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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2014

Podemos, pero qu exactamente

Varios autores
Madrilonia


Por estas fechas se cumplen cincuenta das de Podemos. Son pocos para emitir un juicio concluyente, pero suficientes para hacer una valoracin inicial que en una coyuntura que no camina, vuela, resulta siempre urgente. Ms all de la mayor aversin esttica que produzca, conviene ser sinceros. De todos los proyectos que han intentado traducir la ola 15M en trminos electorales (pues este es en definitiva el objetivo), Podemos es el nico que ha logrado el impacto suficiente como para obtener representacin. En sus propios trminos ha sido un xito. Y si hoy, enfrentados a las elecciones europeas, lo que se valora es el derecho de irrupcin en el marco de un rgimen poltico decadente y decrpito, pero cuyo sostn (el sistema de partidos) apenas se ha meneado, Podemos se sita como la mejor opcin.

Valga decir que algunos de los que aqu firmamos, si finalmente deciden acudir sin Izquierda Unida a las europeas, quizs lo votemos sin mayor prejuicio. Valga tambin que aun cuando no en sus formas, compartimos el sentido de la oportunidad de la iniciativa. Esto, no obstante, no excluye la crtica: la valoracin de un proyecto que no consideramos ni de lejos ajustado para aprovechar las oportunidades que encierra la crisis, ya terminal, del rgimen del 78 y que en ltima instancia se debe al 15M.

Se dir que Podemos son muchas cosas: un grupo de notables formado por las principales personalidades de la Tuerka (Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Iigo Errejn), un partido de extrema izquierda (Izquierda Anticapitalista) que no sin reticencias internas ha hecho cuerpo con el proyecto y una ya amplia constelacin de precarias asambleas repartidas por un buen nmero de rincones del solar peninsular. Sobre los primeros, se debe reconocer que han sido el motor y el alma de Podemos, los promotores y sus caras visibles. Sobre IA que ha servido de tropa y mano de obra a la iniciativa, pero que en ltima instancia (y salvo futuras sorpresas siempre posibles) depende en casi todo de los primeros. Y sobre las asambleas, llamadas de forma algo bizarra Crculos Podemos, en honor a las Crculos Bolivarianos, se han fijado todas las atenciones; normalmente para apuntar al xito del proceso, pero tambin para asegurar su veracidad democrtica. En este sentido se repite cierta teora del desborde. En sus propios trminos: los Crculos proliferan, en su movimiento de expansin tienden a construir su autonoma y poco a poco extraen de sta su propia organizacin, para finalmente desplazar a los que ahora pasan por sus representantes. Respecto a esta explicacin habr, sin embargo, que convenir que apenas podra haber sido ms ingenua. S hay desborde este es nicamente el que se refiere al trabajo que supone ordenar una dinmica ms bien catica y dispersa, pero en absoluto al de un proceso de radicalizacin que tender inevitablemente a su organizacin democrtica.

Se podr decir tambin que en los Crculos Podemos hay gentes de toda condicin y con las intenciones y proyectos ms dispares. Esto es esencialmente un dato positivo, pero precisamente por su heterogeneidad y por su propia falta de organicidad, seguirn siendo una pieza subordinada (y esto a lo largo de toda la experiencia) de lo que constituye su nico liderazgo posible: Pablo Iglesias y el grupo de La Tuerka. De hecho, nada es ms fcil de representar que aquello que es incapaz de organizarse de forma coherente. Por eso, a la hora de valorar las posibilidades de Podemos, por muy interesante que consideremos la proliferacin de Crculos, tenemos que considerar el proyecto sobre la pieza que conforman sus actuales lderes. Excluido, al menos de momento, el papel de IA y la incapacidad de los Crculos para articularse en torno a una posicin propia y autnoma, el proyecto Podemos se debe comprender dentro de una matriz ms bien izquierdista y populista que siempre por boca de sus representantes se podra resumir en torno a las siguientes afirmaciones.

1. Nada con IU, nada fuera de IU. Podemos se sita a la izquierda. Aun cuando recoja mucho del lenguaje 15M no somos ni de izquierdas ni derechas, su apuesta se ubica en esta casa. No llama a otras puertas. La reivindicacin de pedigree izquierdista, el uso de la imaginera de la Transicin, hasta la esttica es inequvoca. El dato sociolgico es simple y lo han marcado analistas propios y ajenos: hasta un 20 % del electorado se ubica en la izquierda ideolgica (posiciones 1-3 de un baremo 1-10). La presuncin es que la mayor parte de este target no se siente representado por formaciones como Izquierda Unida y an menos por el PSOE. Y esto a pesar de que segn un reciente estudio de Metroscopia, ms de un cuarto de los autoubicados en la extrema izquierda vota al PSOE y un sexto a IU. Sea como sea, la cuestin para Podemos es cmo recuperar la izquierda electoral, como traducirla en fuerza electoral. El problema reside, sin duda, en IU.

Los notables conocen bien la mediocridad de esta organizacin, su abismal corrupcin, las enormes dificultades que entraa cualquier proyecto de regeneracin, manifiesto una y otra vez en el arrinconamiento de los crticos y de las figuras ms amables y representativas de las nueva sensibilidad social como Alberto Garzn. Su apuesta no pasa, sin embargo, por generar un espacio poltico paralelo a IU. A pesar de que esta haya rozado el extraparlamentarismo antes de la crisis y a pesar de que su tope de crecimiento electoral sea desesperantemente bajo, incluso en condiciones tan idneas, Podemos nace bajo el peso de IU. Se trata de forzar a IU, mediante la amenaza de la competencia electoral, a que se avenga a un pacto que abra la organizacin a los crticos y a las nuevas fuerzas polticas que se han creado por fuera, en tanto dentro era imposible que medraran. Las suspicacias que generan las reuniones entre ambas organizaciones provienen precisamente de que apenas se puede esconder esta presuncin. Mucho nos tememos que la cuestin no es la de saber si Podemos acabar en IU sino de cundo lo har. Todo habr de quedar finalmente en la izquierda y dentro de la izquierda. El proyecto es, en definitiva, el de la recomposicin de la izquierda.

La crtica en este punto es sencilla. Podemos va extraordinariamente por detrs de lo que represent el 15M. La cuestin no reside nicamente en que el acontecimiento 15M se realizara al margen de la izquierda realmente existente (o incluso contra ella), o que su significante clave fuera el de democracia, lo que en ltima instancia instancia remite al programa constituyente (tambin incluido en el revuelto discursivo de Podemos). El problema principal reside en la insolvencia no slo de Podemos, sino del movimiento en general, para ensayar una traduccin poltica del ciclo de las Mareas y del movimiento de vivienda (con la PAH en primer lugar) que resulte lo suficientemente fiel a la posicin destituyente del 15M como para suscitar sus mismas simpatas y transversalidad, pero lo suficientemente audaz y coherente como para presentarse como una alternativa poltica, no slo de gobierno, sino al rgimen en su conjunto. Ante esta incapacidad, valga decir que entendida correctamente, las iniciativas tipo Podemos (pero tambin el PartidoX) nos devuelven invariablemente al estrecho campo de la sociologa electoral. Y aqu, en el fondo, igual da que sea en clave tradicional (la izquierda autntica, los nacionalistas convertidos en independentistas), o presuntamente nueva (los targets de clase media socializados en las redes, polticamente neutros y que valoran sobre todo la experticia). La bsqueda de hueco electoral se realiza sobre la base de rangos de poblacin discretos: la izquierda desencantada, la clase media en crisis y en bsqueda de nuevas alternativas. Finalmente acaban jugando a la lgica partidista, pero en un terreno en el que acaban por no distinguirse demasiado de aquello que pretendan derribar.

El resultado no es el entusiasmo, sino su contrario. En el caso de Podemos, y en la clave hoy tan al uso de producir emocin, prueban con la imaginera cultural y los viscosos materiales heredados del antifranquismo estudiantil middle class, hecho hegemnico en la Transicin. Algo que sin duda le da soporte, pero que a muchos de los autoubicados en la izquierda les produce una inevitable atragantamiento.

2. En uno de los muchos tweets con los que se han resumido algunas de las charlas e intervenciones de Podemos se lea: La patria es defender la soberana. En palabras de Pablo: Entendemos que la patria es el derecho de todos a tener una sanidad y una educacin. Se trata seguramente de la parte ms artificial del discurso de Podemos. Al subordinar el significante democracia a la izquierda (y con ello al perder toda posibilidad de mayora), y con este el proceso constituyente al liderazgo electoral, se recupera una palabra que no ha tenido acerbo alguno ni en el 15M, ni en todo lo que ha representado el ciclo de luchas expresado en el movimiento global, el movimiento contra la guerra, las batallas de internet, las luchas migrantes Todo queda resumido en la patria!, palanca, al parecer, para la reconstruccin de una verdadera hegemona. El presupuesto es que no se puede hacer nada si no tienes a la patria de tu lado. Para un grupo de politlogos, abrazados como lapas a los vicios profesionales de una disciplina que se basa en los estudios comparados y en la construccin de tipologas (al fin y al cabo, la politologa no deja de ser la rama superior de las ciencias de la administracin y el derecho poltico), la circularidad del discurso se busca en aquellos modelos en los que el patriotismo ha funcionado. Y este se encuentra en Amrica Latina, as como en los siempre recurrentes Catalua y Euskadi.

La operacin es puramente discursiva, de laboratorio. De forma congruente a la recuperacin del patriotismo, la desesperada bsqueda de un sujeto que sirva de aglutinante poltico de una multiplicidad que se considera condenada y dispersa se encuentra en la vieja figura del pueblo. Recuperan as una vieja tradicin de los nacionalismos de izquierdas, que en Espaa ha sido marginal, pero que ha tenido sus propias pruebas, la ltima vez por parte de los entonces jvenes socialistas antes de su llegada a la Moncloa en 1982. Entonces eran anti-OTAN, luego ya se sabe.

Sin que nos podamos ocupar ahora de los casos vasco y cataln, en los que al nacionalismo de izquierdas debera reservrsele una crtica ms bien dura respecto de su capacidad democratizante, la clave es Amrica Latina. Pero el ajuste es aqu tambin mediocre: hay alguna traduccin posible de la tradicin antiimperalista y antioligrquica, de base indigenista y popular de Latinoamrica a los nacionalismos europeos de base imperial, oligrquica y burguesa? Responde la situacin de empobrecimiento de las clases medias europeas con la de las poblaciones de los barrios, favelas, morros, villas, conurbanos de las grandes ciudades latinoamericanas? Se corresponde en trminos culturales y subjetivos con el componente patria? Y sobre todo tiene esto algo que ver con el 15M que en definitiva es el factor determinante en el desencadenamiento de la crisis poltica? Se dir que el 15M habl del 99 %. Pero esto es no es el pueblo, es la mayora de la poblacin definida en trminos contables, lo que incluye a casi todos (con toda su heterogeneidad) frente a la oligarqua financiera. Se trata explcitamente de una denominacin estadstica, no sustantiva. Incluye a migrantes, espaoles, catalanes, vascos, y por extensin europeos y norteafricanos, pero sobre todos a aquellos para los que la cuestin nacional no figura en el centro de su identidad (y que por cierto somos la mayora). Esta es su ventaja y su acierto. El 99 % nos remite directamente al problema de la democracia hoy, que slo en determinadas tradiciones polticas se corresponde con el significante pueblo.

Un dato ms: hablar de patria asociada a derechos sociales, en el marco de unas elecciones europeas, no deja de ser algo ms bien pobre y extemporneo. Se dir que reivindicar la patria permite arrebatar una palabra crucial a la derecha y especialmente a la ultraderecha, prevenirnos del mal que asola Europa y trazar bien el campo del enemigo poltico significado por Alemania. Pero podemos seguir asumiendo el horizonte de un proyecto de nacionalismo de izquierdas? De acuerdo con sus tradicionales ensoaciones, el socialismo nacional se compone de polticas keynesianas, monedas nacionales, estalizacin de la banca, pleno empleo O dicho de otro modo, un mundo viejo, que no volver, y siempre blindado a los no nacionales.

Europa es hoy, ante todo, una constelacin de metrpolis mestizas y complejas sujeta a travs de sus Estados a la disciplina financiera europea. Cada una de estas metrpolis es nicamente una pieza, una provincia, en el marco del concierto global integrado. Cualquier Europa poltica que resulte hoy pensable tiene que partir de esta materia prima y no de entidades ms bien metafsicas como puedan ser los pueblos. De igual modo, cualquier proyecto social que piense en el reparto de la riqueza tendr que pensarse en clave cuando menos europea. Esta debiera ser la batalla central en unas elecciones europeas. Conviene repetirlo: tristemente no lo es.

3. La gente quiere y necesita referentes. En palabras de su lder meditico: En situaciones excepcionales no vale con hablar hay que comprometerse. Los ya casi dos meses de Podemos han estado basados en un permanente parip diseado no tanto para la construccin de un liderazgo, como para confirmarlo. Se trata de una marca de la casa: las declaraciones de Pablo en la que, sacrificado, daba ese crucial paso porque se lo haban pedido; la pretensin de celebrar unas primarias abiertas cuando realmente no hay nadie que puede servir de alternativa a los liderazgos ya consolidados dentro de una organizacin que se ha levantado a iniciativa de las mismas personas que luego habran de confirmarlas como sus representantes; o la ltima, la peticin de Pablo al Crculo de la Universidad de Madrid para que le proponga como candidato, o lo que es lo mismo, a su propio grupo de afinidad. Se trata, una y otra vez, de una teatralizacin de democracia interna que nos podamos haber ahorrado. Tampoco resultaba necesario recurrir a la permanente apelacin ciudadana cuando lo que se quiere es simplemente romper el arco electoral con una iniciativa que podramos considerar de marca.

La iniciativa Podemos parte de un problema real: la pluralidad que llamamos movimiento 15M o post15M tiene una escasa capacidad de organizacin poltica. Pero su contribucin no reside tanto en solventar este problema, aunque los Crculos pueden ser el embrin de algo ms interesante, como la de proponer una herramienta electoral y ofensiva frente la enorme resistencia del sistema de partidos. Todo ello, no obstante con errores graves de diseo, especialmente por su decisin de mantener una matriz izquierdista que tiende a reabsorberlos en IU.

Si se plantea el problema en trminos ms exactos, la debilidad de Podemos, lo que en ltima instancia refleja la pobreza del actual debate poltico (al fin y al cabo somos unos recin aterrizados en poltica) descansa sobre dos nudos que parecen el mismo pero que si se quiere deshacer requieren tcnicas y trabajos distintos. El primero es el de la organizacin poltica, esto es, el de la composicin de un sujeto con capilaridad territorial, transversalidad social y un proyecto propio y alternativo de organizacin poltica. Esto no se compone en dos meses, lleva tiempo madurndose, arranca de la marginalidad de los movimientos sociales y parte de bases ms bien reactivas a asumir esta dimensin de la poltica. El 15M, no obstante, nos lo ha presentado como una posibilidad y ha puesto sobre la mesa unos contenidos que se ajustan a una clave democrtica y constituyente; esto desgraciadamente ocupa un lugar secundario en Podemos. El segundo es el de crear un instrumento electoral capaz de abrir la situacin y de conquistar posiciones institucionales que en ltima instancia deben servir a esa organizacin.

En trminos gramscianos, que gustarn a la dirigencia de Podemos, el problema no es otro que el del partido y la hegemona. Con una definicin muy anterior a su tiempo, el partido era para Gramsci la organizacin de los partidarios que se agrupaban en torno a otra idea de sociedad y Estado. El partido no era slo la organizacin poltica sino que inclua prensa, tcnicos y expertos (los intelectuales), cultura e incluso una forma de arte. El partido era en definitiva un embrin de aquello que ya propugnaban y que primero tena que conquistar amplias capas sociales (hegemona). Nuestro acierto reside en no confundir el partido, hecho de elementos amplios y constituyentes, con su parte electoral. De esto es consciente el propio Pablo cuando dice que si hubiera una sociedad civil organizada l no sera necesario. La cuestin es que sin esa sociedad civil no hay posibilidad de superar esta forma de democracia.

La operacin populista, de inspiracin latinoamericana, pretende servir de puente entre la desorganizacin de la sociedad civil y la rabiosa necesidad de tener expresin electoral. Se trata de un atajo que en determinadas condiciones puede resultar interesante, pero que como todo populismo presenta el problema de que en ltima instancia implica un salto en el vaco. Sin organizaciones populares autnomas y capaces de pensar y proponer una estrategia propia, toda la iniciativa quedar en manos de la voluntad de un pequeo grupo y de una idea vaga y abstracta (segn su mejor terico: un significante vaco, receptor de demandas de lo ms disperso). De hecho uno de los aspectos ms significativos de Podemos es que realmente no hay mucho que discutir: ni programa, ni contenidos, ni ideas precisas. Todo esta confiado a unas pocas palabras: izquierda, patria, Pablo Iglesias.

A nuestro parecer en este punto, como en muchos otros, la retrica populista tampoco est a la altura. Deberamos incluso negar la mayor. Valga decir que el 15M fue manifiestamente crtico no slo con la clase poltica, el rgimen o la Transicin, sino con el principal elemento de la democracias actuales: la representacin. He aqu su mayor contribucin: la posibilidad de pensar en trminos de una radicalidad que avanza sobre elementos de democracia directa. Lejos pues de que se necesiten referentes y personalidades, lo que necesitamos es organizacin y proyecto.

En definitiva, caso de que Podemos, o de una forma mucho ms improbable otra formacin nueva, consigan un eurodiputado ser sin duda un xito para ellos, y una buena noticia para el movimiento. Desgraciadamente, de esto no se deduce mucho ms. Nuestro reto no es el de obtener un pequea porcin de representacin o el de presentar una batalla por la recomposicin de la izquierda, sino el de hacer cuajar el frente social, amplio y mayoritario, que se expres en el 15M y en las simpatas a las Mareas y el derecho a la vivienda, en una opcin constituyente de cambio de rgimen. Por eso, caso de que obtengan xito habremos de saludar a los nuevos eurodiputados, pero inmediatamente les tendremos que preguntar qu ests dispuesto a hacer por esto?

Emmanuel Rodriguez, Almudena Snchez Moya, Isidro Lpez, Diego Sanz Paratcha y Pablo Carmona

Fuente: http://www.madrilonia.org/2014/03/podemos-pero-que-exactamente/



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