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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2014

En el Da Internacional de la Mujer
Produccin y reproduccin de la fuerza de trabajo: Una mirada feminista

Mario Hernndez
Rebelin


En las ltimas tres dcadas hemos asistido a la feminizacin de la fuerza de trabajo. La incorporacin de la mujer al quehacer pblico le ha posibilitado ir tomando conciencia de su discriminacin social, al mismo tiempo que ha ido generando cambios dentro de la familia que ponen en cuestin la estructura de poder jerrquica que constituyen su base.

En el capitalismo, la produccin de mercancas se lleva a cabo fuera del hogar, en empresas, donde los medios de produccin son propiedad de los capitalistas, lo que obliga a la mayora de las personas a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Con los salarios, la gente compra los productos que necesita para sobrevivir, que son transformados en los hogares para la produccin y reproduccin de las personas. El modelo de familia nuclear se sustenta en una clara diferenciacin entre los sexos, donde el hombre sera el proveedor econmico a partir de su insercin en la produccin de bienes y servicios y la mujer se encargara de los aspectos reproductivos, concentrando su actividad en el interior del hogar. La produccin en el hogar implica no slo la reproduccin biolgica de las personas, sino tambin la formacin de su gnero y su mantenimiento, lo que se hace con el trabajo domstico. As el trmino reproduccin social que a veces se utiliza para designar el conjunto de procesos que producen y reproducen los bienes de consumo y produccin, las relaciones sociales, las personas y la fuerza de trabajo, en este caso, es usado en trminos ms restrictivos, para resaltar los procesos que quedan al margen del mercado.

En la economa capitalista una parte sustancial de la fuerza de trabajo no se genera en el intercambio en el mercado, sino por medio de un sistema de reproduccin que no parece ser parte del sistema de produccin. De todos modos no debemos perder de vista que en el seno de toda formacin social coexisten una produccin social de bienes y una produccin social de seres humanos. Estos dos trminos son indisociables.

Si la sociedad funcionara exclusivamente con la lgica del mercado, una parte importante de la poblacin -enfermos, discapacitados, menores, desempleados, ancianos- moriran. Por ese motivo los trabajos de produccin y reproduccin forman parte de un mismo proceso aunque la reproduccin de las personas es la condicin primaria para que existan mercancas y un mercado donde stas se intercambian. De all que sea falso considerar la reproduccin social como un proceso natural o un subproducto que deriva de otros procesos sin relacin con el mercado.

Si consideramos el trabajo en el sentido de una actividad destinada a realizar la supervivencia material veremos que gran parte de las actividades de cuidados directos de personas que tienen lugar en el interior de la familia tienen esta caracterstica y que son indispensables para la estabilidad fsica y emocional de sus miembros. De manera que el trabajo domstico satisface necesidades personales y sociales que no pueden ser sustituidas con la produccin del mercado y como requiere de tiempo no es posible negar su existencia.

A pesar de lo dicho la economa se ha construido bajo el supuesto de que la produccin tiene prioridad sobre los procesos de reproduccin humana. Creo que esta perspectiva no es neutral y nos habla a las claras de que los hechos se evalan y se nos presentan segn el esquema terico que se utilice y los modelos interpretan el mundo desde la perspectiva que se elija.

El rea del trabajo familiar domstico no remunerado representa recursos de supervivencia fundamentales que han sido dejados de lado en los anlisis tradicionales. Existe un gran nmero de relaciones que quedan fuera de la corriente central del mercado y que son necesarias para la comprensin de la economa cotidiana y de la existencia de la gente.

La asignacin de los hombres a la produccin y de las mujeres a la reproduccin no es privativa del capitalismo que, no obstante, alter las condiciones de produccin de bienes y seres humanos, convirtiendo a esta ltima en un terreno de la lucha de clases y de sexos, a la vez que en asunto de Estado.

El control social sobre la fuerza de trabajo de las mujeres, base material del patriarcado, permite a los hombres beneficiarse del servicio personal y domstico de las mujeres. Entonces, la forma de familia que conocemos es expresin de la dominacin capitalista como as tambin del sistema patriarcal, sin olvidar que tambin el Estado ha contribuido a definir las condiciones sociales de la reproduccin. Con esto queremos expresar que la reproduccin de seres humanos no est determinada nicamente por la lgica del capital. Las relaciones sociales juegan un papel fundamental tanto en la produccin material como de seres humanos. La relacin social antagnica entre hombres y mujeres que se manifiesta tanto en la produccin como en la reproduccin, no se circunscribe al mbito familiar ya que las mujeres estn doblemente explotadas: por el capital y en sus hogares.

Combes y Haicault tienden a desechar la idea de que "la reproduccin slo tendra inters para la produccin en la medida que se encarga de fabricar y mantener la mercanca concreta que es la fuerza de trabajo", porque esto supondra reducir el trabajo domstico a la produccin de valores de uso y no concebir a la familia como un lugar y un objeto de la lucha de clases y de sexos, sino slo como el lugar de reproduccin de la fuerza de trabajo.

La idea de que los hogares actan con intereses unificados se da porque aunque los miembros de una familia tengan intereses diferenciados que surgen de sus relaciones con la produccin y la reproduccin, esas mismas relaciones aseguran su dependencia mutua. A esta idea ha contribuido la teora neoclsica que considera que el hogar decide como una unidad la participacin de sus miembros en el mercado de trabajo y la responsabilidad sobre las tareas domsticas en la bsqueda de maximizar la utilidad conjunta. Desde este punto de vista, la divisin tradicional por gnero del trabajo dentro del hogar se considera una respuesta racional. Esta perspectiva supone que el comportamiento de los individuos difiere en la esfera privada y en la pblica, de forma tal que son altruistas en el seno del hogar y se rigen por sus intereses individuales en los mercados.

Esta idea no tiene en cuenta que la familia, a la vez que expresa relaciones de produccin y reproduccin, las enmascara, porque la familia tambin es un lugar de lucha. Dentro de los grupos domsticos se dan diferentes relaciones de produccin y dominacin. El acceso a los medios de produccin no es el mismo ni tampoco su control. Tampoco es homogneo el acceso al consumo y todo esto porque entre sus miembros existen relaciones de poder.

Una visin armnica de la economa familiar enturbia el anlisis de las relaciones de produccin dentro del grupo domstico.

Las relaciones sociales de sexo y de clases operan tanto en el mbito de la produccin como en el de la reproduccin. Partir de esta afirmacin supone la crtica a la idea que sita exclusivamente las relaciones de clase en el mbito de la produccin y las relaciones de sexo en el de la reproduccin.

Aunque hombres y mujeres se encuentran en una relacin antagnica por su pertenencia al sexo opresor u oprimido, mantienen simultneamente una relacin de alianza desigual siempre que pertenezcan a la misma clase. Sin embargo, el capital aprovecha las divisiones sexuales apoyndose en el patriarcado e intensifica la explotacin de las mujeres en la produccin con el consentimiento tcito de la mano de obra masculina.

Retomando lo afirmado al comienzo de nuestro trabajo, la feminizacin de la fuerza de trabajo se ha dado al mismo tiempo que han aumentado las formas de trabajo a tiempo parcial, de trabajo informal y autnomo. Si bien podemos analizar la descualificacin como una estrategia econmica del capitalismo, tambin es evidente que no es neutral desde el punto de vista del gnero que reserva los criterios de cualificacin para las tareas que realizan los hombres.

La cualificacin/descualificacin tiene como parmetro la perspectiva de la clase obrera cualificada masculina empleada en la industria manufacturera y no slo depende de competencias tcnicas sino tambin de construcciones ideolgicas y de poder. Adems, el mercado laboral no es socialmente neutro porque las relaciones de gnero estn insertas en la organizacin misma de la produccin que se articula con otras instituciones como la familia, el sistema educativo y el Estado, que sustentan la desigualdad de gnero.

El gnero opera en la esfera de la produccin interviniendo en las definiciones de cualificacin y en la distincin entre trabajo cualificado y no cualificado, en la definicin de ciertos puestos de trabajo, en la divisin entre trabajo a jornada completa y a tiempo parcial, sobre las formas de autoridad y supervisin, sobre la participacin activa en los sindicatos, etc. De manera tal que podramos afirmar junto con Beechey que el gnero es una categora relacional asimtrica que forma parte de la experiencia personal vivida en el lugar de trabajo y que interviene en la construccin de subjetividades. Tambin est relacionado con el poder en el sentido de dominacin de los hombres y la subordinacin de las mujeres que se reproducen en el proceso de trabajo pero tambin en otros mbitos. De all, que la diferencia y jerarqua de gneros se crean tanto en el lugar de trabajo como en el hogar. Esto no hace ms que demostrarnos la complejidad de la articulacin entre relaciones de sexo y de clase en la produccin que podramos verificar tambin en el mbito de la reproduccin y de la familia.

Produccin y economa aparecen como sinnimos dejando al trabajo domstico fuera del anlisis, de all la necesidad de ampliar el concepto de economa trascendiendo la divisin entre esfera pblica y privada.

La esfera de la reproduccin debe considerarse parte integrante de la economa. La opresin de las mujeres se localiza tanto en la familia como en la organizacin de la produccin.

Como sostiene Scott, el status secundario y dependiente dentro de la familia, que asigna a las mujeres la responsabilidad primaria en la reproduccin cotidiana y generacional, se trasladan a la organizacin de la produccin.

La expansin del sector servicios ha supuesto el incremento de mano de obra a bajo costo salarial que se nutre de una fuerza de trabajo compuesta por trabajadoras a tiempo parcial, con alta inestabilidad laboral, es decir, con caractersticas marginales.

La situacin social que caracteriza a la vida de las mujeres como trabajadoras no asalariadas fundamentan el presupuesto que las considera una fuerza de trabajo ms barata y menos dependiente de sus salarios que los hombres.

Por un lado vemos una determinada construccin social del gnero que marginaliza a las mujeres y, por otro, una determinada relacin de produccin caracterizada por los bajos salarios y la inestabilidad laboral, que se articula con un sector de gran crecimiento econmico como los servicios. Precisamente, una de estas construcciones fuertes es la que coloca al empleo salarial formal como modelo explicativo central del trabajo en la sociedad y de los objetivos de individuos y grupos sociales en detrimento del trabajo no remunerado en dinero como el trabajo domstico y los servicios comunitarios.

Una vez ms sostenemos que produccin de productos y personas es indisociable. El concepto de produccin tendra que abarcar tanto la produccin de cosas como la produccin de hombres y mujeres. Un anlisis econmico que slo estudie el mbito de la produccin sin articular produccin y reproduccin se revela como inadecuado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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