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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2014

La Marcha de la Dignidad
El pueblo se pone en pie, la transicin se acaba

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Tras la crisis econmica provocada por la banca, lleg el saqueo de lo pblico (sanidad, educacin, servicios sociales) en beneficio de la oligarqua. Los mismos bancos que originaron el hundimiento econmico han absorbido a las cajas de ahorro que, levantadas con el ahorro popular, fueron llevadas al desastre por una casta de polticos y gestores corruptos. La poltica econmica iniciada en 2010 por el gobierno del PSOE y continuada de modo implacable por el gobierno del PP significa no slo la disminucin de la renta nacional y el endeudamiento del estado sino el empobrecimiento de las clases populares y la progresiva desaparicin de la clase media y los pequeos empresarios. Este desastre social ha sido bendecido por la Troika e incluso por el presidente de los EEUU que predica el neoliberalismo a pesar de tener en su pas 46 millones y medio de pobres (datos oficiales de 2012) y varias decenas de millones de emigrantes sin derechos sociales ni civiles.

En Espaa primero fue el temor ante la negra nube que se avecinaba entre las bellas palabras de los polticos y los justificadores anlisis de los economistas que anunciaban las medidas impopulares con la frialdad del meteorlogo de turno. Despus, vinieron los recortes salariales, los despidos laborales, los desahucios de familias enteras por no poder hacer frente a sus hipotecas, la supresin de servicios de salud, el cierre de miles de empresas, la reduccin de trabajadores pblicos en sectores estratgicos.

Ante este insolente ataque a la mayora de la sociedad, empezando por los de abajo, se pas del temor y el miedo a la indignacin colectiva. As nacieron los potentes movimientos sociales del 15-M e Indignados, las Mareas Blancas (Sanidad) y Verdes (Educacin), las Plataformas Antidesahucios y renacieron los antao influyentes movimientos vecinales. 

En esas estbamos cuando se convoc unitariamente la Marcha de la Dignidad 22-M que acaba de tener lugar. A las columnas de manifestantes que han caminado durante das hasta Madrid desde todos los puntos de la pennsula se han unido decenas de miles de trabajadores y vecinos de la capital que, como siempre en los grandes momentos (desde la Guerra Civil a la Transicin pasando por las protestas antifranquistas y el No a la OTAN) sabe estar a la altura de las circunstancias y lejos de convertirse en corte palaciega se transforma en el corazn de la resistencia popular. El manifiesto de la convocatoria resume bien los objetivos polticos y sociales de la larga lucha popular por romper el asfixiante dominio de la Troika en Espaa a travs de los partidos polticos del rgimen, de un rgimen que est corrodo por la corrupcin desde la cabeza a los pies: http://marchasdeladignidad.org/objetivos/manifiesto/

En el mismo escenario en el que se despidi a la dirigente comunista Dolores Ibrruri, el pueblo ha alzado su voz este 22-M contra el expolio y el saqueo a que est sometido. Solidarios en la lucha comn veamos a nuestro lado a los mineros asturianos, a los jornaleros andaluces, a los campesinos gallegos, a los trabajadores catalanes, extremeos, vascos, manchegos, aragoneses, riojanos y navarros. Aplaudidos con cario los numerosos bomberos all presentes que, a diferencia de la polica, estn siempre al lado del pueblo. Jvenes y mayores, matrimonios de todas las edades, representantes sindicales, compaeros y compaeras anarquistas, ecologistas, feministas y de muy diversos movimientos sociales: el pueblo en toda su variedad social y poltica llenaba la calle en paz. A pesar del silencio de los medios y las amenazas del poder, ms de un milln de ciudadanos espaoles han dicho Basta ya!

Entre las pancartas de protesta y denuncia, dos banderas daban el color dominante a esta imponente manifestacin: la bandera roja y la bandera tricolor republicana. A diferencia del PP que desde das antes soltaba la baba de su odio de clase contra la manifestacin y los casi 2000 policas antidisturbios, y a diferencia tambin del PSOE que con elegancia se desmarcaba de la convocatoria por considerarla demasiado izquierdista aunque deca respetarla (?), el viejo/nuevo PCE all estaba entre el pueblo, como antes en la Defensa de Madrid y como en los siniestros aos del franquismo. Un cronista imparcial ha pintado bien el escenario de la protesta con unas pertinentes referencias al pasado:

http://www.lavanguardia.com/politica/20140323/54404346157/adolfo-suarez-pce.html

Apenas haba llegado yo a casa al trmino de la manifestacin, cuando, ante mi sorpresa, los medios antes silenciosos mostraban en vivo las cargas policiales que se estaban produciendo contra los manifestantes. Todo indica que los responsables de la delegacin del gobierno de Madrid y del ministerio del Interior queran demostrar que la calle era suya, como en los viejos tiempos de Fraga. Haba que expulsar con la mayor contundencia posible a los que pretendan acampar en el Paseo de Recoletos provocando as los buscados enfrentamientos entre policas y manifestantes. Hagamos un poco de memoria. En agosto de 2011 ese mismo Paseo entre las plazas de Cibeles y Coln lo cerr al trfico durante seis das el ayuntamiento del PP convirtindolo en una gigantesca sacrista con toda clase de cofradas e imgenes religiosas http://www.abc.es/20110810/sociedad/abci-cortado-trafico-seis-dias-201108101809.html

Item ms. Durante la visita del Papa Benedicto XVI estos protectores de los espacios pblicos transformaron el Parque del Retiro en un gigantesco confesionario y convirtieron la base area de Cuatro Vientos, en el suroeste de Madrid, en el mayor campamento jams montado en Espaa destinado a acoger la misa final de la Jornada Mundial de la Juventud: http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/293042/base-aerea-de-madrid-acogera-a-mas-de-un-millon-de-jovenes-en-misa-con-el-papa/

El objetivo final tanto de la reaccionaria Cristina Cifuentes como de sus jefes polticos no es otro que convertir la gigantesca y pacfica Marcha de la Dignidad del 22-M en una violenta pgina de sucesos donde los manifestantes son los malos y la polica que protega la cueva de ladrones de calle Gnova y sellaba toda el rea al trnsito urbano es la vctima de los antisistema. Ahora dicen algunos perros ladradores que los dirigentes de izquierda que apoyaban la convocatoria tienen que pedir perdn. Los que han hundido Caja de Madrid, los que han robado fondos pblicos en la trama Grtel, los que han ordenado disparar contra los emigrantes y han provocado la muerte de quince africanos en Ceuta tienen ahora la desvergenza de exigir reparacin. Estos dirigentes del PP me recuerdan los infames consejos de guerra de la dictadura de Franco donde los sublevados fascistas acusaban de ayuda a la rebelin a los republicanos que haban defendido la legalidad constitucional.

Len Felipe, all en el exilio de Mxico, los retrat bien en este poema:

Yo no s muchas cosas, es verdad. Digo tan slo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos.

El fin de un rgimen

Con la muerte de Adolfo Surez el Rey, el gobierno del PP y los dirigentes del PSOE quieren dignificar la inmunda poltica actual. Los mismos que lo despreciaron en vida (con Alfonso Guerra en primera lnea) y desintegraron su partido poltico (con Calvo Sotelo al frente) y traicionaron al principal dirigente de la Transicin que no slo legaliz al PCE en contra de los deseos del Departamento de Estado USA sino que se neg a meter a Espaa en la OTAN echndole encima a los fascistas irredentos, a los militares ultras y a la cpula de la CEOE con Ferrer Salat a la cabeza, lloran hoy hipcritamente su desaparicin. A pesar de las contradicciones que implicaba su proyecto poltico, l fue un hombre honesto que al final se qued solo por no plegarse al poder econmico, ni a los nostlgicos del franquismo, ni al imperialismo de los EEUU. Como en las antiguas tragedias griegas, al final de su vida perdi la memoria, segn dicen. Descanse en paz. Pero la Transicin que encabez puede decirse que ya estaba muerta antes de que l desapareciera: la crisis econmica la descarn y la evolucin del rgimen monrquico con toda su podredumbre agot su energa.

Sacando fuerzas de flaqueza ante la servidumbre de los dos grandes partidos y la pasividad de las cpulas de los dos principales sindicatos, el pueblo dio este 22-M un histrico paso adelante. Ha comenzado por recuperar la Dignidad. Todo lo dems le vendr por aadidura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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