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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2014

Resea de "El trasfondo biopoltico de la biotica"
Bioplitica y biotica: un encuentro fecundo

Luis Roca Jusmet
Rebelin



 

Esta publicacin me parece muy interesante. Me lo parece porque el horizonte de la biopoltica, abierto por Michel Foucault en algunos de sus ltimos seminarios, es un campo de estudio fundamental para entender crticamente el mundo en que vivimos. Campo que en nuestro pas, por cierto, ha sido poco trabajado. Anna Quintanas, profesora de la Universidad de Girona, es una de las excepciones, junto a otros filsofos como Francisco Vzquez Garca o Francisco Javier Ugarte, entre otros. El libro que coordina rene diferentes estudios sobre el tema, de un inters desigual pero que en conjunto nos dan en conjunto una obra muy vlida. Recogen un ciclo de seminarios, de carcter internacional, organizados por la coordinadora del libro en la Facultat de Lletres de la Universidad de Girona.


El ttulo es algo retrico porque la mayora de artculos son o de biopoltica o de biotica. El artculo de Anna Quintanas, que sintetiza muy bien la lnea que abre Foucault y que tiene hoy como mejor representante a Nikolas Rose, es el que relaciona de una manera precisa la biotica, la biopoltica y el neoliberalismo. De hecho una de las mayores virtudes del libro es que nos permite la lectura de un potente artculo de Nikolas Rose. Este profesor de Sociologa ( y Director del Departamento de Ciencias Sociales, Salud y Medicina del Kings College de Londres ) es uno de los que han analizado de una manera ms lcida y con mayor base emprica la relacin entre la biopoltica y el neoliberalismo. Me parece que es la ms consistente y fecunda lnea de elaboracin de la biopoltica. Mucho ms que la abierta por filsofos ms mediticos y de culto, como Giorgio Aganbem y Roberto Expsito, de los que ms tarde hablar. De Rose se han traducido pocos textos en castellano. Por una parte dos artculos muy interesantes que aparecieron en la revista de crtica de la cultura Archipilago, hace aos desaparecida. Por otra la traduccin por parte de la Universidad Pedaggica de la Provincia de Buenos Aires del mejor libros de Rose, "Polticas de la vida", no se ha distribuido en Espaa. Y el nico artculo que trata de Rose con seriedad es el Francisco Vzquez Garca "Empresarios de nosotros mismos" ( que est en su libro Tras la autoestima). El libro que nos ocupa es una oportunidad excelente para conocer a Rose.


La primera parte se titula precisamente Las polticas de la vida del siglo XXI. Rose define muy bien la herencia de Foucault : el trabajo de campo en filosofa. Se trata de extraer de las prcticas humanas concretas los conceptos que conllevan. Como dijo Foucault en una ocasin, la ciencia hace visible lo invisible y la filosofa hace visible lo visible. No se trata de buscar lo oculto tras las ideologas sino de explicitar lo que hay de implcito en estas prcticas. Se trata de analizar ms especficamente la biomedicina, que implica toda una serie de supuestos e implicaciones. La primera es la creencia que la medicina debe basarse exclusivamente en la biologa. La segunda es hacer a los ciudadanos responsables de su propia salud. La tercera es es que la medicina se ha convertido en uno de los grandes negocios del capitalismo actual. La cuarta es que la medicina ya no es un poder que descansa en el mdico sino que se somete a un gran aparato de control y de regulacin. Todo ello implica una transformacin radical de lo que entendemos por vitalidad., cuya base es lo molecular. Hay igualmente una idea de optimizacin de la vida. Pero tambin supone la idea de que todos estamos potencialmente enfermos. Finalmente una idea de la ciudadana basada en un concepto activo de nuestra biologa. Somos cuerpos, pero no cuerpos programados sino con capacidad de auto programacin, es decir de autoprogramacin, basado sobre todo en la plasticidad neuronal. Las preguntas kantianas que puedo saber ? que debo hacer ? que puedo esperar se remiten hoy a la neurociencia. Surge una tica somtica vinculada al biocapital. Esto nos conduce a la segunda parte del artculo: "Las neurociencias y sus implicaciones sociales". El siglo XXI ser seguramente el neurosiglo. Las consecuencias sern importantes. Dejamos de lado la hegemona del discurso psicolgico-teraputico ( del que nos hablaba la sociloga) Eva Illouz. Ahora nos es la psique sino el cerebro el concepto clave. Las neurociencias son el proyecto interdisciplinar para conocer el cerebro. Posteriormente se convierte en tecnologa y a partir de ella en capital mental. Es el capital almacenado en la salud. Los remedios no pasan por las terapias sino por los psicofrmacos.


El otro artculo imprescindible del libro es el de Dominique Memmi, Directora de Investigacin del Centre Nacional Scientifique y una brillante investigadora de biopoltica contempornea. El texto es tan interesante como innovador. Empieza por una operativa definicin de biopoltica : "Es la administracin en la vida pblica de la relacin de cada uno con la reproduccin, la enfermedad y la salud, la vida y la muerte". La biopoltica es reglamentacin y como tal se basa en la eliminacin de lo singular. Aunque aparentemente se dirga los individuos. La autora considera que no hay que definir la biopoltica como liberal, no hay una relacin directa entre ambas nociones. La biopoltica ordinaria se basa en la hegemona de la psicologa, como disciplina y profesin, y en el saber neurlgico que de ella deriva y su institucionalizacin. Dominique Memmi analiza los gobiernos de la conducta que derivan del biopoder en Francia a partir de los aos 70. En primer lugar un gobierno por la palabra, laico, en la que se pretende que un sujeto idealizado sea capaz de decidir sobre cuestiones referidas a su vida y su muerte. Siempre en dilogo con el sanitario, que le orienta. Despus aparece la biotica como gobierno de los valores, en incesante apelacin a las normas dictadas por las comisiones de expertos en biotica. Ms tarde hay una biotica que vuelve a estar delegada a los pacientes y a los profesionales. Hay una reapropiacin del propio cuerpo por el sujeto. A partir de los aos 90 empieza lo que denomina el gobierno de la carne. Se intenta materializar incluso la prdida. Mostrar, por ejemplo, los cuerpos de los bebs muertos. Hay en todo este proceso una biopoltica de la institucin como gobierno indirecto de la vida cotidiana frente a la vida y la muerte donde se va retirando progresivamente la intervencin directa del Estado en las decisiones. Las instituciones son maternales, no autoritarias. Hay un anlisis muy sugerente en este artculo, que presupone un rigor emprico y una lucidez terica a considerar. Autora que era para m, he de reconocerlo, una desconocida.


Los artculos de Nikols Rosa y de Dominique Memmi, junto al artculo ms introductorio y global de la propia Anna Quintanas, bien merecen la lectura del libro. El resto, ms prescindible. Por un lado tenemos una derivacin mucho ms especulativa de la biopoltica, la que representan Giorgio Aganbem y Roberto Expsito. El propio Expsito escribe un artculo sobre democracia y biopoltica. Hay algunas ideas sugerentes, aunque discutibles, como su anlisis de la crisis de la democracia a partir del giro biopoltico que conduce a los ciudadanos, sujetos vacos, al cuerpo vivo de los individuos y las poblaciones. Pero peca de excesos retricos y su propuesta para remediar la enfermedad actual de la democrcia me parece sencillamente incomprensible a nivel prctico. De Aganbem no hay ningn artculo pero s uno, el de Robert T. Valgenti, que reflexiona sobre su Homo sacer. Pero el artculo resulta tan retrico y poco claro como lo que critica. El artculo de Terricabras, "Por una biotica como proyecto global" me parece que responde ms a la exigencia de publicarle algo como director del proyecto que no a que tenga algo que decir realmente interesante sobre la biopoltica. Ms bien me parece que no responde en absoluto a la lnea de investigacin abierta por Foucault y continuada por gente como Rose. El artculo de Joan Canimas intenta recuperar la propuesta de resistencia poltica de Foucault pero en una linea que me resulta demasiado edificante, por decirlo as. Falta la tensin interna de Foucault.


Otros artculos hablan de biotica en un sentido ms convencional, sin tener nada que ver con la biopoltica. Son los de Antoni Defez y Carla Carrera, sobre las problemticas del suicidio y la eutanasia. Los artculos, de todas maneras, abordan el tema con un rigor crtico importante.

El libro es, en definitiva, un intento muy positivo, que en alguna de sus partes realiza de manera impecable, de relacionar la biotica con una concepcin fecunda de la biopoltica.

 



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