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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2014

Sobre el carcter de clase del nuevo gobierno de Michelle Bachelet

Manuel Acua Asenjo
Rebelin


El lder carismtico

El 11 de marzo se instalar un nuevo Gobierno para Chile. No podemos decir que se trata de un Gobierno de centro, de derecha o de izquierda pues dicha terminologa en poco o nada ayuda a entender ciertos fenmenos sociales; tampoco podemos decir que sea el gobierno de un conglomerado poltico como la llamada Concertacin de Partidos Por la Democracia pues esa organizacin parece haber muerto de inanicin hace ya varios meses; lo cual no implica que, ms adelante, pueda resurgir victoriosa desde sus cenizas, como el ave Fnix. Ms curioso an resulta no poder afirmar, igualmente, que se trata de un gobierno de la coalicin Nueva Mayora porque para muchos de sus propios integrantes tal estructura no es una coalicin sino, simplemente, un pacto electoral [1] . Sin embargo, aunque no lo fuera, aunque fuese una estructura poltica con miras a establecerse en forma permanente, tampoco podramos decir que se trata de un gobierno suyo porque, en verdad, no lo es. A nuestro entender y esta analoga, mal que le pese, la hermana con el Gobierno de Sebastin Piera que recin termina y que tampoco fue de la Alianza por Chile ni, mucho menos, de la Coalicin Por el Cambio sino un gobierno suyo , tambin el de Michelle Bachelet ser un gobierno suyo. Y eso se debe a varias razones, siendo la ms importante de ellas, el amplio predominio que ejerce sobre la poblacin nacional, de 30 o ms aos, la ideologa individualista impuesta por la dictadura en donde las personalidades, los lderes, los famosos, los sujetos ineludibles que se nos presentan en los medios de comunicacin e invaden nuestros hogares, aplastan al sujeto comn. Parece haber llegado ya la hora de los redentores, de los elegidos, de los super hroes; y, en consecuencia, bien puede serlo tambin para la Turris ebrnea, la Mater coelestis, la Reginae coelis. Se trata de la explosin del lder, del conductor, del caudillo, de quien posee carisma, del ser carismtico, pero no a la manera de Max Weber que lo vea en el sentido tradicional como dotado de un signo, una marca sagrada, una cualidad especial que los dems haban de reconocerle , sino a la manera de Alberoni, segn el cual:

Il capo carismtico , prima di tutto, un capo tico, uno stratega del comportamento morale. per questo, prima che le sue vittorie, che diventa un salvatore. Non c nulla di mgico, di misterioso nel suo comportamento. No c un fluido o un magnetismo,non c nulla di tutto quello che la gente per milleni ha cercato di vedervi. Egli viene riconosciuto non perch ha una stella in fronte o qualche altro segno strano, ma perch il suo agire produce salvezza e coesione sociale fra i membri del grupo e la sconfitta del pericolo esterno [2] .

La tesis del sujeto carismtico bien puede ser el comienzo para una explicacin de por qu, en medio de un manifiesto desprestigio de la poltica, las elecciones de 2013 fueran ganadas por Michelle Bachelet, y no por las agrupaciones que la apoyaban que, en verdad, obtuvieron una votacin significativamente menor a la conseguida por la candidata; en segundo lugar, por qu en la gestacin de su Gobierno no participaron los partidos que integraban el pacto, sino un equipo formado por la propia presidenta electa que, junto a ella, dio origen al Gabinete y al resto del equipo.

Por consiguiente, se trata de un Gobierno que no puede encuadrrsele en los moldes tradicionales partidarios o en bloques de centro, izquierda o derecha como se acostumbre a hacer en los medios de comunicacin. Para analizar su composicin de clase necesario es hacerlo con el equipo en su conjunto.

Extraccin de clase de la presidenta electa

Michelle Bachelet pertenece a una familia vinculada a las armas. Esta afirmacin nos conduce, ineluctablemente, a referirnos a los institutos militares, que son estructuras fuertemente jerarquizadas, en donde prima, por sobre cualquier otra consideracin, la verticalidad del mando, la obediencia jerrquica, la sumisin ante quien detenta el poder total. No por algo son planeadas y ejecutadas las insurrecciones castrenses por los ms altos representantes del arma; rara vez lo hacen coroneles o capitanes y tan slo en el caso de la llamada Revolucin de la Escuadra pudo un marinero, como Manuel Astica, encabezar una rebelin con cierto xito. Michelle Bachelet proviene de una familia cuya cabeza era un oficial del alto rango, pues su padre era general de aviacin.

Los institutos militares no slo son organismos jerarquizados y con mando vertical sino, adems, constituyen el basamento del Estado; es ms: puede decirse, igualmente, que son los organizadores del Estado mismo pues constituyen el ligamento de un sector social que jams podr desprenderse de ellos. No lo olvidemos jams: el Estado es la organizacin social mediada por la fuerza; y la fuerza est constituida por el conjunto de institutos militares. Recomendamos, en este aspecto, los escritos de Frierich Engels [3] sobre la naturaleza del Estado.

En consecuencia, en la Repblica Democrtica Alemana RDA, Michelle Bachelet no poda ser una simple joven estudiante. Organizadas las naciones socialistas bajo una rgida estructura vertical para los efectos de mantener la cohesin de la poblacin que amenazaba desbordarse ante la aplicacin de polticas destinadas a restituir la dignidad a quienes ms explotados haban sido por el sistema, la poltica necesitaba del ejercicio de un intenso poder militar. No debe sorprender que la libertad personal estuviese sometida a fuertes restricciones. En las naciones que optan por proteger los intereses de los ms desvalidos, la va de la imposicin militar resulta, a menudo, inevitable pues, salvo en algunos pases de Amrica Latina y frica, no siempre esos sectores son mayoritarios; para resolver sus problemas (si eso es lo que se quiere) hay que imponerse sobre el resto social. No fue sino por ese motivo que el militarismo, la jerarquizacin y la verticalidad del mando se aplicaron en la RDA as como en otras naciones socialistas. Y era inevitable, tambin que se estableciesen castas privilegiadas o nomenklaturas como se las llam. Porque la estructura militar contempla la imposicin de jerarquas que se establecen y perpetan como modos de vida. Y porque an en las naciones que se dicen socialistas, la ideologa de las clases dominantes contina imponindose como ideologa de las clases dominadas. No fue otra la circunstancia que oblig a muchos chilenos que huyeron a naciones socialistas luego del golpe militar , a abandonarlas y emigrar, posteriormente, a las restantes naciones europeas, a veces abjurando, otra veces sin hacerlo, de sus ideas en pro de una sociedad ms justa. El romanticismo debi ceder paso a una fuerte dosis de realismo.

La RDA no fue diferente a las dems naciones. Los estamentos polticos que fueron a vivir a esa nacin supieron de una estratificacin que no era diferente a la existente en otras naciones vinculadas a la URSS; tambin esa estratificacin pudo comprobarse por chilenos que vivieron en la isla del Caribe y que separaba a la dirigencia de los dirigidos. Bachelet, en la RDA, fue clase dominante, perteneci a la dirigencia al igual que lo fueron, tambin, Camilo Escalona y Ricardo Nez, entre otros [4] . Esa conducta ira a determinar el comportamiento de todos ellos en el Chile post dictatorial.

En Chile, Michelle Bachelet no fue elevada al rango que tiene hoy por simple casualidad. Estuvo siempre apoyada por personas con las que vivi y conoci en la RDA, personas que fueron reconocidas en la RDA como estamento conductor, y separadas del resto de la militancia. Esas personas haban dominado y deban seguir dominando en Chile bajo los sucesivos gobiernos de la Concertacin. Los modos de vida adquiridos en otras latitudes deban ser prolongados en la repblica surea.

El equipo de la presidenta electa

No puede, en consecuencia, presumirse que el grupo de personas constituido alrededor de Bachelet es un conjunto diferente a ella. Por el contrario, la caracterstica de quien elabora una obra es que sta es ejecutada siempre a su imagen y semejanza. No por otra circunstancia el grupo constituido en el entorno de Bachelet lleva su impronta. Y as ha de continuar reproducindose en la escena poltica de la nacin.

Paradojalmente, en ese grupo no tienen cabida quienes lucharon por conseguir para ella el voto de la ciudadana, agitando en la calle las banderas con su nombre y repartiendo las chapitas y panfletos con sus arengas, sino aquellos que formaban parte de su crculo de influencias y amigos personales, entre los que destacan Rodrigo Peailillo y lvaro Elizalde. Con ellos formara su Gabinete.

Bachelet ha seleccionado un grupo de personas cercanas a ella y con ese grupo ha organizado su estrategia poltica hacia los partidos integrantes del pacto Nueva Mayora, hacia los partidos que van a hacerle oposicin, y hacia la ciudadana. Es una persona que sabe lo que hace y lo que dice. Constituye, por consiguiente, un disparate suponer que ella no sabe o ignora lo que sucede bajo su mando o que ha sido engaada por sus colaboradores y partidarios. Tal creencia no es ms que la forma de exculpacin que los sectores ms ideologizados de una sociedad acostumbran a inventar para salvar la honra de quien ejerce el liderazgo social. Lo cual nos obliga a analizar la situacin de las personas a quienes design Bachelet como sus ms cercanos colaboradores (los miembros de su Gabinete, con subsecretarios, superintendentes, intendentes y gobernadores).

Contrariamente a lo que se cree, en el caso de Claudia Peirano supo Bachelet, desde un comienzo y por boca de la propia afectada, de todos los inconvenientes que la aquejaban para asumir en el carcter de Subsecretaria de Educacin:

Cuando a ella le pidieron ser subsecretaria, dijo que no y dio estos argumentos. Despus habl con la Presidenta y acept porque le insistieron. Es bien difcil negarse a estos cargos [5] .

As, pues, no hay exculpacin posible para il capo carismatico. Porque una presidenta que se dedica, simplemente, a firmar la nmina de subsecretarios, superintendentes, intendentes y gobernadores que le presentan sus colaboradores, sin analizar su contenido, no merece el respeto de los electores. Sostenemos aqu que Michelle Bachelet no ignoraba a quienes reclutaba para su Gabinete; suponer lo contrario es atribuirle una incapacidad manifiesta para conocer lo que ocurre bajo su mando. Es suponerla tonta, una injuria que no merece, porque no lo es. Ni tampoco ingenua, porque la nacin no tiene presidentes ingenuos. Las explicaciones de todos esos hechos dicen relacin con el tema que hemos empezado a analizar: el carcter de clase de su gobierno. No se construye la historia de una nacin con ingenuidades o tonteras atribuibles a la persona de mximo rango intentando, de esa manera y vanamente, exculpar sus actos.

Composicin de clase del gobierno de Bachelet

En el Gobierno de Bachelet es posible distinguir varios grupos representativos de algn inters; sin embargo, podemos afirmar que la generalidad de quienes participan en la administracin del Estado son vendedores de fuerza o capacidad de trabajo; pertenecen, dicho de modo ms simple, a la clase de los trabajadores chilenos. Pero, cuidado: estamos, aqu, hablando de una clasificacin estructural, es decir, de una clasificacin que los ubica, estructuralmente, dentro de un segmento social determinado. Pero, como lo hemos dicho en varios de nuestros trabajos, las clases sociales estn conformadas por seres humanos que adoptan comportamientos determinados en determinados espacios o lugares y en no menos determinadas pocas. Por lo mismo, no siempre un trabajador va a actuar en beneficio de su clase; tampoco un empresario, que puede tener dicha calidad ocasionalmente o porque, por mltiples circunstancias, ha sido obligado a comprar fuerza o capacidad de trabajo. En suma, las clases sociales se establecen en su prctica social; ms exactamente, en su prctica poltica.

Por consiguiente, en el Gobierno de Michelle Bachelet, si bien hay algunos empresarios (grandes, como el caso de Mximo Pacheco Matte; medianos como el caso de las sostenedoras de colegios particulares como lo son Mnica Jimnez, Mariana Aylwin y el actual vicepresidente de la Democracia Cristiana Walter Oliva), la generalidad de su Gobierno est compuesto por vendedores de fuerza o capacidad de trabajo; pero no se trata de cualquier vendedor de esa mercanca. Lo cual no quiere decir que, en su desempeo, vayan a hacer suya la defensa de los intereses de la clase a la que pertenecen estructuralmente.

No es extrao que as suceda. Estamos en presencia de una coalicin cuyos integrantes, en gran medida, no son dueos de grandes empresas, por lo que no tienen otra manera de ganarse la vida que no sea la venta de su fuerza o energa corporal a quien sea; en este caso, al Estado. Vender fuerza o capacidad de trabajo es vender energa corporal y, a la vez, habilidades o aptitudes. Esta transaccin se hace al interior de las colectividades polticas o en las redes de contacto con los que manejan cuerdas de poder. El objetivo es la obtencin de cargos directivos dentro de las empresas o servicios del Estado. Pero, puesto que la venta de aptitudes o habilidades est sujeta a los vaivenes del sistema en cuanto a la necesidad de contar con determinados conocimientos, el precio que tiene la venta de esas aptitudes o habilidades puede variar en las diferentes reparticiones estatales. Entonces, se libra una fuerte disputa entre ellos por acceder a los cargos en donde el precio por el servicio prestado es mayor.

Denominacin del estamento gobernante

Los sujetos que conforman el Gobierno de Michelle Bachelet son personas que bien podran clasificarse en lo que los medios de comunicacin denominan clase media, denominacin reservada, normalmente, a los trabajadores, hijos de trabajadores, comerciantes e industriales medianos y pequeos con sus familiares y habitantes de sectores habitacionales que no pertenecen al sector alto. Sin embargo, esta denominacin es tremendamente equvoca; adems, acarrea un problema adicional pues la generalidad de la poblacin chilena se declara pertenecer a ella.

Poulantzas emplea la palabra litepara definir este tipo de sujetos que postula a los empleos mejor remunerados y no tiene una extraccin de clase empresarial sino se trata de hijos de vendedores de fuerza de trabajo pero con fuertes ambiciones personales, la generalidad de los cuales solamente est preocupada de obtener cargos polticos que le permita tener acceso a las mismas regalas de las que goza la clase alta.

En un artculo reciente, Edison Ortz llama a esos estamentos burguesa fiscal y fija su fecha de inicio en el ao 2007, bajo el gobierno anterior de Bachelet [6] .

La identificacin de esta fraccin de clase no deja de ser interesante. Dejemos, no obstante, a un lado la consideracin de su reciente constitucin; fijmosla muchos aos antes, en Europa, con el desarrollo del capital y su independencia cada vez ms manifiesta. Se trata de una fraccin de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo que empez dedicndose a la administracin de las empresas y que, en el campo poltico, se organiz al amparo de los sectores social demcratas. En Chile, su presencia se advierte ya en los gobiernos radicales; luego, en el gobierno del general Carlos Ibez y en el de la Democracia Cristiana. De ah hay un salto que nos lleva al gobierno de la Concertacin en 1990 y hasta nuestros das. No se origina en el Estado sino por las mismas razones que lo hace en el mbito privado: la necesidad de personas que administren las empresas; en el plano poltico, la necesidad de personas que tomen bajo su direccin la administracin del pas. Esta fraccin burguesa administradora de capitales en la empresa privada y administradora del Estado en el campo pblico es ejercida por los regmenes de turno y es un factor que tienta de sobremanera a los partidos cuya militancia est conformada por elementos que estructuralmente pertenecen al campo de los vendedores de fuerza o capacidad de trabajo y se definen como izquierda pues encuentran en el Estado una fuente de trabajo que les permite dirigir y emular, as, el dominio sin contrapeso que sobre la sociedad ejercen las clases altas.

Caractersticas de la burguesa administradora del estado

1. Tiende a ocupar los cargos de direccin del Estado. Estos cargos son, en lo poltico, organismos del Estado, ministerios, subsecretaras, superintendencias, intendencias y gobernaciones, embajadas, consulados y representaciones diplomticas en los organismos internacionales; en el aspecto econmico, acceden a la direccin de empresas y servicios del Estado. La fraccin burguesa administradora del Estado no accede a puestos de trabajo que no sean jefaturas pues son los cargos de direccin los que permiten a estos sujetos realizarse como una alternativa frente a la empresa privada.

2. Tiene vocacin de mando. Son elementos que se instalan solamente en los peldaos ms altos de la pirmide social reproduciendo la vertical estructura de la sociedad en el estamento estatal. Son personas tremendamente seguras de s mismas y absolutamente convencidas de tener la capacidad que se requiere para resolver los problemas de los dems. Por lo mismo, son reservados a la vez que arrogantes; no piden ni dan consejos, sino entregan directrices, rdenes o instrucciones de cmo hay que proceder.

Rodrigo Peailillo parece identificar a este tipo de personas. Hombre de la Generacin del 90, uno de los tantos dirigentes estudiantiles que trabajaron con Sergio Bitar, Ricardo Lagos Webar y Francisco Vidal y coparon los cargos vacantes en la presidencia [7] , Peailillo pertenece a la zona Sur del pas; sus profesores tienen gratos recuerdos suyos como asimismo sus compaeros, algunos de los cuales han confesado recordar de l que jams le gust su apellido. Ingres al PPD cuando era vocero de la CONFECH, fue presidente de la Federacin de Estudiantes de la Universidad del Biobo y trabaj junto a Carolina Cucumides, presidenta de la Federacin de Estudiantes de la USACH, en la campaa de 2005 por Bachelet [8] .En 2006 firm un pacto destinado a terminar con las movilizaciones de los jvenes universitarios siendo acusado de traicin al movimiento estudiantil por el presidente de la FECH, el militante del PC Rodrigo Roco. Junt a su gente en la Fundacin Para la Democracia, que cre Sergio Bitar, y tiene vocacin de direccin. De su generacin se dice:

Son cerrados, trabajan con gente de su confianza y llevan a sus amigos a todas partes; no hay duda que ahora van a repartirse los cargos clave [9] .

El entorno de Peailillo lo compone un cerrado grupo de cinco personas, todos ellos militantes del PPD, tambin amigos de Sergio Bitar y Francisco Vidal, miembros de la Fundacin Dialoga, y enemigos declarados de Guido Girardi. Algunos medios de comunicacin estiman que estas personas deberan pasar a desempearse en el segundo piso de la Moneda. Son Hctor Cucumides, Cristin Riquelme, Carolina Cucumides, Consuelo Mac Lean, y Gabriel Seplveda. Este ltimo es amigo personal de Rodrigo Peailillo desde la poca en que fuera Gobernador de Arauco; con posterioridad a su nombramiento, asumi el PPD lvaro Rivas Rivera, amigo, a su vez de Felipe Harboe. Rivas fue el artfice de la represin en contra de los trabajadores forestales en donde cay muerto el obrero Rodrigo Cisterna [10] .

3.  Acceso a las rentas elevadas. El acceder a cargos premiados con rentas elevadas es una de las caractersticas fundamentales de esta fraccin; si hay puestos de direccin que se sirven gratuitamente o no confieren el derecho a obtener rentas elevadas, la fraccin burguesa administradora del Estado no se interesa por aquellos. La remuneracin asignada a los cargos deben estar en estricta armona con la escala jerrquica establecida para los mismos.

Esta tendencia se hace ms evidente al momento de abandonar los cargos pblicos porque los polticos que luchaban por la abolicin del sistema de las AFP corren a disputar su lugar en los sillones vacantes de los directorios de esas empresas. Particularmente voraces en este sentido han sido los demcratacristianos que, segn una informacin aparecida en la segunda quincena de febrero de 2014,

[] 22 de los 32 postulantes vinculados a la Concertacin pertenecen o han sido parte de la falange, versus 5 PPD, 3 PS y 2 independientes. Lo que implica que 69% de los candidatos de la Concertacin que ha integrado el registro es o ha sido parte de la falange [11] .

La tendencia descrita se mantiene en otras instituciones como las ISAPRES, Bancos e instituciones financieras, especialmente en los directorios, que comenzaron a ser fuertemente remunerados a partir de la poca de Pinochet; esta poltica de remunerar a concejales y directores de empresas o instituciones no slo se ha mantenido en Chile sino es parte de la institucionalidad al extremo que, incluso en organismos recientemente creados como lo es el Instituto Nacional de Derechos Humanos tambin los cargos de directores o consejeros son remunerados lo que los hace bastante apetitosos para la fraccin burguesa administradora del Estado [12] . Se puede inferir, de ello, que el desempeo de tales cargos, ms que un apostolado es un buen negocio para quien accede a ellos. No se explica, de otra manera, que el propio senador del PS Camilo Escalona se haya quejado amargamente ante el espectculo brindado por los militantes de Nueva Mayora en torno a la reparticin de cargos fiscales:

Pareciera que las preocupaciones (de la Nueva Mayora) se subsumen en el exclusivo mbito de las postulaciones a futuros cargos en el aparato administrativo [13] .

Camilo Escalona es el hombre fuerte tras el biombo, en el pacto Nueva Mayora. Tanto Bachelet como su gente reproducen sus formas de hacer poltica.

4. Se trata de tcnicos o profesionales que mantienen o han mantenido profundos vnculos con el empresariado o con el estamento dirigente nacional (partidos polticos, corporaciones y universidades) [14] . Uno de estos casos lo protagoniza el Subsecretario de Pesca Ral Snico, quien abandon a su suerte a los pescadores artesanales durante el primer perodo de Bachelet, para dar apoyo a aquellos que solidarizaban con el grupo conocido como Las Siete Familias [15] .

5. Se organizan en crculos cerrados, hermticos, sostenindose y apoyndose unos a otros . Ello implica que slo se conceden ayuda entre s o a sus familiares. Constituyen, en consecuencia, una verdadera hermandad o maffia que, aunque difieran ideolgicamente en algunos aspectos, para poder perpetuarse deben respetar una sola norma cual es Hagamos lo que hagamos y digamos lo que digamos, debemos recordar que estamos todos de acuerdo.

Cuando se iniciaron las discusiones acerca de quines iran a integrar el equipo de subsecretarios del nuevo Gobierno de Michelle Bachelet, al interior del PPD se produjo una disputa pintoresca que identifica con gran propiedad esta tendencia de la burguesa administradora del Estado a defender las prebendas slo para el cerrado grupo de familiares. Fue en enero pasado, cuando se trat de nominar a quien haba de designarse Subsecretaria de Economa, cargo que haba sido asignado a una militante del PPD. Las discusiones no se realizaron en las bases del partido, que en verdad ni siquiera se enteraron de lo que suceda, sino se trat de un problema propio de la dirigencia. El jefe de la bancada de diputados PPD Marco Nez plante que ese cargo deba ser desempeado por su cnyuge Pamela Figueroa, que es vicepresidenta del partido. El senador electo Felipe Harboe, que es amigo de Peailillo e incondicional de Bachelet, propuso a su pareja Katya Trusich quien, en definitiva, fue nominada para el cargo. Del mismo modo, fue Harboe quien obtuvo la nominacin de Antonio Frey para asumir otra Subsecretara del PPD. Las bases partidarias son completamente ignoradas por estos sujetos [16] .

6. Son personas que no slo militan en organizaciones polticas progresistas, sino dicen estar en la defensa del inters de los trabajadores, de los pobres y de los derechos humanos , manifestndose como contradictorias al sistema, aunque hacen lo contrario en la prctica.

7. Son sujetos propensos a cometer actos que sobrepasan las normas legales , lo que los hace simpticos al resto social porque los ven como rebeldes, capaces de emprender acciones arriesgadas [17] .

8. La generalidad de estos sujetos tiene experiencia, requisito muy valorado y que implica haber servido en reparticiones del Estado en administraciones anteriores bajo la atenta mirada de los superiores. No hay que olvidar que se trata de ex funcionarios del Estado (embajadores, cnsules, jefes de empresas o servicios estatales, consejeros, o hijos de aquellos a quienes sus propios padres intentaron colocarlos en labores de direccin). Son sujetos de adscripcin estatal, ex dirigentes estudiantiles que destacan por su lealtad a quienes han detentado el mando o su incondicionalidad a una estructura partidaria fuertemente jerarquizada.

En el caso del nuevo Gobierno de Bachelet, existen personas con experiencia, sin lugar a dudas. Lo reconoce el propio parlamentario del PPD Antonio Leal cuando asegura:

[] este gabinete tiene en su interior personeros de amplia y probada experiencia y calidad poltica y tcnica, ex ministros, destacados parlamentarios, asesores que gobernaron ya con Bachelet, exponentes que jugaron roles relevantes en instituciones internacionales, los cuales, encabezados por la Presidenta electa, darn peso poltico y densidad al debate y a las decisiones que se adopten [18] .

La experiencia, no obstante, si bien contribuye e evitar la comisin de dislates, hace tambin reproducir a unos lo que otros intentaron con xito en el pasado; la experiencia, en consecuencia y por regla general, no es innovacin, sino reproduccin. Y si en determinados momentos ciertos estamentos gubernamentales son considerados como la descendencia de sus antecesores (Vidal, Harboe, Bitar) no es sino porque la experiencia los ha hecho actuar de esa manera. Y es que as funciona el principio de la repeticin. Por eso, no sorprende que, en una entrevista hecha por El Mercurio durante el mes de febrero a Francisco Vidal, ex ministro de Bachelet, hombre que, por lo dems, siempre ha pertenecido a lo que l mismo denomina aristocracia concertacionista, expresara de Rodrigo Peailillo:

Ser un estupendo ministro del Interior. Lo que pasa es que Peailillo va a ser atacado desde varios ngulos, porque no pertenece a la aristocracia concertacionista. l, por su historia, no pertenece a la elite concertacioonista. Lo que pasa es que no es de Casa de Piedra ni del Mnchen. La aristocracia de la Concertacin condujo el proceso casi 20 aos. Es el partido transversal. Esa es la aristocracia. Rodrigo tiene 40 aos, pero tiene la experiencia de dirigente estudiantil, pasando a funcionario profesional de la Subdere, pasando a gobernador de Arauco tres aos, pasando a jefe de campaa el 2005 de Bachelet, pasando a ser jefe de gabinete cuatro aos de Bachelet en La Moneda y pasando a ser nueva mente jefe de campaa. As como yo soy el nio smbolo de plato repetido, Peailillo es elsmbolo del rostro nuevo [19] .

Porque Peailillo es, s, un rostro nuevo, aunque no un hombre nuevo, sino la reproduccin de sus antecesores, entre otros, del propio Francisco Vidal; a pesar que, de l, haya dicho Sergio Bitar:

[] no nos enorgullece tener un ministro del Interior joven, nuevo, con las capacidades que ha demostrado hasta ahora, que han sido buenas? No debemos ayudarlo? [20]

Como muchos otros, debemos presumir que la savia joven es produccin y reproduccin de la lite concertacionista, con sus vicios y virtudes. Porque los jvenes que se forman al amparo de determinadas prcticas tienen por finalidad reproducirlas, no abrogarlas. No basta con aseverar que se es joven para considerarse artfice de los cambios. Los ejemplos de Jaime Guzmn, en un extremo, y de Clotario Blest, en el otro, ayudan a entender que las luchas generacionales constituyen una de las tantas falacias que se esgrimen para demostrar lo indemostrable, pues hay viejos que advierten con mayor facilidad cundo comienza o termina una poca de cambios; no ocurre lo mismo con ciertos jvenes cuya nica finalidad es resolver, de una vez por todas, su marginalidad econmica. Por lo mismo, no ser fcil encontrar personas con vocacin de servicio en favor de los sectores dominados entre quienes manifiestan apetitos de poder, sino a sujetos ms bien preocupados de resolver sus problemas personales y familiares, y emular las prebendas de las que hacen gala las clases dominantes. En gran medida, son ellos el legado de una dictadura que se niega a morir. Constituyen un claro testimonio que Pinochet jams ha sido vencido en estos aos de democracia sino, por el contrario, sigue imponindose como constructor de una cultura que ha hecho del mercado, la competencia y la farndula [21] un modo de vida.

Representacin espuria de la dominacin y fraccin administradora del estado

Hemos dicho que las clases sociales se establecen en la prctica poltica, no en su procedencia. Cuando una clase social realiza los intereses de su antagonista se dice que ha asumido su representacin espuria; ocurre ello porque deja de representar naturalmente a los sectores de los cuales procede y toma las banderas de lucha de sus contrarios. En la escena poltica de una nacin es posible, por consiguiente, descubrir dos tipos de representacin:

1) la natural o autntica, que es la que realizan aquellos elementos que provienen de los mismos sectores que dicen representar; y ,

2) la espuria o advenediza, que es aquella que realizan los elementos provenientes de sectores diferentes a los que dicen representar.

La representacin poltica natural de las clases dominantes nunca asume la representacin poltica de las clases dominadas. No sucede as con la representacin natural de las clases o fracciones de clase dominadas que, a menudo, s asumen la representacin de intereses contrarios a los suyos. Es lo que realiza esa fraccin de las clases dominadas que se especializa en labores administrativas del Estado. Gracias a ella se hace posible la representacin espuria de las clases dominantes

Posibilidades de cambios estructurales

As planteadas las cosas, las posibilidades de introducir cambios estructurales en la evolucin del sistema se presentan en el carcter de completamente ilusorias, salvo que las protestas sociales conduzcan a una situacin por entero nueva. De lo cual se infiere que la generalidad de los cambios prometidos por el pacto gobernante (si es que se emprenden) se orientar por la senda del mercado y de la competencia. Al contrario de lo que se piensa, el modelo se ir robusteciendo y adquiriendo mayor dinamismo. Las contrataciones que han empezado a realizar los flamantes nuevos ministros de Hacienda y Economa as lo indican [22] . Y hasta es posible que, en materia de leyes electorales, no existan mayores cambios al sistema binominal pues su vigencia robustece la permanencia del pacto Nueva Mayora. La posibilidad de una Asamblea Constituyente se aleja definitivamente y, si puede ser mencionada en el futuro, tal vez lo sea para referirse a una asamblea constituida por parlamentarios y hombres buenos. La incorporacin de una AFP estatal al sistema de AFP que existe actualmente aumentar las posibilidades de desarrollar la fraccin administradora del Estado, robustecer a dicho sistema y dinamizar (slo hasta cierto punto, tambin) la competencia entre esas instituciones. No habr grandes cambios en sistema de las ISAPRES y hasta es posible que la gratuidad de la educacin (tanto secundaria como universitaria) aumente las ganancias tanto de los sostenedores de colegios privados como de las universidades del pas.

Rol del partido comunista - PC

Es difcil suponer que la participacin del PC contribuya a hacer ms viables los cambios. Los hechos ocurridos en estos cien das de pregobierno as lo indican. Por lo dems, en parte de la dirigencia de ese partido campean ideas autoritarias, jerrquicas y verticales. No hay que olvidar que el presidente del PC ha defendido la existencia de una estirpe dinstica en Corea, lo que, paradojalmente, no es un ndice que aliente a suponer que ha entendido a cabalidad las tesis que expusiera Karl Marx en sus escritos.

De si el PC puede influir en el conglomerado gobiernista parece, por consiguiente, bastante poco probable. De hecho, hasta ahora no ha podido, siquiera, influir en la destitucin de dos de las autoridades designadas para dirigir las regiones de Tarapac y Antofagasta. El diputado Hugo Gutirrez, que sostuvo una dura disputa con el senador Fulvio Rossi, por la designacin del intendente de Tarapac Mitchel Cartes (PS), ha postergado indefinidamente las acciones judiciales que pensaba interponer en contra de dichas autoridades que manejaron indebidamente los fondos del Estado. A pesar de ello, el diputado Gutirrez sigue llamando mi presidenta a Bachelet.

Yo no he hecho ninguna crtica ni a mi Presidenta ni a las decisiones que ha tomado con respecto a la formacin de su gabinete [23] .

Tampoco el PC ha podido hacer algo en relacin al designado intendente de Atacama, el socialista Miguel Vargas, ex director del SERNAC, involucrado igualmente en actos de dudosa moralidad. Sin embargo, el caso de Carolina Echeverra Moya, militante del PPD, resulta, simplemente, asombroso.

La nueva Subsecretaria de Defensa que, por desconocidas artes, se desempe junto a Bachelet durante su desempeo como ministra de Defensa de Ricardo Lagos, pas a ocupar el cargo de subsecretaria de Marina ya bajo el gobierno mismo de aquella. En 2008, un grupo de marinos, que fueron torturados y dados de baja por la Marina con antelacin al golpe militar de 1973, intentaron obtener hacer valer sus derechos a travs de deducir una querella criminal en contra de la Armada por los abuso de los cuales haban sido objeto; los marinos exigan, adems, ser indemnizados por ello. Simultneamente, presentaron una solicitud en la que exigieron se les reconociera su calidad de exonerados. Como dicho reconocimiento tardara, solicitaron una una entrevista con Carolina Echeverra. All fueron informados que, para obtener lo que solicitaban, deban previamente retirar la querella presentada contra los institutos armados. Los marinos accedieron; sin embargo, la subsecretaria no cumpli con la promesa empeada. Se les dijo que no era posible reconocerlos como tales en base a una serie de subterfugios en los que particip, adems, el actual ministro de Hacienda Alberto Arenas. No deja de ser sarcstico el hecho que el reconocimiento de su calidad de exonerados les haya sido otorgado bajo el gobierno de Sebastin Piera.

Ese hecho, con todo, no ha sido lo nico turbio en el nombramiento de Carlina Echeverra como Subsecretaria de Defensa. Se ha sabido que esa persona ocult ser hija de Victor Echeverra, oficial de Ejrcito que particip en las torturas de Mercedes Bulnes Nez, esposa de Roberto Celedn, abogado de Derechos Humanos; de Carlos Prez, oficial de Ejrcito; de Mnica Echeverra, viuda de Fernando Castillo Velasco, y de la actriz Coca Rudolphy, entre muchos otros. Por lo dems, es conocido el hecho que su propio marido estuvo involucrado en negocios turbios con el Estado durante el perodo en que ella ejerci como Subsecretaria de Marina bajo el gobierno de Bachelet.

El sacerdote Jos Aldunate, que no se caracteriza por ser una persona que busque la publicidad, ha sostenido que la recin nombrada subsecretaria debe renunciar; tambin lo ha hecho Lorena Pizarro, a nombre de la Agrupacin de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Sin embargo, todas esas voces han sido ignoradas. Bachelet y Peailillo manifiestan respaldar a Carolina Echeverra y tambin lo ha hecho el diputado DC y futuro ministro de Defensa Jorge Burgos.

Conclusin

Podemos, pues, concluir este anlisis diciendo que, verdaderamente, no es necesario escribir un documento, como el que habamos proyectado a propsito de la crisis de Renovacin Nacional, para develar la naturaleza del partido que el empresariado necesita hoy construir. En realidad, hablar sobre ese partido nos parece intil toda vez que sus eventuales mentores se encuentran admirablemente bien representados en el pacto denominado Nueva Mayora. Es cierto que se trata de una representacin espuria, pero es una representacin plenamente vlida para los fines de la defensa de sus intereses. Hay empresarios que ya advirtieron en el pasado el enorme potencial proclive a sus intereses que se manifestaba en la Concertacin de Partidos Por la Democracia, y tomaron oportunamente partido al lado de esa entidad; hay otros que se han incorporado en el presente y, seguramente, habr otros lo harn en el futuro. Andronico Luksic y Anacleto Angelini lo hicieron desde sus inicios; Horst Paulmann lo hace hoy, junto a la familia Solari y los Matte. Y de no resolverse la crisis de los partidos de la Alianza, tambin otros grupos econmicos irn engrosando las filas de Nueva Mayora, incluido Julio Ponce Lerou que ha levantado su iracunda voz en contra del Gobierno de Piera.

Sorprendente? No, en modo alguno. Basta tan slo cavilar acerca del enorme caudal de recursos dinerarios empleados para asegurar el triunfo de Bachelet que, segn el Servicio Electoral SERVEL fueron cinco mil trescientos setenta y siete millones ciento veinticinco mil cien pesos ($ 5.377.125.1009. Si bien se dice que mil millones de pesos ($ 1.000.000.000) fueron aportados por el Partido Socialista y que dos mil treinta y seis millones cuatrocientos diecisis mil setecientos veintisiete pesos ($ 2.036.416.727) fueron obtenidos de un prstamo concedido por el BancoEstado, no deja de llamar la atencin que ochocientos cincuenta y tres millones de pesos ($ 853.000.000) hayan provenido de los llamados aportes annimos y que mil cuatrocientos cinco millones ($ 1.405.000.000) hayan salido de los aportes reservados. No dice un viejo adagio espaol que

Sacristan que vende velas y no tiene cerera;

de dnde pecatas mea, si no es de la sacrista?

Se trata de diez millones setecientos cincuenta y cuatro mil doscientos cincuenta dlares (US $ 10.754.250), contra los tres mil cuatrocientos setenta y cuatro millones setecientos noventa y un mil doscientos cincuenta y un pesos (US $ 6.949.582) de la candidata de la derecha [24] . La pregunta es obvia. De dnde sali ese dinero? Dnde, entonces, se encuentra el verdadero poder econmico? Dnde est la verdadera derecha? Qu posibilidades tienen las organizaciones populares de levantar candidaturas de obreros, campesinos, pobladores, estudiantes, dueas de casa, en fin? Visto lo que sucede en el pas, pareciera no caber duda que, en realidad, el nico partido que falta por construir es el partido de las clases dominadas, aquella organizacin que debe ser, como deca Marx, el partido en el exacto sentido de la palabra. Los ricos tienen quienes los van a defender. Siempre.

Santiago, marzo de 2014



[1] Vase nuestro documento Un gabinete para Michelle, publicado en este mismo peridico en el curso del pasado mes de febrero.

[2] Alberoni, Francesco: Genesi, Garzanti Editore S.P.A., Milano, 1989, pg. 221.

[3] Vase de Friedrich Engels su obra El origen de la familia, de la propiedad y del Estado.

[4] Estas afirmaciones se formulan con el auxilio del testimonio de varias personas que vivieron en la RDA y que fueron consultadas por el autor.

[5] Seplveda, Nicols: Peirano advirti al bacheletismo de vnculos familiares y empresariales que podran complicarla para asumir en Educacin, El Mostrador, 17 de febrero de 2014.

[6] Ortz, Edison:La Nueva Burguesa Fiscal, El Mostrador, 25 de febrero de 2014.

[7] Seplveda, Nicols: El lote de poder que rodea a Peailillo, el favorito de Bachelet, El Mostrador, 14 de febrero de 2014.

[8] Carolina Cucumides trabaja junto a Carolina Toh en la Municipalidad de Santiago. Forma parte del grupo de Felipe Harboe y Sergio Bitar.

[9] Seplveda, Nicols: Id. (7).

[10] Vase del autor La rebelin de los trabajadores forestales, editado por Senda F rlag.

[11] Urquieta Ch., Claudia: El listado de polticos que ha postulado a ocupar sillones en el cuestionado sistema de AFPs, El Mostrador, 24 de febrero de 2014.

[12] Hasta 1973 no se pagaba a los concejales municipales que, por lo dems, se llamaban regidores; las remuneraciones que se daban a los consejeros del Banco Central,CODELCO, ENAP, ECA y dems empresas estatales o semiestatales eran irrisorias y alcanzaban apenas para comprar una caja de cigarrillos. Eran verdaderas cargas pblicas para quien las desempeaba, y no cargos pblicos por los que se disputa hoy su desempeo.

[13] Vega, Bernardo: Camilo Escalona:Lamento el exceso de lucha por los cargos, El Mercurio, 09 de febrero de 2014, pg. C-4.

[14] En el caso del nuevo gabinete de la presidenta Bachelet, ilustran este tipo de vnculos el caso de la ministra de Minera Aurora Williams, que se desempeara como gerente de la empresa ATI (Antofagasta Terminal International), perteneciente al Grupo Luksic. En el puerto de Antofagasta, esta empresa instal un galpn para servir de recepcin, acopio y remolque de concentrado de cobre, con grave riesgo para la salud de la poblacin de esa ciudad. Existen recursos de proteccin, declaraciones del Colegio Mdico Regional y protestas de vecinos que ven repetirse el caso de otras localidades invadidas de polimetales. Sin embargo, el nombramiento de esta persona, ligada al Grupo Luksic, ha seguido a firme y lo ms probable es que se mantenga. No es extrao: el Grupo Luksic es uno de los grupos econmicos sostenedores de la Nueva Mayora(Vase de Urquieta CH., Claudia: El conflicto medioambiental en Antofagasta que salpica a la ministra de Minera de Bachelet, El Mostrador, 20 de febrero de 2014).

La situacin de Aurora Williams no es diferente del que afecta a Paulina Saball, ministra de la Vivienda de Bachelet con la Celulosa Constitucin (hoy Celulosa Arauco) CELCO. En efecto, Saball se desempeaba en la Comisin Nacional de Medio Ambiente CONAMA cuando se hizo pblico que haba sido jefa de Gabinete del ministro de Patricio Aylwin Alberto Etchegaray Aubry. Etchegaray Aubry pas a desempearse, despus, como presidente de CELCO, de propiedad del Grupo Angelini. Saball nada hizo para sancionar a esa empresa por verter material txico al ro que envenen a los cisnes cuello negro. El Grupo Angelini es otro de los sostenedores del pacto Nueva Mayora (Vase de Redaccin:El vnculo de la nueva ministra de la Vivienda con CELCO, El Mostrador, 19 de febrero de 2014).

[15] Gonzlez, Pablo: El nuevo subsecretario de Pesca y su apoyo a las Siete Familias, El Mostrador, 11 de febrero de 2014.

[16] Saldivia, Carlos: La primera muestra de fuerza de Mahmud Aleuy en Interior, El Mercurio, de febrero de 2014, pg. D-5.

[17] Uno de los casos que revela este afn desmedido por acceder a ingresos mayores recurriendo a la ilicitud lo muestra lo sucedido con el nombrado Subsecretario de Obras Pblicas, el PPD Sergio Galilea, ex intendente de la Regin de Los Lagos, que fuera objeto de una demanda en contra suya deducida por la Contralora General de la Repblica. El caso se refiere a la entrega de los denominados bonos Chaitn que fueron dineros entregados a los pobladores damnificados por la erupcin del volcn Chaitn en 2008. En el juicio se encuentran, adems, implicados el entonces jefe del Departamento de Finanzas y Presupuesto de la Intendencia, Jorge Barrientos, y el jefe de Administracin de la Intendencia regional, Ramn Garca. Vase Redaccin: Juicio de cuentas en Contralora complica a Subsecretario de Obras Pblicas nominado por Bachelet, El Mostrador, 21 de febrero de 2014.

[18] Leal, Antonio: Bachelet, su gabinete y la cuadratura del crculo, El Mostrador, 21 de febrero de 2014.

[19] Herrera, Mariela y Saldivia, Carlos: Peailillo va a ser atacado desde varios ngulos porque no pertenece a la aristocracia concertacionista, El Mercurio, 16 de febrero de 2014, pg. D-6.

[20] Vega, Macarena: Me asalta la duda de si la direccin poltica de la Nueva Mayora [] , El Mercurio, 21 de febrero de 2014, pg. C-5.

[21] Una de esas personas, de filiacin PPD, confesaba que necesitaba un sueldo que le permitiera mantener no slo su hogar sino una parcela que haba adquirido en una localidad cercana a Santiago para pagar el sueldo a los inquilinos y cuidadores.

[22] Alberto Arenas, ministro de Hacienda de Bachelet, se ha dedicado a reclutar a todos sus colaboradores de la Direccin de Presupuesto, llamando a Caludio Soto, Enrique Paris, Jorge Rodrguez y Julio Valladares, entre otros; por su parte, Luis Felipe Cspedes, que asume en Economa, lo ha hecho entre elementos que apoyaron a Andrs Velasco, entre ellos a Cristbal Marshall y a Pablo Berazaluce.

[23] Vega, Bernardo: Rossi y Gutirrez abordan pugna por intendente, El Mercurio, 14 de febrero 2014, pg. C-2.

[24] La Tercera digital de 23 de enero de 2014.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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