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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2014

Entrevista a Rosa Cobo Bedia, doctora en Ciencias Polticas y Sociologa
La prostitucin es una de esas prcticas sociales en las que con mayor claridad se puede ver que hay una alianza a muerte entre capitalismo neoliberal y patriarcado

Ane Garay Zarraga y Andrea Gago Menor
Pueblos


Rosa Cobo es doctora en Ciencias Polticas y Sociologa, disciplinas a las que lleva aos aportando su mirada feminista. Profesora en la Universidade de A Corua y directora del Centro de Estudios de Gnero y Feministas de la misma universidad, est vinculada emocionalmente a las luchas de las mujeres de Mxico y Guatemala y ha publicado obras con ttulos tan sugerentes como Hacia una nueva poltica sexual (2011), Fundamentos del patriarcado moderno (1996) o Las mujeres espaolas: lo privado y lo pblico (1992). En esta entrevista nos habla del tema que actualmente centra las reivindicaciones feministas en el Estado espaol, el aborto, pero tambin de la custodia compartida, los vnculos entre la derecha de hoy y la derecha franquista, la reivindicacin del Estado, la doble militancia, las violencias contra las mujeres y los retos de futuro.

- Todos los recortes en polticas pblicas influyen negativamente en la vida de las mujeres. Pero, adems, el Partido Popular est impulsando leyes que atacan derechos logrados. Qu anlisis haces de la nueva ley del aborto?

- Ruiz Gallardn ha afirmado taxativamente que va a recortar la ley de aborto promulgada en 2010, pero se ha encontrado con un obstculo inesperado: las tensiones entre las distintas corrientes del PP, las ms centristas y las ms conservadoras. Ruiz Gallardn se ha ido construyendo la imagen meditica de un poltico que representa los intereses del centro o centro derecha, pero, por decirlo con las palabras del escritor sueco, se est mostrando como el hombre que no amaba a las mujeres. Est cediendo a las propuestas del sector ms extremadamente conservador del PP. Imagino que por razones de inters poltico, pues probablemente quiere terminar con su enemistad histrica con los sectores ms conservadores de la derecha y por ello quiere compensar a ese electorado con una reforma muy restrictiva de la ley de aborto actual.

El fin de la doctrina Parot, la gestin del fin de ETA o el matrimonio igualitario son decisiones polticas difciles de digerir para estos sectores y por eso el aborto es un mensaje de que no estn dispuestos a renunciar a todos sus referentes ideolgicos. Ahora bien, la pregunta crucial es por qu su apuesta poltica es recortar derechos civiles a las mujeres. Las mujeres somos el centro del modelo de sociedad patriarcal que tienen en su imaginario. La subordinacin de las mujeres es la condicin de posibilidad de los privilegios de los varones y el eje de su modelo de familia. Probablemente les gustara que las mujeres volvisemos a asumir los viejos roles sexuales: trabajar en el mercado laboral, pero sin abandonar el hogar ni los trabajos de cuidados. De hecho, se observa un intento por reeditar la vieja mstica de la maternidad, poniendo en el centro del escenario poltico la idea de que las mujeres tenemos que ocuparnos de la familia, tenemos que ser reproductoras, tenemos que volver a ser lo que ramos en el pasado. El aborto va a satisfacer a todos estos sectores pues significa que vuelven a tutelar nuestros cuerpos y nuestras vidas.

- Qu opinas de la custodia compartida preferente?

- Es un tema que est en el centro de la agenda poltica feminista. Si los hombres y las mujeres estuvisemos en una situacin de igualdad, creo que sera una poltica justa. El problema es que los hombres y las mujeres no vivimos en una estructura social que garantice la igualdad material. Cuando las parejas se divorcian, las mujeres se empobrecen. Ellos suelen tener empleo en el mercado laboral, ganando casi siempre ms que las mujeres. Y, adems, tambin la inmensa mayora de los varones trabaja muy poco en el hogar. El trabajo de cuidados de los hijos e hijas y el domstico los hacen mayoritariamente las mujeres. Y, sin embargo, detrs de la custodia compartida est el uso y la propiedad de la casa, que no es poca cosa. Si la custodia se comparte, es de los dos. Si la casa es para uso de los dos, ambos vivirn en esa casa, un mes cada uno, dos semanas cada uno. Y qu pasa con todas esas mujeres que no accedieron al mercado laboral a instancias del marido o de ellas mismas, y siempre por supuesto presionadas por el medio social, y que ahora no tienen un trabajo extradomstico o el que tienen es precario? Qu hacen sin casa? Detrs de la custodia compartida est quin va a hacer uso de la casa y cmo se va a repartir esa propiedad. La custodia compartida es una respuesta legal a una situacin social de desigualdad, es decir, esconde el problema del uso y la propiedad de la casa por dos personas que tienen posiciones desiguales en trminos de recursos.

- En qu punto se encuentra el feminismo en el estado espaol? Adems del aborto, cules son otros temas centrales que ocupan los debates?

- Est claro que en este momento el aborto es una preocupacin poltica central para la totalidad del feminismo porque la derecha quiere recortar este derecho civil. Pero tambin es cierto que nuestro feminismo ha puesto encima de la mesa otros problemas. Algunos de ellos tienen que ver con cuestiones intrafeministas, pues determinados grupos estn interrogndose acerca de quin forma el sujeto del feminismo. Otros colectivos intentan encontrar un discurso poltico eficaz mirando hacia fuera y centrndose el de empobrecimiento de muchas mujeres. Tambin est empezando a cuajar en el feminismo la idea de que tenemos que construir un discurso y una prctica poltica estrechamente ligada a las grandes ideas de la izquierda. Por qu? Porque las polticas econmicas neoliberales estn empobreciendo de una manera muy significativa a las mujeres.

La mayora de los salarios de pobreza estn entre las mujeres, el trabajo informal lo hacen mayoritariamente mujeres, el trabajo a tiempo parcial tambin es mayoritario entre las mujeres, los trabajos con menos salarios y derechos los realizan mayoritariamente mujeres. Y las mujeres realizan una gran parte de los trabajos en los que no existe un contrato. Se estn desnormativizando las relaciones laborales y en el centro de esa desnormativizacin estn las mujeres. Mi punto de vista es que el feminismo debe construir un discurso poltico feminista de izquierdas. Si las feministas hoy no vinculamos el feminismo a las ideas emancipadoras de la izquierda no podremos dar respuesta a la feminizacin de la pobreza. Una de nuestras funciones principales en esta poca marcada por la globalizacin es identificar y luchar contra la poltica sexual del neoliberalismo.

- Fuiste asesora del Ministerio de Igualdad en 2008, por qu gener tanto rechazo e incomprensin la creacin de este Ministerio?

- Estuve muy pocos meses como asesora en el Ministerio, enseguida comprend que eso no era lo mo y me fui. Prefiero la universidad y la sociedad civil. En Espaa el franquismo est muy cerca, muy cerca. Gran parte de las cosas que estn pasando ahora suceden debido a algunas decisiones que no se tomaron en la Transicin. El franquismo no fue suficientemente interpelado ni enjuiciado polticamente. Y en ese sentido hay un vnculo muy fuerte entre la derecha espaola de hoy y la derecha franquista. Creo que uno de los elementos de ese vnculo es la extraordinaria dificultad que tiene esta derecha para comprender las vindicaciones polticas feministas. Hay que recordar que la ley de aborto en Francia la sac una ministra liberal, que era de derechas, Simone Veil, y lo hizo bajo la presidencia de Giscard dEstaing, inequvocamente de derechas. Aqu, sin embargo, la incomprensin que tiene la derecha hacia el feminismo en muy buena medida es uno de los elementos que estuvieron precisamente en ese intento de demonizar las polticas pblicas de igualdad del gobierno de Zapatero.

- El Estado puede ser el mejor garante de la igualdad entre mujeres y hombres pero a la vez tambin un gran enemigo de la misma?

- Deca Marx que el poder poltico tiene un margen de autonoma bastante reducido porque el control del poder est en manos de las estructuras econmicas capitalistas. Asumiendo esa afirmacin, que suscribo, la izquierda se constituy a partir de la idea de que el poder poltico era una herramienta fundamental de cambio social. Por este motivo, los partidos socialdemcratas y comunistas utilizaron el poder poltico con el fin de transformar la sociedad. El problema es que ha habido momentos en la Historia en que el poder poltico se ha ensanchado y ha sido capaz de satisfacer una parte de las demandas del movimiento obrero e incluso de las mujeres, pero ha habido otros momentos en los que el poder poltico ha estrechado mucho su malla, expulsando a las mujeres y otros colectivos sociales por la incapacidad para garantizar sus derechos.

Este es el momento histrico que vivimos ahora y no slo en el Estado espaol. Es un proceso global en el que tiene lugar un estrechamiento de la malla de derechos y recursos para las mujeres y para otros colectivos sociales. En el feminismo y en sectores de la izquierda se ha producido un debate sobre hasta qu extremo debemos hacer alianzas con el Estado y reivindicar su papel histrico. Ahora, ms que nunca, es preciso hacer una crtica muy fuerte al mercado y a la propiedad, que es la piedra angular sobre la que est edificado el mercado. Pero tambin creo que tenemos que reivindicar el estado de bienestar en el marco de una democracia social y participativa. Y la reivindicacin del Estado de bienestar puede y debe ser complementaria con la creacin de otro tipo de estructuras en la sociedad civil que garantizan espacios de vida comunitaria y que sean germen de solidaridad, autonoma y de una cultura poltica crtica.

- Actualmente investigas sobre prostitucin. Qu funcin cumple la prostitucin en el capitalismo global?

- La prostitucin cumple funciones muy distintas. Es quizs una de esas prcticas sociales en las que con mayor claridad se puede percibir la alianza entre capitalismo neoliberal y patriarcado. En estos momentos oscila entre ser la segunda y la tercera gran empresa criminal en cuanto a beneficios a escala global. Este dato da la dimensin de la magnitud del negocio y deja claro que la mercanca de ese negocio son los cuerpos de las mujeres. La prostitucin es una realidad social patriarcal porque permite a los varones acceder sexualmente a esas mujeres, mercantilizando sus cuerpos; pero tambin es una gran fuente de beneficios para los empresarios del sexo, es decir, un importante sector del capitalismo neoliberal. La prostitucin es un inmenso negocio vinculado a la economa criminal y que est debilitando mucho el imaginario emancipador que habamos conseguido las mujeres despus del feminismo radical de los aos 70.

- En tus estudios hablas de violencia como respuesta del patriarcado a los avances en derechos de las mujeres. Adems de la prostitucin, en qu ms se concreta esta violencia?

- En este momento la violencia contra las mujeres, pero no solamente aqu, es una violencia que tiene una dimensin sistmica, porque cada continente que tomemos como objeto de estudio nos devuelve un retroceso muy importante. Lo ilustrar con dos o tres ejemplos. Hace veinte aos en los pases rabe-musulmanes estaba desapareciendo para grandes sectores de mujeres el uso de las distintas formas de velacin. Ahora la velacin, con el significado poltico-patriarcal que tiene, se est convirtiendo en una obligacin para millones de mujeres, como, por ejemplo, es el caso de Turqua. No se puede olvidar que poner el velo a una nia es enviar el mandato a la sociedad de que est dentro del mercado sexual. No es una moda, no es una prctica cultural, es una prctica fuertemente patriarcal que sella la alianza de dos instituciones fuertemente reactivas con las mujeres: las estructuras patriarcales y las religiosas.

En el caso de Asia nos encontramos con los desequilibrios demogrficos a causa de cmo se est forzando a muchas mujeres chinas, indias, pakistanes o nepales a abortar porque no es aceptable tener hijas en esas sociedades. Lo conveniente es tener hijos por razones econmicas y culturales. Una de esas razones es una institucin que en algunas zonas de Asia estaba desapareciendo y que ahora est resurgiendo con fuerza: la dote. Esta prctica descapitaliza a las familias que tienen hijas y este es uno de los motivos por los que prefieren tener hijos. Muchas mujeres del continente asitico abortan cinco y seis veces de nias hasta quedar embarazadas del primer varn. Esto provoca problemas demogrficos peligrosos, pues hay zonas de ese continente en las que desaparecen las mujeres de determinadas aldeas y pueblos. Esos hombres se van a otras partes del pas y compran a nias de seis, siete u ocho aos. Les dan dinero a los padres y dos o tres aos despus vuelven a buscarlas, se las llevan a sus pueblos y en muchos casos las socializan sexualmente para todos los miembros varones de la familia. En todo caso, la idea que subyace a estos procesos es lo poco que valen las nias y las mujeres.

En Amrica Latina podemos mirar otros procesos: los feminicidios. Y cmo poner el feminicidio cerca del centro de la agenda poltica mexicana ha sido una tarea titnica Han tenido que matar a miles de mujeres para que eso simplemente podamos identificarlo analtica y polticamente. Podemos mirar las maquilas en el sudeste asitico, o aqu cerca: nosotras nos vestimos con ropas que se hacen en maquilas que estn al lado. Las maquilas ms descualificadas son las que estn ms feminizadas.

Si no es violencia privar de derechos laborales, de derechos econmicos, si no es violencia obligar a abortar, si no es violencia impedir a mujeres que interrumpan el embarazo cuando ellas deciden que no quieren ser madres en ese momento, si no es violencia comprar a nias, si no es violencia taparlas, a veces hasta la boca, con el significado simblico que eso tiene Yo creo que nuestra obligacin como feministas es producir un marco interpretativo que nos permita ver que todos esos elementos de violencia son el resultado de una poderossima reaccin patriarcal que ha colocado a las mujeres en todo el mundo en una situacin defensiva.

- Cmo adaptar las luchas de las feministas a diferentes contextos sociales y culturales?

- Las feministas de cada cultura y cada sociedad son las que tienen que formular sus propias reivindicaciones polticas, porque cada sociedad tiene sus especficas estructuras opresivas y a eso corresponde tambin sus estrategias. Las agendas feministas tienen que hacerlas las mujeres en su propio contexto. Despus, algunas, si estamos en buenas condiciones podremos quiz contribuir o colaborar de la forma en que se nos pida. En unos casos podremos ayudar y en otros nos podrn ayudar. Algunas prcticas opresivas estn tan normalizadas que se ven mejor desde fuera que desde dentro. Para eso es necesario que las mujeres de otras sociedades y culturas cuestionen nuestra normalizacin de las prcticas opresivas en las estamos inscritas. Al mismo tiempo, la globalizacin neoliberal, al ser tan brutal para las mujeres, nos pone delante de los ojos un objetivo estratgico que puede conducirnos a pactos polticos, afinidades y convergencias entre nosotras.

- Cmo ves los vnculos de los grupos feministas del Estado con los de otros pases? Hay una mirada global? Hay posibilidades de tender puentes entre diferentes luchas?

- Estamos en un buen momento en este sentido, sobre todo con los grupos feministas de Amrica Latina. Tenemos comunicacin, que se concreta en que sabemos lo que pasa all y ellas saben lo que pasa aqu. La sociedad latinoamericana tiene una deuda inmensa con las mujeres por la prohibicin patriarcal del aborto. Y nosotras ahora estamos con el mismo problema. A ellas les niegan ese derecho civil y a nosotras nos lo recortan mucho. Y lo mismo sucede con grupos de mujeres de otros continentes El capitalismo neoliberal nos est empobreciendo a la mayora y empujando a sectores de mujeres a la prostitucin, pues si algo est claro es que las mujeres son un elemento clave del mercado esclavista global. Creo que todos esos elementos pueden contribuir a que hagamos alianzas. Pero no quiero terminar sin decir que el feminismo es realmente un internacionalismo. Se ha visto muy bien en congresos, jornadas y otros encuentros que las mujeres de distintas culturas y continentes nos entendemos. Ahora bien, a condicin de que nadie diga a nadie lo que tiene que hacer. Eso es importante. No hay recetas mgicas. Lo que es una receta para aqu no lo es para all. No tenemos que dar lecciones. Y las polticas econmicas neoliberales tambin nos empujan a pactar con grupos y movimientos crticos con esas polticas. Ahora bien, no es fcil para las feministas porque en esos grupos funciona una lgica invisible que hace difcil que entiendan la desventaja social de las mujeres y por ello las vindicaciones polticas feministas.

- Mantienes una estrecha relacin con Mxico y con Guatemala. Cules son las claves de las luchas de las mujeres en estos lugares?

- En Mxico en general veo dos cuestiones en las que ellas estn trabajando muchsimo. Se sigue matando mujeres, mucho, y no son los asesinatos que estamos viendo aqu, son unos asesinatos vinculados a la economa criminal, al narco, a las maquilas Es una red tejida de intereses muy compartidos por sectores masculinos de la sociedad. La otra fuente de preocupacin inmensa para las mujeres es la prostitucin y la trata. Y es complicado hacer frente a esta violencia porque algunos estados, sobre todo los de de Centroamrica, son dbiles y estn ocupados por lites feroces que expropian de recursos sin miramientos de ningn tipo a la poblacin. En Amrica Latina hay muchos Estados muy dbiles, y cuanto ms dbiles son los Estados, ms espacio se abre para la impunidad, y, cuanta ms impunidad hay, ms debilitados se encuentran los derechos de las mujeres.

- En tu libro Hacia una nueva poltica sexual. Las mujeres ante la reaccin patriarcal hablas de la doble militancia. Por qu es difcil?

- Es difcil porque los varones de los partidos polticos y de los movimientos sociales no quieren compartir el poder con las mujeres. En el fondo de sus imaginarios patriarcales siguen pensando que las mujeres no nos merecemos tanto como lo que tienen ellos. Es as de sencillo. Y las feministas que militan en los partidos y en los movimientos sociales tienen un espacio de maniobra muy pequeo: si defienden premisas feministas en vez de premisas de partido, no van a prosperar en la estructura orgnica; si defienden las premisas de los partidos y de los movimientos, se encuentran con un rechazo fuerte del movimiento feminista. No hay ms que una solucin: que el feminismo se haga fuerte en la sociedad civil, que presione mucho a los partidos y a los movimientos sociales y que esas mujeres que estn en unos y otros se conviertan en mediadoras entre sus organizaciones y el movimiento feminista. Eso sera lo ideal. Ahora, que eso vaya a ocurrir no es fcil. No estamos en el mejor momento. Pero tampoco en el peor.

- Qu podemos hacer para conservar y trasladar la memoria histrica feminista?

- Lo que estis haciendo vosotras, por ejemplo. Las organizaciones, las ONG y los movimientos tendramos que dejar constancia de todo lo que hacemos. Tenemos que dejar escrito todo lo que hacemos, todas nuestras luchas, las que ganamos y las que perdemos. Hace muy poco se muri Victoria Sau. Ha sido unas de las grandes del feminismo espaol, reivindicada por feminismos distintos. No tendramos que haberle hecho un gran homenaje y reclamarla como una de las madres del feminismo? Tenemos que explicar lo que hacemos, lo que hemos conseguido, cules son nuestros proyectos. No puede haber una propuesta poltica para el futuro si no tenemos un pasado reconstruido. Dice Celia Amors que la historia de las mujeres y de las luchas feministas es la historia de entrar por una puerta y salir por otra sin dejar marca en el libro de registros. Por ejemplo, la ley contra la violencia de gnero fue el resultado de una lucha del movimiento feminista. Poco despus de promulgarse la ley, pareciera que no hubo relacin entre la elaboracin de la ley y las luchas feministas. Desde luego, hay que preguntarse el por qu.

El 15M ha logrado poner en el centro del discurso poltico el tema del mercado y de una democracia claramente insuficiente y poco representativa, pero las feministas no hemos logrado introducir en la agenda poltica la idea de que existe una estructura social patriarcal que salvaguarda los privilegios de los varones.


Ane Garay Zrraga es investigadora del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) Paz con Dignidad. Andrea Gago Menor es editora de Pueblos Revista de Informacin y Debate.

Esta entrevista se realiz en Bilbao hacia finales de 2013 y se actualiz tras el anuncio del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardn, de la nueva ley del aborto.

Fuente original: http://www.revistapueblos.org/?p=15606



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