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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2014

Amrica Latina en la transicin hegemnica

Ral Zibechi
La Jornada


Es probable que estemos ingresando en el ncleo duro de la transicin hegemnica, tanto a escala global como en la regin latinoamericana. Los sucesos de Venezuela y Ucrania, sumados a los de Siria y Sudn, a los que cada mes se sumarn otros, parecen indicar que la transicin hacia un mundo post estadunidense se acelera dejando una estela de crisis econmicas, sociales y humanitarias. Una transicin hegemnica no puede producirse sin crisis y guerras, nos agrade o no esa perspectiva.

No es fcil explicar las razones por las cuales en este momento la estrategia de Estados Unidos se endureci buscando la cada de gobiernos como el de Nicols Maduro. Es cierto que el simple paso del tiempo juega en contra de los intereses de Washington. O puede haber influido el anuncio del ministro de Defensa de Rusia, Serguei Shoigu, de que est negociando instalar bases militares en Cuba, Venezuela y Nicaragua, algo que el Pentgono debe saber desde tiempo atrs? (Russia Today, 26/2/14)

Es cierto que los supuestos anfitriones de las bases rusas negaron en los das posteriores al anuncio esa eventualidad, pero qu otra cosa podan decir? Sera la evolucin razonable de los importantes vnculos polticos y militares que esos tres pases mantienen desde hace aos con Mosc.

Al parecer la Casa Blanca est probando las respuestas de sus aliados. Esa es al menos la lectura que hace el Laboratorio Europeo de Anticipacin Poltica en su boletn mensual, donde seala que la crisis en torno a Ucrania es el modo de evitar una alianza Rusia-Unin Europea con la que Alemania pareca sintonizar. La torpe actitud estadunidense y de Bruselas de apoyo a los neonazis ucranios forma parte de una estrategia consistente en reconstruir la cortina de hierro en 2014 y aislar a Europa de todas las actuales dinmicas de los pases emergentes que nos unen a Rusia, como Ucrania nos una a Rusia (Geab No. 83, 15/3/14).

La crisis europea actual es el segundo captulo del ataque que sufri el euro desde 2010, continuado por el proyecto TTIP (Asociacin Trasatlntica para el Comercio y las Inversiones) con el objetivo de neutralizar la construccin de una Unin Europea autnoma y, segn el citado think tank, obligarnos a comprar el gas de esquisto estadunidense, que no puede ser vendido sin ese acuerdo, lo que cerrara el crculo de la anexin de Europa a la zona del dlar.

En Amrica Latina estamos viviendo la tercera transicin hegemnica. Para tener alguna idea de los caminos que puede tomar la actual transicin, no contamos con manuales sino con la rica experiencia histrica de nuestros pueblos, jalonada tanto de potentes protagonismos populares, indios y negros como de traiciones, masacres y genocidios. Una vez ms, el resplandor del pasado nos ilumina.

Recapitulemos: la primera transicin sucedi entre 1810 y 1850, aproximadamente, y sell la suerte del dominio espaol y portugus y entroniz la hegemona britnica. Donde hubo virreinatos de la corona espaola, nacieron repblicas dominadas por oligarquas criollas asentadas en haciendas agroexportadoras y el libre comercio. Esta transicin aplast las revoluciones de abajo: las revueltas de Tpac Amaru y Tpac Katari en Cusco y la actual Bolivia (1780-1781), la revolucin haitiana (1804) y las luchas independentistas ms radicales como las encabezadas por Jos Artigas en el sur y Miguel Hidalgo y Jos Mara Morelos en el norte, entre muchas otras.

La segunda transicin hegemnica, del dominio britnico al estadunidense, entre el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914) y el fin de la Segunda (1945) fue precedida por la Revolucin Mexicana (1910), tuvo jalones como la revolucin boliviana (1952), la insurreccin del proletariado argentino (17 de octubre de 1945) y el asesinato de Jorge Elicer Gaitn, que inaugur La Violencia colombiana (1948-1958).

En este periodo nacen nuevas instituciones, partidos de izquierda y sindicatos en particular, donde se organizan trabajadores y campesinos devenidos en las fuerzas motrices del cambio social, ocupando el lugar de las anteriores montoneras de las guerras por la independencia. Pese a sus victorias, los de abajo se vieron nuevamente desplazados, ya no por los criollos desgajados del colonizador sino por la alianza entre la burguesa industrial y el Estado nacin, con variaciones en los diversos pases, que se apoyaron en cierto desarrollo fabril destinado a sustituir importaciones.

Es probable que la actual transicin haya comenzado, en un sentido laxo, con el caracazo de 1989, al que sin rubor podemos vincular, en cuanto a su trascendencia histrica, con la revuelta de Tpac Katari. El encadenamiento de levantamientos y revueltas es bien conocido; entre el primero de enero de 1994 y la marcha en defensa del TIPNIS (Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro Scure) en Bolivia (2011) se registraron dos decenas de marejadas populares que modificaron la relacin de fuerzas en la regin.

No tengo la menor duda de que los de abajo estn en condiciones de derrotar a los de arriba, aunque stos le den la mano al imperio. Los ltimos embates en Venezuela muestran dos novedades: un alto nivel de violencia y el involucramiento paramilitar desde Colombia en apoyo de una derecha que cuenta con el respaldo de las clases medias, en particular profesionales y tcnicos cuyo modo de vida es cada vez ms cercano al de la burguesa.

El principal problema que se puede otear en el horizonte es que se repita la secuencia de las dos transiciones anteriores: que el derroche de vidas y los triunfos de los de abajo en el campo de batalla sean apropiados y utilizados por un arriba reconfigurado para perpetuar la dominacin. Para evitarlo, lo primero es preguntarnos quines son los criollos y los burgueses de hoy, aquellos que, agazapados en las marejadas populares, surfeando sobre el oleaje de los de abajo, estn en condiciones de convertirse en una nueva clase dominante.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/03/21/index.php?section=opinion&article=019a1pol



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