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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2014

Zapatistas a los veinte

Laura Carlsen
Programa de las Amricas


Existen dos pruebas para los movimientos sociales: permanencia y regeneracin. Dos dcadas despus, el movimiento zapatista puede asegurar que pas ambas.

Miles de zapatistas asistieron en enero para celebrar el vigsimo aniversario del levantamiento de 1994 del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN). En las celebraciones llevadas a cabo en los cinco Caracoles, o centros regionales de gobierno autnomo zapatista, veteranos junto con adolescentes que ni siquiera haban nacido en los tiempos de la insurreccin bailaron, coquetearon, tiraron cohetes y festejaron su autonoma y el principio de autonoma que est en el corazn de la experiencia zapatista.

Re-emergencia pblica

Para sorpresa de algunos, miles de zapatistas salieron para las fiestas de ao nuevo y de su aniversario. Resulta que su supuesta disintegracin haba sido bastante exagerada. Los medios masivos y la clase poltica acostumbrados a que la cara pblica del zapatismo fuera representada por un hombre blanco hablando a las cmaras comenz a escribir obituarios para el movimiento cuando el Subcomandante Marcos se retir de la escena en el 2006.

A pesar de que las comunidades zapatistas han seguido emitiendo un sinnmero de comunicados denunciando ataques polticos y militares, despojos de tierra y la presencia de fuerzas paramilitares en territorios zapatistas, los medios de comunicacin los han ignorado. En cambio, predijeron que el movimiento estaba moribundo y que pronto merecera slo una folklrica nota de pie de pgina en la inexorable historia del avance del capitalismo global.

La vuelta al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el ao 2012 pareci reafirmar la idea de que Mxico haba vuelto a la normalidad.

Cuando alrededor de 40,000 zapatistas marcharon en silencio el 21 de diciembre de 2012, desmintieron la versin oficial de que su movimiento ya no exista. El comunicado del EZLN fue breve y directo al grano: Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbndose. Es el del nuestro resurgiendo.

El vigsimo aniversario y las celebraciones de ao nuevo marcaron un segundo momento en ese resurgimiento. La fiesta fue un asunto familiar. No hubo acceso para la prensa y a pesar de la aparicin previa al evento de una serie de comunicados del Subcomandante Marcos, la organizacin no sac a la luz ningn documento el 1 de enero, el da del aniversario de la insurreccin. Fue un momento para que los zapatistas se reconocieran, una reafirmacin interna ms que una demostracin poltica.

A pesar de que las fiestas fueran en familia, resulta que los zapatistas tienen una familia extendida muy grande. Miles de simpatizantes y estudiantes la gran mayora jvenes mexicanos y extranjeros que asistieron a La Escuelita acudieron a las celebraciones en los Caracoles y bailaron con sus maestras y maestros zapatistas hasta el amanecer.

La Escuelita comenz en agosto con el fin de ensear la libertad segn los zapatistas. A cada estudiante fue asignado un guardin o tutor del movimiento y fueron a convivir en familias en comunidades zapatistas. Las clases consistieron en revisar el contenido de unos cuadernos preparados para la escuela con los temas de Gobierno autnomo, Participacin de las mujeres en el Gobierno Autnomo y Resistencia autnoma, y en mayor medida, compartir con las familias zapatistas sus actividades cotidianas y largas charlas acompaadas de frijoles y tortillas.

La Escuelita abri las puertas del movimiento a la gente de afuera, que estuvo animada haciendo todo tipo de preguntas sobre la experiencia zapatista a sus familias hospederas. Tambin hizo posible que el movimiento se colocara frente a un espejo mirarse a travs de los ojos de estudiantes que llegaron de otras partes de Mxico y del mundo, a reflexionar sobre sus logros y obstculos y a conocer la experiencia de otras comunidades zapatistas.

En ao nuevo, muchos de los 4,000 estudiantes asistentes a la segunda y tercera vuelta de La Escuelita fueron a Oventic, una comunidad neblinosa en las montaas cerca de la ciudad de San Cristobal de las Casas, otros permanecieron en comunidades ms lejanas con sus familias adoptivas para unirse a la msica, las competencias deportivas, las plticas y el baile.

Viviendo fuera del sistema

El aniversario puso al movimiento en la mesa del debate, dos dcadas despus de que miles de indgenas mayas enmascarados salieron de la selva y las montaas con formacin militar para tomar cinco municipios en el estado de Chiapas.

El Subcomandante Marcos public una serie de sus caractersticos comunicados tejiendo reflexiones acerca de la muerte (no es la muerte la que preocupa y ocupa, sino la vida) y la biografa (la historiografa se nutre de individualidades; la historia aprende de pueblos) con reflexiones sobre la organizacin y una historia del escarabajo Durito.

Los crticos se apresuraron a resaltar el hecho de que la pobreza todava existe dentro de las comunidades zapatistas hecho jams negado por la organizacin y obvio a los visitantes. Periodistas y dizque expertos inventaron y despus distribuyeron estadsticas con nmeros de miembros de la base zapatista, la extensin territorial y las condiciones de vida en la regiones autnomas. Varios aseguraron que el famoso movimiento haba fracasado por no haber eliminado la pobreza en sus comunidades o por no haber mantenido el alto perfil meditico de los primeros aos.

Lo que los reporteros no entendieron al inmiscuirse en las celebraciones cerradas a la prensa es el significado de autonoma.

El zapatismo pronuncia la palabra con orgullo, parecido a la manera en que se hablara de los hijos o nietos. Sus comunidades han aprendido a vivir fuera del sistema y del tradicional esquema de poder. La decepcin frente a la traicin del gobierno mexicano al rechazar su propia firma en los Acuerdos de San Andrs de 1996 llev a la decisin de dejar de priorizar los cambios institucionales y construir desde la base para lograr sus objetivos de una vida digna con libertad y justicia.

Imagine comunidades donde las autoridades locales rotan para evitar la acumulacin del poder, los partidos polticos no tienen papel ni presencia, y los programas del Estado histricamente utlizados para comprar o cooptar a la gente que lucha por sus derechos estn vedados. Una gran parte de la comida es producida por la comunidad, cooperativas compran y comercian, y las decisiones se toman de manera colectiva, lejos de ser impuestas por el Estado. Los zapatistas han recuperado formas de autogobierno practicadas durante siglos en comunidades indgenas anteriores a la conquista espaola, adaptndolas a sus principios y aprendizajes.

La comandanta Hortensia dijo a la gente en Oventic: Nuestros pueblos han empezado a vivir y a gobernarse con sus propias formas de pensar y de entender como los hacan nuestros padres y abuelos. Es decir, hemos empezado a vivir la autonoma y la libertad segn los y las zapatistas. Continu: En nuestros trabajos en todos los niveles estamos tratando de avanzar, de mejorar, de organizar y fortalecer entre todos hombres, mujeres, nios, jvenes y ancianos.

Agreg que hace veinte aos, cuando los zapatistas dijeron por primera vez Ya basta!, No exista ningn nivel de autoridad que fuese del pueblo. Ahora tenemos nuestros propios gobiernos autnomos. Bien a o mal que se haya hecho, pero es la voluntad del pueblo.

Los zapatistas y las zapatistas saben que el progreso para mejorar las condiciones materiales ha sido lento y dificultado por obstculos y errores. Pero expresan un profundo orgullo por lo construido mediante su organizacin. Las clnicas de salud -aunque frecuentemente les faltan medicinas, equipo y personal usan medicinas naturales producidas por las cooperativas comunitarias y algunas tienen reas especiales donde parteras instruidas atienden los partos. Escuelas con equipo rudimentario ensean en el idioma de la comunidad, basndose en el mundo real en el que nios y nias viven y en conceptos bsicos de libertad, equidad y cooperacin. La organizacin de defensa y produccin en las comunidades muestra disciplina y compromiso.

El aniversario zapatista mostr que a sus 20 aos, esta organizacin poltico-militar que no es fcil clasificar y que, como dicen, ha avanzado con aciertos y tropezones es lo que la democracia debera ser: un esfuerzo continuo y colectivo por la construccin de una vida digna. Cuando la militancia se reuni desde sus comunidades a lo largo del territorio para celebrar, el mayor logro que destac fue la sobrevivencia de su organizacin despus de 20 aos de ataques, ellos seguen ah, gobernando en sus propias comunidades, criando nuevas generaciones zapatistas y sobrellevando el dilogo con el mundo externo que ha enriquecido a ambas partes.

Las comunidades han sobrevivido el relevo en una carrera de largo aliento, pasando la estafeta de una generacin a otra. La juventud constituye una parte importante de la base zapatista ahora, y cada vez hay ms y ms lderes jvenes. Educados en escuelas con el sistema educativo zapatista y criados en comunidades zapatistas, una nueva generacin est comenzando a tener posiciones de autoridad en los pueblos. Su orgullo en asumir la identidad colectiva de su organizacin es evidente y es otra marca del poder prevaleciente en la experiencia de la autonoma.

El papel de la mujer tambin se ha transformado visiblemente -no solamente en el nmero de mujeres en posicin de lderes, sino tambin en los aspectos de la vida diaria, como puede verse en el aumento de la participacin masculina en los trabajos de casa y educacin de los nios, adems de severas sanciones como consecuencia de actos de violencia contra la mujer. El cambio de direccin desde la marginacin sumisa hacia un gobierno indgena autnomo marca una importante diferencia en sus vidas, incluso a pesar de la pobreza que permanece.

Evaluando las dos dcadas de experiencia, la mayora de los crticos ignoran estos factores subjetivos. Al abrir las comunidades a los participantes en La Escuelita, los zapatistas hicieron algo que la mayora de los gobiernos nunca hacen: permitieron a las personas evaluar pblicamente la experiencia por s mismos.

Los estudiantes que venan de vuelta de La Escuelita rememoraron la experiencia con mucho entusiasmo, describiendo la manera en que sus anfitriones les revelaron un mundo que no es perfecto, sin embargo es un mundo donde cada persona y cada esfuerzo importan, cada logro y cada error son propios.

Una nueva fase?

Mientras los zapatistas celebraban sus logros, juraban corregir sus errores y honraban a sus muertos, tambin disfrutaban de una tradicional fiesta de Ao Nuevo haciendo cohetes de botellas y vistindose con las ropas ms finas. La slida continuidad del zapatismo se uni a fuertes cambios, al sentimiento de que se aproxima una nueva fase dentro de uno de los movimientos revolucionarios ms inclasificables para la historia.

Mientras los estudiantes de todo el mundo se unan con veteranos del movimiento y con miembros ms jvenes de las comunidades, surgieron nuevas posibilidades debajo de un luna en ao nuevo. El contacto con una nueva generacin de apoyadores comprobaron que el movimiento autnomo indgena contina atrayendo a la gente proveniente de distintos rincones. Por ahora, las escuelitas continan. Los zapatistas tambin han reactivado el Congreso Nacional Indgena, con un encuentro realizado en agosto donde cientos de indgenas describieron la situacin de despojo de sus tierras.

Entre lodo, guitarras, vivas!, fuegos artificiales y abrazos, miles de zapatistas dieron la bienvenida al 2014. El debate de si el movimiento est vivo o muerto, victorioso o derrotado, qued atrs junto con el ao 2013. No fue solamente la festividad sin alcohol que puso a la gente en nimo optimista, fue el sentimiento de logros colectivos bajo enormes dificultades. Un sentimiento de tener por fin un futuro.

Yo s que no les importa, escribi el Subcomandante Marcos en una misiva a sus crticos, pero para los hombres y mujeres enmascarados de por aqu, la batalla que importa no es la que se gana o se pierde. Es la siguiente, y para sa se estn planteando nuevos calendarios y nuevos territorios.

Fuente: http://www.cipamericas.org/es/archives/11536



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