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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2014

Sobre el discurso de la Presidenta ante la Asamblea Legislativa
Solamente dentro de los lmites de la democracia burguesa

Carlos A. Larriera
Rebelin


El discurso de la Presidenta ante la Asamblea Legislativa inaugurando el 132 perodo de sesiones ordinarias del Congreso constituy una expresa defensa de la democracia burguesa. En ese sentido coincide con la concepcin instalada por Ral Alfonsn igualando a la democracia burguesa con la democracia en general. No se trata solamente de que sea una ideologa del kirchnerismo, o de Alfonsn, o de Cristina. Es una ideologa generalizada en el pueblo contra la que hay que luchar. Pero Qu es la democracia? Que se haga la voluntad de la mayora del pueblo. Y esta voluntad es esencialmente la expresin de las necesidades de ese pueblo. En la satisfaccin de esas necesidades consiste la tarea democrtica. No hay ninguna causa legtima que pueda impedirlo. No se puede alegar ninguna razn para hacerlo. Cuando se habla de ponerle un lmite, digamos, moderado, comprensivo, a los piquetes y cortes de calles, lo que se est diciendo es: s, pidan, reclamen, movilcense, pero respetando los lmites de la democracia burguesa. Estos lmites no son la satisfaccin plena de las necesidades del pueblo, sino los lmites burocrticos con los cuales funciona el Estado, por ms democrtico que sea si se maneja dentro de la democracia burguesa. No son tampoco los lmites objetivos entre la conciencia, la organizacin y la capacidad de lucha del pueblo por sus reivindicaciones y el poder del capital concentrado; es decir, lo que esa lucha puede llegar a arrancarle al capital concentrado en cada coyuntura. Son los lmites dentro de los que se mueve la gestin de un gobierno democrtico burgus, su funcionamiento burocrtico, en mayor o menor medida. El respeto a los tiempos fcticos del sistema judicial, del parlamento, y de todas las instituciones de la democracia burguesa.

Si bien el gobierno realiza acciones para aligerar este funcionamiento y democratizarlo en alguna medida, todo se mantiene muy lejos de una democracia en la que la inmensa mayora del pueblo ejerciera efectivamente el poder da por da.

Qu necesidad hay de respetar los lmites de funcionamiento de la democracia burguesa? La necesidad de defender los intereses de la clase capitalista, en particular de su sector ms poderoso, el capital concentrado. De lo que se trata es que no se puede afectar la gran propiedad del campo, no se pueden cobrar retenciones, no se puede estatizar el comercio exterior ni nacionalizar la banca, no se pueden hacer auditoras a las grandes empresas, se debe respetar el secreto de la contabilidad de las mismas, debe haber libre acceso a la compra de divisas, es obligatorio subsidiar a las grandes empresas, no se debe investigar y controlar la evasin impositiva, las ganancias extraordinarias, la fuga y no ingreso de divisas, no se debe cambiar la estructura privada, oligoplica y extranjerizada de la economa argentina, etc., etc. Es el capital el que le dice a los gobiernos: los avances democrticos pueden llegar hasta aqu, pero no ms lejos. Y el gobierno de CFK acepta esos lmites. Con ese respeto no es mucho lo que se puede hacer para mejorar la vida de la inmensa mayora de la poblacin. Estn en riesgo todos los avances logrados bajo el kirchnerismo.

Entre ellos la Presidenta mencion las viviendas del plan Pro.Cre.Ar, la creacin de nuevos hospitales, disminucin de la mortalidad infantil y materna, disminucin del Mal de Chagas, 16 hospitales ms que realizan trasplantes de rganos, eliminacin de la hepatitis A, 3.812.054 netbooks entregadas en 9.800 escuelas, 1.700 escuelas nuevas construidas, 406 de educacin tcnica, aulas-talleres mviles, Plan Fines, Plan Prog.r.es.ar, con 504.000 inscriptos. Convenios laborales, aumento de los afiliados a los sindicatos como en la UOM, la UOCRA y CTERA, aumento de la cantidad de jubilaciones (87 %) de tres millones a casi seis millones de jubilados (5.907.000), el 46 por ciento por la moratoria, asignaciones familiares 1.905.000 familias, 3.478.000 nios y nias, 82.000 embarazadas. En desarrollo social, microemprendimientos, Programa Ellas Hacen, programas contra la violencia domstica, cooperativas de trabajo en todo el pas, y centros de integracin. Mil vagones nuevos para la renovacin total de todos los trenes de la regin metropolitana y del Gran Buenos Aires, crecimiento de la industria, etc., etc.

Ser muy difcil mantener y ampliar estos y otros avances, debido, entre otras cosas, a que es muy problemtico mantener el supervit fiscal y de la balanza comercial externa respetando los lmites de la democracia burguesa.

No existe ninguna razn natural [1] para que no sean satisfechas plenamente las necesidades del pueblo, en forma inmediata, o en muy poco tiempo. Si la democracia burguesa fuera democracia plena no constituira ningn peligro para su normal funcionamiento la respuesta inmediata y efectiva a todos los reclamos del pueblo.

Esta limitacin est expresada en forma extrema en una nota de La Nacin del 26.2.14 firmada por Alberto Benegas Lynch (h), conocido por su pensamiento de extrema derecha, que resume en una frase el contenido ltimo de esta limitacin a la democracia burguesa: la democracia concebida como el gobierno mayoritario limitado por los derechos de la minora se corresponde a todo el pueblo, es decir, a la suma total de la mayora y la minora. Cabe detenerse a analizar un poco esta frase. Cmo limitan los derechos de la minora la voluntad de la mayora del pueblo? Es difcil pensar que existan derechos de la minora que justificadamente limiten la voluntad de la mayora del pueblo. Qu derechos de la minora ameritaran limitarla? No hay forma de imaginarse cules podran ser. Ningn derecho general de la ciudadana es conculcado a la minora por la voluntad del pueblo. Todos los derechos que corresponden a la mayora del pueblo tambin incluyen a la minora. Derecho a la vida, al trabajo, a la educacin, etc. Todos los derechos constitucionales, todos los derechos establecidos por las leyes. Entonces de qu derechos de la minora se est hablando? De los derechos de la clase dominante, los derechos de los capitalistas, y de los dueos de la tierra. La frase implica que el gobierno de la mayora del pueblo ejerce sus derechos siempre y cuando no afecte la ganancia empresaria, no afecte la propiedad privada empresaria, etc., etc. O sea, la prioridad la tienen los intereses empresariales, y la mayora podr acceder limitadamente a sus derechos, residualmente. O sea, lejos de ser una democracia para la mayora y la minora, sigue siendo la dictadura de la minora sobre la mayora del pueblo.

Aqu se pone de manifiesto con toda crudeza el pensamiento de la clase capitalista. Y es a estos lmites a los que la presidenta ha manifestado tajantemente respetar. No renuncia a seguir avanzando en lograr mayores conquistas democrticas, mayores reformas econmicas, etc., siempre y cuando se respeten los derechos de la clase dominante. El margen para avanzar queda as limitado a lo posible, resbalando hacia el posibilismo clsico y tpico de los radicales. Es una continuidad de la poltica instalada por Alfonsn desde antes de la guerra de Malvinas.

El 10 de diciembre de 2013 se cumplieron treinta aos desde el fin de la dictadura militar. Treinta aos de democracia. Pero no se dice que no son treinta aos de cualquier democracia, sino de una forma particular de sta que es la democracia burguesa. No es la nica democracia posible. Tambin est la democracia proletaria. Pero solamente se habla de democracia en general, cuyo significado real en los hechos es democracia burguesa, es decir la dominacin del capitalismo bajo formas democrticas. Esto no impide festejar los 30 aos de esta democracia burguesa, porque la diferencia con la dominacin del capital bajo la dictadura militar es abismal. Y adems, a pesar de las limitaciones propias de la democracia burguesa, se han producido avances democrticos muy importantes que hay que defender y profundizar.

El concepto de democracia en general y abstracto no exista de la misma manera que hoy en la conciencia colectiva hasta los aos 70 previos a la dictadura. Menos an en la poca de las luchas sociales que tuvieron su pico inicial en el Mayo Francs. La ideologa generalizada era la revolucin social, o por lo menos un cambio radical en toda la sociedad. Fue Ral Alfonsn quin instal la idea de la democracia en general, como nico marco en el cual se podra desarrollar la lucha del pueblo por el pleno bienestar de la poblacin, simbolizada en la famosa frase Con la democracia se come, se educa, etc.. Antes y durante de la guerra de Malvinas Alfonsn ya deca que el eje fundamental era la democracia que inevitablemente vendra despus de la dictadura militar. Era la concrecin (en la versin alfonsinista) de la preocupacin de la dictadura militar de garantizar que la vuelta a la democracia parlamentaria slo fuera un cambio de forma, manteniendo el dominio del mismo poder econmico que haba acuado y sustentado la dictadura, a resguardo de todo ascenso de la lucha social.

La dictadura militar no cay por la derrota de Malvinas, como se dice habitualmente. La movilizacin obrera del 30 de marzo de 1982, que se mantuvo inclaudicable hasta el oscurecer de ese da, marc inexorablemente el comienzo del fin de la dictadura. El problema para la dominacin burguesa era que realizar elecciones en el escenario social que se abri a partir de ese 30 de marzo implicaba un proceso de radicalizacin democrtica con fuerte predominio de la clase obrera. La guerra de Malvinas cumpli la funcin de sacar a la clase obrera del centro de la escena, inundar de ideologa nacionalista al conjunto de la poblacin, en especial a la clase media, y permitir el retorno a la democracia burguesa sobre esa base. Por esa razn tambin la burguesa prefiri un gobierno radical, para marginar an ms al movimiento obrero. A los ojos de la burguesa un gobierno peronista, ms all de su populismo de conciliacin de clases, constitua un futuro impredecible por su base obrera.

Desde esta instalacin por Alfonsn de la democracia en general (burguesa) como el terreno mximo sobre el cul se pueden desarrollar los avances democrticos, econmicos y sociales, prcticamente toda la clase media progresista lo considera una verdad demostrada e inamovible. Considera que la democracia es sta aunque hay que mejorarla. Es cmo si se dijera: sta es la persona indicada, slo hay que cuidarla, mejorar su salud, su cultura, etc., pero sta es la persona, no hay otra.

La verdad es muy distinta. La democracia es el gobierno del pueblo. De la mayora del pueblo, que no es otra que la formada por todos aquellos que viven de su trabajo y no del trabajo ajeno. Y el desarrollo pleno de la democracia no admite, por su propia naturaleza, ninguna limitacin a la obtencin plena por la mayora del pueblo de todas las conquistas democrticas, econmicas y sociales. Inexorablemente la democracia burguesa, la democracia limitada por los intereses de los capitalistas, deber ser cambiada por tantas nuevas formas democrticas como sea necesario.

A esto es a lo que la presidenta le dijo que no: slo dentro de la democracia burguesa, slo dentro de esos lmites. Es la primera vez que desde la cabeza del kirchnerismo, Nstor o Cristina, se es tan tajante.

No es casual. La incertidumbre sobre hasta cundo el kirchnerismo continuara saliendo de las crisis por la izquierda, ampliando los derechos democrticos, econmico y sociales, como fue la estatizacin de las AFJP, Aerolneas, la AUH, etc., ha quedado definitivamente dilucidada. Ningn gran enfrentamiento con el poder capitalista. Solamente reformas moderadas.

Es fundamental que todos los avances logrados no se pierdan, porque la ofensiva del capital concentrado seguir. Los lmites autoimpuestos por el gobierno dejan poco margen para que siga tomando medidas progresivas. Es imprescindible que todo el pueblo tome esta lucha en sus manos, para esto es necesario que adquiera conciencia de la realidad de la situacin, y es tarea de los verdaderos socialistas ayudar a la elevacin de esta conciencia.

La mencin que hizo la presidenta del presentismo docente se inscribe dentro de una tendencia a moderar los derechos de los trabajadores docentes. En determinado momento dice, por ejemplo: No puede ser que cada ao sea un parto el inicio de clases por la discusin salarial . Ningn docente pide salarios por encima o muy por encima de la inflacin, es la defensa del salario real, es un reclamo perfectamente discreto, absolutamente necesario y legtimo. Para que no sea un parto el inicio de las clases simplemente se debera acceder a esas demandas mnimas, absolutamente irrenunciables. El gobierno respeta las ganancias de los grandes empresarios, no cambia la legislacin impositiva de regresiva a progresiva, tolera todos los artilugios contables que las grandes empresas efectan para no pagar o pagar cifras irrisorias en el impuesto a las ganancias. No puede avanzar por ese lado, entonces debe retroceder y avanzar sobre los salarios docentes. Ha renunciado a avanzar, ha comenzado concientemente a retroceder. Esa es la novedad. Hasta esta disertacin de la presidenta el kirchnerismo ha venido diciendo vamos por ms. Ese vamos por ms desapareci de la alocucin. Si bien las caractersticas de un discurso en la asamblea legislativa puede suponerse que excluye por su naturaleza ese tipo de declamaciones, no hay ninguna frase que sugiera que se contina por ese camino.

Tambin la presidenta fue clara en cuanto a la limitacin de la protesta social: vamos a tener que sacar alguna normativa de respeto a la convivencia ciudadana, porque no puede ser No puede ser que diez personas te corten una calle, por ms razones atendibles que tengan. No puede ser. Nuevamente, aqu de lo que se trata es de que se respeten en forma irrestricta los derechos de la ciudadana. Para que no haya cortes de calle la solucin es sencilla: Cul es el reclamo por el corte de calle? Se satisface el reclamo en forma inmediata y el corte desaparece. Y hay que subrayar la palabra inmediata adelntandonos a los que pueden decir que inmediata es una utopa. Cuando realmente se disponen todas las medidas para solucionar tal o cual problema y todos los que protestan perciben que realmente estn atendiendo sus reclamos, no prosiguen los cortes.

Creo que adems todo el mundo tiene el derecho a protestar, pero no cortando las calles e impidiendo que la gente vaya a trabajar; y no complicndole la vida al otro. Creo que vamos a tener que legislar sobre una norma de respeto y convivencia urbana, donde todo el mundo proteste. La gente que va a trabajar, los otros, no son otros, son ciudadanos, y todos los ciudadanos tenemos que hacernos responsables de los problemas de todos los ciudadanos. O nos ayudamos entre todos o estamos perdidos. Si cada reclamo es apoyado instantnea y masivamente por toda la poblacin, el reclamo es satisfecho y desaparece. Si cada ciudadano se olvida del resto obviamente las cosas se complican, y el poder capitalista y su estado, por ms progresista que sea el gobierno, tiene amplio margen de accin para manejar el reclamo en forma burocrtica, darle largas en el tiempo, desgastar la energa y la organizacin de los que reclaman, en definitiva, defender sobre todo los intereses del poder econmico dominante. Por todo esto la solucin a este problema tambin tiene que ver con ampliar la lucha democrtica ms all de los lmites de la democracia burguesa.

Y con respecto a la condena a cadena perpetua a los trabajadores petroleros de Las Heras, Santa Cruz, la afirmacin de la presidenta es absolutamente inadmisible.

Yo les voy a contar a los que no saben qu es lo de Las Heras. En 2006, en un conflicto, un polica que sali a defender su comisara en la localidad de Pico Truncado, fue muerto a palazos en el piso. .. lo patearon y muri. Le reventaron todos sus rganos.

Ms all de otras consideraciones, habindose comprobado en el juicio procedimientos totalmente ilegales, torturas a testigos, y ausencia de prueba alguna para esa afirmacin, la frase se inscribe abiertamente en la defensa de los intereses de las empresas petroleras, que quieren que se dicte una condena extrema que disuada de futuros reclamos sindicales en el futuro.

Esta frase de la presidenta es una reafirmacin ms (esta vez abandonando toda defensa de los derechos humanos) de los lmites de la democracia burguesa, que como se sabe es la forma ms perfecta de la dictadura de la burguesa, porque bajo apariencias democrticas controla toda la sociedad utilizando su riqueza para dominar a todo el mundo. [2]

Todo esto no quiere decir que el kirchnerismo haya abandonado sus metas de crecimiento industrial con inclusin social. Solamente que lo seguir haciendo hasta donde los lmites de la democracia burguesa lo permitan. Pero el poder econmico avanza permanentemente sobre los derechos del pueblo. Si se le ponen lmites a la lucha por estos derechos, si se renuncia a ampliarlos todo lo que sea necesario hacerlo, no se puede permanecer en el mismo lugar, inevitablemente se retrocede. Esta es la perspectiva.

Notas:

[1] Natural en el sentido de que obedezca a causas de la naturaleza, no al uso que hace de ella el capitalismo; naturales en el sentido de que an cuando se consiguiera, por ejemplo, el mximo de produccin de bienes posible con el actual nivel de tecnologa, an as no alcanzara para toda la poblacin. Esas limitaciones naturales no existen. Existen las limitaciones que de una u otra manera generan las empresas impidiendo la plena satisfaccin de las necesidades del pueblo.

[2] Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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