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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2014

El poder del trabajo y el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en Argentina

Mario Hernndez
Rebelin

In memorian a Marcelo Butti Arana, mi compaero de secundaria y amigo. A Gustavo Zampichiatti y Arturo Margaride Goyos, mis compaeros de militancia, desaparecidos por los militares genocidas. Hasta la victoria.


Todo indicio de iniciativa autnoma de los grupos subalternos tiene que ser de inestimable valor para el historiador integral.

Gramsci


Presentacin

En estos ltimos 30 aos de vigencia democrtica se han escrito en la Argentina una serie de trabajos que tienden a explicar la recuperacin de la hegemona por parte de la burguesa -entendiendo su prdida en el sentido gramsciano de crisis de autoridad o crisis del Estado en su conjunto-, a partir de la poltica desarrollada por la dictadura militar instaurada en 1976. A modo de ejemplo dar cuenta de algunos de ellos:

1) Juan Villarreal (1984) seala que la crisis poltica posterior a 1955 se relaciona con las bases sociales del poder: una estructura social heterognea en el campo de los sectores dominantes del capital y homognea dentro de las clases subalternas con un peso mayoritario de los trabajadores industriales articulados polticamente en el peronismo.

Socialmente homogneos y mayoritarios, los trabajadores en sus acciones de lucha frecuentemente desbordaron los lmites que le impona su conciencia peronista; fortalecidos por la heterogeneidad y contradicciones de los grupos dominantes comenzaron a presentarse a principios de los setenta como virtual amenaza al orden establecido.

Frente a este panorama se alzaba la incapacidad de los grupos dominantes de desarrollar un proyecto estabilizador que articulara sus distintos intereses.

Los sectores industriales impulsaron un desarrollo orientado al mercado interno apoyndose en el Estado y favoreciendo la redistribucin de ingresos. Esta poltica posibilit una armonizacin de intereses con el proletariado que se expresaba polticamente en el peronismo.

Sin embargo, los obreros en las fbricas entraban en conflicto con sus aliados en la poltica amenazando frecuentemente con el fantasma del poder obrero ms all de lmites aceptables.

El gobierno militar que se inicia en 1976 result as un proceso general de respuesta autoritaria, disciplinaria y represiva a los avances de radicalizacin y lucha de los sectores populares en los aos anteriores y en un sentido ms estratgico produjo efectos de recomposicin de las bases sociales de poder dejando como herencia fundamental la fragmentacin popular.

2) Perry Anderson (1987) seala que las particulares caractersticas que asume el conflicto social en la Argentina y el cono sur de Amrica Latina habra sido consecuencia del equilibrio de fuerzas entre la clase terrateniente tradicionalmente fuerte y la clase obrera fuerte tambin.

El enfrentamiento entre estas dos clases fundamentales fue decisivo para el advenimiento de las dictaduras militares desencadenado por lo que denomina la inflexin populista.

Este proceso abierto en la dcada del 40 planteaba dos problemas centrales: un mayor peso de las masas organizadas por el avance de la industrializacin y, como consecuencia, mayores presiones distribucionistas que conducan a una inflacin galopante. En cuanto las polticas de sustitucin de importaciones agotaron su potencial previo, el resultado fue un nivel de desorden y tensin econmica intolerable.

Al tiempo que se entraba en este atolladero econmico se produce la radicalizacin poltica de los elementos ms activos de la coalicin populista como consecuencia del impacto de la revolucin cubana, hacia lo que Anderson denomina un socialismo revolucionario incipiente. El resultado va a ser para la Argentina la aparicin del ala montonera de la guerrilla.

Las intervenciones militares de la dcada del 60 y del 70 seran, desde su punto de vista, contrarrevoluciones preventivas para eliminar a esa izquierda que apuntaba a un socialismo.

3) Por ltimo, Abal Medina (1995) destaca que desde 1955 hasta el gobierno de Ongana, la alta inestabilidad de los gobiernos, tanto civiles como militares, se explica por el continuo juego pendular de la gran burguesa industrial constituyendo una alianza econmica con la coalicin mercadointernista (trabajadores y burguesa local) durante la fase ascendente de la economa para luego conformar un frente poltico con la burguesa agraria durante los perodos recesivos.

Hacia 1966, con Krieger Vasena en el Ministerio de Economa, la gran burguesa industrial pretende constituirse en el sector hegemnico del capitalismo argentino, pero fracasa en el intento.

Recin con las transformaciones estructurales del capitalismo mundial reforzadas por el plan Martnez de Hoz (1976-81) se redefine la matriz de poder social, permitiendo a los grandes grupos econmicos reconstruir una hegemona capitalista por primera vez desde la crisis del 30.

No es mi intencin analizar crticamente estos enfoques, s destacar que tienen la caracterstica comn de profundizar el anlisis acerca del significado del Proceso abierto por los militares en el 76 ms all de sus manifestaciones represivas y sealar su xito al cerrar la crisis de hegemona abierta en el 55 con la cada del peronismo y sentar las bases econmicas y sociales para la dominacin de nuevas fracciones del capital que por primera vez ocupan conjuntamente el centro del proceso de acumulacin y sintetizan un proyecto orgnico comn: los Grupos Econmicos de capital nacional y las Empresas Transnacionales (Azpiasu, Basualdo, Khavisse, 1995).

Adems superan otros anlisis que tienden a explicar la crisis del gobierno peronista a partir de concepciones autoritarias dominantes en el interior del partido gobernante que modificaron las reglas de funcionamiento institucional (Itzcovitz), o bien, por el pretorianismo propio de la sociedad argentina (ODonnell).

Por mi parte pretendo poner el acento como causa del golpe de estado en el rol jugado por el poder del trabajo en el perodo previo a la irrupcin militar.

Del vandorismo a la crisis de los sindicatos peronistas

Derrotadas las grandes huelgas de 1959, la burguesa argentina haba logrado doblegar al movimiento obrero que se expresaba a travs de los delegados y las Comisiones Internas que controlaban en las fbricas el nmero de hombres por tarea, los ritmos, el control de calidad, los turnos, etc.

El debilitamiento de la organizacin de base de los trabajadores benefici a las conducciones sindicales en el control de sus afiliados. El vandorismo fue la expresin de esta nueva situacin y mientras mantuvo su hegemona fue capaz de desarrollar su propia estrategia poltica generando bases propias de poder y desafiando ocasionalmente la autoridad de Pern negociando directamente con los partidos polticos, los empresarios y los militares.

El vandorismo no planteaba un programa alternativo a las distintas fracciones burguesas que se enfrentaban entre s por imponer sus distintos proyectos. En general estaba dispuesto a aceptar la eliminacin en los convenios laborales de las clusulas que hacan al control de las condiciones de trabajo a cambio de aumentos salariales y la administracin de una extensa gama de servicios sociales. Durante el gobierno autoritario del general Ongana, que suspendi las negociaciones de los convenios, se ve privado de aplicar esta poltica.

El gobierno del general Ongana (1966-70) desarrolla una poltica econmica favorable a los grandes capitales industriales y financieros en detrimento de la pequea y mediana empresa y de algunas economas regionales, propietarios rurales y trabajadores.

Esta situacin se combin con el congelamiento del sistema poltico abriendo una profunda grieta entre la sociedad civil y el poder. Mientras dur el repliegue poltico y social cont con un importante margen de maniobra para imponer su plan, pero hacia mediados de 1969, en Crdoba, Rosario y otras ciudades del interior, se combinaron el descontento gremial y las tensiones de la sociedad civil en una ola de desobediencia social generalizada.

La actividad sindical que haba tenido por escenario los despachos oficiales y las gerencias de las empresas, desciende a las fbricas y se vuelca a las calles.

En los dos cordobazos la clase obrera -arrastrando tras de s a las capas populares- enfrenta directamente al brazo armado del estado. En el Chocn, en las tomas de las plantas mecnicas de Crdoba (1970-71), en las ocupaciones de los pueblos tucumanos vaciados por los cierres de ingenios, lo mismo que en Campomar, Del Carlo, La Bernalesa y tantas otras fbricas, la accin directa, una tradicin de la clase obrera argentina amortajada por las direcciones reformistas en las alfombras de los ministerios vuelve a levantar vigorosamente la cabeza (Natalia Duval).

Irrumpe un sindicalismo combativo a nivel de fbrica y en el interior del pas que a partir de mediados del 72 se extiende al cordn industrial del Gran Buenos Aires -hasta ese momento ms controlado por los aparatos sindicales- y no detiene su accionar hasta marzo del 76.

Los dirigentes de los sindicatos se vieron reiteradamente desbordados. La crisis de representacin sindical, el surgimiento de nuevos delegados y el rol jugado por las asambleas de fbrica constituyen elementos claves para comprender la relevancia del poder del trabajo en el perodo.

Por qu Crdoba?

La conflictividad laboral y el cuestionamiento a las direcciones sindicales alcanzan su mxima intensidad en Crdoba, asiento de un fuerte y concentrado proletariado fabril en uno de los sectores ms adelantados del capitalismo, la industria automotriz.

Pero hay otros elementos que explican esta situacin. El pluralismo que dominaba las prcticas sindicales favorecido por el relativo aislamiento de los centros del poder sindical peronista y el carcter independiente del sindicalismo cordobs respecto del vandorismo. El rol del sindicato de Luz y Fuerza conducido por Agustn Tosco, lder del sector independiente de la seccional cordobesa de la CGT. Las nuevas empresas multinacionales instaladas en Crdoba que fomentan los convenios por empresa como el caso de la Fiat que altera la estructura sindical tradicional del movimiento obrero argentino al promover la formacin de sindicatos por planta. Adems, la poltica laboral seguida por el gobierno radical en el perodo 1964-66 buscando debilitar a los sindicatos peronistas estimul la concertacin de convenios por empresa y la formacin de sindicatos en los nuevos sectores industriales dando mayor autonoma a los sindicatos locales y seccionales existentes.

La unidad obrero-estudiantil

Los sucesos de Crdoba fueron precedidos por una serie de levantamientos que tuvieron como protagonista central al movimiento estudiantil universitario que haba sufrido un violento ataque de Ongana desde su subida al poder. Prcticamente, la Universidad fue el nico sector que protest desde el principio debido al duro golpe sufrido por el movimiento obrero por la derrota de la huelga de portuarios despus de ms de 30 das de conflicto y la actitud abiertamente colaboracionista de la dirigencia de la CGT con el gobierno militar. No por casualidad la primera vctima que se cobr la dictadura a dos meses del golpe fue el estudiante Santiago Pampilln durante una manifestacin en la ciudad de Crdoba.

La gran expansin econmica mundial a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial exiga muchos ms administradores y tcnicos. El lugar para formarlos eran las universidades o instituciones de enseanza superior. El mejoramiento del nivel de ingresos hizo posible el acceso a los niveles superiores de educacin a hijos de sectores medios, obreros y familias humildes. Era la mejor forma de conseguir ingresos ms elevados y un nivel social ms alto.

Esa multitud de jvenes se encontr que las universidades no estaban ni fsica, ni organizativa, ni intelectualmente preparadas para recibirlos. El resentimiento hacia las autoridades universitarias se hizo extensivo a todo tipo de autoridad. As los estudiantes se inclinaron hacia la izquierda.

No slo eran polticamente radicales y explosivos sino de una eficacia nica a la hora de dar expresin nacional e incluso internacional al descontento poltico y social como lo demostraron en EE.UU., Mxico, Polonia y Checoeslovaquia, estimulados por los sucesos de Pars de 1968, que luego precipit una enorme oleada de luchas obreras en Francia e Italia en demanda de salarios ms altos y de mejores condiciones laborales.

En nuestro pas en la dcada del 50 el estudiantado universitario reflej el repudio de la clase media y burguesa al rgimen peronista y al movimiento obrero. Con el triunfo de la revolucin cubana y el ingreso masivo de sectores medios y populares a la enseanza superior, gira a la izquierda y se radicaliza. Al tratar el gobierno desarrollista y los monopolios extranjeros de orientar la enseanza en su beneficio durante la etapa cientificista, los estudiantes chocan con el rgimen ms de conjunto. Influidos por el ascenso mundial y latinoamericano de mediado de los 60, en forma mayoritaria se unen a la lucha del movimiento obrero.

En mayo del 69 se desarrolla en la ciudad de Corrientes una movilizacin contra el aumento del ticket en el comedor universitario que fue reprimida violentamente por la polica dando muerte al estudiante Cabral.

El 16 de mayo la CGT regional decreta el paro y se convoca a una manifestacin -la de mayor envergadura en la historia de la ciudad-, a la que asisten ms de 12.000 personas.

A partir de ese momento se suceden en el mbito universitario de todo el pas asambleas, actos relmpagos y discusiones pblicas que llegan a su clmax en la Universidad de Rosario donde es asesinado el estudiante de Ciencias Econmicas Adolfo Bello.

El 21 de mayo estudiantes universitarios, secundarios y obreros marchan en homenaje a Bello y Cabral hasta el centro de la ciudad de Rosario y se traban en lucha abierta contra la polica que va a ser desbordada. El obrero y estudiante secundario de 15 aos, Luis Norberto Blanco, muere a causa de la represin. El da 23 la CGT regional lanza un paro general.

Tambin se producen enfrentamientos en La Plata y Tucumn donde el 27 de mayo los manifestantes ocupan la Plaza de la Independencia.

En todos estos acontecimientos -salvo en La Plata- se da un proceso de unidad obrero-estudiantil, donde el sector ms dinmico lo constituye el estudiantado universitario.

La movilizacin estudiantil por s misma difcilmente hubiera podido variar la situacin si no hubiera entrado en escena el movimiento obrero.

La huelga de petroleros de Ensenada y la de Fabril Financiera en Capital Federal comienzan a revertir esta tendencia que se expresar claramente en el Cordobazo donde a diferencia de los sucesos anteriores, el movimiento obrero pasa a ocupar el centro de la escena.

El Cordobazo fue una explosin de repudio popular al rgimen autoritario, una protesta poltica. Cerca de 30.000 personas combatieron el 29 de mayo de 1969 contra la polica y la gendarmera contando con el apoyo de toda la poblacin. Por primera vez desde la Semana Trgica, la polica fue puesta en retirada por las fuerzas populares.

Meses despus, en setiembre, los ferroviarios rosarinos se levantan contra las sanciones que pretenden aplicarse contra los huelguistas que cumplieron el paro general del 1 de julio. El gobierno moviliza militarmente a los huelguistas, sin poder evitar que entre el 16 y el 22 de setiembre se combata en las calles y las barricadas cubran Rosario.

El Cordobazo no alcanza para producir la cada inmediata de Ongana -se producir un ao despus-; su debilidad consisti en la inexistencia de una direccin sindical y poltica que superara a la burocracia sindical peronista y generalizara la movilizacin al conjunto del pas.

En el plano cordobs estimul una de las experiencias ms significativas en la historia del movimiento obrero argentino, el surgimiento del Sitrac-Sitram en el complejo de la empresa Fiat en Ferreyra.

Sitrac-Sitram

Estos sindicatos de empresa se haban mantenido al margen de la lucha del movimiento obrero cordobs. Constituan tpicos sindicatos amarillos, correa de transmisin de las polticas laborales dictadas por la Gerencia de Personal de la Fiat.

El 15 de mayo de 1970, sus trabajadores ocupan la planta de Concord contra la conduccin sindical y durante tres das mantienen como rehenes a funcionarios de la empresa, consiguen la renuncia del comit ejecutivo del Sitrac y acuerdan con la patronal y el Ministerio de Trabajo realizar elecciones en el trmino de un mes.

El xito alent una rebelin similar en Materfer, la planta de equipos ferroviarios de la Fiat.

Las plantas de Ferreyra, con ms de 5.000 operarios, se convierten en el epicentro de la poltica obrera cordobesa.

En los meses siguientes los trabajadores desarrollan una rica experiencia de democracia sindical. Las asambleas generales abiertas dentro de las fbricas eran una verdadera institucin y se realizaban para decidir todas las cuestiones de la base fabril. Todos sus dirigentes conservaban sus empleos en la planta y no haba puestos gremiales pagos.

Apoyados por una creciente participacin de las bases los nuevos lderes dirigieron gran parte de su atencin al problema de la calidad del trabajo dadas las penosas condiciones laborales dentro de las plantas, y desafiando directamente la autoridad patronal se enfrentaron con los planes de racionalizacin orientados a intensificar la produccin y cuestionaron las prerrogativas y la autoridad de la empresa en el proceso laboral, lo que supona un desafo directo al control absoluto de la Fiat sobre la fbrica y todas las cuestiones relacionadas con la produccin. En las negociaciones que sostuvieron con la Fiat un ao despus, el Sitrac y el Sitram pidieron la abolicin del sistema de incentivos de la empresa y que el aumento de la produccin deba originarse en la renovacin tecnolgica y no del mayor esfuerzo del trabajo humano.

No se limitaban slo a una propuesta sindical. Evolucionaron hacia un programa poltico que sostena la estatizacin del comercio exterior, el sistema bancario, financiero y de seguros. La expropiacin de todos los monopolios industriales, servicios pblicos y grandes empresas nacionales y extranjeras. Expropiacin de la tierra a la oligarqua terrateniente sin compensaciones. Planificacin integral de la economa, abolicin del secreto comercial y control obrero del sector empresario no expropiado. Construir un Frente de Liberacin Social y Nacional bajo la direccin de los trabajadores e instaurar mediante la lucha popular y la movilizacin de masas un gobierno popular revolucionario para asegurar el cumplimiento del programa precedente, instaurar una Asamblea Unica del Pueblo y sostener una poltica internacional solidaria con los pueblos que luchan por su liberacin como Vietnam.

En otros puntos del pas se producen movilizaciones obreras significativas. En febrero, Ongana debe postergar su visita a la represa hidroelctrica de El Chocn (Neuqun) ocupada durante cuatro meses. Para quebrarla interviene la Gendarmera. Se reclamaban salarios, condiciones de trabajo, alojamiento, respeto por parte de los encargados, reconocimiento de dirigentes elegidos democrticamente y rechazados tanto por la patronal como por la directiva de su sindicato.

Una de las victorias ms importantes de la nueva vanguardia clasista fue la de Banco Nacin con 6.000 trabajadores. Tambin comienza un reanimamiento en textiles y metalrgicos (Tamet).

En PASA, la ms grande empresa petroqumica del pas, eligen nuevos delegados. En el sindicato mecnico, delegados pertenecientes a la oposicin pasan a controlar muchas de las principales firmas asentadas en el Gran Buenos Aires: Chrysler, Peugeot, Citroen, Mercedes Benz y FAE.

Segn una solicitada publicada por Ika-Renault desde abril de 1969 a mayo de 1970 se perdieron en sus fbricas 1.100.000 horas de trabajo y 500 millones de pesos (moneda nacional) por medidas de fuerza con objetivos extragremiales; entre mayo y junio de 1970, se perdieron 900.000 horas y jornales por 400 millones.

Los das 12 y 13 de noviembre se desarrolla un paro nacional masivo con movilizaciones importantes en Crdoba, Rosario y Catamarca, y gran violencia en Salta y Tucumn.

En Catamarca la movilizacin contina y el gobierno decreta la Zona de Emergencia a cargo del Ejrcito, a pesar de lo cual dos das despus -el 19- la multitud intenta atacar la Casa de Gobierno provincial. El 25 y 26 se producen nuevas manifestaciones en Tucumn.

Segn datos de la Fiat, en 1970 se dejan de trabajar en la fbrica Concord un total de 260.000 horas, con una merma de 2.300 automviles respecto de 1969.

En 1971 la CGT de Crdoba desencaden 12 paros con manifestaciones callejeras, ocupaciones de plantas y toma de rehenes entre los gerentes. Dir Carlos Ngera, secretario administrativo del Smata (Crdoba) en 1974: Las huelgas de la poca fueron todas violentas y hasta con rehenes, donde los compaeros colocaron tambores con nafta alrededor de los rehenes y electrificaban las plantas.

El 12 de marzo (tercer paro activo del ao), se producen choques en Ferreyra entre trabajadores de Concord y Materfer y la polica. Este conflicto, conocido como el Ferreyrazo, precedi el paro general del da 15. Ese da como parte del plan de lucha acordado con la CGT local, miles de trabajadores de la Fiat abandonan las plantas y marchan al centro de la ciudad para participar en un acto en la plaza Vlez Srsfield. El secretariado de la CGT no se hace presente y los sindicatos clasistas se hacen cargo de la direccin reeditando un nuevo Cordobazo que se conocer con el nombre de Viborazo.

El gobierno dispone la intervencin del Sitrac-Sitram y detiene a sus dirigentes. Crdoba qued sumergida en un clima de guerra: patrullas en las calles, comunicados militares, marchas blicas, requisas, detenciones por centenares, allanamientos repetidos en los domicilios de los activistas y dirigentes sindicales.

El 18 la CGT cordobesa declara un nuevo paro general. El 23 de marzo el general Lanusse asume el gobierno, deja sin efecto la proscripcin de los partidos polticos y promete la realizacin de elecciones convocando al Gran Acuerdo Nacional (GAN), comprometiendo a todos los sectores burgueses -incluido el peronismo- a aceptar las reglas del juego democrtico, a travs del tradicional juego parlamentario, y sin exponer la estabilidad del rgimen.

El ascenso de masas y concretamente el segundo Cordobazo, es el factor determinante que obliga a los militares a plantearse la utilizacin de este recurso.

El Viborazo contiene significativas diferencias respecto de los levantamientos vividos casi dos aos antes por su carcter predominantemente obrero, la presencia visible de la izquierda y los discursos anticapitalistas de los lderes obreros. El orador del Sitrac sostiene que para la clase trabajadora la nica solucin es una revolucin que destruya la actual sociedad, basada en la explotacin, y construya el socialismo, objetivo que slo se lograr con las armas en la mano.

El 22 y 23 de mayo se renen en Crdoba, convocados por la CGT regional, 117 sindicatos en un congreso nacional de sindicatos combativos que acuerda un programa de oposicin al gobierno que convocaba a la nacionalizacin de todos los grandes sectores de la economa, defenda la planificacin central y la participacin obrera en la administracin de las empresas.

Paralelamente por primera vez la izquierda revolucionaria tiene peso gremial en Crdoba en Sitrac-Sitram, Smata, SEP (empleados pblicos provinciales), municipales, calzado y otros gremios menores.

El clasismo

La rebelin de los obreros de Fiat se estaba transformando en un movimiento poltico disidente que alentaba otros movimientos antiburocrticos ms all de los lmites cordobeses.

El clasismo convoca el 28 y 29 de agosto a una Reunin Nacional de Sindicatos Combativos, Agrupaciones Clasistas y Obreros Revolucionarios con el siguiente temario: a) situacin del pas desde la perspectiva del proletariado; b) situacin del movimiento obrero; c) coordinacin nacional de las luchas contra la explotacin, la entrega al imperialismo y la acentuacin de la represin; solidaridad para imprimir al movimiento sindical una lnea clasista y recuperar para la clase obrera sus organizaciones.

Aunque dominado por el movimiento estudiantil y distintas organizaciones de ultraizquierda, permiti reunir grupos sindicales disidentes. Estaban presentes los sindicatos farmacutico y grfico, la CGT de Corrientes, la Comisin Interna de Textil Escalada, los trabajadores ferroviarios de Taf Viejo, representantes de 14 comisiones internas bonaerenses encabezadas por el Banco Nacin y dirigentes despedidos de Chrysler y Petroqumica. Los delegados de la Intersindical de San Lorenzo (cinturn industrial del Paran) fueron detenidos y no pudieron participar.

Adopta una serie de importantes resoluciones, entre ellas, luchar por una direccin independiente para la clase obrera que destierre definitivamente a burcratas y reformistas. Denuncia al GAN, la Hora del Pueblo -acuerdo poltico del peronismo, el radicalismo y partidos polticos menores para presionar por elecciones- y al Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA) -liderado por el Partido Comunista-, como las falsas opciones en que la burguesa pretende encerrar la lucha de los trabajadores. Se pronuncia por la destruccin definitiva del capitalismo y por la construccin del socialismo. Reclama la libertad de todos los condenados y procesados por razones gremiales, estudiantiles y polticas; la derogacin del estado de sitio, la pena de muerte y toda legislacin represiva. Anulacin de la Ley de alquileres y la de Asociaciones Profesionales. Levantamiento de las intervenciones a las organizaciones sindicales y estabilidad para los empleados pblicos.

El 22 de setiembre una asamblea del sindicato petroqumico de San Lorenzo propicia que se avance en la redaccin del programa para nuclear a la corriente sindical clasista, con el objeto de recuperar los sindicatos y la CGT nacional.

El 26 de octubre tropas de Gendarmera ocuparn las fbricas de Ferreyra y el Ministerio de Trabajo cancela la personera gremial del Sitrac-Sitram impidiendo la posibilidad de consolidacin de este esbozo de direccin de alternativa que estaba formndose.

Pese al GAN la lucha contina

En diciembre la Polica Federal ocupa los tribunales de Buenos Aires para terminar con ocho meses de protestas. Una huelga de portuarios termina con muertos y heridos por la represin. Mdicos, dentistas y fruticultores del Valle del Ro Negro paran tambin en diciembre.

El verano presencia la ocupacin de la planta metalrgica Del Carlo por falta de pago de varias quincenas.

En enero se producen movimientos de protesta de las Ligas Agrarias del Noreste. En Chaco, Tucumn y La Rioja se movilizan los empleados pblicos.

El 29 de febrero y el 1 de marzo se realiza el ltimo paro nacional del perodo. Una vez ms la paralizacin es total. En adelante la CGT ajustar su poltica a la sintona de Lanusse, Pern y el resto de la patronal de canalizar el proceso de luchas hacia la salida electoral.

A principios de abril se produce en Mendoza un levantamiento popular contra el aumento de tarifas elctricas que provoca la intervencin de tropas militares y la suspensin de la medida.

La movilizacin se extender a San Juan y durar del 4 al 8 de abril. Crdoba realiza un paro activo de apoyo el 7 de abril.

A esa altura haba listas y delegados clasistas que dirigan conflictos y ganaban elecciones sindicales en las provincias azucareras del Noroeste, en el cinturn industrial del Paran, en las plantas siderrgicas de Villa Constitucin, San Nicols y Zrate y en la UOM de Santa Fe y Crdoba, que seguira siendo el centro del movimiento. En abril de 1972 la Lista Marrn, dominada por activistas marxistas y delegados de taller, triunfa en las elecciones del sindicato mecnico cordobs que comprenda alrededor de 7.000 trabajadores de la fbrica Ika-Renault.

Meses despus en General Roca (Ro Negro) la poblacin expuls al intendente y lleg a gobernar la ciudad.

A fines de ese ao, la mayora de los 6.700 trabajadores de la planta siderrgica Somisa de San Nicols, a la que perteneca Jos I. Rucci, secretario general de la CGT, votan retirarse del sindicato en repudio a su dirigencia conservadora.

La izquierda frente a las elecciones

La influencia antiburocrtica y del clasismo no se plasm en las elecciones generales.

La derrota del Sitrac-Sitram impidi que el frente nico obrero que intentaba desarrollarse, pudiera llevar al terreno electoral una opcin clasista.

La posicin de las organizaciones guerrilleras tambin contribuy para que los trabajadores permanecieran bajo la influencia poltica de los lderes y partidos patronales.

A partir de 1969, al calor de las luchas obreras y populares, se iniciar el desarrollo de una fuerte guerrilla urbana que reflejaba a sectores importantes de la clase media -incluso alta- golpeados por la crisis econmica y el rgimen autoritario de Ongana. Los elementos obreros que adheran eran escasos.

Luis Mattini, miembro de la direccin del PRT-ERP, cuenta que muchos de sus militantes y combatientes vivan en San Nicols, asiento de la concentracin industrial ms grande del pas. Sin embargo, dirigan sus esfuerzos polticos sobre la Universidad de Rosario, las villas miserias y, sobre todo, el frigorfico Swift, a pesar de que la industria de la carne estaba en crisis y la situacin de sus trabajadores era inestable.

La mayora de los reclutas y simpatizantes de la guerrilla peronista Montoneros tambin procedan de sectores medios.

Frente al proceso electoral ambas organizaciones privilegiaron sus estrategias militaristas. Los Montoneros dirn, en setiembre del 71, que la Hora del Pueblo era una treta de Pern, mientras el Movimiento se preparaba para emprender la guerra. En octubre, el PRT-ERP levantara la consigna ni golpe, ni eleccin: Guerra Revolucionaria. Recin en enero del 73, se inclinarn por la abstencin electoral. Mientras, los Montoneros, a travs de la Juventud Peronista, se constituyen en los protagonistas centrales de la campaa electoral en apoyo de la frmula Cmpora-Solano Lima, sostenida por Pern.

Los sectores combativos de la burocracia, representados por el legalismo cordobs, se sumaron a las listas del Frejuli. Atilio Lpez, secretario general de la CGT cordobesa, fue candidato a vicegobernador de Crdoba, con el apoyo de Agustn Tosco.

La corriente maosta Vanguardia Comunista, influyente en el Sitrac-Sitram, levant la consigna ni golpe, ni eleccin, revolucin, llamando a votar en blanco. La otra corriente maosta de importancia, el PCR (actual PTP), cuyo principal dirigente obrero era Ren Salamanca, pas del voto en blanco a votar la frmula Pern-Pern en setiembre del 73, para terminar apoyando al gobierno de Isabel y Lpez Rega contra una supuesta conspiracin sovitica alentada por Videla y la futura junta militar.

El Partido Comunista particip de la Alianza Popular Revolucionaria junto al ex-frondicista Alende.

La nica excepcin la constituy el Partido Socialista de los Trabajadores. Esta pequea organizacin trotskista, influyente en el gremio bancario y en las plantas metalrgicas y automotrices del Gran Buenos Aires, obtuvo la personera electoral y la puso al servicio de un Gran Acuerdo Obrero y Socialista sosteniendo que sera un crimen no levantar esa opcin contra los candidatos patronales. Llam pblicamente a elegir candidatos obreros en asambleas de fbrica, tendiendo a unificar la vanguardia surgida en las luchas del perodo, como la nica manera de no hacerles el juego a los partidos burgueses y reformistas representados en la Hora del Pueblo y el Encuentro Nacional de los Argentinos.

La orientacin pro-burguesa de la guerrilla y el reformismo, y el sectarismo de la ultraizquierda frustraron este planteo.

El peronismo en el gobierno

A principios de 1973, la escena poltica es dominada por el proceso electoral pero la agitacin obrera no se detiene. El 25 de mayo asume el gobierno de Cmpora y pocos das despus la central obrera, los empresarios (CGE) y el Gobierno con el posterior aval del Parlamento, firman el Pacto Social que congela las negociaciones salariales por 2 aos acompaado por un congelamiento de precios en los artculos de consumo de primera necesidad.

Durante el breve mandato de Cmpora fueron numerosas las ocupaciones de ministerios y dependencias pblicas. En los primeros 20 das del nuevo gobierno, trabajadores y activistas de base realizaron unas 176 ocupaciones fabriles. De junio a octubre, el panorama va a ser dominado por los conflictos centrados en las empresas privadas.

Se presenci una intensificacin de la lucha de clases a nivel de fbrica en el cinturn industrial del Gran Buenos Aires. Los temas dominantes fueron las condiciones de seguridad e higiene del trabajo, salarios atrasados, reclasificacin de tareas, contra el incremento de los ritmos de produccin, por la reincorporacin de los despedidos durante la dictadura y frecuentemente desembocan en la eleccin de nuevos delegados.

En cuanto a los mtodos se caracterizan por la ocupacin de las plantas (Terrabusi, Molinos, Astarsa, Acindar) y el rol jugado por la asamblea de fbrica que acta como la representacin de los trabajadores encargada de formular las demandas y adoptar las medidas de fuerza hasta tanto se renueven las Comisiones Internas.

Juan C. Torre (1979) seala que: En las disputas concernientes a las normas de trabajo fue comn que los trabajadores decidieran poner en prctica por su cuenta sus propios criterios sobre las tareas en litigio, colocando a la gerencia ante un hecho consumado. El retiro de la colaboracin y la insubordinacin a los supervisores devinieron prcticas corrientes, mientras la produccin se desenvolva bajo la amenaza permanente de ser paralizada frente a cualquier incidente. El monto de la protesta no negociable que se haba ido formando en las empresas convirti a los compromisos en armisticios siempre precarios, prontos a quebrarse y a reabrir la va nuevamente a una escalada de medidas de fuerza. La tendencia de los conflictos fue, as, a durar, realimentados por el contrapunto entre la intransigencia de los trabajadores y las respuestas autoritarias a las que apelaban los empresarios en defensa de sus prerrogativas.

El 12 de octubre, Juan Domingo Pern, jura como nuevo Presidente y su primera medida es reafirmar el Pacto Social. En noviembre promueve la Reforma de la Ley de Asociaciones Profesionales dotando a las conducciones sindicales de mecanismos coercitivos para detener la movilizacin antiburocrtica. Segn esta ley no poda existir ms de un sindicato por rama de actividad, ilegaliza los sindicatos de empresa, posibilita la intervencin de las filiales, los sindicatos pueden poner fin al mandato de los delegados de fbrica y ampla el mandato de las jerarquas sindicales de 2 a 4 aos.

Sin embargo, hacia fines de ao los mineros de Aguilar y Sierra Grande, Grficos, Tabacaleros y Transportes de Crdoba, concretan medidas de fuerza en procura de mejoras salariales. Ya a principios de 1974 se produce la ocupacin de Molinos Ro de la Plata, el paro de papeleros de la Matanza, la toma de textil Bossi y se extiende una larga lista de conflictos.

El Congreso legisla la Ley de Conciliacin Obligatoria que ahora podra aplicarse a todo tipo de conflicto y se reglamenta la Ley de Prescindibilidad para los empleados de la Administracin Nacional.

Estas medidas legales e institucionales tienen por objetivo poner fin a la agitacin obrera dotando a las autoridades polticas y sindicales de mecanismos de coercin legal, a pesar de lo cual, entre marzo y junio de 1974 se registr el promedio mensual de conflictos ms alto de los tres aos de gobierno peronista.

A diferencia de los anteriores, la causa principal fueron las demandas salariales. A medida que el cuestionamiento al congelamiento salarial del Pacto Social era ms importante en el plano de las reivindicaciones obreras, tanto mayor la manifiesta incapacidad de las jerarquas sindicales y el peronismo para controlar a los sindicalistas disidentes y las movilizaciones de las bases.

En marzo de 1974 se desarrolla un importante conflicto en Acindar (Villa Constitucin) conocido como El Villazo. La patronal desconoce a la Comisin Interna y los delegados separados del sindicato por los interventores del gremio y los trabajadores toman las plantas siete das y exigen la normalizacin de la seccional local de la UOM. Sindicatos de todo el cinturn industrial del Paran convocaron a huelgas de solidaridad. Las plantas de Sicheira, Empalme, Pavn, Arroyo Seco, Alvear y Lagos dispusieron medidas de fuerza y la mayora de la ciudad de Villa Constitucin paraliz sus actividades en apoyo de los obreros.

Roberto Kalauz, quien integrar el Comit de Lucha en la huelga de 1975, sostiene que: Durante el Villazo los obreros comenzaron a desarrollar una praxis poltico-gremial en donde se destacaron las asambleas generales y permanentes, las tomas de fbricas con retencin del personal jerrquico; la formacin de piquetes de autodefensa; la construccin de barricadas; el control del sistema elctrico de la planta; la creacin de una comisin de solidaridad y apoyo encargada de contactarse con otros gremios y dems fuerzas sociales y polticas de la ciudad, la zona y el pas.

Tambin Juan Actis, miembro de la Comisin Directiva, sealar que: era impresionante la cantidad de activistas que haba en Acindar. Una fbrica con un total de aproximadamente 3500 personas, 500 o 600 eran activistas, de mucha calidad, compaeros con la suficiente claridad poltica, con capacidad organizativa. () Todo el mundo lo vot a Pern, es cierto. Pero en la fbrica, el Pern de la fbrica ramos nosotros porque ramos los que defendamos sus intereses, sus derechos y los que les conseguamos las cosas.

Finalmente las elecciones, convocadas en noviembre, darn el triunfo a la lista de activistas surgidos en el conflicto encabezados por Alberto Piccinini que define su programa en torno a tres ejes: antiburocrtico, antipatronal y antiimperialista.

El Plenario antiburocrtico de Villa Constitucin

El 20 de abril se desarrolla en Villa Constitucin un Plenario Antiburocrtico que rene miles de delegados y activistas. Una vez ms se plantea la posibilidad de dar al movimiento clasista y antiburocrtico una coordinacin centralizada. La oportunidad se frustrar por la negativa explcita de los lderes del plenario -Piccinini, Tosco y Ferraresi (PB)- con el apoyo del PRT-ERP y la JP-Montoneros. Cerca de 800 participantes, influenciados por el PST, defendieron la perspectiva de la coordinadora.

Se llev a cabo en el club de ftbol Ribera de Villa Constitucin, congregando a ms de 6000 personas. Adems de los mencionados, estaban presentes integrantes del Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio Ledesma, UTA-La Plata, el Sindicato de Trabajadores de Perkins (Crdoba), las comisiones internas y cuerpos de delegados de Del Carlo, EMA, Bagley, Teatro Coln, el Sindicato de Trabajadores Viales de Buenos Aires, el Hospital Ramos Meja. Tambin integrantes de listas y agrupaciones gremiales y delegados de varias fbricas como TENSA, NOEL, Standard Electric, Dlmine Siderca de Campana, Matarazzo, Ford, General Motors, la Fbrica Militar de Aviones de Crdoba.

Se concluy en la necesidad de luchar por los siguientes puntos:

  1. Solidaridad con los obreros metalrgicos de Villa Constitucin

  2. Por la democracia sindical. Contra la Ley de Asociaciones Profesionales

  3. Contra la Ley de Prescindibilidad

  4. Contra el congelamiento salarial

  5. Contra el matonaje sindical

  6. Por la libertad de los presos gremiales

Aunque adhirieron a esta declaracin ms de 140 Comisiones Internas, Delegados, Agrupaciones de base y diversas organizaciones, no lleg a constituirse una coordinadora antiburocrtica de alcance nacional.

He aqu algunos prrafos del dirigente del gremio de Farmacia y del Peronismo de Base, Alfredo Ferraresi argumentando contra la formacin de la Coordinadora: No venimos a formar superestructuras que aparezcan en los diarios. No venimos a hablar para despus irnos a casa y no hacer nada. No queremos repetir experiencias como la lucha de los compaeros del Sitrac-Sitram, donde fuimos a un plenario en que se firmaron lindos documentos, pero despus, en la calle, no se hizo ninguna accin concreta por Sitrac-Sitram [...] Entonces, rescatando esa experiencia de lucha no podemos venir a proponer una Coordinadora, un documento o una solicitada [...] Nos adherimos a la propuesta de Acindar, pero en estos trminos polticos, reafirmando que no estamos de acuerdo con una propuesta superestructural que otros sectores han planteado [...] Basta de manijeros, el PB con los obreros.

Tambin Piccinini se pronunci en el mismo sentido: Sabemos que hay muchas intenciones buenas, que se quieren formar Frentes y coordinadoras, pero eso no sale de un da para otro [...] Este plenario est llamado para consolidar el triunfo de Villa Constitucin.

Aos despus, en un reportaje para el diario La Voz sealar: La falta de experiencia de aquel entonces no nos permiti ver la posibilidad de ampliar nuestro panorama a nivel nacional, no hicimos un anlisis del contexto poltico del pas, nos limitamos solamente a los problemas del lugar, y as nuestra lucha qued como encerrada en una isla.

El 1 de mayo Pern rompe pblicamente con los sectores radicalizados nucleados en la JP-Montoneros, inclinando la balanza al interior del movimiento peronista a favor de la CGT-62 Organizaciones y fortaleciendo el liderazgo burocrtico.

La derecha peronista vio este hecho como una seal para intensificar sus ataques contra la izquierda y erradicarla de los sindicatos. Tres activistas del Partido Socialista de los Trabajadores fueron asesinados, se atacaron locales de la JP y se allan la sede del Peronismo de Base.

En ese mismo mes se producen una serie de huelgas por aumentos de salario al margen de la conduccin cegetista como consecuencia del incremento de precios y el desabastecimiento y en abierta rebelda contra el Pacto Social. Varios gremios logran aumentos importantes.

Pern se ve obligado a actuar personalmente para frenar las demandas obreras en la que sera su ltima aparicin pblica el 12 de junio de 1974.

El Ministerio de Trabajo suspende la personera del sindicato fideero como consecuencia de importantes conflictos en la fbrica Mattarazzo de Villa Adelina y en la fbrica Bagley.

El 1 de Julio muere Pern y ese mismo mes se inicia un conflicto en docentes (Ctera) y en las plantas automotrices cordobesas. Los trabajadores ocupan las plantas de Bagley en Buenos Aires y de Molinos en el Chaco.

A fines del mes inician medidas los grficos y nuevamente interviene el Ministerio de Trabajo y retira la personera gremial a la Federacin Grfica Bonaerense (Ongaro) y al sindicato de periodistas de Buenos Aires (APBA), en agosto. Este ltimo era conducido por dirigentes vinculados al PC, pero corra el riesgo de perder la conduccin a manos de la Lista Naranja, hegemonizada por la izquierda peronista.

En setiembre las autoridades laborales disponen la prohibicin de los sindicatos por empresa en virtud de la aplicacin de la Ley de Asociaciones Profesionales dictada el ao anterior, al tiempo que propone su modificacin porque muchos delegados amparados en el fuero sindical estn generando conflictos, practicando la demagogia y pidiendo ms de lo que pueden obtener.

La descomposicin del gobierno de Isabel Pern

De agosto a octubre de 1974 el gobierno, a travs de Jos Lpez Rega y la Triple A, se lanza a poner remedio a la extensa e incesante movilizacin de base convirtiendo la violencia en el mtodo privilegiado para enfrentar la oposicin sindical. En total unos 200 activistas gremiales y partidarios fueron asesinados por la Triple A y los comandos civiles fascistas antes de setiembre. Sin embargo, esta violencia no puede considerarse una respuesta a la guerrilla. La gran mayora de los ataques fueron dirigidos contra quienes intentaban desarrollar polticamente a la izquierda mediante el aprovechamiento de mtodos legales o defendan los derechos democrticos existentes1. Paralelamente, el Parlamento puso en manos del Ministerio de Trabajo, a travs de la Ley de Seguridad, facultades casi irrestrictas para la represin de las huelgas y combatir al sindicalismo clasista estipulando penas de prisin de uno a tres aos para los lderes de las huelgas declaradas ilegales.

Luego de dos meses de conflicto en Ika-Renault, Ren Salamanca es expulsado del sindicato y la Seccional Crdoba del Smata intervenida. Sin embargo, el movimiento de delegados segua siendo fuerte en el lugar de produccin y el 6 de noviembre, los trabajadores del Smata cordobs abandonaron sus tareas para exigir el retiro de las autoridades nacionales del sindicato y el retorno de los dirigentes locales.

A comienzos de octubre la polica ocup los locales del sindicato de Luz y Fuerza en Crdoba y orden la captura de sus dirigentes.

En diciembre, el sindicato de los trabajadores azucareros de Tucumn (Fotia), tambin va a ser intervenido a raz de una huelga.

Hacia fines de ao el ambiente laboral estaba relativamente pacificado. Entre noviembre de 1974 y marzo de 1975, las huelgas cayeron en el nivel ms bajo del gobierno justicialista. El ausentismo, calculado en un 20 % de la fuerza laboral, se convirti entonces en la expresin del descontento obrero2.

El gobierno decidi convocar a empresarios y sindicatos a partir del 1 de marzo para comenzar a discutir los salarios y condiciones de trabajo, pero los hechos van a demostrar que a pesar de la represin desatada sobre la oposicin en 1974, la burocracia sindical no logr restablecer su hegemona sobre las bases.

Nuevamente Villa Constitucin

La llegada de una conduccin combativa a la seccional de la UOM, posibilit la formacin de una filial local de la CGT que qued constituida el 31 de enero de 1975. Participaron representantes de la Unin Ferroviaria, La Fraternidad, UOM, UPCN, Municipales, Personal de la Junta Nacional de Granos y Elevadores, Obreros Rurales, Gastronmicos, SUPA y Personal de Correos y Telecomunicaciones. Su Secretario General sera el dirigente de La Fraternidad (conductores de trenes), Tito Martn, miembro del Partido Comunista.

En el poqusimo tiempo que funcion logr unificar los reclamos obreros con las viejas reivindicaciones del movimiento popular villense: lucha contra la caresta de la vida, solidaridad con los campesinos pobres del departamento Constitucin, creacin de una Farmacia Social, reactivacin del puerto para combatir la desocupacin, plan de viviendas y reapertura del Matadero Municipal. En apenas 48 das de funcionamiento pleno, lograron organizar la distribucin de aceite a bajo costo en la Plaza Central de Villa con gran xito de participacin de la gente.

En el terreno estrictamente laboral la UOM de Villa Constitucin design compaeros por cada fbrica para elaborar un anteproyecto para las prximas paritarias, el que fue discutido en un Congreso de Delegados y difundido en las fbricas en febrero de 1975, enviado una copia a la U.O.M. nacional y a los sindicatos y agrupaciones clasistas y combativas en diversos puntos del pas, quienes la discutieron y difundieron ampliamente.

Las ms importantes cuestiones estaban referidas a la intencin de controlar y democratizar la participacin en la UOM a nivel nacional sometiendo la aprobacin del convenio a las seccionales y a stas a las asambleas. Defina cules eran las tareas consideradas peligrosas e insalubres y estableca el pago de un adicional para los trabajadores que debieran efectuarlas. Propugnaba la creacin de una Comisin Obrera de Control de Seguridad y Salubridad industrial que sera designada por asamblea del personal y el nmero de sus miembros sera igual al de la Comisin Interna de Reclamos. Por otro lado, planteaba que () la empresa reconocer los derechos de los miembros de la comisin de seguridad y salubridad a realizar un control de todas las actividades e informaciones que hagan salvaguardar la salud fsica y psquica de los trabajadores (). Tambin se limitaba la multifuncionalidad de los trabajadores e incorporaba la exigencia de regular los salarios de acuerdo al ndice del costo de vida.

El anteproyecto democratizaba la estructura gremial y la organizacin dentro de las fbricas, estaba hecho desde las bases y contaba con su apoyo, por lo tanto, se volva sumamente peligroso tanto para la patronal como para la UOM nacional.

En vsperas de la apertura de paritarias, intervenidos los sindicatos ms combativos, quedaba como referencia la UOM de Villa Constitucin en la denominada Serpiente Roja del Paran, una zona industrial que se extenda desde San Lorenzo, al norte de Rosario, hasta San Nicols, en la provincia de Buenos Aires.

El 7 de marzo en diario La Razn publicaba afirmaciones del Ministro del Interior, Alberto Rocamora, en las que sostena que la guerrilla se haba extendido a la provincia de Santa Fe.

El 20 de marzo en la madrugada, Villa Constitucin se convirti en zona de ocupacin de fuerzas de seguridad y parapoliciales: Interminables caravanas de Ford Falcon, patrulleros, carros de asalto y vehculos blindados convergieron sobre la zona, con el apoyo de lanchas de prefectura, control areo con helicpteros y perros adiestrados en las pinzas camineras, cerca de 4000 efectivos pertenecientes a las fuerzas de represin, agentes de polica federal y provincial, de la Guardia Rural Los Pumas (guardia creada especialmente para la lucha antisubversiva con asiento en Vera, Provincia de Santa Fe), de la Prefectura Naval, de integrantes de la SIDE (Secretara de Inteligencia del Estado), de Gendarmera, de integrantes del Ministerio de Bienestar Social (identificados con brazaletes de la Juventud Sindical Peronista) y de las llamadas fuerzas parapoliciales y paramilitares. El operativo abarc desde el Acceso Norte de Buenos Aires hasta la ciudad de San Lorenzo, en Santa Fe. Actuaron con milimtrica precisin y despiadada brutalidad. Se allanaron y saquearon ms de un centenar de viviendas, encarcelaron a unos 300 trabajadores, muchos llevados a Rosario en condiciones de verdadero hacinamiento. (Mercedes Balech, La lucha por la Democracia Sindical en la UOM de Villa Constitucin, en Hechos y Protagonistas de las Luchas Obreras Argentinas, Editorial Experiencia, Buenos Aires, Ao II N 7, Marzo de 1985).

Tambin sern detenidos en sus domicilios de Rosario los dirigentes gremiales de las plantas industriales PASA Petroqumica, la fbrica de tractores John Deere y el establecimiento metalrgico Massey Ferguson. El mismo 20 de marzo ser intervenido el sindicato del Ingenio Ledesma en Jujuy, liderado por el dirigente clasista Melitn Vsquez, y detenidos sus dirigentes.

La respuesta de los trabajadores a la ocupacin militar de la ciudad y la detencin de sus dirigentes fue una huelga que durara 59 das. La misma comenz con la toma y ocupacin de Acindar que se mantuvo una semana.

Ante la detencin de la casi totalidad de la Comisin Directiva, los trabajadores armaron una direccin alternativa: el Comit de Lucha.

El nivel de solidaridad tanto del pueblo de Villa Constitucin como de varios gremios y partidos polticos fue muy elevado. Las Comisiones Vecinales eligieron responsables por barrio que se reunan con el Comit de Lucha y se encargaban de la recoleccin de dinero y vveres y el reparto de los boletines de huelga.

Los trabajadores del transporte de Villa Constitucin, la fbrica CILSA, los trabajadores de la Unin Ferroviaria y La Fraternidad, los empleados bancarios y docentes, la Federacin Agraria de Arroyo Seco, realizaran medidas de fuerza escalonadas reclamando la libertas de los dirigentes detenidos. Los obreros de la fbrica Martn Amato votaron donar dos das de jornal para el fondo de huelga. El 10 de abril los obreros de la fbrica metalrgica Santa Rosa llegaron con $ 2.000.000 que equivala a una quincena para 1300 trabajadores. En todos los almacenes la gente saca fiado y despus pasa el Comit de Lucha para pagar la deuda. Los remedios llegaban a granel y los mdicos, principalmente desde Rosario, iban todos los das a los barrios.

Finalmente el 19 de mayo aparecera una solicitada en los diarios firmada por el Comit de Lucha en la cual se anunciaba el levantamiento de la huelga. Ochocientos trabajadores quedaron en la calle. Ernesto Rodrguez, historiador regional, elabora una lista de 54 vctimas del terrorismo de Estado en Villa Constitucin durante esos meses y los posteriores de los aos 1975/6/7.

A pesar de la derrota en Villa Constitucin, a mediados de mayo varios sindicatos decidieron una serie de paros. Los conflictos laborales comenzaron a agitar nuevamente las empresas despus del impasse experimentado desde noviembre del ao anterior.

El 31 renuncia el titular del Ministerio de Economa, Gmez Morales, y es reemplazado por Celestino Rodrigo quien procur contener la desenfrenada carrera de precios y salarios desatada desde 1974 mediante un retraso salarial. El plan econmico implementado result en un descalabro total. El costo de vida aument un 21% en junio y 35% en julio. El pas fue escenario de una serie de huelgas salvajes, ocupaciones de fbricas y manifestaciones que lo paralizan cerca de un mes.

La industria automotriz va a ser la ms afectada por estos movimientos. Se impulsaron paros, toma de rehenes y la exigencia de renuncia de los dirigentes gremiales en Ford, General Motors y otras plantas de Buenos Aires.

A principios de julio, la CGT en un intento por recuperar el control de la situacin, convoc a un paro de 48 horas, ratificando el estado de huelga y concentraciones producidas en los primeros das de julio en el Gran Buenos Aires, Crdoba, Santa Fe, Berisso, Ensenada, La Plata y Capital.

La huelga que paraliz al pas y cost 800 millones de dlares en prdidas de productividad, revel que al gobierno y la burocracia sindical les resultara cada vez ms difcil mantener la disciplina laboral apelando a la lealtad a un gobierno peronista bajo un programa econmico que afectaba los intereses obreros3.

Desbordada por la movilizacin obrera que exiga la renuncia de Rodrigo y Lpez Rega, la CGT abandon a su principal aliado en la represin al activismo sindical. En pocos das la exigencia de ratificacin de los aumentos salariales que haba reunido una multitud en apoyo al gobierno peronista, se transform por primera vez en una movilizacin poltica en su contra4.

El remedio golpista

A pesar del triunfo que signific el alejamiento de los dos ministros cuestionados, los conflictos laborales no disminuyeron su intensidad ampliando su alcance a sectores de las clases medias. Los mdicos de los hospitales y los empleados judiciales se sumaron a la protesta obrera.

En las fbricas y barrios empiezan a surgir comisiones coordinadoras para organizar la actividad entre obreros de distintas industrias en una zona determinada.

A principios de junio, activistas de la Fiat y del Smata de Crdoba haban constituido el ms importante de estos comits de resistencia, La Mesa Provisoria de Gremios en Lucha, especie de CGT paralela local que una a los sindicatos disidentes y dirigi las huelgas en la segunda mitad de 1975 por mejoras salariales y para exigir la liberacin de la crcel de la directiva del Smata cordobs y la anulacin de la orden de detencin de su secretario general. Fue el ao de mayor cantidad de paros en el complejo Ika-Renault entre 1966-76 y oblig a la empresa a ignorar a los interventores del sindicato y tratar directamente con los comits de fbrica.

Las referencias del gobierno a la subversin industrial y a la guerrilla industrial -trmino acuado por el titular de la UCR, Ricardo Balbn- eran frecuentes, as como la prohibicin de huelgas. Es significativo que la primera accin antisubversiva de importancia, en noviembre, cuando el Ejrcito tom en sus manos el control total de la antiinsurgencia, se dirigiera contra los mineros de Sierra Grande que llevaban 44 das de ocupacin por aumento de salarios y el derecho a elegir sus representantes sindicales5.

Aunque las coordinadoras se haban desintegrado en Crdoba a principios del 76, siguieron siendo activas en las plantas del Gran Buenos Aires, sobre todo en el complejo de Ford y entre los trabajadores metalrgicos del norte y el oeste del conurbano bonaerense.

En las primeras semanas de marzo una ola de protesta contra la poltica de austeridad anunciada por un nuevo ministro de Economa, Mondelli, comenz a crecer en las fbricas de Buenos Aires, Crdoba y Rosario, reeditando la situacin que dio origen al Rodrigazo6.

Empresarios y militares deciden entonces atacar frontalmente al poder del trabajo que no pudo ser destruido en los conflictos industriales ni por el peronismo en el gobierno.

El 24 de marzo, con el concurso de los poderes represivos del Estado, se iniciaba una nueva etapa: la domesticacin del poder del trabajo a sangre y fuego7.

Conclusin

La etapa abierta por el Cordobazo como presencia del poder del trabajo que amenazaba las bases de dominacin de la burguesa, no fue cerrada por el gobierno peronista instalado en el 73, ni siquiera durante el mandato de Juan Domingo Pern, pese a su indiscutible ascendiente sobre los trabajadores y sectores populares. Fue precisamente esa incapacidad del peronismo la que oblig a los militares a entrar en escena desarrollando paralelamente un plan estratgico en el terreno econmico y social que persegua el objetivo de replantear las bases de dominacin de la burguesa superando lo que Juan Carlos Portantiero (1972) denominara el empate histrico.

Si bien en el perodo analizado (1969-76) hay momentos en que la burguesa coyunturalmente retoma la iniciativa poltica institucional, no tiene xito en detener la crisis abierta por la movilizacin obrera y popular en las unidades productivas.

Mi trabajo intenta desarrollar esa situacin. En este sentido seguimos a John Holloway cuando seala que, a nivel mundial, a fines de los 60 y principios del 70 el patrn de dominacin y produccin comenz a sacudirse por la prdida de autoridad dentro de las fbricas que es la base del desarrollo capitalista.

Las luchas de finales de los 60 significaron que el capital no poda ya contar con el control directo sobre el poder del trabajo en la fbrica. La explotacin del poder productivo del trabajo se enfrent con bajas tasas de ganancia. La explotacin del trabajo devino demasiado cara al mismo tiempo en que la capacidad del capital para imponer el trabajo necesario sobre el trabajo social fue severamente limitada. Adems, el poder disruptivo del trabajo se hizo sentir a finales de los 60 en resistencia contra la intensificacin del trabajo y el intento de reducir salarios (poltica de ingresos). En otras palabras, la clase trabajadora hizo claro que ya no aceptara ser explotada ms all de ciertos lmites (Bonefeld/Holloway, 1992)8.

Esta crisis slo puede ser resuelta a travs de la lucha, del restablecimiento de la autoridad, del derecho a dirigir, y de la bsqueda de nuevos patrones de dominacin. La crisis era sobre todo una crisis en la relacin de dominacin: se haban roto los patrones establecidos de control sobre el trabajo. Era una crisis de dominacin empresarial pero tambin de los sindicatos, porque la estructura sindical se basaba en el mantenimiento de cierto tipo de equilibrio entre el capital y el trabajo. La crisis fue un estallido de lucha abierta entre capital y trabajo. El capital no poda permitir que eso continuara: tena que restablecer su derecho al mando, su derecho a determinar qu es posible y qu no lo es (La Rosa Roja de Nissan).

El rol central que ocupan los sindicalistas peronistas, particularmente el predominio que van a alcanzar la UOM y su lder Lorenzo Miguel en el gobierno a partir del Rodrigazo, es consecuencia directa del creciente poder de la movilizacin obrera y la apuesta para mantener la paz social y controlar al movimiento obrero a cambio de una mayor participacin de los sindicatos en la administracin del Estado.

Pero esta solucin significaba para la patronal ms concesiones econmicas, al tiempo que no lograba reafirmar la autoridad de gerentes y empresarios en las plantas para establecer una nueva base de acumulacin frente a la crisis econmica y la prdida de rentabilidad.

Paralelamente se desarrollar otro fenmeno incipiente pero ms preocupante para los sectores dominantes del capital.

La apertura poltica hacia el peronismo y su lder luego de 17 aos de proscripcin y su posterior presencia en el poder introdujo un quiebre entre las luchas de fbrica y las luchas contra la poltica del Estado que fue caracterstico del perodo que va del Cordobazo hasta comienzos del 72. A partir de ese momento, los conflictos se desarticularon entre estos dos planos -sindical y poltico- bloqueando la unidad de la movilizacin obrera. Esta situacin comienza a modificarse a partir del Rodrigazo.

La fuerza del clasismo que se hara notoria en el campo de las luchas sociales, nunca se tradujo en el campo poltico; los obreros que los seguan en las fbricas siguieron siendo mayoritariamente peronistas y en el 74 era un gobierno de este signo poltico el que llevaba adelante la represin, lo cual atenu la defensa de los dirigentes sindicales combativos y de izquierda.

A partir de las movilizaciones de junio/julio del 75 esta situacin cambi y aumentaron los conflictos fabriles en repudio a la violencia y la persecucin poltica. El propio Rodrigazo que haba comenzado como un gran movimiento reivindicativo por cuenta de las Comisiones Internas y los Cuerpos de Delegados fue superando los lmites puramente gremiales y pas a cuestionar abiertamente al gobierno peronista.

El golpe de Estado vino a poner remedio a esta situacin de movilizacin ininterrumpida de los trabajadores a lo largo de siete aos. Donde haban fracasado la Revolucin Argentina, el Gran Acuerdo Nacional, el peronismo en su versin de izquierda (Cmpora), el Pacto Social, Pern, la derecha peronista con Isabel, Lpez Rega y la Triple A y los sindicalistas en el gobierno, el golpe triunf.

Pero el golpe no fue slo eso. Tambin fue dirigido a abortar la posibilidad de que el amplio y masivo movimiento que se expresaba en las fbricas y movilizaciones, y haba desplazado del gobierno al ala ms reaccionaria del peronismo, se orientara hacia una salida poltica independiente. De esta manera congel la crisis del peronismo, abriendo el camino para su recuperacin poltica en las dcadas siguientes, y fundamentalmente liquid fsicamente y en la conciencia de los trabajadores y sectores populares la posibilidad histrica de que las masas peronistas confluyeron con una direccin autnticamente revolucionaria.

Mario Hernndez. Licenciado y Profesor en Sociologa, escritor y periodista.

Este texto fue presentado en la X edicin del Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente del Ministerio de Cultura de Cuba, el Instituto Cubano de Libro y la Editorial de Ciencias Sociales.

Notas:

1 Durante el discurso de la CGT de mediados de julio de 1974 (posterior a la muerte de Pern), el ministro metalrgico, Otero, advirti a sus adversarios: Iremos a las fbricas a persuadir y si la persuasin no alcanza, a sacar a patadas a los mercenarios.

2 En febrero de 1975 se inicia el Operativo Independencia. El ejrcito no se limit a combatir a la guerrilla. Produjo detenciones masivas de militantes polticos y trabajadores del gremio azucarero. Desde el comienzo del operativo todo se centr en las ciudades de San Miguel y Concepcin, record tiempo despus el general Acdel Vilas, a cargo del mismo.

3 Con el teln de fondo de las huelgas que se desarrollaron entre junio y mediados de julio, los comandantes de las tres armas se reunieron una decena de veces, cuando slo lo haban hecho cuatro veces desde el comienzo del ao y ninguna durante 1974. All comienzan el dilogo con el Consejo Empresario Argentino (CEA) presidido por Jos Alfredo Martnez de Hoz. Videla lo recibe en el Edificio Libertador y el futuro ministro de Economa de la dictadura le expresa su preocupacin por los conflictos laborales, se estaba impidiendo la libertad de trabajo, la produccin y la productividad; es decir, el gobierno deba asegurar la libertad y el imperio del orden sobre todas las cosas (ante la Comisin de Diputados que investig el affaire de la venta de la Italo) y delinea sus ideas econmicas.

4 Martnez de Hoz dira muchos aos despus que el Plan Rodrigo contena los elementos del programa que l mismo aplicara luego con mayor gradualismo y apoyo de los militares. Despus del Rodrigazo la lucha de los trabajadores por mantener el poder adquisitivo de los salarios se converta en el eje de la pelea interna por obtener mayores cuotas en el reparto de la renta. La productividad de las empresas haba cado considerablemente. Cuando Isabel retoma el mando el 17 de octubre, despus de una licencia, prometi que acentuara la lucha sin pausa contra el terrorismo econmico, socio y aliado de la subversin.

5 En la primavera de 1975, el general Emilio Juregui seala en la ciudad de Paran que el enemigo no era slo la guerrilla: Sabemos cmo es esta guerra y la vamos a ganar en el terreno que ellos elijan; en los montes tucumanos, en las calles de nuestras ciudades, en las fbricas donde se pretende sabotear nuestra capacidad de producir y en las universidades donde se envenena a nuestra juventud con doctrinas forneas.

El 14 de diciembre Balbn llam la atencin desde Rosario contra la guerrilla fabril.

El 5 de enero de 1976 los 3 comandantes elevan a Isabel Pern un documento en el que le piden el restablecimiento de la disciplina social y la definitiva eliminacin de la subversin fabril. Se habl de la indisciplina social que se exhiba en las huelgas y paros empresarios y de lo que llamaban con espanto la guerrilla fabril, que amenazaba no slo el aparato productivo, sino la seguridad de la Nacin.

Ese mismo da la CIA norteamericana cursaba un informe secreto: Despus de la rebelin de la Fuerza Area y la victoria sobre la guerrilla -diciembre de 1975-, la unidad y la coordinacin militar han mejorado notablemente y Videla ha surgido como una fuerte figura poltica.

6 El 4 de febrero de 1976 asume Emilio Mondelli. Ese mismo da Isabel Pern le dice Herminio Iglesias que: A los militares los vamos a dejar sin verso. Con el plan econmico de Mondelli no van a tener nada que decir. Es el mismo que quieren aplicar ellos. Como van a ser medidas muy impopulares, les conviene que el deterioro lo suframos nosotros. Mientras tanto pasar el tiempo y llegaremos a las elecciones.

El 16 de febrero la APEGE llev adelante un paro empresarial que tuvo una gran repercusin. Reclamaba un plan similar al de Mondelli pero sostenido por un gobierno fuerte. La demanda era disciplinar a los trabajadores.

7 Segn Juan Carlos Marn el 80% de los muertos y heridos son militantes populares y obreros no armados.

La insercin ocupacional de los prisioneros desaparecidos mostraba que el 32,5% eran asalariados urbanos calificados y el 34,7% eran asalariados urbanos y rurales.

8 La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) en un estudio de 1998, consigna desde el 24.3.1976 hasta el fin de ese ao, 89 conflictos gremiales. En los 3 primeros meses, 209 (muestra estimada del 25% del total). En el perodo 1976/80 un total de 678 conflictos. Entre el 11.3.1976 y el 24.3.1976 un total de 8.400 conflictos de acuerdo a los siguientes diarios:

1973 del 11.3 al 24.5: 4,3

1973 del 25.5 al 14.7: 5,2

1973 del 15.7 al 11.10 (Presidencia Lastiri): 5,5

Pern: 7,6

Isabel-Lpez Rega: 7,7

Isabel: 9,4

Citado por Izaguirre, Ins y Aristizbal, Zulema en Las luchas obreras 1973-6, Buenos Aires, Mayo 2000.

Bibliografa

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