Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2005

Tras el asesinato por la polica de un inocente en el metro de Londres
La ropa sospechosa

Javier Ortiz
Apuntes del Natural


Scotland Yard ha declarado que la muerte del ciudadano brasileo Jean Charles de Menezes, abatido a tiros en el metro de Londres el pasado viernes, fue un error.

Expresado as, tal se dira que el error lo cometi la muerte. O el propio De Menezes, alternativamente.

Sostena Mao Zedong, recurriendo a una inteligente boutade que l mismo desconsider demasiadas veces, que lo peor que tiene cortar la cabeza a una persona es que luego, en caso de descubrir que no lo mereca, ya no hay manera de volver a colocarla en su sitio.

Pasa lo mismo con la decisin de disparar a matar.

Pero eso, por desgracia, es lo de menos en este caso. Aunque los jefes de Scotland Yard prescindieran de ese insufrible estilo indirecto tan tpico de los comunicados policiales y dijeran por la brava que el error no fue cosa de la muerte, sino de sus agentes, seguiran sin reflejar la realidad de los hechos. Porque la decisin de disparar cinco tiros a quemarropa a una persona que est cada en el suelo, que tiene ya a varios policas encima y que no empua ningn arma slo se entiende en gente que ha recibido la orden, grficamente denunciada por algunos peridicos britnicos, de disparar primero y preguntar despus.

No se trata de una aplicacin errnea de las normas, sino de unas normas errneas. Y no se trata no slo, aunque tambin de la trgica barbarie de unos policas nerviosos, sino del resultado lgico de una orientacin poltica de conjunto, toda ella gravemente nociva. De una orientacin que incluye, adems de la licencia para matar, el permiso para mentir, como demostr el jefe de la Polica Metropolitana, Ian Blair, que se apresur a declarar el propio viernes que el tiroteo (extrao modo de describir una ejecucin sumaria!) tena relacin con la operacin antiterrorista en marcha.

Estamos ante una orientacin que persigue dos objetivos igualmente cnicos.

De un lado, trata de transmitir a los sectores polticamente ms influyentes de la opinin pblica britnica que sus gobernantes han tomado las riendas de la situacin y van a actuar con toda energa para poner coto al terrorismo, aunque esos gobernantes sepan de sobra que es imposible acabar con el terrorismo mientras haya suficientes terroristas decididos a atentar sin consideracin hacia sus propias vidas.

De otro lado, utilizan aviesamente la situacin crtica para sumar prerrogativas a las fuerzas coercitivas del Estado, es decir, para recortar las libertades pblicas y privadas.

El resultado es pattico. En este momento, en Gran Bretaa, la seguridad ciudadana no ha mejorado ni un pice pero, a cambio, tener rasgos asiticos (brasileos, por ejemplo?) se ha vuelto peligroso, lo mismo que llevar determinada vestimenta (segn el comunicado policial, a los agentes de Scotland Yard les result sospechosa la ropa que vesta De Menezes.)

A ese punto hemos llegado: siguen estallando las bombas, en Londres o en Egipto, pero a cambio debes andarte con mucho ojo al elegir la ropa que te pones.

www.javierortiz.net



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