Portada :: Cultura :: Fallece Lpez Salinas: El intelectual comunista, el obrero de la palabra
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2014

Uno de los ms insignes representantes del realismo social espaol
Ha muerto Armando Lpez Salinas

David Becerra Mayor
Pblico

'La mina', su obra ms significativa, ha sido reeditada, tras treinta aos de silencio, en 2013


Ha muerto Armando Lpez Salinas. Y con su muerte de pronto nos sentimos hurfanos. Acabamos de perder un referente poltico, pero tambin -y sobre todo- literario. Sus lectores y camaradas lamentamos su ausencia, tan inoportuna, ahora, precisamente ahora, que estamos tan necesitados de referentes... Aunque Armando trat siempre de ver la realidad con los ojos claros, eliminando las mediaciones que, como musaraas, nos enturbian lo real, hoy sabr disculpar nuestra vista obnubilada, inundada por las lgrimas que, por fortaleza, esa misma fortaleza que l ha mostrado tambin en sus ltimos das, tratamos de reprimir, aunque luchan por asomar por nuestros ojos cansados. Es preciso que no resbalen hasta caer en el teclado: hay que evitar los sentimentalismos, porque para hablar de Armando hay que recuperar, como l nos ense, la lucidez y el raciocinio.

Pero es inevitable. Cmo no llorar su muerte. Sus lectores y camaradas lo lloramos. Nos duele perder a uno de los nuestros. Otros, sin embargo, se sorprendern ante la noticia, tal vez porque tras largos aos de olvido y de silencio ya le daban por muerto.

Porque Armando Lpez Salinas ya haba conocido la muerte. La muerte literaria. Su obra fue desplazada de canon, y su autor condenado al ostracismo por una crtica literaria que despotric contra su obra, contra su presunto mal estilo. Los casi treinta aos sin reeditarse La mina, su obra ms significativa, y su total desaparicin de los manuales de literatura contempornea son una evidente constatacin. Justificado su destierro por medio de discursos aparentemente estticos, que consideran que la tcnica y el estilo de Lpez Salinas hacan bien merecida su expulsin de canon literario, la crtica literaria en realidad esconda un prejuicio ideolgico hacia la literatura poltica y social. Ya he escrito en otras ocasiones que la obra de Armando Lpez Salinas -y concretamente La mina- ha sido olvidada y silenciada porque molesta. Y molesta porque La mina quiebra el relato de la Transicin. El relato de la Transicin, que en estos das trata de relegitimarse a raz de la muerte de Adolfo Surez, se ha construido sobre el mito de que grandes hombres con grandes gestos trajeron a Espaa la democracia. Frente al relato legitimador, la obra de Armando Lpez Salinas nos recuerda que la democracia fue consecuencia de la lucha de miles de hombres y mujeres -como los que La mina describe- que dieron su vida por la libertad y la dignidad de un pueblo subyugado; la lucha colectiva fue poco a poco erosionando un franquismo que no tuvo ms remedio que cambiar de apariencia, optar por una forma democrtica, para sobrevivir. La democracia no ha sido una concesin, sino el resultado de aos de resistencia y de lucha. Un cambio en la correlacin de fuerzas. Los grmenes de esa lucha estn presentes en La mina de Armando Lpez Salinas.

De La mina de Armando Lpez Salinas -y del realismo social en su conjunto- se dijo que su agotamiento -y su silencio posterior- responda a que eran novelas incapaces de trascender el momento histrico para el que fueron escritas, que una vez despega la Espaa del medio siglo hacia el desarrollismo econmico, estas novelas pierden su razn de ser. Sin embargo La mina -y no tanto as las literaturas dominantes- ha demostrado que envejece muy bien. Porque muchos de los temas que la novela presentaba en 1959/60 -esos temas urgentes e incapaces de trascender su presente inmediato, que dira la crtica literaria- son, a da de hoy, ms vigentes que nunca. Porque los problemas sociales sobre los que La mina situaba el foco de la denuncia no slo han recuperado la vigencia y permanecen sin resolverse hoy, sino que se agudizan a medida que la crisis econmica capitalista -espaola y global- se acrecienta.

El problema del campo espaol, tan bien descrito por Armando Lpez Salinas en La mina, pero tambin en sus libros de viajes, sigue siendo de rigurosa actualidad como demuestra la marcha obrera que en verano de 2012 emprendieron los trabajadores del campo andaluz, liderados por Juan Manuel Snchez Gordillo, Diego Caamero y el SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores). El problema del desempleo y la emigracin no es tampoco una cuestin extica de La mina, en un pas con seis millones de parados, donde los jvenes en situacin de desempleo no tienen ms horizonte laboral que el que le ofrece la emigracin. Como tambin persisten los mismos conflictos en el sector de la minera, como as lo evidenci la marcha negra que tuvo lugar durante el verano de 2012, en que mineros procedentes de todos los puntos de la geografa espaola, cruzaron Espaa a pie hasta confluir todos ellos el 10 de julio en Madrid. Por no hablar de las Marchas de la Dignidad que nos han permitido volver a recitar, este pasado sbado 22 de marzo, aquellos versos de Antonio Machado que decan: Madrid, qu bien suena tu nombre, rompeolas de todas las Espaas.

Armando Lpez Salinas ha fallecido hoy, pero haban tratado de deshacerse de l mucho antes. No creo en el cielo, pero s en la memoria. Por eso haremos todo lo que est en nuestra mano para que volvamos a leerle. El mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es leer sus obras. Es la nica forma de que permanezca con vida despus de la muerte. Con ese propsito transcribo los versos de Canto general de Pablo Neruda con los que se abre el tercer captulo de La mina:

Yo no vengo a llorar aqu donde cayeron:

Vengo a vosotros, acudo a los que viven.

Acudo a ti y a m y en tu pecho golpeo

Acudo a los que viven, les convoco en este ahora, para que no olviden. Para que no olviden quienes son los que lucharon. A Armando Lpez Salinas y a sus personajes de La mina, a los que estuvieron en las crceles y a los que murieron, a los que fueron torturados, a los que conocieron el exilio, a los que no pudieron irse. A los que sufrieron la derrota. Armando Lpez Salinas representa lo mejor de nuestra memoria, se nos ha ido, pero yo lo noto: s que est, que sigue con nosotros. Sumemos fuerzas para que no se nos vaya del todo. De nosotros depende. Y mientras escribo estas palabras, una oleada de calor se expande por mi pecho. La angustia se deshace igual que un pedazo de hielo puesto al sol. Pero siento una gran paz y una tranquila serenidad. Una serenidad que llega desde muy hondo, desde la esperanza.

Armando Lpez Salinas (1925-2014) ha sido uno de los ms insignes representantes del realismo social espaol. Fue finalista del Premio Nadal en 1959 con La mina y recibi el Premio "Antonio Machado" en 1962, que conceda la editorial Ruedo Ibrico en Pars, con Ao tras ao, una novela que no se pudo publicar en Espaa, durante la dictadura franquista, por "atentar contra el rgimen y sus instituciones" y por ser "claramente filocomunsita", como as rezaba el informe de censura. Armado Lpez Salinas fue asimismo autor de tres libros de viajes: Caminando por Las Hurdes (1960), escrito con Antonio Ferres; Por el ro abajo, (1966), con Alfonso Grosso, y Viaje al pas gallego (1967), con Javier Alfaya. Tambin public el ensayo Alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura (1977) y recientemente se ha publicado su libro Crnica de un viaje y otros relatos, escrito en 1964 pero que no sali a la luz en el tiempo de escritura por ser denegada su publicacin por la censura.

La mina, su obra ms significativa, y asimismo una de las obras ms relevantes del realismo social en Espaa, ha sido reeditada, tras treinta aos de silencio, en 2013 por la editorial Akal, en coordinacin con la Seccin de Esttica y Literatura de la Fundacin de Investigaciones Marxistas.

Fuente: http://www.publico.es/culturas/510242/ha-muerto-armando-lopez-salinas



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