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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2014

El combate de los educadores y la unidad popular

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


1. Cuando la huelga docente de la provincia de Buenos Aires la que concentra ms profesionales de la educacin y tres millones de educandos de los 7 millones que atiende la enseanza pblica de Argentina- junto a otras importantes unidades federales marchan hacia su segunda semana de negociaciones colectivas o paritarias, quiero decir ms claro todava.

El 2013 termin con un consensuado polticamente 30% de inflacin reconocido por el gobierno, su oposicin poltica sistmica y diversas consultoras privadas. Esto es: ya a fines de diciembre de 2013 los salarios carecan de, por lo menos, un 30% de poder adquisitivo que el 2012.

La negociacin en curso es para el 2014. Segn el desacreditado Instituto Nacional de Estadsticas y Censos (INDEC), en una vuelta de tuerca discursiva que busca crdito nacional e internacional- se manifest incluso que el instrumento usado haba sido recomendado por el Fondo Monetario Internacional (FMI))- afirm que, a travs de una metodologa nueva, enero arroj una inflacin de un 3,7%. El reciente 17 de marzo, el gobierno revel que febrero habra tenido un 3,4% de inflacin. Es decir que de acuerdo a nmeros polticos tendientes a ocultar el verdadero y misterioso ndice de Precios al Consumidor (IPC), oficialmente entre enero y febrero la inflacin sum un 7,2%. Anualizada, la inflacin de 2014 llegara a un 43,2%.

Si ingenuamente slo se consideran los nmeros de la administracin del Estado (en la realidad, palpablemente no verdaderos), para que los docentes cuenten nada ms que con una actualizacin de su poder de compra, el incremento salarial debera ser de un 73,2% (independientemente de con qu modalidad en cuotas perciban los incrementos durante el presente ao).

La oferta del empleador estatal se reduce a un 30,9%. En buen castellano, lo ofrecido constituye una feroz y grosera reduccin a la remuneracin de los educadores.

Respecto de ese 30,9%, la titular de la Federacin de Educadores Bonaerenses (FEB), Mirta Petrocini, precis que ese porcentaje "solamente alcanza a los maestros de grado que recin se inician (mientras que) el aumento para el resto es de entre un 21 y 23%".

El pre candidato presidencial oficialista entre varios- y gobernador del Gran Buenos Aires, Daniel Scioli, ante la disposicin resuelta de lucha del magisterio, acudi a las amenazas de rigor. La respuesta de la dirigenta docente Petrocini no se hizo esperar: no nos han intimidado con el tema de los descuentos (ni) con las inspecciones del Ministerio de Trabajo (de hecho) es su obligacin fiscalizar el estado de los establecimientos entre ellos las escuelas de la provincia". A decir verdad, los profesores desean la fiscalizacin de los establecimientos escolares debido a las psimas condiciones de infraestructura en que se encuentran muchos de ellos. Est en su pliego de reivindicaciones.

En este sentido, Scioli tambin adelant que pretende que se abra un debate en la Legislatura provincial para declarar a la educacin un servicio esencial y no un derecho, con el autoritario, ilegtimo y antilaboral objeto de terminar con cualquier tipo de movilizacin de los educadores (y todo lo que se mueva) y para que simplemente asuman mansamente sus dictados. Como sbditos embotados.

Asimismo, el gobierno nacional, luego de la llamada conciliacin obligatoria entre las partes inscrita en la ley, de no haber acuerdo, puede dictaminar las cifras que le parezcan mediante un decreto. Fiel al estilo de la poltica de los grupos de poder en la Argentina: de arriba hacia abajo, como rayo desprendido en la tormenta, que no importan los incendios, los heridos ni los muertos.

 

2. El aumento o detrimento del salario docente que resulten de las actuales negociaciones son referencia obligada para los sectores del trabajo que todava pueden pactar sus condiciones remuneracionales y laborales. Por eso el conjunto de la sociedad debe hacer causa comn con los educadores. Sobran los motivos que arquitecturan al sujeto educador formal -aqu la urgencia no es debatir sobre la filosofa de la enseanza- como un profesional precarizado haciendo una labor socializadora multidimensional, en medio de un pas donde la mitad de la poblacin no termin la secundaria. Aqu est en juego un hito que condensa y sienta precedentes sobre las condiciones de vida de millones de familias que supera con creces al solo gremio magisterial. Estas palabras negras sobre blanco no alcanzan para describir las consecuencias para el devenir concreto de tantos.

La Argentina del capitalismo nacional -como caracteriz las aspiraciones de su administracin la propia Presidenta Fernndez en su ltima cadena de medios de comunicacin- es hoy la del clsico ajuste estructural antipopular.

(Vale indicar que no existen los capitalismos nacionales. Slo existe la hegemona mundial del modo de produccin capitalista. Hace mucho tiempo que el capitalismo y su divisin internacional del trabajo ponen a Argentina y al conjunto de las economas empobrecidas en condiciones geopolticas dependientes de las grandes corporaciones co-mandadas financieramente por sus Estados centrales. Ellas no tienen ms patria que sus intereses, basan su acumulacin en la ms intensa explotacin del trabajo asalariado y su apropiacin privada y concentrada, el saqueo de recursos naturales y la herida irreversible del ambiente, la destruccin de los pueblos indgenas para hacerse de sus territorios, el reino del patriarcado y otras iniquidades largas de detallar y cotidianas de sufrir.)

Como el gobierno de turno en Argentina resolvi capear la crisis econmica (pago de deuda externa ilegtima, dficit fiscal y de la balanza de pagos, estanflacin, desinversiones, etc.) a costa del pueblo trabajador, entonces al pueblo trabajador no le queda ms alternativa que la organizacin, la unidad, y la politizacin y produccin terica acelerada de sus luchas. Ms all de los partidos polticos de impronta anticapitalista que preexisten e incluso tienen una politica representacin y conducta parlamentaria, la nueva direccin compartida polticamente del movimiento real de los trabajadores y los pueblos saldr de sus propias batallas, con militantes y sin militantes de las agrupaciones tradicionales. (Incorporo a los pueblos en plural, no slo a los oprimidos clsicos, sino tambin como ejemplo, al pueblo Aymara, al Kolla, al Quechua, al Mapuche, al Wich, al Qom, entre muchos).

La historia de la lucha de clases nos ensea que para oponer resistencia, acumular las fuerzas necesarias para vencer e incluso para perder, hay que ofrecer combate organizado. Yo no vengo a repartir caramelos ni me engao con vas rpidas o atajos indoloros.

 

3. Me resulta muy duro llegar a comprender los niveles de tolerancia y normalizacin de la sociedad de Buenos Aires frente al empeoramiento lastimoso de la vida y las puestas en escena cada vez ms pobres de la clase poltica argentina. Quiero entender que la crisis de 2001-2002 funciona todava como trauma social al que nadie quiere retornar y, por tanto, desde la poltica de los de abajo se sufre una suerte de anestesia hbilmente fortalecida por el mensaje amplificado por todos los medios desde el poder. A pesar de que, contradictoriamente, en todos los lugares pblicos no se habla de otra cosa. Ser el miedo que no deja caminar? (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144661)

Notables son los paulatinos reagrupamientos de los trabajadores como el reciente Encuentro Sindical Combativo efectuado en Buenos Aires que emplaz a sus fuerzas hacia un paro nacional contra el ajuste y contra la burocracia sindical, resolviendo en lo inmediato marchas y piquetes en todo el pas para el prximo 9 de abril. Notable el puado de diputados de izquierda. Notable el muchacho que realiza campaas de alimento para comedores infantiles y produce cultura de excelencia inventando lo imposible. Notable la mujer que dice No y enfrenta la mano criminal. Notable quien se desvela ante el sufrimiento de los dems. Notable el cristiano que codo a codo con sus hermanos desempleados, vestido con camisa sin bolsillo y armado del Cristo de los pescadores, cierra la calle. Notable la juventud que arriesga el pellejo contra el extractivismo de hidrocarburos (petrleo y gas), en particular mediante el uso ruinoso del fracking (o explotacin por fractura hidrulica (http://www.opsur.org.ar/blog/)). Notable el trabajo voluntario -y en casos, de talla profesional superior al de las emisoras comerciales- de quienes hacen realidad las radios independientes, comunitarias y populares.

No obstante, todas las resistencias por s solas son fuerza insuficiente para encarar el ajuste estructural proveniente de los intereses capitalistas y su Estado. Claro est que tampoco la aadidura aritmtica de las resistencias dar como resultado la victoria de nada. El orden de las fuerzas y sujetos sociales en lucha y resistencia se organiza en la combinacin dinmica de la situacin objetiva de algunos de ellos y la sintaxis poltica que deviene del combate real contra las distintas formas del capitalismo. Nadie sobra, nadie est sobre o bajo otro. Simplemente la radicalidad democrtica del movimiento de los territorios populares que enfrentan al capitalismo sabr determinar con las pruebas de la realidad y los propios fueros, la agenda, los tiempos, los puntos neurlgicos de la inhumanidad, qu posiciones del capitalismo resultan ms cruciales para sus intereses y, en consecuencia, prioritarios de acometer.

Pero el nico instrumento poltico, plataforma o condicin sin la cual es imposible todo lo anterior, es siempre la unidad ms amplia y autnoma (no autonomista) respecto de la clase minoritaria que temporariamente fija las reglas relativas de la vida.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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