoliberales tenan por objetivo rescatar a la economa mundial de la crisis de rentabilidad que esta estaba sufriendo en ese momento. As, el colapso de la ganancia empresarial en los aos setenta en parte consecuencia de las importantes luchas obreras de la dcada de 1960, en parte consecuencia del proceso de sobreinversin en unas economas con mercados saturados y maduros, determinar el inicio de la ofensiva neoliberal. El objetivo no era otro que el de ampliar los marcos de valorizacin del capital, mercantilizando nuevos espacios econmicos y cuestionando los cuerpos extraos a la lgica de la rentabilidad (como los servicios pblicos o las empresas estatales).

De este modo, ya desde comienzos de los aos ochenta los gobiernos de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Helmut Kohl comienzan a liberalizar las economas, a desreglamentar los distintos mercados y a privatizar las empresas y los servicios pblicos. Dos son los resultados principales. Por un lado, se consolida la ralentizacin econmica durante las dcadas siguientes, as como un elevado desempleo. Este paro masivo explicar, junto con los procesos de flexibilizacin del mercado de trabajo, un crecimiento de los salarios inferior al de la productividad y, por tanto, la progresiva reduccin del peso de estos en la renta nacional.

Por otro lado, la liberalizacin de los mercados financieros internacionales y la apertura externa de las economas desmantela el cors que los poderes pblicos haban impuesto a la banca y a los inversores financieros, sentando las bases del denominado proceso de financiarizacin. El capital financiero internacional es capaz de dirigir a partir de ese momento un modelo de crecimiento que pivota en torno a un patrn de distribucin de la renta favorable a los beneficios empresariales y un drenaje de estos capitales hacia la esfera financiera en detrimento de la inversin productiva.

Sin embargo, a pesar del limitado crecimiento econmico, las cotizaciones burstiles se disparan en las economas de la OCDE durante las dcadas de 1990 y 2000, el valor de las transacciones financieras se multiplica y los activos inmobiliarios se revalorizan intensamente. Esto es posible gracias al creciente endeudamiento de millones de empresas y hogares norteamericanos y europeos, que sostienen de este modo los niveles de consumo y de acceso a la vivienda. As, el drenaje hacia el mbito financiero de los capitales no invertidos en la actividad productiva dada la mayor rentabilidad de la primera de estas esferas conlleva la formacin de enormes burbujas burstiles y crediticias, divorcindose temporalmente el valor nominal de los distintos activos de su valor real.

La inestabilidad sistmica que genera un modelo de crecimiento como este es evidente, en la medida en que el divorcio entre las esferas productiva y financiera no puede ser sostenible. Los ttulos burstiles deben estar respaldados por beneficios reales, y los crditos financieros por ingresos que permitan devolver las deudas. Por ello, la acumulacin de este capital ficticio toca a su fin en el momento en el que alcanza una dimensin tal que impide que los acreedores puedan seguir ejerciendo con normalidad sus derechos de cobro sobre los deudores. Esto es precisamente lo que sucede a partir del verano de 2007, momento en el cual la desvalorizacin de los activos ficticios acumulados sume a las economas desarrolladas en una intensa recesin de balances: los hogares, las empresas y las instituciones financieras tratan de desendeudarse simultneamente, cortocircuitndose con ello el crdito, el consumo, la rentabilidad y la inversin.

Cuando estalla la crisis el nivel de endeudamiento de las principales economas del planeta es elevadsimo, sobre todo en el caso del endeudamiento privado: en 2008 Estados Unidos acumula deuda por valor del 290% de su PIB, Japn alcanza el 460%, Reino Unido el 380%, Alemania el 274%, Francia el 308% y Espaa el 342%.

Ahora bien, la crisis a pesar de tener una dimensin mundial presenta una significativa particularidad en Europa. Esto llevar a que el ojo del huracn de la tormenta econmica se site a partir de 2009 en dicho continente, materializndose la tempestad en ataques a las deudas soberanas de los pases de la periferia y en el propio cuestionamiento del euro.

Las razones que explican que la crisis econmica est siendo ms intensa en la Unin Europea deben buscarse en la propia configuracin de la moneda nica, as como en la especificidad del proceso de sobreendeudamiento privado en la zona euro.

La construccin de un mercado unificado y una moneda comn a partir de espacios econmicos no integrados contribuy a profundizar las asimetras productivas y comerciales en esta rea. La participacin de buena parte de las economas europeas en una misma zona monetaria facilit y abarat la financiacin privada captada por los pases perifricos (Grecia, Portugal o Espaa, entre otros), debido a la libertad total de los flujos financieros intracomunitarios, a la seguridad propiciada por una moneda comn y a unos tipos de inters reales muy reducidos fruto de los diferenciales de inflacin entre los distintos pases. Estas circunstancias permitieron que apareciesen economas impulsadas por la deuda (como Espaa), que contribuyeron a dinamizar el limitado crecimiento de aquellas otras impulsadas por las exportaciones (como Alemania). As, la moneda comn posibilit una mayor penetracin de las exportaciones de los pases centrales (Alemania, Austria, Pases Bajos, Finlandia) en el resto de pases, al tiempo que reciclaba los crecientes supervits comerciales de estos hacia la periferia y contribua a propiciar burbujas crediticias, inmobiliarias y burstiles en este ltimo grupo de economas.

En caso de que no hubiese existido el euro, estas crecientes divergencias en las balanzas de pagos intraeuropeas no habran quedado invisibilizadas ni se habran prolongado tanto. Los mercados financieros, como sucedi en la crisis de 1993, habran atacado las monedas nacionales de los pases perifricos y estos habran tenido que devaluar. El monto de endeudamiento externo acumulado tampoco habra sido tan elevado. La moneda comn contribuy por tanto a impulsar la lgica del capital financiero internacional, basada en la creciente acumulacin de capital ficticio antes descrita y, con ello, en una valorizacin caracterizada por sus frgiles vnculos con la actividad productiva.

Para hacer frente a esta crisis la llamada troika Comisin Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo disea la estrategia que presentamos en el siguiente captulo, con el objetivo fundamental de garantizar la estabilidad del euro y de que no se desvaloricen ni se cuestionen los derechos de cobro de los acreedores.

Las implicaciones polticas de esta crisis, tanto a escala mundial como europea, son muy significativas. En primer lugar, la profundidad de la crisis evidencia la insostenibilidad en el tiempo de las soluciones que el sistema capitalista haba encontrado a sus problemas de acumulacin en la dcada de 1970. La crisis actual es por tanto la crisis del neoliberalismo, en un contexto en el que el sistema parece no tener ningn otro modelo de recambio para salir de esta situacin.

Adems la crisis revela, en el contexto europeo, la inviabilidad de que una zona monetaria unificada pueda garantizar la convergencia de las distintas economas que la integran, o los derechos sociales, en ausencia de un Estado que respalde dicha moneda. El papel histrico del euro no ha sido precisamente el de garantizar esta convergencia o los derechos sociales a escala europea sino, al contrario, el de institucionalizar las medidas neoliberales y, con ello, el permanente cuestionamiento de tales avances. Este papel se ha agudizado con la crisis hasta extremos antes inimaginables, como se ha podido comprobar en Grecia.

En definitiva, como veremos, ni las medidas neoliberales suponen un horizonte que permita vislumbrar algo diferente a la regresin econmica y social que hoy da contemplamos, ni el proyecto de la Unin Europea tal y como actualmente est formulado parece albergar algo ms que la institucionalizacin de dichos retrocesos.

Captulo1 del libro Lo llamaban democracia. De la crisis econmica al cuestionamiento de un rgimen poltico (Colectivo Novecento)

http://colectivonovecento.org/2014/02/19/la-crisis-economica-mundial-la-union-europea-en-el-ojo-del-huracan/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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