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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2014

Historia de una inmigrante de Nicaragua en EE.UU.
Charito

Ilka Oliva Corado
Rebelin

Este relato forma parte de la serie Transgredidas -"Charito" es un nombre ficticio, pero su historia es real.


Charito tiene trece aos es originaria de Nicaragua. Sus padres que emigraron hacia Estados Unidos cuando ella tena cinco aos de edad, contactaron a un pollero para que la llevara clandestinamente desde Nicaragua hasta ese pas, acordaron pagar la cantidad de diez mil dlares, la primera mitad fue enviada en remesa desde Nueva York, la otra sera enviada en la misma forma cuando Charito fuera entregada en la puerta del apartamento que alquilan sus padres.

El pollero arregl pagarle a traileros para que la escondieran en los camarotes a la hora de pasar las fronteras de los pases centroamericanos, el pago no sera en efectivo tal como se lo haba prometido a Charito sino ella misma servida en la cama del cabezal, lo entendi as cuando el primer hombre la forz y la abri de piernas. ste tena aproximadamente cincuenta aos de edad.

Llegaron a Tapachula. Ah abordaron como pudieron el Tren de la Muerte y a la altura del poblado llamado Medias Aguas fueron asaltados por un comando de policas, stos hicieron detener el tren para una revisin de rutina, es lo que recuerda que dijeron cuando los migrantes preguntaron por qu se detuvo La Bestia. Eran alrededor de sesenta uniformados e identificados como polica federal y bajaron a los migrantes a punta de pistola, los golpearon con bates, a muchos les quebraron las extremidades.

Charito recuerda que vio cmo las vsceras salan de los estmagos partidos en dos por policas que de un machetazo lanzaron a los migrantes sobre las vas.

Estaba oscuro ya era de noche a las mujeres las violaron ah mismo en el monte, sobre las vas y a otras en los vagones. A varios hombres de un filazo les cortaron el cuello y se rean y los insultaban, les decan que por qu andaban invadiendo territorio que no era de ellos, que se regresaran a sus pases.

Escogieron alrededor de cincuenta migrantes, los ms fuertes y lo ms jvenes y se los entregaron a otros grupos de hombres vestidos de negro que llegaron en camiones.

A las nias y adolescentes se las llevaron los policas, entre ellas Charito que fue ultrajada durante tres semanas en las crceles de una comisara, no sabe en qu poblado.

Ah en una celda tuvieron a veinticinco mujeres hacinadas y a todas las violentaron los policas que estaban de turno. A la cuarta semana las subieron a un autobs de la polica y las trasladaron de estacin donde tambin fueron violentadas sexualmente por otros policas, durante diez das. Nunca firmaron ningn papel ni se registraron sus entradas ni salidas de las estaciones policiales.

El tercer traslado se hizo de Estado y fueron a parar a una crcel de Quertaro, en donde tampoco se registr movimiento alguno de las nias y adolescentes migrantes. A las mujeres adultas las separaron de celda y se las entregaron a otro grupo de hombres vestidos de negro que entraron y las sacaron arrastradas del cabello.

En esa crcel, recuerda que las hicieron vestirse con faldas cortas, les llevaron zapatos de tacn y pinturas, las obligaron a salir al patio en donde se encontraban hombres vestidos de particular esperando a que desfilaran para escoger a cul llevarse.

Charito recuerda que haba nias de ocho aos de edad, que lloraban porque tambin iban en el tren que asaltaron en otro poblado y que tambin haban sido macheteados y balaceados varios migrantes entre ellos los coyotes que las llevaban.

Los policas las daban en alquiler durante tres das por cinco mil pesos y las tenan que regresar antes de las doce de la noche o el cliente pagaba una multa de tres mil.

Muchas regresaban golpeadas, con cortadas de navaja en el rostro, en los brazos, con moretones en todos lados. Charito tambin fue alquilaba a un hombre de cuarenta aos de edad que la at de piernas y manos en una cama y la violent sexualmente junto a cuatro hombres ms, dos das y dos noches, al tercer da la desat y la puso a limpiar su casa, por la noche la volvi a ultrajar antes de irla a dejar a la crcel.

Recuerda que no poda caminar de tanto dolor en medio de las piernas, no haba comido, en la crcel tampoco les daban comida, solo un vaso de agua y un pan fro dos veces al da.

Estuvo ah dos meses y cada tres das eran alquiladas y devueltas. Cinco no regresaron, aparecieron muertas y mutiladas en un vertedero de basura. No sali en ningn noticiero, no se supo qu hicieron con sus cuerpos las autoridades.

Una noche las sacaron a todas juntas y las subieron en un camin, las lanzaron al suelo y les tiraron una lona encima, no sabe cunto tiempo estuvieron en carretera pero de pronto de detuvieron y las bajaron a golpes, desde arriba las lanzaron y cayeron en las cercanas de la lnea del tren en los alrededores de Veracruz. Las amenazaron que si contaban algo de lo sucedido las mataran.

Amaneci y lograron llamar por telfono a sus casas, con ayuda de vecinas y vecinos del poblado, as supo que el coyote la estaba buscando en Veracruz y que haba dejado un nmero en dnde lo poda localizar, se reencontr con ste y volvieron a abordar el tren una y otra vez hasta llegar a Sonora. La entreg a otro coyote que la cruz junto a otras sesenta personas por el desierto, llegaron a tierra estadounidense por el lado de Douglas, Arizona. Otro coyote la condujo en su automvil junto a dos migrantes ms, que iban hacia Nueva Jersey. Como ltima pasajera baj Charito frente al edificio en donde alquilan un apartamento sus padres.

Se reencontr con ellos y conoci a sus dos hermanos que nacieron en Estados Unidos. Le hablan en ingls y no entienden espaol. No le gusta el pas y aunque quiere a sus paps y los extra durante los aos que estuvieron separados, est pensando en regresarse a Nicaragua de donde dice, nunca debi de haber salido.

Es una adolescente que sufre de ansiedad, no logra dormir por las noches, no sale del apartamento ni para ir a la escuela, conversa muy poco con sus padres, son dos desconocidos a los que no les tiene confianza. Cuida a sus hermanos pues ambos trabajan todo el da. Extraa a su abuela materna y a la ta Tula, a quien acompaaba todas las tardes al molino cuando iban a hacer la masa y regresaban caminando por toda la orilla de la calle empolvada de su natal Jinotega.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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