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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2014

Fukushima: la realidad que desafa la estadstica

Ecologistas en Accin


La realidad desafa en ocasiones a la estadstica, con consecuencias desastrosas en el caso del sector nuclear. Los clculos de probabilidades apuntan a un accidente grave en el mundo con fusin del ncleo cada 200 aos, pero han pasado muchos menos entre los ltimos siniestros.

El de Fukushima demostr adems que los fenmenos ssmicos y tambin los errores humanos pueden echar por tierra los cmputos tericos. Tras cada accidente, la industria nuclear proclama que ha aprendido las lecciones y que las incorpora a los nuevos diseos en una carrera imposible contra los imponderables. En el caso de Espaa, el riesgo es an mayor, con la posible reapertura de una central vieja y peligrosa, la de Garoa, y la instalacin de un cementerio nuclear en una zona inestable.

Ecologistas en Accin publica el informe "Fukushima el accidente y sus secuelas en el tercer aniversario", un repaso por lo ocurrido y por las amenazas vigentes.

Entre el accidente de Harrisburg (1979) y el de Chernbil (1986) pasaron casi 17 aos y de ste al de Fukushima casi 25. Todo indica que la probabilidad real de accidente es diez veces mayor que la calculada. No hay garantas de seguridad suficientes para controlar lo incontrolable, ni siquiera cuando las centrales funcionan normalmente y los organismos reguladores (el CSN en el caso espaol) hacen su trabajo de forma rigurosa.

El accidente de la central de Fukushima n1 se produjo el 11 de marzo de 2011. Un terremoto de grado 9 en la escala Ritcher al que sigui un tsunami una hora despus gener la destruccin de los sistemas auxiliares de los seis reactores de la central, lo que finalmente dio lugar a un gravsimo accidente con la fusin de los ncleos de los reactores 1, 2 y 3, que estaban en funcionamiento y con severos daos en los otros tres reactores, que estaban en paradas de recarga o de mantenimiento. Las emisiones radiactivas alcanzaron el 40 % de lo que se produjo en Chernbil y se extendieron por el interior de Japn y tambin por el mar. Junto a los seis reactores de esta central se accidentaron los cuatro de Fukushima n2 y los cuatro de Onagawa, cuyo cierre ya ha sido decretado.

El accidente nuclear de Fukushima tiene dos caractersticas que lo hacen particular. Por un lado, se produjo en un pas tecnolgicamente muy avanzado y con instituciones democrticas, lo que muestra que la energa nuclear puede generar disgustos hasta en las situaciones ms favorables. Por otro lado se desencaden por un iniciador externo, con las implicaciones que esto tiene sobre la seguridad: se puede controlar el estado en que est la instalacin nuclear, pero nunca se pueden prever todos los sucesos externos. La seguridad nuclear se convierte en algo demasiado complejo que depende de factores imprevisibles.

Se han cumplido ya tres aos del accidente y la situacin sigue siendo catastrfica, a pesar del tiempo transcurrido y de los medios tecnolgicos y econmicos de un pas como Japn. La gestin en un primer momento fue muy deficiente y siguen registrndose errores de peso. Est siendo necesario recurrir a procedimientos totalmente nuevos para esta lucha desigual contra la radiactividad, lo que muestra lo lejos que estamos de controlar tcnicamente la energa nuclear.

Todava quedan 52.000 personas que no pueden volver a sus hogares porque los niveles de radiactividad son demasiado altos. Muchos nios se ven forzados a restringir el tiempo que pasan al aire libre para reducir el tiempo de exposicin a la radiactividad. Algunos peces y cultivos presentan niveles de radiactividad por encima de los permitidos y deben ser sometidos a controles. El accidente motiv la evacuacin de unas 142.000 personas y sus consecuencias para la salud se irn conociendo a lo largo de las futuras dcadas, pero ya se ha registrado un aumento de cnceres de tiroides en los nios.

La generacin de miles de toneladas de agua contaminada, y las frecuentes fugas al mar han motivado que las aguas pesqueras y los ecosistemas marinos se contaminen. Ha sido incluso necesario forrar de cemento el suelo marino cerca de la central. Las ltimas fugas ms graves se han localizado en los tanques de almacenaje que deberan servir para mantener a buen recaudo el agua procedente de los reactores. La empresa TEPCO se ha visto obligada a fabricar almacenamiento para 800.000 toneladas de agua.

Cuando la radiactividad est controlada en el territorio, ser necesario plantearse el futuro de los seis reactores accidentados, especialmente de los nmeros 1, 2 y 3, que sufrieron la fusin parcial o total del ncleo. El combustible gastado, los materiales ms radiactivos, est al descubierto dentro de la vasija y su extraccin ser extremadamente difcil. Es posible que sea necesario sepultar los reactores bajo un sarcfago de hormign para evitar las enormes dosis radiactivas y el aumento de radiactividad ambiental que implicara su desmantelamiento.

El accidente de Fukushima debera servir a la industria nuclear en el mundo, y en particular a la espaola, como muestra de lo que puede llegar a ocurrir si se sigue usando esta fuente de energa. Lo ms sensato es aprender la leccin e ir prescindiendo paulatinamente de esta peligrosa y cara tecnologa. Existen ya suficientes fuentes de energa limpias que pueden ir sustituyendo paulatinamente a las sucias, peligrosas y caras centrales nucleares.

El impacto de Fukushima ha sido muy importante sobre la industria nuclear que ha visto como se truncaban sus planes de expansin en muchos pases y como se ha reducido su contribucin al mix energtico mundial. En estos momentos la produccin elica supera con creces a la nuclear. La situacin econmica de los operadores de centrales tambin se ha visto afectada y sus acciones han sido declarados como bonos basura por Standard and Poors.

Sin embargo todava se observa una resistencia a prescindir de esta peligrosa tecnologa en pases como Espaa, donde la industria nuclear tiene una gran influencia poltica a pesar de los enormes problemas que genera. La energa nuclear es una tecnologa inmadura, a pesar de sus 60 aos de existencia, que todava no ha resuelto sus problemas tcnicos: riesgo de accidente, gestin de los residuos de alta actividad, proliferacin nuclear y escasez del combustible.

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/article20037.html#outil_sommaire_0



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