Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2014

Elecciones municipales entre el desencanto y la indignacin en Francia
Elecciones teidas por los escndalos

Eduardo Febbro
Pgina 12

El gobernante Partido Socialista francs oscila entre el miedo a la abstencin y el voto sancin contra la poltica de un Ejecutivo que puso en el museo de los inocentes lo ms esencial de las propuestas de campaa de Hollande.


La ltima lnea recta que conduce a las elecciones municipales del prximo domingo 23 es un camino sembrado de espinas tanto para la derecha como para la izquierda francesa. Escndalos financieros, judiciales y polticos hicieron temblar el ya frgil castillo del campo conservador, mientras que el gobernante Partido Socialista francs oscila entre el miedo a la abstencin y el voto sancin contra la poltica de un Ejecutivo que puso en el museo de los inocentes lo ms esencial de las propuestas que el hoy presidente, Franois Hollande, plasm durante la campaa electoral de 2011-2012. Entre ambos movimientos polticos, la extrema derecha del Frente Nacional espera recoger los frutos del desencanto socialista y de la alucinante suma de escndalos que empaaron un poco ms la credibilidad de la derecha. El ojo del cicln fue el ex presidente Nicolas Sarkozy. Una serie de escndalos muy delicados derivados de su presidencia se cernieron sobre el ex mandatario. Uno de ellos llev incluso a la Justicia a pinchar los telfonos mviles de Sarkozy y de dos de sus ex ministros de Interior, Claude Guant y Brice Hortefeux. El resultado es una trama que nada tiene que envidiarle a cualquier ficcin cinematogrfica poltico-judicial.

Sarkozy est, de hecho, acorralado por la Justicia a raz de su presunta implicacin en tres casos que sta viene investigando hace aos: el famoso escndalo LOral, donde est bajo sospecha de haber abusado de la heredera del imperio de cosmticos, Lilianne Bettencourt, al haber obtenido fondos secretos destinados a su campaa electoral; la supuesta financiacin de su campaa de 2007 con dinero facilitado por el difunto dictador libio Muamar Khadafi y el caso Bernard Tapie, un fraudulento empresario que obtuvo una millonaria indemnizacin 400 millones de euros por parte del Estado mediante un arreglo previo a travs del entorno de Sarkozy con quienes, en principio, deban decidir con total imparcialidad la resolucin del conflicto entre Bernard Tapie y el desaparecido Banco Crdit Lyonnais. Seis personas ya han sido imputadas bajo el rtulo de estafa en banda organizada. A estos tres densos casos judiciales se le agrega una tragicomedia de espionaje impensable a esas alturas del poder. Uno de sus consejeros ms cercanos, Patrick Buisson, un hombre de la extrema derecha que condujo hacia el lado ms ultrarreaccionario la poltica y la campaa electoral de 2007, tena la secreta costumbre de grabar todas las conversaciones privadas en el despacho presidencial y otras dependencias del Estado. Cinco de esas grabaciones fueron publicadas por el portal Atlntico y el semanario satrico Le Canard Enchan. Dilogos personales entre Sarkozy y su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni, arreglos de cuentas en el seno del Ejecutivo, regateos para nombrar nuevos ministros, opiniones subidas de tono sobre los otros lderes de la derecha llenan estas conversaciones efectuadas por Patrick Buisson con un grabador escondido en la ropa. Sarkozy obtuvo que la Justicia prohibiera la difusin de ms grabaciones, de las que existen horas y horas. Nadie sabe an cmo esas cintas aparecieron en la prensa. Buisson es, segn su hijo, un manaco del espionaje. Las dos publicaciones que revelaron parte del contenido de las cintas contaron que el ex consejero de Sarkozy pona el grabador en marcha en cuanto sala de su casa. Pero de all a grabar y difundir lo que se cocina en el corazn del Estado hay un paso que, hasta ahora, ningn pas haba dado con tanta impunidad.

Nicolas Sarkozy viene pintando con un cuidado impresionista el cuadro de su retorno a la vida poltica. Pero los escndalos combinados le han acertado un golpe duro, incluso si la estrategia de comunicacin logr mostrarlo como una vctima. En este tupido prontuario de irregularidades, los tres casos en manos de la Justicia son una sombra que persigue a Sarkozy desde antes de que terminara su mandato, en mayo de 2012. La accin judicial ms decisiva se inici en abril del ao pasado y atraves su momento ms crtico en septiembre. En ese entonces, los jueces Serge Tournaire y Ren Grouman, a cargo de la investigacin sobre la financiacin ilegal de la campaa electoral de Sarkozy con dinero aportado por Muamar Khadafi, decidieron poner bajo escucha los telfonos celulares del ex presidente, de Claude Guant y de Brice Hortefeux (los dos ltimos ministros de Interior de Sarkozy). A finales del ao pasado, el vespertino Le Monde haba publicado parte de una comprometedora conversacin entre Hortefeux y el ex jefe de la Polica Judicial de Pars, Christian Flaesch. Lo que sali ahora a la luz es peor. Ese control telefnico conect a los sospechosos con el escndalo LOral y con un magistrado del Tribunal Supremo, Gilbert Azibert.

Segn se desprende de las conversaciones, este ltimo informaba secretamente al ex presidente sobre la evolucin del caso judicial de Lilianne Bettencourt a cambio de una prebenda en el principado de Mnaco obtenida gracias al mismo Sarkozy. El papel del Tribunal Supremo era decisivo para el enredo poltico financiero de la heredera del imperio LOral y tambin para el caso de Bernard Tapie. El Supremo deba decidir si las agendas personales y oficiales del ex mandatario constituan o no una prueba que poda incluirse tanto en el sumario de Lilianne Bettencourt como en el de Bernard Tapie. En el primer caso, las agendas pueden demostrar cuntas veces Nicolas Sarkozy se reuni con la seora Bettencourt. En el segundo, sirven para probar que Sarkozy mantuvo muchas reuniones con el empresario Bernard Tapie antes de autorizar el arbitraje privado que llevara al Estado a pagarle a Tapie una indemnizacin de 403 millones de euros. En estas dos tramas, el vespertino Le Monde revel que su abogado, Thierry Herzog, saba de antemano y paso a paso lo que estaba ocurriendo en el seno del Tribunal Supremo gracias a las informaciones que le suministraba el juez Gilbert Azibert, quien tena acceso a la red digital del Tribunal.

Al mejor estilo de Silvio Berlusconi en Italia, el contraataque se despleg rpidamente con un objetivo: acusar a los acusadores. El entorno sarkozista y la derecha impugnan a la Justicia y, desde luego, a la mayora gobernante. El abogado de Sarkozy asegur que se trataba de una maniobra poltica destinada a manchar el retorno de Sarkozy. La derecha, por su parte, logr distraer la atencin acusando a los ministros socialistas de Justicia y de Interior, Christiane Taubira y Manuel Valls, de estar al corriente de esa vigilancia telefnica. Christiane Taubira neg vehementemente la acusacin, pero termin en la trampa. En una conferencia de prensa que ofreci para explicar que no saba nada, la ministra de Justicia mostr, como prueba de su buena fe, una serie de documentos en los cuales se poda leer sin esfuerzo que s estaba al corriente de todo. El concurso francs de la mala fe sigui su curso rutilante con una derecha que accion la contraofensiva mediante un argumento de repblica bananera: acus a los socialistas y a los jueces de perjudicar las libertades pblicas e individuales poniendo a un ex presidente bajo control telefnico.

Los escndalos se regeneraron como un monstruo de varias cabezas. Sarkozy como blanco de la Justicia espiado por los jueces, el jefe del partido UMP fundado por Sarkozy, Jean Franois Cop, apareci tambin implicado en un asunto de contratos arreglados con empresas cercanas. Encima, los socialistas se dejaron absorber por los sumarios turbios de la derecha en los que no estaban implicados pero donde, con una habilidad y una ligereza desconcertantes, los conservadores consiguieron arrastrarlos. No saban pero saban. El gobierno apareci como un club de aficionados y la derecha como una jaula de lobos. El descrdito de la clase poltica, izquierda y derecha mezcladas, es total. En uno de esos pasillos aguarda con impaciencia la extrema derecha para izarse como un ejemplo de virtud y neutralidad. Ante semejante avalancha de lodo e incompetencia, cualquiera que est fuera del sistema tiene corona de santo. Sin embargo, la ultraderecha tampoco tiene el panorama despejado. Aunque es potente, sus ideas y su pasado todava constituyen un escudo para que crezca de manera desmesurada. Los comicios municipales del domingo 23 son una eleccin local, pero sern una prueba global, y no slo para el presidente Franois Hollande. Una clase poltica desvinculada de los electores y las necesidades del pas, con el agua de la corrupcin y la deshonestidad hasta las narices, un desempleo en aumento y un sistema global de gobierno de rodillas ante los imperativos de la economa liberal, la Francia de 2014 ya forma parte del indecoroso tringulo compuesto ahora por Roma, Madrid y Pars. Decadencia de los valores fundadores, recortes presupuestarios drsticos, desempleo, de- sigualdad, corrupcin al ms alto nivel, impunidad, impugnacin de la Justicia y otras instituciones centrales del Estado, la Europa latina es un ro agitado y turbio.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-241926-2014-03-16.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter