Portada :: Mundo :: La nueva fase zapatista
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2005

Un pingino en la Selva Lacandona II/II

Subcomandante Marcos


(La zapatista es apenas una casita, acaso la ms pequea, en una calle llamada "Mxico", en un barrio llamado "Latinoamrica", en una ciudad llamada "Mundo").

Les deca yo sobre las crticas a los sealamientos que sobre Mxico, Latinoamrica y el Mundo, hace la Sexta Declaracin de la Selva Lacandona. Bueno, pues frente a ellas permtanme algunas preguntas:

De en este mundo no cabes.

Qu pasa, por ejemplo, hace ms de una dcada, cuando una nia (digamos de 4 6 aos), indgena y mexicana, ve que su padre, sus hermanos, sus tos, sus primos, o sus vecinos, toman un arma, una bola de pozol y un tanto de tostadas y "se van a la guerra"? Qu pasa cuando algunos no regresan?

Qu pasa cuando esa nia crece y, en lugar de ir por la lea, va a la escuela y aprende a leer y escribir con la historia de lucha de su gente?

Qu pasa cuando esa nia llega a la juventud, despus de 12 aos de ver, or y hablar con [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], espa[email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], brit[email protected], f[email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], flip[email protected], [email protected], argent[email protected], [email protected], [email protected], [email protected], colomb[email protected], [email protected], [email protected], [email protected], d[email protected], [email protected], brasileas, [email protected], [email protected], [email protected], hondure@s, [email protected], y etc[email protected], y saber de cmo son sus pases, sus luchas, sus mundos?

Qu pasa cuando ve que esos hombres y mujeres comparten con su comunidad las carencias, los trabajos, las angustias, las alegras?

Qu pasa con esa nia-luego-pber-luego-jvena despus de ver y escuchar a "las sociedades civiles", durante 12 aos, trayendo no slo proyectos, tambin historias y experiencias de diversas partes de Mxico y del Mundo? Qu pasa cuando ve y escucha a los obreros electricistas, trabajando con [email protected] y [email protected] en la instalacin de una turbina para dotar de luz a una comunidad? Qu pasa cuando se encuentra con los jvenes universitarios en plena huelga de 1999-2000? Qu pasa cuando descubre que en el mundo no slo hay hombres y mujeres, sino que la atraccin y el amor tienen muchos caminos y modos? Qu pasa cuando ve a jvenes estudiantes en el plantn de Amador Hernndez? Qu pasa cuando escucha lo que dijeron los campesinos de otras partes de Mxico? Qu pasa cuando le cuentan de Acteal y los desplazados en Los Altos de Chiapas? Qu pasa cuando conoce de los acuerdos y avances de los pueblos y organizaciones del Congreso Nacional Indgena? Qu pasa cuando se entera que los partidos polticos ignoraron la muerte de los suyos y decidieron desconocer los acuerdos de San Andrs? Qu pasa cuando le cuentan que los paramilitares del PRD atacaron una marcha zapatista, pacfica y para llevarle agua a otros indgenas, y dejaron a varios compaeros heridos de bala, precisamente un 10 de abril? Qu pasa cuando ve a los soldados federales pasar todos los das con sus tanques de guerra, sus vehculos artillados, sus fusiles apuntando a su casa? Qu pasa cuando alguien le cuenta que en un lugar que se llama Ciudad Jurez, secuestran, violan y asesinan a jovencitas como ella y las autoridades no hacen justicia?



Qu pasa cuando escucha a sus hermanos y hermanas, a sus padres, a sus parientes, contar de cuando fueron a la marcha de los 1,111 en 1997, a la consulta de los 5000 en 1999, platicar de lo que vieron y escucharon, de las familias que los recibieron, de cmo es su modo de los ciudadanos, de que tambin luchan, de que tampoco se dejan?

Qu pasa cuando ve, por ejemplo, a Eduardo Galeano, Pablo Gonzlez Casanova, Adolfo Gilly, Alain Touraine, Neil Harvey, con el lodo hasta las rodillas, reunidos en una champa en La Realidad, platicando del neoliberalismo? Qu pasa cuando escucha a Daniel Viglietti cantar en una comunidad "A desalambrar"? Qu pasa cuando ve la obra de teatro "Zorro el zapato" que los nios franceses de Tameratong presentaron en tierra zapatista? Qu pasa cuando ve y escucha a Jos Saramago hablando, hablndole? Qu pasa cuando oye a Osear Chvez cantar en tzotzil? Qu pasa cuando escucha a un indgena Mapuche contar su experiencia de lucha y resistencia en un pas que se llama Chile? Qu pasa cuando se mete a una reunin donde uno que dice que es "piquetero" cuenta de cmo se organizan y resisten en un su pas que se llama Argentina? Qu pasa cuando oye a un indgena de Colombia contar que, en medio de la guerrilla, los paramilitares, los soldados y los asesores militares norteamericanos, sus compaeros tratan de construirse como indgenas que son? Qu pasa cuando oye a los "ciudadanos musiqueros" tocar esa msica muy otra que se llama "rock" en un campamento de desplazados? Qu pasa cuando sabe que los de un equipo italiano de ftbol que se llama Internazionale de Milano apoyaron econmicamente a los heridos y desplazados de Znacantn? Qu pasa cuando ve llegar a un grupo de hombres y mujeres [email protected], [email protected] y brit[email protected] con aparatos electrnicos, y los escucha contar de lo que hacen en sus pases para acabar con las injustcias, mientras le ensean a armar y a usar esos aparatos, y al rato ella ya est frente al micrfono diciendo "Escucha usted Radio Insurgente, la voz de los sin voz, transmitiendo desde las montaas del sureste mexicano, y vamos a empezar con una bonita cumbia que se llama "La Suegra ", y les avisamos a los promotores de salud que ya pasen al Caracol a recoger la vacuna" Qu pasa cuando escucha en la Junta de Buen Gobierno que ese cataln vino desde muy lejos para entregar personalmente lo que un comit de solidaridad junt como apoyo para la resistencia? Qu pasa cuando ve a un norteamericano ir y venir con el caf, la miel y las artesanas (y el producto de su venta), que producen las cooperativas zapatstas, cuando ve que no reclama ninguna atencin especial a pesar de que lleva aos haciendo eso sin que nadie, mas que nosotros, le lleve la cuenta? Qu pasa cuando ve a [email protected] [email protected] traer el dinero para los materiales de la escuela y pues que se ponen a trabajar junto con los indgenas zapatistas en la construccin? Qu pasa cuando ve a una frentista llegar al caracol y entregar un camin lleno de medicinas, aparatos mdicos, camas de hospital y hasta uniformes y zapatos para [email protected] [email protected] de salud, mientras otros jvenes del fzln se distribuyen para ayudar en las clnicas comunitarias? Qu pasa cuando ve que los de "una escuela para Chiapas" llegan, se van y dejan, en efecto, una escuela, un camin escolar, lapiceros, cuadernos, pizarrones? Qu pasa cuando ve que, a la escuela de idiomas que hay en Oventik (y que, en condiciones heroicas mantiene funcionando un compaero "ciudadano"), llegan hindes, coreanos, japoneses, australianos, eslovenos, iranes? Qu pasa cuando mira que llega una persona a entregar con la Comisin de Vigilancia un libro con la traduccin en rabe o en japons o en kurdo, de los comunicados del EZLN y las regalas de su venta?

Qu pasa cuando, por ejemplo, una nia crece y llega a la juventud en la resistencia zapatista, durante 12 aos en las montaas del Sureste mexicano?



Les pregunto porque, por ejemplo, aqu, haciendo la posta de alerta roja en el Cuartel General del EZLN, hay dos insurgentas. Las dos son, como dicen los compas, "cien por ciento indgenas y cien por ciento mexicanas". Una tiene ahora 18 aos y la otra 16. O sea que en 1994 tenan 6 aos la una y 4 la otra. Como ellas hay decenas en nuestras posiciones de montaa, centenas en las milicias, miles en los cargos organizativos y de comunidad, decenas de miles en los pueblos zapatistas. El mando inmediato de las dos que hacen la posta es un teniente insurgente, indgena, de 22 aos, o sea que tena 10 aos en 1994. La posicin est bajo el mando de un capitn insurgente, tambin indgena, al que, como debe de ser, le gusta mucho la literatura, y tiene 24 aos, es decir, 12 aos cuando inici el alzamiento. Y en todas partes de estas tierras hay hombres y mujeres que pasaron de la niez a la juventud y de la juventud a la madurez, en la resistencia zapatista.

Entonces, les pregunto: Qu les digo? Que el mundo es ancho y ajeno? Que slo importa lo que nos pase a nosotros? Que lo que pasa en otras parte de Mxico, de Latinoamrica y del Mundo no nos interesa, que no debemos meternos ni en lo nacional ni en lo internacional, y que debemos encerrarnos (y engaarnos), pensando que podremos lograr, solos, eso por lo que murieron sus parientes? Qu no debemos hacer caso a todas las seales que nos indican que slo haciendo lo que vamos a hacer podremos sobrevivir? Qu debemos negarle el odo y la palabra a quienes no nos han escatimado ni el uno ni la otra? Qu debemos respetar y apoyar a los mismos polticos que nos negaron una salida digna a la guerra? Qu, antes de salir, tenemos que aprobar ante un jurado calificador para ver si lo que se ha construido ac en 12 aos de guerra tiene mritos suficientes?

En la Sexta Declaracin les contamos que han entrado nuevas generaciones a la lucha. Y No slo son nuevas, tambin tiene otras experiencias, otras historias. No lo dijimos en la Sexta, pero lo digo ahora: son mejores que nosotros, los que empezamos el EZLN e iniciamos el alzamiento. Miran ms lejos, tienen el paso ms firme, son ms abiertos, estn mejor preparados, son ms inteligentes, ms decididos, ms conscientes.

Lo que plantea la Sexta no es un producto "importado", elaborado por un grupo de sabios en un laboratorio ascptco, y luego implantado en un grupo social. La Sexta viene de lo que somos ahora y de donde estamos. Por eso aparecen esas partes primero, porque no se puede comprender lo que nos proponemos, si no se entiende antes lo que ha sido nuestra experiencia y organizacin, es decir, nuestra historia. Y cuando digo "nuestra historia" no estoy hablando slo de la del EZLN, tambin incorporo la de todos esos hombres y mujeres de Mxico, de Latinoamrica y del Mundo que han estado con nosotros... aunque no los hayamos visto y estn en sus mundos, sus luchas, sus experiencias, sus historias.

La lucha zapatista es una champita, una casita ms, tal vez la ms humilde y sencilla entre las que se levantan, con idnticos o mayores penurias y esfuerzos, en esta calle que se llama "Mxico", Quienes habitamos en esa casita, nos identificamos en la banda que puebla todo el barrio bajo que se llama "Latinoamrica", y aspiramos a algo aportar en hacer habitable la gran ciudad que se llama "Mundo". Si esto est mal, adjudquenlo a todos esos hombres y mujeres que, luchando en sus casas, barrios, ciudades, es decir, en sus mundos, tomaron un lugar entre nosotros. No arriba, no abajo, sino con nosotros.





Un Pingino en la Selva Lacandona.

Bueno, lo prometido es deuda. Al inicio de este escrito les dije que les iba a contar del pingino que hay aqu, en las montaas del Sureste Mexicano, as que ah les va.

Sucedi en uno de los cuarteles insurgentes, hace poco ms de un mes, en las vsperas de la Alerta Roja. Me encontraba yo de paso, rumbo a la posicin que sera el cuartel general de la Comandancia General del EZLN. Ah deba recoger a los insurgentes e insurgentas que formaran mi unidad durante la Alerta Roja. El mando del cuartel, un Teniente Coronel Insurgente, terminaba de levantar el campamento y tomaba las disposiciones para mover la impedimenta. Con el fin de no recargarse mucho en el suministro que mandan las bases de apoyo para el sostenimiento de las tropas insurgentes, los combatientes de esta unidad haban desarrollado algunos medios de subsistencia propios: una hortaliza y una granja. Se decidi que de las hortalizas se cargaba lo que se pudiera y lo dems quedaba a la buena de dios. En cuanto a los pollos, gallinas y gallos, pues la alternativa era comerlos o dejarlos. "Mejor los comemos nosotros y no los federales", decidieron, no sin razn, los hombres y mujeres (jvenes menores de 20 aos la mayora), que mantenan esa posicin. Uno a uno, los animales fueron a parar a la olla y, de ah, a los platos hondos de los combatientes. Tampoco eran muchos animales, as que en unos cuantos das, la poblacin avcola se haba reducido a dos o tres ejemplares.

Cuando slo quedaba uno, precisamente el da de la partida, pas lo que pas...

El ltimo pollo empez a caminar erguido, tal vez pretendiendo confundirse con nosotros y pasar desapercibido con esa postura. No s mucho de zoologa, pero parece que la constitucin anatmica de los pollos no est hecha para caminar erguidos, as que, con el bamboleo que le produca el esfuerzo de mantenerse derecho, el pollo caminaba tambalendose y sin atinar un rumbo preciso. Fue entonces que alguien dijo "parece pingino". El hecho provoc risas y stas derivaron en simpata. El pollo pareca, es cierto, un pingino, slo le faltaba la pechera blanca. El caso es que las bromas terminaron por impedir que el "pingino" tuviera el mismo destino que sus compaeros de granja.

Lleg la hora de la salida y, revisando que no quedara nada, se dieron cuenta de que el "pingino" estaba todava ah, tambalendose de un lado a otro, pero sin volver a su posicin natural. "Llevmoslo", dije, y todos me quedaron viendo para ver si bromeaba o era en serio. Fue la insurgenta Toita la que se ofreci a llevarlo. Empezaba a llover y lo puso en su regazo, debajo de la pesada capa de plstico con la que la Toita protega su arma y su mochila del agua. Lloviendo iniciamos la marcha.

Lleg el pingino hasta el Cuartel General del EZLN y rpidamente se adapt a la rutina de alerta roja insurgente. A menudo se una (siempre sin perder la descompostura de pingino), a los insurgentes e insurgentas en la hora de la clula, o sea del estudio poltico. El tema de estos das es sobre las 13 demandas zapatistas y los compaeros lo resumen bajo el ttulo de "Por qu luchamos". Bueno, pues no me lo van a creer, pero cuando me he acercado a la reunin de la clula, pretextando la bsqueda de caf caliente, he visto que el "pingino" es el que pone ms atencin. Y no slo, de tanto en tanto, picotea a alguno que se queda dormido en mitad de la pltica poltica, como reconvinindolo para que preste atencin.



No hay otro animal en el cuartel... digo, adems de las culebras, las tarntulas "chib", dos ratones de campo, los grillos, las hormigas, un nmero indeterminado (pero muy grande) de zancudos, y una cojolita que llega a cantar, probablemente porque se siente convocada por la msica de cumbias, rancheras, corridos, de amores y de despecho que sale del pequeo radio que se usa para or el noticiero matutino de Pascal Beltrn en Antena Radio, y luego la "Plaza Pblica" de Miguel ngel Granados Chapa en Radio UNAM.

Bueno, les deca que no hay otro animal, as que parece normal que "pingino" piense que nosotros somos sus congneres y tienda a comportarse como uno ms de nosotros. No habamos advertido hasta qu grado haba llegado, hasta que una tarde se neg a comer en el rincn que tiene destinado y se acerc a la mesa hecha de palos. Pingino hizo un escndalo, ms de pollo que de pingino, hasta que comprendimos que quera comer con nosotros. Deben saber que la nueva identidad de Pingino le impide al ex pollo el volar el mnimo necesario para subir a la banca, as que es la insurgenta Erika quien lo sube y le da de comer de su plato.

El capitn insurgente al mando me ha dicho que al pollo, quiero decir a Pingino, no le gusta quedarse solo en la noche, tal vez porque teme que los tlacuaches lo puedan confundir con un pollo, y protesta hasta que alguien lo lleva a su techo. No tardar mucho tiempo en que la Erika y la Toita le hagan con tela una pechera blanca (queran pintarlo con cal o con pintura de casa, pero logr disuadirlas... creo), para que no haya dudas de que es un pingino y nadie lo confunda con un pollo.

Ustedes pueden pensar que estoy, o estamos, delirando, pero lo que les cuento es cierto. Mientras tanto. Pingino se ha convertido en parte de la Comandancia General del ezetaelene y, tal vez, podrn verlo con sus propios ojos quienes vengan a las reuniones preparatorias para la "Otra Campaa". Tambin es de suponer que Pingino sea la mascota del equipo de ftbol del EZLN cuando se enfrente, prximamente, al internazionale de Milano. Tal vez entonces alguien saque una foto para el recuerdo. Tal vez, pasado algo de tiempo y mirando la imagen, una nia o un nio preguntaran: "Mam, y quienes son los que estn al lado de Pingino?" (suspiro).

Saben qu? Se me ocurre ahora que nosotros somos como Pingino, esforzndonos por erguirnos y hacernos un lugar en Mxico, en Amrica Latina, en el Mundo. Como de por s no est en nuestra anatoma el viaje que emprenderemos, seguramente andaremos tambalendonos, vacilantes y torpes, provocando risas y bromas. Aunque tal vez, tambin como Pingino, provoquemos alguna simpata y alguien, generoso, nos arrope y nos ayude, caminando con nosotros, a hacer lo que todo hombre, mujer o pingino deben hacer, es decir, tratar siempre de ser mejores de la nica forma posible, o sea luchando.

Vale. Salud y un abrazo de Pingino (?).

Desde las montaas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos Mxico, Julio del 2005.



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