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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2014

Los manifestantes llevaban tres banderas: bosnia, serbia y croata.
Ira en Bosnia, pero esta vez la gente ve a travs de las mentiras tnicas de sus dirigentes

Slavoj iek
The Guardian

Traducido para Rebelin por Germn leyens


Las ciudades ardan la semana pasada en Bosnia-Herzegovina. Todo comenz en Tuzla, una ciudad con mayora musulmana. A continuacin las protestas se extendieron a la capital, Sarajevo, y a Zenica, pero tambin a Mostar, donde vive un gran segmento de la poblacin croata y a Banja Luka, capital de la parte serbia de Bosnia. Miles de manifestantes iracundos ocuparon e incendiaron edificios gubernamentales. Aunque la situacin se calm posteriormente, sigue prevaleciendo una atmsfera de alta tensin.

Los eventos provocaron teoras conspirativas (por ejemplo, que el gobierno serbio haba organizado las manifestaciones para derrocar a la dirigencia bosnia), pero pueden ser ignoradas sin temor a equivocarse ya que es obvio que, sea lo que sea lo que acecha, la desesperacin de los manifestantes es autntica. Uno se tienta a parafrasear la famosa frase de Mao Zedong; hay caos en Bosnia, la situacin es excelente!

Por qu? Porque las demandas de los manifestantes no podran ser ms simples puestos de trabajo, la posibilidad de una vida decente, el fin de la corrupcin pero movilizaron a gente en Bosnia, un pas que, en las ltimas dcadas, se ha convertido en sinnimo de una feroz limpieza tnica.

Hasta ahora, las nicas manifestaciones masivas en Bosnia y otros Estados post yugoslavos tuvieron que ver con pasiones tnicas o religiosas. A mediados de 2013, dos protestas pblicas fueron organizadas en Croacia, un pas en profunda crisis econmica, con alto desempleo y un profundo sentido de desesperacin: los sindicatos trataron de organizar un mitin en apoyo a los derechos de los trabajadores, mientras nacionalistas de derecha iniciaban un movimiento de protesta contra el uso de letras cirlicas en edificios pblicos en ciudades con minora serbia. La primera iniciativa atrajo a un par de cientos de personas a una plaza en Zagreb; la segunda moviliz a cientos de miles, como lo haba hecho un anterior movimiento fundamentalista contra matrimonios del mismo sexo.

Croacia est lejos de ser una excepcin: de los Balcanes a Escandinavia, de EE.UU. a Israel, de frica central a India, amenaza una nueva Edad Oscura, con la explosin de pasiones tnicas y religiosas y el retroceso de los valores de la Ilustracin. Esas pasiones acechaban en el trasfondo todo el tiempo, pero lo que es nuevo es la desvergenza descarada de su exhibicin.

Qu podemos hacer? Liberales de la tendencia dominante nos dicen que cuando los valores democrticos bsicos son amenazados por fundamentalistas tnicos o religiosos, debemos unirnos todos tras la agenda liberal-democrtica de tolerancia cultural, salvar lo que puede ser salvado y dejar a un lado los sueos de una transformacin social ms radical. Nuestra tarea, se nos dice, es obvia: tenemos que elegir entre la libertad liberal y la opresin fundamentalista.

Sin embargo, cuando se nos hace triunfalmente una pregunta (puramente retrica) como Quiere que las mujeres sean excluidas de la vida pblica? o Quiere que todo crtico de la religin sea castigado con la pena de muerte?, lo que debiera causar nuestra sorpresa es la misma auto-evidencia de la respuesta. El problema es que semejante universalismo liberal perdi hace tiempo su inocencia. El conflicto entre la permisividad liberal y el fundamentalismo es en ltima instancia un conflicto falso un ciclo vicioso de dos polos que se generan y presuponen mutuamente.

Lo que Max Horkheimer dijo sobre el fascismo y el capitalismo en los aos treinta (que los que no quieren hablar crticamente sobre el capitalismo tambin debieran guardar silencio sobre el fascismo) debera ser aplicado al fundamentalismo actual: los que no quieren hablar crticamente sobre la democracia liberal deberan tambin guardar silencio sobre el fundamentalismo religioso.

Como reaccin a la caracterizacin del marxismo como Islam del Siglo XX, Jean-Pierre Taguieff escribi que el Islam se estaba convirtiendo en el marxismo del Siglo XXI, prolongando, despus de la decadencia del comunismo, su violento anti-capitalismo.

Sin embargo, se puede decir que las recientes vicisitudes del fundamentalismo musulmn confirman la antigua idea de Walter Benjamin's de que cada ascenso del fascismo da testimonio de una revolucin fallida. El ascenso del fascismo es, en otras palabras, tanto el fracaso de la izquierda, y simultneamente la prueba de que exista un potencial revolucionario, un descontento, que la izquierda no logr movilizar. Y no vale lo mismo para el actual as llamado islamo-fascismo? No es el ascenso del islamismo radical exactamente correlativo a la desaparicin de la izquierda secular en pases musulmanes?

Cuando Afganistn es presentado como el supremo pas fundamentalista islmico, quin recuerda que hace 40 aos era un pas con una fuerte tradicin secular, incluyendo un poderoso Partido Comunista que tom el poder independientemente de la Unin Sovitica?

En este contexto se deben comprender los ltimos eventos en Bosnia. En una de las fotos de las protestas, vemos a los manifestantes agitando tres banderas una al lado de la otra: bosnia, serbia, croata, expresando la voluntad de ignorar diferencias tnicas. En breve, estamos ante una rebelin contra elites nacionalistas: el pueblo de Bosnia ha terminado por comprender quin es su verdadero enemigo: no otros grupos tnicos, sino sus propios dirigentes que pretenden protegerlos de otros. Es como si la antigua y muy abusada consigna titoista de la hermandad y unidad de las naciones yugoslavas adquiriera nueva actualidad.

Uno de los objetivos de los manifestantes era la administracin de la UE que supervisa el Estado bosnio, imponiendo la paz entre las tres naciones y suministrando una ayuda financiera significativa para permitir que funcione el Estado. Esto puede parecer sorprendente, ya que los objetivos de los manifestantes son nominalmente los mismos que los de Bruselas: prosperidad y el fin de las tensiones tnicas y la corrupcin. Sin embargo, la manera como la UE gobierna efectivamente Bosnia afianza las particiones: trata con las elites nacionalistas como sus socios privilegiados, mediando entre ellas.

Lo que confirma el estallido bosnio es que no se puede superar genuinamente pasiones tnicas imponiendo una agenda liberal: lo que uni a los manifestantes es una demanda radical de justicia. El paso ms cercano y ms difcil hubiera sido organizar las protestas en un nuevo movimiento social que ignore las divisiones tnicas, y organizar ms protestas, es posible imaginar una escena de bosnios y serbios exasperados manifestando juntos en Sarajevo?

Incluso si las manifestaciones pierden gradualmente su poder, seguirn siendo una breve chispa de esperanza, algo como soldados enemigos fraternizando a travs de las trincheras en la Primera Guerra Mundial. Los eventos autnticamente emancipadores siempre involucran que se ignoren de esa manera las identidades particulares.

Y lo mismo vale para la reciente visita de las dos miembros de Pussy Riot en Nueva York: en una gran funcin de gala, fueron introducidos por Madonna en presencia de Bob Geldof, Richard Gere, etc.: la usual banda de los derechos humanos. Lo que debieran haber hecho all es expresar su solidaridad con Edward Snowden, afirmar que Pussy Riot y Snowden forman parte del mismo movimiento global. Sin gestos semejantes, que unan lo que, en nuestra experiencia ideolgica ordinaria, parece incompatible (Musulmanes, serbios y croatas en Bosnia; secularistas turcos y musulmanes anti-capitalistas en Turqua, etc.), los movimientos de protesta sern siempre manipulados por una superpotencia en su lucha contra otra.

Fuente: http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/feb/10/anger-bosnia-ethnic-lies-protesters-bosnian-serb-croat/print  

 

 



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