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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2014

Entrevista de Valeria Ianni al politlogo francs
El debate hoy es cmo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal

Franck Gaudichaud
Revista La Llamarada


Venezuela se debate entre los intentos desestabilizadores de la derecha, los lmites propios del proceso bolivariano y la posibilidad de que sea la clase trabajadora y el movimiento popular los que hagan avanzar un proyecto no exento de tensiones y contradicciones.

Entrevista a Franck Gaudichaud, miembro del equipo editorial de Rebelin.org, doctor en Ciencia Poltica y autor de varios libros sobre Amrica Latina, con una investigacin -dirigida por Michael Lwy- sobre Poder Popular y Cordones Industriales bajo el gobierno de Allende en Chile (1970 -1973).

Cmo caracterizas la situacin actual en Venezuela? Qu es lo que se dirime all?

Franck Gaudichaud: Como punto de partida, hay que reconocer que estamos en medio de una tremenda guerra meditica global en contra del proceso bolivariano. Por eso es fundamental crear espacios de contrainformacin. Para comenzar, frente a tanta desinformacin, hay que volver a subrayar que el proceso bolivariano es un proceso de largo plazo de amplias conquistas sociales (salud, educacin, reduccin de la desigualad), democratizacin (nueva Constitucin), de creciente empoderamiento e inclusin poltica de las clases populares, en una relacin muy tensa con el lder carismtico que ha sido Chvez. Tambin que este proceso ha sido clave en la constitucin de nuevas soberanas nacional-populares y en la creacin del ALBA, UNASUR y CELAC. As que un importante retroceso en Venezuela y el regreso del neoliberalismo en ese pas tendran importantes e inmediatos efectos colaterales en toda la regin. Todo esto parece obvio, pero es indispensable subrayar lo esencial y las relaciones de fuerzas geopolticas en momentos en que los medios de comunicacin dominantes -y la oposicin venezolana- hablan de dictadura castro-comunista y de genocidio en Venezuela

La situacin actual es sumamente tensa debido a que el sector ms reaccionario de la oposicin apost a la violencia y la desestabilizacin desde la calle.  En tal contexto, hay una tendencia dentro de las filas de las izquierdas a descomplejizar nuestro entendimiento de la coyuntura, diciendo que se est contra el imperialismo o a favor del golpe de estado fascista. Esta lectura binaria me parece nefasta. Por supuesto, hay que denunciar y oponerse de manera unitaria a la intentona insurreccional de la derecha. Sabemos que los EE.UU. tienen claros intereses geopolticos en esta desestabilizacin; los lazos entre los Halcones de Washington y la fraccin de la oposicin encabezada por Leopoldo Lpez en Venezuela, no son una teora de complot, sino informacin objetiva. Tambin hay una intervencin real desde Colombia y el uribismo, as como incursiones paramilitares, sobre todo en el estado fronterizo de Tchira. Estos elementos son importantes. Ahora, estamos ante un golpe de estado, estilo abril de 2002? Se puede hablar de fascismo, sin con ello conseguir definir la dinmica de la oposicin al chavismo. Yo creo que no: primero porque las relaciones de fuerza reales son distintas a 2002. El estado mayor y las Fuerzas Armadas apoyan claramente al gobierno, sin fisura por ahora; la gran burguesa no apuesta a la violencia y a una salida extraconstitucional. Fedecmaras y los principales patrones (como Mendoza de la Polar) participaron de la conferencia de paz con Maduro y condenaron la violencia en las calles. Es decir, los elementos claves de la coyuntura de abril de 2002, no estn al da en la coyuntura actual. Eso s, hay un sector de la derecha en torno a Leopoldo Lpez que apuesta claramente a la violencia callejera, haciendo un llamado a derrocar a Maduro. Y lo preocupante: este sector logr movilizaciones muy importantes. En el estado de Tchira, en Mrida con el movimiento estudiantil, pero tambin en las calles de Caracas. Es cierto que los participantes de esas movilizaciones provienen esencialmente desde los barrios altos, desde la clase alta, media alta pero tambin de clase media ya no tan alta. Sectores violentos de la derecha estn ganando espacio en la sociedad, haciendo uso de la violencia en contra de trabajadores y militantes barriales, edificando barricadas (las guarimbas): son responsables de la gran mayora de los asesinatos de las ltimas semanas. La oposicin neoliberal est parcialmente fragmentada, pero a la vez cada uno ocupa su papel en contra del proceso: desde Henrique Capriles o COPEI (Comit de Organizacin Poltica Electoral Independiente), que dicen apostar al dilogo despus de sucesivas derrotas electorales hasta partidos como Voluntad Popular de Leopoldo Lpez o como la asociacin Smate y la diputada Mara Corina Machado, que apuestan a crear un clima semi-insurreccional, sin esperar las prximas elecciones. Algunos analistas como Ignacio Ramonet han destacado la existencia de un golpe de Estado lento, basado en las teoras de desestabilizacin de Gene Sharp.

Pero, yo creo que desde la izquierda anticapitalista, el tema clave no es solo denunciar todo eso, sino tambin seguir pensando abajo y a la izquierda para entender -de manera crtica y dialctica- cules son los elementos dentro del propio espacio del chavismo que permiten que se exprese tanto descontento en varios estratos de la sociedad, y no solo desde parte del movimiento estudiantil. En este sentido, tenemos que indagar tambin las contradicciones y debilidades de la revolucin bolivariana y escuchar las voces crticas del movimiento popular y revolucionario dentro y fuera del chavismo. En Rebelin hemos publicado tambin varios autores venezolanos que van en esa direccin: Roland Denis, Simn Rodrguez P., Javier Biardeau, Gonzalo Gmez, etc.

Cules son esas principales debilidades propias del chavismo?

Primero habra que diferenciar el chavismo gubernamental del pueblo trabajador bolivariano. Yo entiendo que hay tensiones ah, sobre todo a un ao de la partida de Hugo Chvez que fue un gestor central del proceso, capaz de oscilar entre lo vertical del lder y la horizontalidad de la participacin popular. En la era del chavismo sin Chvez, Maduro tiene la legitimidad democrtico-electoral: gan la eleccin presidencial, de manera justa, y las municipales confirmaron esa nueva victoria bolivariana en las urnas (con 17 victorias sobre 18 elecciones). Pero Maduro no tiene el liderazgo carismtico de Chvez, mientras, al mismo tiempo hay una degradacin econmica acelerada. Por supuesto, se habla mucho de inseguridad, la derecha en particular, pero representa tambin una gran preocupacin diaria para las clases populares. Es en el plano econmico donde afloran ms los problemas ltimamente: el Banco Central de Venezuela reconoce un desabastecimiento a una altura del 28% de los productos y una inflacin de 56% en el 2013 que corroe los salarios de los trabajadores. La mala gestin econmica y del tipo de cambio refuerza la especulacin, el mercado negro y al acaparamiento por parte de la burguesa compradore a una escala mayor. Algunos economistas marxistas como Manuel Sutherland o Vctor lvarez hablan de la fuga de capitales ms grande de Amrica del Sur. Son varios planes Marshal que se fugan as hacia Miami. Es cierto, la inflacin y el desabastecimiento son producto de la ofensiva de las clases dominantes, pero tambin de una poltica econmica ineficiente. La corrupcin es otro tema de fondo despus de 15 aos de proceso bolivariano: cmo pretender construir socialismo del siglo XXI en esas condiciones de corrupcin burocrtica? Frente a las dimensiones del fenmeno, ligado al modelo del capitalismo petro-rentista todava hegemnico[i], no basta con tener un ministerio del poder popular No veo otra solucin que crear fiscalizacin desde abajo, democracia participativa y consejos de trabajadores, reforzar los consejos comunales existentes. En caso contrario, cmo parar durablemente la ofensiva de la derecha? Con dilogo y paz con los sectores patronales, con la Mesa de Unidad Democrtica, con Cisneros y la boliburguesa? Por otra parte, recordemos la impunidad hasta hoy para los responsables del golpe de abril de 2002 o de los asesinatos de abril de 2013. Tambin es muy preocupante la impunidad frente al sicariato anti-sindical que existe en el pas, los niveles de represin en contra de algunas huelgas obreras o la creciente militarizacin de algunos territorios (lo que provoc malestar y distanciamiento pblico por parte del gobernador bolivariano del estado de Tachira). En estos das, el presidente Maduro y la fiscala han reconocido la responsabilidad de la guardia nacional y de la polica bolivariana en la muerte y maltrato a varios manifestantes, ojala eso no quede impune, porque el Estado tiene que ser el garante de los derechos fundamentales.

Te referiste crticamente al camino que se est tomando desde el gobierno para frenar la ofensiva de la derecha: Cul sera, para vos, el camino ms efectivo para enfrentar a la derecha?

Sin duda, como lo proponen algunos sectores anticapitalistas venezolanos, la mejor manera de defenderse es la profundizacin de la revolucin y de las conquistas del proceso; es reforzar una visin crtica y popular, independiente de la burocracia o de la boliburguesa, apuntando a un empoderamiento desde abajo. Yo creo que est perfectamente justificado el intento por parte del gobierno de poner paos fros a la violencia callejera, el llamado al dilogo y a la paz. Ahora, dilogo y paz s, pero para qu y con quin? Ojal el dilogo prioritario sea hacia los sectores populares movilizados, los trabajadores organizados que buscan los caminos del poder popular, el campesinado que quiere reforma agraria, el pueblo indgena, junto con ms anuncios concretos para mejorar la situacin econmica. Por supuesto, Maduro ya hizo anuncios frente a la guerra econmica, pero adems de la ley de precios justos, positiva, fueron medidas de ajuste y devaluacin. Al contrario pequeas corrientes como Marea Socialista y otras fuera del chavismo (libertarias, marxistas, trotskystas) proponen hacer frente a la derecha neoliberal tomando medidas revolucionarias: por ejemplo, tomar el control del comercio exterior, pero con fiscalizacin ciudadana (para evitar la corrupcin); combatir fuertemente la especulacin y centralizar las divisas extranjeras; intervenir el sistema bancario bajo control social para que la renta petrolera ya no sea captada en parte por los acaparadores; apoyar con ms decisiones los consejos comunales, la produccin nacional de alimentos y un sistema de planificacin nacional democrtico, etc. Insisto, solo estoy retomando declaraciones de colectivos bolivarianos y anticapitalistas venezolanos. Por cierto avanzar en esta direccin significa tambin comenzar a pensar las contradicciones internas al movimiento popular, asumir sus debilidades e limitaciones, como tambin el peso del bonapartismo poltico presente en el PSUV por ejemplo.

Qu analogas y qu diferencias encontrs entre el proceso de Chile durante el gobierno de Allende y el de Venezuela? Ms que nada, en funcin de la relacin entre los espacios de organizacin popular y un Estado que, a pesar de todos los cambios, sigue siendo un Estado capitalista.

Primero, eso me parece esencial: en Venezuela, todava existe el estado capitalista, aunque con una nueva institucionalidad mucho ms democrtica. Predomina el capitalismo estatal-rentista y ms del 70% del PIB est en manos del sector privado. Ubicarse estratgicamente significa primero saber donde estamos parados. En 1973 en Chile, la Unidad Popular signific como en Venezuela grandes conquistas democrticas, sociales, empoderamiento desde abajo, apoyadas adems en una clase obrera muy organizada en el plano sindical y poltico. De hecho, en Venezuela una gran deficiencia es que no se logr construir un movimiento obrero y sindical clasista y democrtico, autnomo de la burocracia estatal. Otro elemento interesante de la experiencia chilena es la relacin tensa entre movimiento popular y el gobierno Allende. Yo estudi los cordones industriales[ii] como organismos sui generis de poder popular y, en varios momentos, los cordones fueron capaces de pararse frente a Allende y reclamar medidas revolucionarias. Otro punto de debate es justamente hasta qu punto podemos confiar en la institucionalidad, en la posibilidad de usar el Estado para reformar desde arriba la sociedad: es decir, si construimos socialismo desde el estado o si construimos socialismo desde el poder popular constituyente, el control obrero y la participacin ciudadana. Cuando en Venezuela, por ejemplo, experiencias de cogestin como en Sidor han sido rpidamente ahogadas. Lo mismo con el complicadsimo  tema de la violencia poltica, del papel del imperialismo y de las FFAA: lo cierto es que en Venezuela, a diferencia de la va chilena, se ha pensado el proceso como pacfico pero armado. Hay en Venezuela una dinmica cvico-militar bien diferente de la experiencia chilena. Ms all de eso, la revolucin bolivariana actualiza un debate pendiente de la Unidad Popular: qu podemos hacer con el Estado y con qu tipo de Estado? Hasta qu punto el gobierno, las elecciones, son una herramienta de conquista democrtica y cmo apoyarse decididamente en formas de poder popular para avanzar? Cmo enfrentar desde la mejor relacin de fuerza posible a las derechas y el imperialismo?



[i] Ver: F. Gaudichaud, Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista, Rebelin, dic. 2012, www.rebelion.org/noticia.php?id=160554.

[ii] Ver: F. Gaudichaud, Poder popular y cordones industriales en Chile, Santiago, LOM, 2004.

 

Valeria Ianni es historiadora argentina, integrante del colectivo "Hombre Nuevo":

http://agrupacion-hombrenuevo.blogspot.com.ar/



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