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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2014

Peligro! Acuerdo Transatlntico

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Dentro de dos meses, el 25 de mayo, los electores espaoles elegirn a sus 54 diputados europeos. Es importante que, esta vez, a la hora de votar se sepa con claridad lo que est en juego. Hasta ahora, por razones histricas y psicolgicas, la mayora de los espaoles jubilosos de ser, por fin, europeos no se molestaban en leer los programas y votaban a ciegas en las elecciones al Parlamento Europeo. La brutalidad de la crisis y las despiadadas polticas de austeridad exigidas por la Unin Europea (UE) les han obligado a abrir los ojos. Ahora saben que es principalmente en Bruselas donde se decide su destino.

Entre los temas que, en esta ocasin, habr que seguir con mayor atencin est el Acuerdo Transatlntico sobre Comercio e Inversin (ATCI) (1). Este convenio se est negociando con la mayor discrecin y sin ninguna transparencia democrtica entre la Unin Europea y Estados Unidos (EEUU). Su objetivo es crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representar casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global.

La UE es la principal economa del mundo: sus quinientos millones de habitantes disponen, en promedio, de unos ingresos anuales per cpita de 25.000 euros. Eso significa que la UE es el mayor mercado mundial y el principal importador de bienes manufacturados y de servicios, dispone del mayor volumen de inversin en el extranjero, y es el principal receptor planetario de inversiones extranjeras. La UE es tambin el primer inversor en EEUU, el segundo destino de las exportaciones de bienes estadounidenses y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de servicios. La balanza comercial de bienes arroja, para la UE, un supervit de 76.300 millones de euros; y la de servicios, un dficit de 3.400 millones. La inversin directa de la UE en EEUU, y viceversa, ronda los 1,2 billones de euros.

Washington y Bruselas quisieran cerrar el tratado ATCI en menos de dos aos, antes de que finalice el mandato del presidente Barack Obama. Por qu tanta prisa? Porque, para Washington, este acuerdo tiene un carcter geoestratgico. Constituye un arma decisiva frente a la irresistible subida en podero de China; y, ms all de China, de las dems potencias emergentes del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, Sudfrica). Hay que precisar que, entre los aos 2000 y 2008, el comercio internacional de China creci ms de cuatro veces: sus exportaciones aumentaron un 474% y las importaciones un 403%. Consecuencia? Estados Unidos perdi su liderato de primera potencia comercial del mundo que ostentaba desde haca un siglo... Antes de la crisis financiera global de 2008, EEUU era el socio comercial ms importante para 127 Estados del mundo; China slo lo era para 70 pases. Ese balance se ha invertido. Hoy, China es el socio comercial ms importante para 124 Estados; mientras que EEUU slo lo es para 76.

Qu significa eso? Que Pekn, en un plazo mximo de diez aos, podra hacer de su moneda, el yuan (2), la otra gran divisa de intercambio internacional (3), y amenazar la supremaca del dlar. Tambin est cada vez ms claro que las exportaciones chinas ya no slo son productos de baja calidad a precios asequibles por su mano de obra barata. El objetivo de Pekn es elevar el nivel tecnolgico de su produccin (y de sus servicios) para ser maana lder tambin en sectores (informtica, finanzas, aeronutica, telefona, ecologa, etc.) que EEUU y otras potencias tecnolgicas occidentales pensaban poder preservar. Por todas estas razones, y esencialmente para evitar que China se convierta en la primera potencia mundial, Washington desea blindar grandes zonas de libre cambio a las que los productos de Pekn tendran difcil acceso. En este mismo momento, EEUU est negociando, con sus socios del Pacfico (4), un Acuerdo Transpacfico de Libre Cambio (Trans-Pacific Partnership, TPP, en ingls), gemelo asitico del Acuerdo Transatlntico (ATCI).

Aunque el ATCI empez a gestarse en los aos 1990, Washington ha presionado para acelerar las cosas. Y las negociaciones concretas se iniciaron inmediatamente despus de que, en el Parlamento Europeo, la derecha y la socialdemocracia aprobaran un mandato para negociar (aceptado tambin, en Espaa, en la proposicin presentada conjuntamente, en el Congreso de los Diputados, por el PP y el PSOE...). Un informe, elaborado por el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento, creado en noviembre de 2011 por la UE y EEUU, recomend el inicio inmediato de las negociaciones.

La primera reunin tuvo lugar en julio de 2013 en Washington, seguida de otras dos en octubre y diciembre (5). Y aunque las negociaciones estn actualmente suspendidas debido a desacuerdos en el seno de la mayora demcrata en el Senado de Estados Unidos (6), las dos partes estn decididas a firmar lo antes posible el ATCI. De todo esto, los grandes medios de comunicacin dominantes han hablado poco, con la esperanza de que la opinin pblica no tome conciencia de lo que est en juego, y de que los burcratas de Bruselas puedan decidir sobre nuestras vidas con toda tranquilidad y en plena opacidad democrtica.

Mediante ese acuerdo de marcado carcter neoliberal, EEUU y la UE desean eliminar aranceles y abrir sus respectivos mercados a la inversin, los servicios y la contratacin pblica, pero sobre todo intentan homogeneizar los estndares, las normas y los requisitos para comercializar bienes y servicios. Segn los defensores de este proyecto librecambista, uno de sus objetivos ser acercarse lo ms posible a una eliminacin total de todos los aranceles del comercio transatlntico en bienes industriales y agrcolas. En cuanto a los servicios, la idea es abrir el sector servicios, como mnimo, tanto como se ha logrado en otros acuerdos comerciales hasta la fecha y expandirlo a otras reas, como el transporte. Sobre la inversin financiera, las dos partes aspiran a alcanzar los niveles ms altos de liberalizacin y proteccin de las inversiones. Y sobre los contratos pblicos, el acuerdo pretende que las empresas privadas tengan acceso a todos los sectores de la economa (incluso a las industrias de defensa), sin discriminacin alguna.

Aunque los medios de comunicacin dominantes apoyan sin restriccin este acuerdo neoliberal, las crticas se han multiplicado sobre todo en el seno de algunos partidos polticos (7), de numerosas ONG y de organizaciones ecologistas o de defensa de los consumidores. Por ejemplo, Pia Eberhardt, miembro de la ONG Corporate Europe Observatory, denuncia que las negociaciones se han llevado a cabo sin transparencia democrtica y sin que las organizaciones civiles hayan tenido conocimiento en detalle de lo que se ha acordado hasta ahora: Hay documentos internos de la Comisin Europea declara la activista que indican que esta se reuni, en la fase ms importante, exclusivamente con empresarios y sus lobbys. No hubo un solo encuentro con organizaciones ecologistas, con sindicatos, ni con organizaciones protectoras del consumidor (8). Eberhardt observa con inquietud una posible disminucin de las exigencias para la industria alimentaria. El peligro comenta lo conforman los alimentos no seguros importados de EEUU que podran contener ms transgnicos, o los pollos desinfectados con cloro, procedimiento prohibido en Europa. Aade que la industria agrcola-ganadera estadounidense exige la supresin de los obstculos europeos a ese tipo de exportaciones.

Otros crticos temen las consecuencias del ATCI en materia de educacin y de conocimiento cientfico, pues podra extenderse a los derechos intelectuales. En este sentido, Francia, para proteger su importante sector audiovisual, ya impuso una excepcin cultural. El ATCI no abarcar las industrias culturales.

Varias organizaciones sindicales denuncian que, sin ninguna duda, el Acuerdo Transatlntico ahondar en los recortes sociales, en la reduccin de los salarios, y destruir empleo en varios sectores industriales (electrnica, comunicacin, equipos de transporte, metalrgica, papel, servicios a las empresas) y agrarios (ganadera, agrocombustibles, azcar).

Los ecologistas europeos y los defensores del comercio justo explican adems que el ATCI, al suprimir el principio de precaucin, podra facilitar la supresin de regulaciones medioambientales o de seguridad alimentaria y sanitaria, a la vez que puede suponer una merma de las libertades digitales. Algunas ONG ambientalistas temen que se comience tambin a introducir en Europa el fracking, o sea el uso de sustancias qumicas peligrosas para los acuferos, con el fin de explotar el gas y el petrleo de esquisto (9).

Pero uno de los principales peligros del ATCI es que incorpora un captulo sobre proteccin de las inversiones, lo que podra abrir las puertas a demandas multimillonarias de empresas privadas en tribunales internacionales de arbitraje (al servicio de las grandes corporaciones multinacionales) contra los Estados por querer estos proteger el inters pblico, lo cual puede suponer una limitacin de los beneficios de los inversores extranjeros. Aqu lo que est en juego es sencillamente la soberana de los Estados y el derecho de estos para llevar a cabo polticas pblicas en favor de sus ciudadanos. Para el ATCI, los ciudadanos no existen; slo hay consumidores, y estos pertenecen a las empresas privadas que controlan los mercados.

El desafo es inmenso. Y la voluntad cvica de parar el ATCI no debe ser menor.

Notas:

(1) En ingls, Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP).

(2) El valor del yuan est alineado sobre el del dlar estadounidense.

(3) En abril de 2011, en el marco de la Cumbre de los BRICS en Sanya (isla de Hainan, China), se firm un acuerdo de cooperacin financiera entre las cinco potencias emergentes que prev la apertura de lneas de crdito en sus monedas nacionales respectivas, con el fin de reducir la dependencia respecto al dlar. En 2008, ya Pekn haba firmado este tipo de acuerdo con Argentina.

(4) Australia, Bruni, Canad, Chile, Corea del Sur, Japn, Malasia, Mxico, Nueva Zelanda, Per, Singapur y Vietnam.

(5) Por parte europea, el jefe de los negociadores de la UE es el espaol Ignacio Garca Bercero.

(6) Lase Le Figaro, Pars, 4 de octubre de 2013.

(7) Lase, por ejemplo, la resolucin sobre el ATCI adoptada por Izquierda Unida: http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/RESOLUCION_TLC_UE_EEUU_ConferenciaEuropa_Junio2013.pdf; Y la posicin de Jean-Luc Mlenchon, lder del 'Parti de Gauche' francs: http://europe.jean-luc-melenchon.fr/sujet/grand-marche-transatlantique/

(8) Lase Deutsche Welle en espaol, 17 de febrero de 2013, http://www.dw.de/tratado-ee-uu-ue-libertades-recortadas/a-17438697

(9) Lase A Brave New Transatlantic Partnership, 4 de octubre de 2013, http://corporateeurope.org/trade/2013/10/brave-new-transatlantic-partnership-social-environmental-consequences-proposed-eu-us

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e76996f0-2f05-4b75-a811-74bd48af6868



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